Después de una semana intensa, pude ir a ver la muestra de Diego Rivera en el Moma. ¡Por fin! Al margen de desconectar un poco de tanto trajín, en mi anterior estadía en Nueva York me fue imposible visitarla. Volvería a verla una y otra vez. Espero que sea antes de mayo (cuando la levantan) porque ahora estoy en París. Ya les contaré.
Esta exposición me gustó mucho. No había visto nunca una de Rivera y esta es de las más auténticas: se hace por segunda vez en la historia del museo, la primera fue en 1931 y hoy se presentan los mismos murales. Enormes, impactantes, imponentes... y a su vez simples de líneas, como es su arte, aunque llenos de contenido y mensajes en cada detalle. Para verlos también se puede entrar a este link. Da escalofríos, mezcla de placer y admiración, algo así como cuando estoy en lugares a donde pienso "aquí realmente se hizo parte de la gran historia", como las pirámides en Egipto o frente a pedazos del muro de Berlín.
Mientras miraba los murales, en el silencio total, pensaba cuán más visible o popular es a veces Frida Kahlo, a quien también admiro profundamente. Se dice que tanto ella como él no tenían el mejor de los ánimos para pintar si no estaban bien el uno con el otro. También que él era más la musa de ella que a la inversa, aunque la adoración de él por ella era infinita... Un nudo de amor traspasado por los terribles accidentes de Frida, durante meses postrada pero sin soltar pincel, y los amoríos de ambos. Dos artistas tan diferentes y auténticos, exitosos en medidas similares, autónomos pero una pareja. Por esto creo que es difícil pensar en uno sin automáticamente traer al otro, así que Frida se pasea también por la muestra.
Me fue imposible no pensar en las tendencias al vestir cuando mirada esas inmensidades. Las ropas de los campesinos en blanco combinado con overalls celestes me figuraron a los monos de jean con camisetas que hoy tanto se usan. También la paleta de terracotas, naranjas y otros colores de la tierra me hizo acordar a la última colección de invierno de Hermès. El colorado con el verde musgo, tan presentes en este invierno. Los zapatos, clásicos y de taco grueso de las mujeres y los acordonados que llevan los hombres son los que hoy están en las vidrieras... Casi un siglo de diferencia. Se cumplen el "todo vuelve", la inspiración en el arte, la sociedad y sus usos inmortalizados en las obras de todos los tiempos.
Confieso que me divierte más el estilo de Frida, aunque de Rivera me impresiona las dimensiones que alcanza y su capacidad de reproducir figuras en masa, pero tan particulares cada una. Frida es también estilo y elegancia en sí misma, innovó en una sociedad y una época machistas vistiendo prendas masculinas y combinando todos los colores posibles. Una suerte de Coco Chanel latinoamericana. Se pintaba y decoraba los yesos que la tiraron tantas veces a la cama. Si tengo que elegir, su obra Columna rota me gusta mucho y me recuerda al diseño fetichista y gótico de McQueen:
Y Las dos Fridas, inevitablemente a los corsés de la firma Louise Black, de estilo dark pero con detalles románticos:
Si en algo ambos me conmueven es en la fuerza con que miran los personajes de sus obras. Fijo pero con vida, tienen personalidad, sienten. Y sin personalidad no hay traje que siente, además de que una buena mirada hace desaparecer el entorno, y cuando todo vuelve a aparecer llega reforzado.
Fue hace unos días. La propuesta era hacer una editorial muy especial: un homenaje a Loulou de la Falaise, musa eterma y compinche de Yves Saint Laurent (aunque a ella no le gustaba que le dijeran musa). Todo estaría retratado por Jean Baptiste Mondino, de hecho él quería que fuera yo la modelo por mi parecido con Loulou; según él, no sólo físico. Me gustó la idea, así que volé desde Madrid, sin saber mucho qué me esperaba porque fue una decisión rápida y, como les digo, era una editorial especial, las fotos acompañan una nota entre periodística y literaria (sale en unos meses), así que no es mostrar tendencia directamente, sino hacer entre todos un homenaje a ella, que murió en noviembre del año pasado.
Leyendo sobre Loulou antes de hacer este trabajo, encontré en una entrevista de diario El País esta cita de Saint Laurent en donde la define: "Su verdadero talento, más allá de sus cualidades profesionales incontestables, es el encanto. Particular. Emocionante. El extraño poder del don de la ligereza, mezclado con la intensidad irreprochable de su mirada sobre la moda. Su presencia a mi lado es un sueño".
La producción tenía que ser en París, en la casa de la mejor amiga de Loulou, un lugar en donde ella se sentía muy cómoda y, dicen, desplegaba mucho esa simpleza con tanto encanto que la caracterizaba. La casa, de estilo francés original y antigua, es cero ostentosa, muy cálida y sencilla, de un gusto exquisito.
Mondino, con quien tuve el honor de trabajar en varias oportunidades (más abajo dejo dos fotos que elegí de trabajos que hice con él, aunque las campañas de Jean Paul Gaultier son también inolvidables...), era muy amigo de Loulou, así que el promotor y productor de este homenaje fue él.
Además de emoción, el profesionalismo reinó en toda la producción. Cada detalle que tenía que ver con Loulou se cuidó al extremo, desde cómo se vestia ella hasta los gestos que solía hacer. Su amor por los accesorios: además de diseñarlos, usaba muchos collares, anillos, aros inmensos. Combinaba todos los colores, así que en la nota se verán muchos tonos diferentes.
Y Mondino... es un fotógrafo de los grandes, imparable y creativo sin límites. Las sesiones con él son mágicas. Esta vez fue así: yo, lista con el primer outfit, Mondino me mira y me dice que haga una pose, saca la primera foto, chequea que todo esté como él imagina, hace algunas correcciones y me dice "ok, estamos listos". Sacó solamente tres fotos y me dijo "ya la tengo", hagamos la siguiente sesión.
Cuento esto porque la mayoría de las veces los fotógrafos sacan más de tres fotos para estar seguros de que "la tienen". Pero Mondino es sagaz, irradia una experiencia y seguridad que te dejan helado, pero feliz porque te da la confianza de que todo estará bien. Y a su vez es muy gracioso, tiene un sentido del humor muy particular, hace chistes constantemente, bromas que no parecen bromas porque lo hace muy serio hasta que espera ver la reacción del otro y después larga la carcajada. No me parece un divo, es natural, es como es.
Mondino también es un excelente productor y director de videos. Hoy hace las publicidades de las marcas más grandes. Este video que les dejo para el final es de sus comienzos y el principio del concepto de "video clip". Me divierte muchísimo, y la estética (que hoy es vintage) por aquellos años fue una revolución:
El blog cumple su primer año el 14 de febrero. Me acuerdo que el día que empezó sentía una ansiedad y unos nervios tremendos. Desde hacía semanas había estado organizando y pensando temas, analizando mi visión sobre varios aspectos de la moda, intentando mirar la vida en post, como dice una amiga escritora. Pero la verdad es que cuando el día llegó, no podía más que sentir abismos alrededor: escribir un blog, ahora lo entendiendo a conciencia, te expone muchísimo aunque no cuentes mucho de tu intimidad. Pero son tus palabras, tus ideas, tu forma de mirar el mundo.
Ese día estaba en Londres con la visita de mi hermana Maru, mi íntima amiga Luli y su novio Hernán. Manuel estaba en New York y mi cabeza sólo pensaba en el blog. Me acuerdo que por la noche sentía culpa por no darle a mis invitados la atención que quería. Era un nudo de sentimientos y presiones. No tenía idea de cómo sería la respuesta a este primer post, pero sí que quería ser lo más fiel a mí misma. Y salió, y con él un alivio grande y la enorme responsabilidad de mantenerlo vivo cada semana.
Los meses fueron pasando y el blog ya se había adaptado a mi vida tan cambiante por vivir arriba de aviones. Se convirtió en mi gran diario y en una directa conexión con Argentina, si bien hay lectores de todas partes y todavía me sorprendo cuando me escriben seguidores de tantos otros lugares. El blog es hoy para mí ese espacio donde me desconecto de mi vida cotidiana, puedo profundizar en temas que me encantan y nunca les había dado tanto lugar en la reflexión. Confieso que muchas veces se me nubla la mente y no me nacen temas rápido, pero vuelvo a confiar en que esta es también mi casita y que con relajarme y encontrar el silencio donde la inspiración nace todo es posible.
En el camino fui conociendo gente que admiro muchísimo. A muchos de ellos les dediqué en palabras públicas y escritas el espacio que ocupan dentro mío desde hace tiempo. Como cuando conté del día en que conocí a Almodóvar en el desfile Punk de Jean Paul Gaultier. Mi pasión por las carteras Goyard o la muestra de Alexander McQueen en Nueva York. Mis anécdotas simples de fin de semana, como el viaje a Windsor recorriéndolo a caballo o el esquí acuático en Punta del Este. Los casamientos de amigos en México, Lyon, India y Buenos Aires. También se me viene a la mente el nacimiento de Ramón, el hijo de nuestra intimísima amiga, el primer video que hice desde Nueva York y los tantos otros que siguieron, el terremoto en Japón, el viaje a Tokio para el desfile de Hermès, mi ansiedad por reencontrarme con mi familia y mis amigos en Buenos Aires para la Navidad... La adrenalina de los primeros sorteos. Hay veces que me emociono tanto como si yo misma fuera a ganarlos; el que más me divirtió fue el que hice sobre el carré de Hermès para el que tenían que usar mucho la imaginación y lograr una forma muy original de usarlo. Cuando el blog creció tanto y mi trabajo no me dejaba estar ni una semana entera en casa, opté por escribir dos veces por semana en lugar de tres y poder escribir post más intensos, incluso sumé el arte de Datrico y logré reunir más tiempo para tomar mejores fotos y editar los videos. Pienso entonces en el recorrido por mi colección preferida de zapatos, mis más IT, el homenaje a Amy Winehouse, mis queridos 22 años, mi encanto por la comida molecular y tantos, tantos otros post que aunque haya pasado el tiempo vuelven a mi mente una y otra vez y pienso qué podría sumarles hoy.
Simplemente, decirles a ustedes y a la revista OHLALÁ!: MUCHAS GRACIAS. Gracias por haberme acompañado en este año, por la paciencia y las recomendaciones, por la dedicación y el tiempo de lectura. Sin ustedes no tendría sentido. Y yo, muy feliz de seguir compartiendo mi vida y tantas anécdotas más.
En los vuelos suelen pasarme dos cosas: cuando no duermo la mayoría de las horas, conozco gente muy interesante. Una de las más felices coincidencias fue hace unos días cuando viajaba desde Nueva York a París y conocí en persona a Giuseppe Zanotti, el gran diseñador de zapatos, famoso desde hace años en la alta moda por trabajar para Balmain, Proenza, Vera Wang y Christopher Kane, entre otros grandes, y hoy también por crear piezas exclusivas para Lady Gaga. Un maestro.
Tuvimos una charla por de más divertida y enriquecedora, un hombre profesional hasta en la forma más cotidiana de dirigirse al otro, pero accesible y sensible, que escucha y parece aún sorprenderse de cosas simples. Él se iba a Milán y yo rumbo a Madrid, pero intercambiamos correos y entre un ida y vuelta de ideas, pensé en mandarle unas preguntas para escribir este post, no en plan de periodista sino porque me encantó conocer parte de su visión tan integral sobre la mujer y el vestir. Así que quise saber más y él muy amablemente me respondió al instante, mientras me contaba que ya estaba instalado de nuevo en su estudio de Bolonia trabajando en la colección que presentará durante la semana de la moda en Milán.
- ¿Cómo saber si un zapato es bueno, si es el óptimo para esa mujer?
Tiene que haber una esencia emocional, el zapato debe hacer vibrar a una mujer sin importar de qué marca sea. Me refiero a la misma vibración que se siente ante una flor o una obra de arte. Muchas veces se trata de sentimientos muy personales e íntimos, pero deben existir. Después de esta irresistible atracción tiene que haber una conexión en el fitting. Cuando una mujer se prueba el zapato, hay sentimiento y el calce es el preciso, el zapato se funde con ella y pasan a ser una unidad. Que esto suceda es el sueño de todo diseñador de zapatos, participar de todo el universo de una mujer, no sólo en su cuerpo.
- ¿Cuál es el desafío de trabajar con Lady Gaga?
Hoy en día, muchas estrellas de rock, son multi-artistas: además de cantar también tocan uno o más instrumentos, son directores de sus propios videos o de cortos, hacen representaciones artísticas más allá de sus conciertos… En el caso de Lady Gaga, además de ser una cantante es una artista que constantemente busca se reinvención. Su insatisfacción es el motor de creación. Trabajar con ella es infinito, nunca paras. He venido trabajando mucho con ella por medio de Nicola Formichetti (uno de los directores de arte del momento), que realmente tiene una gran visión artística, es muy intuitivo, un genio! Tanto ella como él me dan libertad para interpretar algunas partes de las constantes y nuevas transformaciones de Lady Gaga.
- A lo largo de tu carrera son muchísimos los éxitos, ¿pero cuál es el que más satisfacciones te dio o te da?
El primer y más grande logro fue ver mi primer boceto hecho zapato de verdad. El segundo es vivir. Pero no sigo porque nos llevaría semanas ir hacia la profundidad de esta respuesta!
- ¿En qué tipo de mujer pensás al diseñar?
En mi mente se figura la mujer como un todo. Es una mujer confidente y determinada, que se puede adaptar por sí sola a cualquier situación, en especial a la gran cantidad de roles que le exige una sociedad como la de hoy: ser directoras, madre, agresiva, dulce… Esta mujer necesita unos cuantos accesorios para llevar esta vida tan intensa, a la que sobrevive entera. Y esto es una buena noticia.
- ¿Cuál es la tendencia en el próximo verano, aunque en Europa hoy nos tapa la nieve y pensamos en estar abrigados?
En estos momentos percibo un gran revuelo sobre las sandalias y el color. Seguiremos vendiendo sandalias de muchos colores, especialmente en contraste con el cuero de patente. Creo que esto se debe a una especie de tremendo hambre de que llegue el verano. También veo mucho un look años ’70, combinado especialmente con jeans. Las mujeres son cada vez más diseñadoras de sí mismas y necesitan más y más accesorios para inventar sus propios looks. Están resignándose a elegir a un solo diseñador para vestirse ellas mismas de pies a cabeza como un maniquí.
Estoy en Madrid y el frío es cruel. El sábado estaba en Nueva York y no podía imaginarme a España con menos quince grados, pensaba que era una exageración, fenómeno pasajero de uno o dos días aunque fuera invierno. Pero apenas bajé del avión, sentí que la cara se me cortaba en pedacitos. Y el hielo sigue y se va poniendo cada vez más frío: en breve me espera París.
Una vez más pienso en las paradojas de mi carrera: hacer campañas y desfiles contra-estación. De lo último que hice en el verano sobre el invierno fue la campaña de María Cher, que salió a la luz hace unos días, si bien toda la producción fue en noviembre cuando empezaba el calor fuerte en Buenos Aires y vestir abrigos era algo así como ponerme ahora musculosa. Justamente ayer, una amiga me mandó una foto de la vidriera de uno de los locales en donde pusieron una foto enorme y una pantalla con el video que hicimos. Me dio alegría verme en Buenos Aires estando a miles de kilómetros...
Fue muy interesante la propuesta en general. Mostrar muchas mujeres y estilos en una sola persona. Una mujer siempre elegante, pero que sabe convivir con lo más sport y llevarlo con altura y distinción. De la colección destaco el color rubí, el nude con negro, los sacos tuxedo, las transparencias, los pantalones tipo palazos y las botas más allá de la rodilla. Contra el frío, no hay como ellas.
Me encanta poder trabajar con diseñadores argentinos profesionales, que buscan marcar una diferencia, tanto en el estilo como en la calidad. Y desde ya es un honor y una gratitud enormes que me convoquen. Lo dice el dicho: nadie es profeta en su tierra, pero yo nunca voy a dejar de estar presente ni de intentar seguir ligada a mi país. No para ser profeta, sino porque siento que cuanto más crezco, las raíces de mi casa tiran más. Y me gusta que así sea.
Les dejos fotos del backstage de la campaña y desde aquí un abrazo grande a María, con quien es un verdadero placer trabajar:
La música, lo digo seguido, es la compañía siempre presente en mi día. Será también que me parece muy interesante la relación que se da a veces entre la música y la moda. Hoy se ve muy marcado que hay cantantes, músicos o bandas que además de sinónimo de talento se transforman en íconos de una estética particular que llega tanto a la alta moda como a todos. Tal vez no sólo por ser ellos promotores de un estilo que la rompe, sino por ser (o parecer) estetas, amantes de la moda, de la alta costura, conocedores de la tendencia por puro amor al arte. Bien asesorados en su imagen o autodidactas, como creo que lo fue Amy Winehouse, pero que instalan, instalan tendencia.
Una banda que me encanta, y que hoy suena mucho en el mundo de la moda, es Florence + The Machine. Este último tiempo me tiene atrapada, también por la estética de sus producciones y por cómo viste Florence Welch, acompañando con mucho estilo y buen gusto a su música. En los videos hay muchos primeros planos de detalles en puños de trajes, bordados, cortes, joyas, maquillaje... Diferente a lo que puede pasar en un video de Lady Gaga en donde los diseños de Mc Queen o Gareth Pugh están presentes pero más a lo lejos, como un buen complemento pero sin tanto protagonismo. O con Madonna y los corpiños y corsés de Jean Paula Gaultier. Son un clásico de ella, pero la elección me da mucho más a artística que a fashionista. Florences es siempre aplaudida por su música y destacada también por su refinamiento al vestir. No en vano Karl Lagerfeld la elegió para que esté a cargo de toda la música del desfile de la colección verano 2012 de Chanel: un sueño musical que simulaba estar en el fondo del mar. Al cerrar el show, él caminó la pasarela de la mano de ella.
Estos días estuve pendiente del nuevo disco de Lana Del Rey, que me parece una nueva diosa impecable y siempre chic (dice que tiene 25 años, pero siempre le dan más, aparenta súper madura). En cada uno de sus videos todo lo que la rodea es alto diseño, resalta un estilo Lomo en la película y, en especial, lo que ella se pone: inspirado mucho en la moda de los años ’50, con su pelo zanahoria inamovible (en un momento lo tuvo rosa, je), vestidos que encandilan por colgarle brillantes o unos shorts rotosos pero que fulminan por sexy. Todo es más bien suntuoso, versacesco, aunque la escena transcurra en un camino de tierra.
Estuve pendiente de Lana Del Rey porque desde que ella empezó a sonar me llamó la atención y justamente el lunes salió su nuevo disco Born to die y a la crítica no le convence. Pero lo que nadie niega es que enamoró a muchos su voz sensual acompañada por glamour y mucha onda. Con sus singles picó alto. Hasta es común verla en las primeras filas de los desfiles más importantes como una celebridad invitada entre los popes. Estar en estas primeras filas significa tener una lugar bien reservado, ganado y con tiempo, no es nada fácil.
En otro estilo nada que ver, pero que hoy me inspira pienso en la banda Foster The People. Así como Lana Del Rey, están de moda y veo que en el ambiente del diseño se ganaron un espacio por originales con su música y cool en su estilo. Me gusta la onda, nada glamorosa, pero sí muy urbana, de chico simple al vestir en el que resalta su pasión por el arte.
Me preguntaron más de una vez cuál es la tendencia en materia pelo. He respondido a un comentario hace algunos posts, pero me quedaron ganas de ahondar en esa respuesta. El desfile de Jeaun Paul Gaultier, que hice hace unos días en París, me trajo la idea de vuelta y Nueva York, desde donde escribo, terminó por convencerme. Además de los estilistas amigos, la calle habla por sí sola y muestra el punto que justamente comparto: el pelo de color no natural, y si es rosa, se lleva los laureles. Más que animarse, tiene que calzar, pero tampoco es tan excluyente.
Percibo que el pelo teñido de colores fuerte, incluso flúo, empieza a instalarse con más fuerza, porque tampoco es que sea una novedad, pero sí ver que no es sólo para punks o artistas, como la pintora Natalia Fabia que desde hace años lo lleva así, rosa pleno o de a mechas. En el mundo de la moda la pionera es sin dudas Charlotte Free: por lo general tiene las raíces oscuras, un intermedio casi blanco y el color despampanante más hacia las puntas. Le va muy bien y no le es un impedimento para trabajar con los más grande diseñadores, incluso los clásicos, o hacer campañas. Diría que es como su marca registrada, el guiño de su personalidad.
En Estados Unidos y Londres vi varios locales, no sólo de estética, que venden estas tinturas. Para que prendan bien lo mejor es que el pelo sea claro y para mantenerlo es clave usar shampoos específicos para el tipo de color y cremas de enjuague que tengan algo de tintura así el color dura más. Son tinturas que se van yendo y en los matices también está la gracia.
Kate Moss tuvo en un momento el pelo rosa (se comenta que lo hizo para el cumpleaños de su hija y que se lo dejó hasta que se le fuera). También mujeres de pelo oscuro por naturaleza, como Madonna, Rihanna, Katy Perry, Gwen Stefani...
Jean Paul Gaultier, que inspiró su última colección en Amy Winehouse como el ícono de la moda que también fue, combinó los diferentes outfits con pelucas de todos colores, incluido el rosa. A mí me tocó una anaranjada, que va más con mi color de piel y de pelo natural. Me conmovió su propuesta, aclamada y diferente, siempre un paso más allá de la tendencia.
Mañana, tarde o noche de desfile = a largo día de backstage. Todo lo que pasa detrás de la pasarela es tan intenso, detallista y, hasta a veces, estresante que el tras bambalinas pide post y aprovecho para contarles más detalles de esta semana de alta moda en París.
El lunes arranqué temprano rumbo al desfile de Armani Privé. Antes de que el chofer me dejara en la puerta del Grand Palais, donde fue el show, miré por la ventanilla y vi una gran cantidad de fotógrafos y periodistas que pensé que llegaría tarde. Ir hasta la entrada llevó su tiempo, pero fue divertido, todos tenían muy buena onda a pesar del frío y hacían su trabajo con respeto. Había también curiosos, claro, pero la prensa era mucha y no era para menos, este es de los desfiles más clásicos del Haute-Couture y más esperados.
Una vez adentro, impecable backstage. En la primera sala estaba toda la colección que pude mirar con tranquilidad. En la segunda, las hileras eternas con decenas de peluqueros, maquilladores y personas caminando apuradísimos para todos lados sin soltar teléfonos ni audífonos. Y en la tercera sala, el catering, patisserie francesa de la más exquisita. También había un buen desayuno porque además de temprano la jornada sería larga. (Sí, Melisa3192, respondo desde aquí a tu comentario: en los fittings y backstages hay tortas, sándwiches, frutas... En fin, muchas cosas a disposición de quienes estamos trabajando para estar cómodos, enérgicos y descansados en la medida de lo posible. Son muchas horas, existe horario de entrada pero nunca sabemos el de la salida!).
Muchas veces toca esperar rato largo hasta que empiece el desfile porque ya terminaron con tu producción de peinado y maquillaje. Y confieso que esta es la mejor parte porque puedo hablar con amigas y con otras personas queridas, pero que no veo seguido porque nos cruzamos viajando, aunque hayamos empezado la carrera juntos y en algún momento estuvimos muy apegados.
Una parte clave del backstage es la prueba del desfile. Un simulacro donde nos explican de qué manera tenemos que caminar (depende, por ejemplo, de la temática del desfile), si hay que parar para posar frente a los fotógrafos, de qué lado de la pasarela se debe caminar, cómo debe ser la actitud que demostremos, si podemos actuar alguna pose o no. Esta vez la directiva fue sencilla: caminar todo por el medio, sin parar para hacer la foto y sin final (momento en el que salen todas las modelos una detrás de la otra y después el diseñador a saludar).
La gran sorpresa que me llevé fue que hubo cambio de mi outfit a último momento: a Giorgio no le convencía el look que él mismo había elegido para mí hacía unos días en el fitting. En vez de una pollera por debajo de las rodillas y un top con piedras muy trabajado, optó, sobre la hora, por un vestido de gala hasta el piso. La combinación de ese género negro con brillos, grueso y de aspecto pesado, con las mangas independientes en verde agua y elastizadas me parece sublime. Me gustó la nueva elección, de una sofisticación y elegancia digna de su autor.
Estoy instalada en París y aunque hace bastante frío, la ciudad está lindísima y se puede pasear sin sufrir por el viento. Me acompañó Manuel hasta anoche que partió a Nueva York, pero aprovechamos juntos el fin de semana para que dure más el recuerdo, je. Entre comidas con amigos, caminatas y algunas compras, fuimos a la primera retrospectiva que se hace de Jean Paul Goude, en el Museo de Artes Decorativas. Es más que recomendable. Me interesó muchísimo todo su comienzo como ilustrador, los bocetos, después los guiones de sus cortos (originales y tan divertidos), las fotos impresionantes de Grace Jones (por fin las vi en persona!) y todo el impecable trabajo para Chanel y para Kodak del que yo sabía poco. Viendo la muestra y todo su material desplegado y junto me figuré más a quien tenía por un Goude fotógrafo excepcional como lo que realmente es: un talentoso y apasionado de todas las expresiones artísticas. Me inspiró tanto, que quiero volver estos días a recorrer con tranquilidad el museo, que además es exquisito. Elegí unas fotos de él que me encantan y no se pierdan este video.
Digo que volveré a Goude con más tranquilidad porque esta semana empieza el Haute-Couture, yessss! Voy a hacer en exclusiva el desfile de mi queridísimo Jean Paul Gaultier, as usual, y el de Giorgio Armani. Me encantó volver a verlo el sábado durante el pre fitting, impecable y en plena acción, como Jean Paul que corría de un lado a otro de la maison corrigiendo hasta el último detalle, haciendo bromas pero transfigurado cuando algo no le cerraba. Entonces vuelvo a pensar que los grandes son grandes porque no dejan de crear ni un minuto, no paran y ahí están, siempre atentos, lúcidos, sin descuidar su obra.
Las colecciones son fantásticas, hay prendas que todavía no me saco de la cabeza, como un vestido que ya verán estos días cuando les cuente y muestre más de esta semana tan esperada para los que adoramos la alta moda.
Un suspiro tras otro. El domingo Prada presentó en Milán la colección de invierno para hombres. Otro suspiro. Un show fuera de serie y del cine: descollaron la pasarela los actorazos Gary Oldman, Willem Dafoe, Adrien Brody, Jamie Bell y Tim Roth, entre otros capos y modelos de todos los tiempos como Michel De Wint. Me encantó que haya habido varios hombres mayores entre los más jóvenes, como una forma de recordar que las arrugas, las canas y la experiencia pueden ser estéticas y muuuuy sexies.
Miuccia definió al show como "una parodia del poder masculino". Y así se los vio caminar, parecían caballeros, diplomáticos, dandies, gangsters... Personajes imbatibles, intocables, imperturbables, inflexibles. Iban serios y vistiendo con una elegancia suprema, mezcla de modernidad con los cortes más clásicos. Aplaudo la puesta en escena completa.
Me gusta mucho la ropa de hombre y admiro a los que van un poco más allá de lo clásico. Al final somos las mujeres las que siempre incursionamos, entonces cuando veo un hombre más jugado me pregunto por qué no todos se animan a más. Soy de la idea de que la mayoría de las mujeres nos fijamos en cómo se viste nuestro hombre y el resto, y yo estoy entre las que más se fijan. También es muy de mujer aconsejar a los hombres qué llevar y que estos protesten... A mi marido suelo opinarle sobre anteojos, sombreros, pulseras, cinturones y bufandas, y las más de las veces accede, pero sin abandonar su estilo.
De la colección de Prada destaco lo vanguardista del trench coat sin mangas, los anteojos circulares en colorado, los sacos largos con cuello de piel, las flores de género en el ojal. Brillante la combinación del marrón con el violeta y los pantalones púrpura, también los sacos con estampados de pijama de satén. Cuellos de camisas muy altos y cerrados y las famosas gomas para proteger a los zapatos de la lluvia.
Les dejo parte del desfile, en especial el cierre sobre la enorme alfombra roja. Qué menos para estos grandes:
La moda, como el arte en todas sus expresiones, vive también de musas inspiradoras. Así como Dalí deliraba sobre las telas frente a Gala y John Lennon estaba hechizado por Yoko Ono (casi no hay video en el que ella no aparezca!), los diseñadores se inspiran muchísimo en mujeres particulares para crear y volar.
En esto estuve pensando estos días al repasar tantos ejemplos: Karl Lagerfeld con Claudia Schiffer (más que nada cuando ella empezó, y de hecho fue él quien la lanzó más a la fama, y yo diría que las princesas de Mónaco y Charlotte también lo fascinan...), Yves Saint Laurent con Catherine Deneuve, Hubert de Givenchy con Audrey Hepburn (el impecable vestido negro que usa ella en Desayuno en Tiffany’s es de él y se hizo famosísimo) y la lista sigue y sigue...
Son casos más bien históricos, leyendas clásicas de la alta moda, así que para escribir el post pensé en alguno más del momento y creo que el caso de Louis Vuitton con Sofía Coppola es más acorde a los tiempos que corren. Creo que no sólo se trata de un idilio sino que también hay más intercambio entre musa y marca (ya se trata de una marca más que de un diseñador), aunque no se deja de lado la inspiración. Claro que Sofía tuvo otras vinculaciones con la moda, dirigiendo comerciales de perfumes para Dior, pero esto con LV tiene una mayor continuidad y al parecer proyección.
Entonces, la relación Sofía Coppola LV ya es un hecho. En 2011 la firma la toma como su musa para crear la colección Crucero 2012, lanzada a fin de año. Esta vez, ella pidió más: quiso que la marca le renovara su guardarropas, siempre fiel a su estilo moderno pero conservador, neoyorkino pero muy europeo, artístico pero chic, inocencia pero carácter, delicadeza pero valentía. Y la casa accedió: años ’60 y ’70, sobriedad pero gracia, cuero, palazos, pantalones rectos, vestidos sueltos a media pierna, estampados mínimos, mucho azul y, lo que al parecer puede instalarse como un IT, pijamas clásicos para salir a la calle.
Les dejo el video de la presentación de Crucero en donde Sofía es la invitada especial. Sin dudas, está ella en muchas de las prendas, como se muestra en los tantos primerísimos primeros planos de su película María Antonieta. La cineasta es una esteta, adora la alta moda y se inspira mucho en la perfección de la pâtisserie francesa.
Llego a Europa con jet lag de sentimientos y también de temas rondando en la cabeza, mucho sobre mi trabajo. Hasta hace unas horas fueron varios los que me preguntaron cuál es la tendencia para el verano, qué se usa en Europa... Incluso en Punta del Este hice un spot especial buscando a la chica que llevara el outfit más trendy del verano... Mientras, en unos días me instalo en París para los shows de las nuevas colecciones de invierno y para lo que vengo estudiando desde hace unas semanas, aunque las vidrieras de Londres ya empiezan a mostrar verano (colecciones que hice en octubre!). Esta ida y venida de una temporada a la otra, de climas y calendarios al revés me hizo dar cuenta de que también visto cruzado! Y me siento muy bien.
Entonces, si me preguntan por dónde va la tendencia, prefiero no hablar de climas ni sólo de nuevas colecciones como lo infalible (además no creo que esté aquí el acierto), sino del estilo en general que admiro en una mujer, un ideal que me gusta ir cultivando entre tantas idas y venidas, pasarelas, campañas, inspiraciones, diseñadores... Se trata de una mujer que transmite una fragilidad que conmueve, pero que es imbatible y moderna, que sale adelante, es optimista hasta en el look, pero también llora, expresa y siente sin miedos. Que tiene lo necesario de masculino, pero irradia femenidad y esto masculino que elige para vestir potencia su ser más sexy. Ejemplos: los cuellos de camisa cerrados, incluso altos, con un lazo anudado o un corbatín, camisas que a su vez tienen gasa, que invitan a ver pero que no muestran el total. Pienso en Alexa Chung que sabe llevar esto muy bien y en lo que presenta Ricardo Tisci para Givenchy: satén, detalles en terciopelo, faldas arriba de rodilla y muy livianas, también plisadas, vestidos cortos casi sin formas con botas altas en punta y taco muy fino, sacos más largos de lo normal con solapas amplias y brillo (muy parecidos a los sacos de hombre), cuero, mucho cuero, marrón y negro, verde musgo, mucha geometría, Bauhaus que espero nunca se vaya...
Voto por los nuevos géneros y materiales, que como define Alber Elbaz se hacen con "nueva tecnología". El diseñador de Lanvin confía también en los volúmenes nuevos. Me atraen los voladitos donde no me los imagino, como el costado de una camisa, las polleras campana (verdaderas campanas!) y las capas y los ponchos de tejidos más rígidos. El vintage ya es un clásico, cada vez cuesta más encontrar prendas únicas... Pero en la buena combinación de estampados y colores es posible reinventarlo: turquesa mate con negro; rubí con ocre, verde agua y blanco; verde inglés, celeste, colorado y rosa; lúrex sobre lana...
Y si algo adoro verdaderamente para usar todo el año son las transparencias y las mil capas en cortes asimétricos. Quizás el pope en esto es mi diseñador del momento, Alexander Wang.
Los jeans no son mi elección más cotidiana, a menos que estén intervenidos o tengan un corte más señorial. Sí voy por los pantalones amplios de cintura alta o justos y de botamanga corta, los shorts de jean y las botas (estoy fascinada con las que llegan este invierno de Givenchy, miren la foto de abajo). Me encantan los corsets bien armados y con breteles finos; si hace más frío, una camisa arriba les sienta muy bien. Tacos casi siempre, de diez centímetros and up!
En maquillaje, hoy vuelvo a Givenchy: un punto, no muy chico ni de bordes perfectos, debajo de cada ojo. El resto, cara casi lavada, una base muy ténue, labios color nude o rubí, máscara en las pestañas, uñas color piel.
Cruzado. Un poco de aquí, otro de más allá. Armar y desarmar. Voy y vengo. De esto también se trata el vestir.
En horas llego a Londres después de estar un tiempo bastante lejos de la ciudad. Estaré en mí casa y esto me tiene muy contenta. A los pocos días también me espera París: empiezan los desfiles de haute couture. Yesss!
Los shows de alta costura me emocionan porque es cuando se logra ver crear al diseñador prendas únicas, irrepetibles; adoro poder vestir estos trajes. Muy pocos se venden y muy pocas celebridades tienen el acceso a ellos. Son días de mucha expectativa, todos queremos saber qué estuvieron pensando y haciendo los genios de la alta moda durante el año.
Sólo algunos diseñadores participan de estos shows. Una de las novedades de este año es que vuelve el italiano Giambattista Valli al grupo súper exclusivo. Como él dice, "lo más lindo de la couture parisina es la devoción". Y yo pienso en el arte, la plasticidad, la imaginación, la inspiración... El mundo interior de los diseñadores, todo su bagaje de conocimientos, marcando la tendencia.
De Valli, me encanta la forma que tiene para destacar lo femenino de forma simple. Son detalles, pero que matan. Su última colección refleja a una mujer con mucha distinción, pero por sobre todo que se siente joven y muy mujer. Además, tiene un don casi perfecto para mezclar colores intensos con claros. Veremos con qué nos sorprende en unos días.
Una de las editoriales más recientes que hice es para la revista Elle UK y es un adelanto especial de lo que se viene para el verano 2012 en el hemisferio norte. Me pareció un trabajo interesante de hacer por dos motivos. Uno, toda la producción fue en una fábrica muy antigua en las afueras de Londres un día helado. Sí, de los trabajos en los que hay que expresar verano, futuro y vestir como si hicieran cuarenta grados, pero alrededor todo es gélido, grrrrrrr! Para colmo, esta fábrica tan desolada me transmitía hielo por sí sola y contrastaba con los outfits a la perfección. Pese a sufrirla un poco mucho, admito que fue una muy buena elección del equipo hacerla ahí.
El segundo motivo: todos los vestidos y trajes son obras de talentos jóvenes que la están rompiendo, tienen alta proyección. Una prueba es que ya se imponen en los guardarropas más exclusivos entre grandes modelos y los clásicos Chanel, JPG, Gucci, Givenchy...
Estos chicos y chicas usan colores, texturas y combinaciones to die for . Destaco el trabajo de Peter Pilotto, de descendencia austríaca e italiana (su outfit es el de la primera foto de la serie que les muestro más abajo) y, a mi gusto, un diseñador que construye la elegancia con mucho arte, toque retro y amplia vanguardia. Ablanda la geometría y exactitud de cada prenda con estampados y colores que parecen cuadros. Y sus cortes favorecen, sientan como guantes al cuerpo. Un placer. Sin dudas, voy a visitar su tienda en breve al volver.
Día de playa como cualquier mortal, almorzar con amigos, dormir siesta (impostergable)... Pero no dejo de entrenar. En vacaciones, en la playa, todo el ocio que se me ocurra, pero en algún momento del día me pongo en movimiento. Esta es la máxima para no tirar al mar años de rutina que sigo para moldear más el cuerpo, estar sana, sentirme bien y cumplir con las exigencias de mi trabajo. Mentiría si les digo que adoro matarme a gimnasia... No está mal, pero no soy una fanática. Lo necesario.
Como ya conté alguna vez, dependiendo de la ciudad en la que me encuentro hago un entrenamiento diferente porque cambian los espacios, los profesores, el clima... Hace dos años descubrí el ski acuático y me fascina cuando estoy en lugares con mar. Me divierto muchísimo y es un deporte que me hace trabajar todos los músculos del cuerpo, en especial las piernas.
Todas las tardes, desde que llegamos a Punta del Este, salgo con mi instructor que me da clases en la laguna artificial de su chacra. Aquí les dejo unas instantáneas:
Después de meses de cargar con muchísima ropa de invierno por todas partes, por fin tomo unos días más de vacaciones para descansar cerca del mar. Las últimas fueron en Grecia, como ya les conté en un post hace unos meses.
Llegamos el 26 a Punta Del Este. Nos gusta José Ignacio y la casa está sobre la playa, reina la tranquilidad. En estos días me encontré con muchos de mis amigos y gente que veo poco el resto del año, así que vamos a una fiesta que otra y a comer afuera por la noche, pero insisto: de va ca cio nes.
Estos días llevo capelina y mucho protector solar. Más allá de que por mi trabajo suelo no broncearme, no me gusta estar muy quemada. Adoro los trajes de baño enteros con camisa blanca. Y por la tarde, cuando baja el sol, vestido largo. Es el momento en que, a pesar de estar en la playa, muero de frío!
Les dejo unas imágenes de ayer y mis anhelos para el nuevo año que ya llega.
Quizás por el color, el Reddress, que la diseñadora Aamu Song creó en 2005, me vino a la cabeza estos días. Aunque también es de esos diseños para pensar y repensar siempre: para mí son la muestra de que la moda, la alta y verdadera moda, tiene muchos más objetivos que sólo vestirnos o adornar el cuerpo. Hay un mundo de fines y me encanta descubrirlo y conocerlo cada vez más.
Este vestido es fascinante: cuenta la historia que Aamu, a quien admiro muchísimo por la simpleza y genialidad de sus diseños, lo inventó como trabajo final para graduarse de la escuela de arte y diseño de Helsinki (la famosa TaiK), y me parece que nunca imaginó el reconocimiento que le daría y que tendría este vestido en todo el mundo y para siempre. Se trata de un traje para que lo vista una cantante, por ejemplo, y pueda en él dar un concierto para 238 personas que observan el espectáculo desde la falda del mismo vestido! ¿Cómo? Los veinte metros de diámetro que ocupa y los 550 metros de lana Kvadrat Divina de los que está hecho están plegados en forma de bolsillos para que la gente se meta y cubra con ellos mientras observa el recital. O para que puedan simplemente dormir, descansar o contemplarlo. Enamorante...
El Reddress ha viajado un montón y estuvo expuesto en varios museos, salas y parques donde se hicieron los conciertos. A finales de septiembre de este año lo expusieron en Londres en el London Design Festival y fue el escenario de una tanda de recitales impresionantes, porque hubo músicos y todo. Todavía no tuve la suerte de coincidir con él en alguna parte para verlo en persona, pero le sigo los pasos de cerca, jiji. Aquí les dejo un video en donde habla Aamu de su gran obra, sobre la que no cree que sea un vestido sino más bien un espacio o un mueble. Enjoy it!
Estoy completamente flechada por la colección de joyas de Elizabeth Taylor que la casa Christie’s subastó hace unos días en Nueva York. También se vendieron algunos de sus vestidos y con todo lograron la mayor recaudación en la historia de Christie’s! Todo eso, dicen los matutinos de estos días, irá a la fundación de la actriz que lucha contra el sida. Las joyas, en especial, son un sueño y me apena horrores haberme perdido las exposiciones que se hicieron antes de la gran subasta en sólo ocho ciudades del mundo. Algunas amigas sí pudieron ir y me contaron que todo era surrealista, demasiado lindo.
Hace días que estoy pensando en dedicar un post sobre esta mujer y ahora puedo unirla a un tema que me interesa mucho. Ella siempre me pareció súper inspiradora, tan enérgica y jovial, impecable y divertida, transgresora y altamente femenina, imponente y sensible... Más allá de sus joyas, valiosísimas, es interesante lo que Elizabeth decía sobre ellas. Cuenta uno de sus hijos que ella siempre dijo que todo eso no le pertenecía para siempre y que cuando ella no estuviera, sus joyas debían adornar el cuerpo de otros que las supieran apreciar. Al escuchar esto pensé en lo que significan para uno "nuestras joyas" y que así sea un diamente o una pulserita está bueno que nos acompañen de forma íntima.
A cada uno de mis outfits suelo siempre sumarles alguno de mis accesorios que tenga un valor importante para mí. Y prefiere no cargarme de tanta cosa, que sean un detalle y que tengan el protagonismo que deben tener. A mi gusto, los mejores son aquellos sólidos, pero sutiles y simples. Dependiendo la ocasión, por supuesto; midiendo qué llevo puesto será el grado de su "brillo".
Algo muy especial que siempre tengo y que para muchos de los que me cruzo en mi carrera suele ser una joya más, es la medalla de la milagrosa. La tengo desde muy chica y las veces que por esas cosas no la llevo puesta no puedo evitar pensar en ella todo el dia.
Amo mis anillos. Tengo de muchos tipos y de diferentes colores, formas y estilos. Estoy convencida que son los que le dan la puntada final a todo.
Por eso, me gusta que las joyas y los accesorios vayan conmigo tan naturales como una extensión de mi cuerpo, transmitiendo mensajes que no se dicen explícitamente pero que se ven.
Mili
Parece en la sabana africana. O en algún paisaje de altas cumbres, incluso alguna selva perdida del Himalaya. Pero me hicieron estas fotos en las afueras de Londres hace unas semanas para una editorial que me encantó y que saldrá estos días en Black Magazine. Fue una súper producción y yo fui cacique por un día, haciéndole frente a la naturaleza, con plumas, maquillaje muy poco convencional y tejidos rústicos de alta gama. Furia. Placer. Divertido!
Era un día congelado, de esos que las manos no reaccionan y que el viento te da filosísimo en la cara. Pero, además de ser un trabajo interesante, lo bueno es que la historia que había que contar era sobre el invierno. Bonus track para mí: la ropa era muy abrigada. Y digo que es bueno que todo esté alineado porque, como en este caso, me ayuda mucho la sensación de tener frío y estar abrigada para poder transmitir con mayor exactitud el clima verdadero y no que todo sea más ficticio, como pasa tantas veces. Pero así se logra más verosimilitud y el otro se involucra mucho más en eso que está pasando por las páginas. Estas imágenes son un adelanto de la editorial, que me pasó Andy Eaton, forógrafo con quien trabajé también en otra oportunidad:
La idea de este post me llevó a pensar si me preguntaran qué locación prefiero para trabajar. Sin dudarlo opto por zonas y lugares cálidos y que, obviamente, el vestuario acompañe el contexto y el clima. Automáticamente se me viene a la mente una editorial que hice para Vogue España en Los Roques, Venezuela. Sí, uno de los lugares más lindos en los que estuve. Tengo sensación de ese calor pero, en Londres, escarcha sobre la nieve! Maaaallll.
Acá les dejo un videito sobre este shooting!
Cuando era chica entraba sin permiso al cuarto de mis hermanas más grandes y las veía bailar mientras escuchaban música y hablaban de sus cosas. Pero lo que más me llamaba la atención era cómo bailaban. Unas genias, lo hacían tan bien y se divertían muchísimo. Ya de chiquita pensaba que ellas son las mujeres más lindas del mundo, y todavía me escucho diciendo "wow, yo quiero ser así y aprender a bailar así".
Una de mis hermanas, Luciana, a quien rebauticé Achi, era la que me enseñaba a bailar y me hacía hacer coreografías súper estudiadas y estrictas. Llegaba un momento en el que ella se sentía muy orgullosa de mi preparación y le quería mostrar a mamá la coreo. Entonces preparaba todo y mientras mamá me miraba yo me ponía tomate y le decía a Achi que porfi, que le dijera a mamá que no me mirara... Nunca pude bailar delante de mamá. Vergüenza absoluta. ¿Diván? Maybe, maybe...
Toda esta introducción es para contarles que bailar ocupa un espacio muy grande y especial en mi vida. Bailar para liberar todo lo que llevo adentro, tensiones, estrés, cansancio, a veces tristeza y también alegría, novedades, sueños. Es algo que muy pocos saben, aunque no puedo contenerme cuando suena música que me inspira, esté donde esté. En casa, por ejemplo, hay momentos que lo veo a Manu frente a la computadora trabajando híper concentrado entonces aparezco bailando como loca en el living, con la música a todo lo que da. Otras veces, él me dice "please, bailate este tema", y me van saliendo movimientos que fluyen naturalmente y que lo hacen reír; después no me puede parar y me quiere matar! También bailo mucho estando sola y si estoy con mis amigas tienen la misma costumbre del "Dale, Mili, bailate este tema" cuando necesitan empezar a reírse.
Las más de las veces mis pasos son malísimos, el cuerpo se me descontrola y me importa cero. Me acuerdo de estar bailando una noche sola en mi casa de Londres, que está sobre la avenida Kings Road. En frente hay un pub que siempre revienta de gente y como no se puede fumar en ningún lugar cerrado los fumadores se toman unos minutos en la vereda. Entonces yo bailaba como si no existiera el tiempo ni el lugar ni el espacio, hasta que por casualidad miré por la ventana y vi a un grupo de fumadores muriéndose de risa mirándome desde abajo y saludándome. Al principio me dio una vergüenza tremenda, pero los saludé y, ya que estaba en mi salsa, seguí bailando porque al fin y al cabo eso era lo que necesitaba: olvidarme de todo por unos segundos. Bueno, por unas horas, je!
Quizás me animo y algún día pongo la cámara y hago un video de mis mejores pasos para mostrarles, eeeesaaaaaa!
Mili
PD: Por estos días, estos son algunos de los temas que me incitan a bailar sin parar. ¿A ustedes?
¡Hoy es día de concurso! Como les adelanté en el post anterior, el tema es el arte. La dinámica es muy simple: responder tres (3) preguntas sobre este tema y que se van a publicar en la cuenta de Twitter de la @RevistaOhlala y mi cuenta de Twitter @MILAGROSSCHMOLL . Las preguntas van a ser subidas esta tarde a estas cuentas de Twitter y para ganar hay que ser seguidor de ambas cuentas. Los primeros que respondan cada pregunta ganan un premio, que elegí especialmente para este concurso en el museo Tate Modern de Londres.
Les paso las bases del concurso.
1er bolso TATE:
+Pop Life postales
+Christmas cards
+Imanes de Andy Warhol
2do Bolso TATE:
+Pop Art libro
+Magazine Pop Art
+Christmas cards
3er Bolso TATE:
+Pins
+Christmas cards
+Pop Life postales
+Imanes de Andy Warhol
Atención a este detalle: Es importante que a la respuesta se le agregue #concursoblogdemili y se mencione a ambas cuentas:
Ejemplo: ¿En qué año nació Andy Warhol?
Respuesta: @milagrosschmoll @Revistaohlala 1928 #concursoblogdemili
¡Éxitos!
Mili
Nueva York no es la única ciudad elegida para hacer fashion nights out, mega evento por el que las mejores casas de moda permanecen abiertas hasta altísimas horas y las recaudaciones de esas ventas son para beneficencia. Escribí un post sobre cómo viví hace unos meses esta fiesta en Estados Unidos junto a mi marido y un grupo de amigos.
Esta vez, además, la celebración del FNO fue en Japón, pero con una fuerza superior: los primeros días de noviembre, todas las editoras jefas (del mundo) de la revista Vogue se reunieron en Tokyo para ayudar a recaudar la mayor cantidad de fondos para terminar de resolver los problemas que dejaron el terremoto y el tsunami en abril. Les dejo el link a una entrevista que le hizo The Wall Street Journal a Anna Wintour que me gustó: http://blogs.wsj.com/japanrealtime/2011/11/04/for-fashions-night-out-anna-takes-tokyo/
Me hubiese encantado estar en este FNO, además de que adoro ir a Japón. Pero una vez más el trabajo se interpuso. Entonces, al ver las noticias sobre el tema, me dieron muchas ganas de terminar el video sobre mi último viaje a este país para el desfile de Hermès y la bienvenida a Christophe Lemaire a esta casa, ex diseñador de Lacoste. Y bueno, pensé en compartirlo con ustedes (porque además se los debía!):
Aviso: El lunes próximo lanzo un nuevo concurso. Un adelanto del tema: el arte pop (también en honor a Japón, cuna actual de lo pop). Se podrá participar como hasta ahora, a través de la cuenta de @Revistaohlala y la mía, @milagrosschmoll ¡Estén atentos!
Hace unos días hice un mal movimiento con la muñeca derecha y me duele horrores. No llegó a quebrarse, pero me cuesta mucho escribir, por ejemplo, y siempre digo que con ninguna de las partes izquierdas de mi cuerpo funciono.
Así que tengo la muñeca mala y el sábado, encima, hice un shooting durante todo el día para una campaña grande sobre la que les contaré más adelante porque por ahora es confidencial. El tema es que tenía que concentrarme para evitar el dolor a toda costa porque además de posar y de ser profesional, los gestos de la cara hablan y el dolor se refleja sin que te des cuenta.
Todo esto me hizo pensar, una vez más, en el cuidado del cuerpo cuando es una herramienta de trabajo, como es mi caso. Y no me refiero sólo al cuidado estético, sino al físico, a lo mecánico, a los huesos, a la piel. A veces no soy tan consciente de que fracturarme un tobillo puede impedirme una pasarela, entonces si estoy en una fiesta salto y bailo con toda la furia trepada a unos tacos de diez centímetros. Porque tampoco se puede vivir sin vivir... ¿Pero, si me fracturo? ¿Si me insolo? ¿Si me indigesto? ¿Si me hago un moretón? ¿Si me corto? ¿Si me engripo? ¿Si...? ¿Si...? Y así el debate va y viene por mi mente y se hace más presente cuando finalmente algo de esto me pasa, que por suerte no es seguido.
Pensamientos parecidos a esas recomendaciones que te dan cuando te estás por casar: antes de la fiesta no hagas nada raro, ni viajes, ni corras, ni comas lo que no solés comer, ni te cortes el pelo, ni respires... Que no te portes como una muñeca mala. Grrrrrrr!
Me parece muy interesante el corto lanzado este mes sobre Carine Roitfeld, la ex editora de Vogue Paris durante diez años, en donde se muestra su perfil como cliente. Dejó su puesto a principios de 2011 y siempre estuvo acostumbrada a ir a los desfiles y a citarse con los mejores diseñadores del mundo para dar el OK (o no) a sus creaciones. Pero esta vez, su ojo apunta a lo que ella se pondría, explica cómo analiza ella la mentalidad de los clientes, lo que necesitan y buscan. Además, participan los mejores diseñadores y hay tomas en sus mansiones, los fittings de Carine y el back de una producción de fotos. Es un mini documental que recomiendo.
Toda la historia transcurre en la semana de la moda de París de este año. Entre las decenas de desfiles y cientos de pasadas a los que ella asistió, eligió para este video dos tomas en las que participo, algo parecido como lo que pasó en The September Issue, la película sobre Ana Wintour, editora general de Vogue Estados Unidos, para la que también fui seleccionada.
Siento una alegría enorme al ver que mi trabajo trasciende otros formatos artísticos relacionados a la moda, como es el cine si bien no está en mis planes ser actriz.
Les dejo el corto para que lo miren:
Nota: Muchas veces me preguntan si la ropa que uso me la regalan los diseñadores después de un desfile o una campaña, o si me la compro. Más allá de que me encanta elegir qué ponerme (ser cliente), en la alta costura esto del regalo a la modelo o de que el pago sea con outfits, no se da. Y es bueno que así sea: te da una libertad y objetividad tremenda para distinguir y saber cuál es la tendencia, conocimiento que me gusta tener. Y cuando alguien me obsequia alguna de sus creaciones, lo tomo como un gesto especial.
Mili
P.D: Le dedico este post a mi querido amigo Pablo Ramírez porque hace unos días estuvimos charlando mucho sobre este corto.
Llegamos el jueves a la noche a Punta del Este para el casamiento de nuestros amigos. Además, estuvo muy bien escaparnos un poco de la vorágine del trabajo por la que pasé en Buenos Ares y descansar cerca del mar.
Les había prometido mostrarles el vestido que iba a ponerme, así que aquí va. ¡Tarán!
Es un haute - couture de Escada, marca que quebró hace dos años y desde entonces la están repuntando de forma muy cuidada y exclusiva. Mi vestido es una pieza única.
Días antes de llegar a Buenos Aires, no terminaba de convencerme del todo el vestido en algunos detalles, por lo que decidí intervenirlo y recrear un poco el diseño. Le acortaron la parte de abajo para que se puedan ver mejor las piernas y aprovechar al máximo la textura transparente del género. Fue un mínimo cambio, pero el vestido cambió unos 360 grados.
Finalmente, le sumé mi clutch de Alexander McQueen snake - White, unos aros de Tiffany's (regalo de mi marido) y unos Christian Louboutin violetas.
Decidí que el pelo tenía que ser elegante, entonces opté por un rodete tirante hacia atrás. Los labios colorados, iguales a mis uñas. ¿Qué opinan?
Hoy también se viene post del estilo familiar. En medio de tantas idas y venidas y tironeos afectivos, estoy en plenos preparativos de la fiesta familiar de Navidad, más ahora que estoy en Argentina. Dicen que estos encuentros de fin de año son a veces motivo de peleas porque nadie se pone de acuerdo con quién va a pasar cada fecha. Para mí no es motivo de pelea, pero sí un poco de lucha! Tomé la posta hace unos años, por puro gusto, de organizar a la distancia una comida con mi familia y la de Manuel.
¡Somos miles! Como ya muchas veces conté. Por mi parte: diez hermanos + mis padres + abuelos + maridos + hijos. Manu tiene cuatro hermanos, mucho más razonable que lo mío. Juntaremos a todos en Rosario, de donde es él, además de ser un lugar en donde me encanta pasar la Navidad porque estamos todos muy tranquilos y el lugar es tan agradable.
Organizar todo para movilizar a tanta gente desde Buenos Aires, con hotel y medios de transportes allá, es un laburito. Mis hermanas cambian de opinión todos los días. Llamado tipo: "Mili, gordita, ¿cómo estás? Te cuento que quizás se nos complica el plan porque...". Mili contesta al toque: "Ok, te súper entiendo, manejate como puedas y te espero el 24 a la noche". Cada uno de mis hermanos es un show, diría Manu: "Siempre hay una hermana de Mili que se emociona y llora. Los Schmoll son temperamentales".
Y en el medio, mi abuela adorada. Tiene 96 años, es una diosa y está mejor que nunca. Siempre fue la más divertida de la familia y tiene cada historia que no podemos parar de reírnos. Llevarla y traerla es un tema, pero a la vez una gran satisfacción.
Aunque hasta último momento me tienen con que sí, que no, que quizás… Al final todos terminan viniendo y la fiesta es un momento inolvidable que querría que dure por lo menos un día más. Al vivir lejos, ver a toda la familia junta me hace muy feliz porque es el único momento en el año, desde hace tiempo, que no veo esta foto muy seguido, y cada vez estamos más grandes.
Esto es un sólo un adelanto de la gran comida gran que se me viene. ¿Ustedes ya tienen planes navideños?
Buscando entre papeles el teléfono de un amiga, me topo con una foto mía de bebé en brazos de mi querido padre. Automáticamente, empiezo a acordarme que cuando tenía diez años y me encantaba asustar a mi hermana más chica diciéndole que tenía poderes. Muerta de miedo, me gritaba "no es gracioso, no es gracioso, le voy a contar a mamá". Y a los segundos la escuchaba a mamá diciendo: "¡¡¡Basta, Mili!!!"
Mis hermanas más grandes me decían que me parecía a Björk por tener los ojos tan rasgados, y desde entonces empezaron a llamarme "chinita". Hoy sólo mamá se acuerda de esa anécdota, y bueno, yo también. Mis hermanas más grandes tienen poca memoria, no se acuerdan ni de sus ex novios... Emmm… es un chiste malo, muy malo chicos: mis hermanas los tienen súper presentes...(not really).
Volviendo a esa fantasía de los superpoderes, me encantaría que se volvieran realidad, como por ejemplo, para poder hacer las valijas (ay de las valijas! las tendré hartas ya de hablar de las valijas), tirada muy cómoda desde la cama, sólo mirando hacia el placard y diciendo: eso sí, eso no, el vestido azul, el colorado, esos zapatos, aquellos sacos, esa, esa y esa camisas...
También imagino que me encantaría poder teletransportarme en segundos al destino que quiera o que necesito llegar y no tener que estar catorce horas en un vuelo. Por suerte me eduqué bien desde chica: al segundo cero de sentarme en el avión, pienso: qué placer, al fin me relajo después de un día tan a las corridas. Entonces escucho una voz a lo lejos que me va acunando: "Ladies and gentleman we are…", me tapo hasta la nuca, me abrocho el cinturón de seguridad por arriba de la mantita y es genial porque, antes de sentir que se mueve el avión para despegar, me quedo absolutamente dormida. Desmayada. Lo mejor del cuento es que me despierto cuando escucho la voz del piloto cuando anuncia que estamos a treinta minutos de descender en la ciudad X. "Espero que hayan disfrutado del vuelo y esperamos verlos nuevamente a bordo". ¿Por más primera clase que haya, quién disfruta de estar adentro de un avión catorce horas?
Esos dos poderes especiales son los que quiero tener en el cortísimo plazo. Aunque en este momento ya se me están ocurriendo más. ¿Alguna vez lo pensaron?
Mili
Tengo más millas que un piloto y cero pánico al avión, pero ir a Argentina me mata de nervios. Este año fui y vine a tantísimas partes... Pero no mucho a Argentina.
¿Cómo lo explico? Voy por partes. Armar valijas suele ser medio plomo, pero para Argentina más. Es el lugar frente al que siempre siento que me olvido de llevar cosas vitales y siempre me queda mucho para hacer a último momento. ¡Este viernes parto! No tengo nada hecho. Yessss.
La última vez que estuve en Buenos Aires era invierno y fue un relámpago egoísta por trabajo. Aunque intento evitarlo, siempre me pasa lo mismo: abro la agenda antes de viajar y veo miles de "sí o sí" para hacer. Pero es tanta la emoción de volver que leo sin leer, me desconcentro de la lista haciendo tonteras y así me voy olvidando de la mitad de las cosas que preparar.
Entonces vuelvo a pensar por qué esta ¿ansiedad? Recapitulo, intento relajarme, me viene un insomnio fatal, tomo agua, me acuesto, ataco algo salado, siento que estoy a punto de acordarme de eso que me estoy olvidando… Pero vuelvo a pensar por qué me pica tanto volver. La última conclusión que saqué, y no fue en un diván, je, es que "estas vueltas" me hacen acordar a cuando viajaba sola a los 16 años y sin tantas facilidades de tiempo o recursos para volver a casa cuando quisiera. Cada viaje era oro en polvo que se me escapaba por los dedos… Una sensación de desarraigo espantosa que mi corazón parece haber grabado a fuego pese a ya vivir arraigada en otros países y muy feliz.
Mientras, en esta búsqueda de respuestas, sigo pensando qué me olvido de llevar en la valija… Sé que hay algo que me estoy dejando y que es importante, pero no sé qué es.
En la compu veo que llegaron varios mails de mis hermanas, de amigas, de gente que no veo hace mucho, mails de trabajo… Muchos para ver y para verme, me siento tan contenta, muy cerca de las personas que más quiero y que me dedicarán su tiempo. Pero, una vez más, el gran problema: ¿cómo hago yo para hacer todo, afectivo y efectivo, en sólo tres días? Las charlas con mis hermanas duran horas y apenas llegar que una de ellas ya se ofendió: "No me vengás con que no tenés tiempo. Sentate". Solución: Mili chicle globo. Espero no cortarme en dos ni reventar porque tengo que volver entera a los sets.
¿Qué es lo que no puedo acordarme y me falta llevar en este viaje?
Pienso en armar bien cada uno de los outfits que usaré, para eventos y no eventos, y así relajarme un poco al llegar, pero como estoy en las nubes al hacer la valija pongo un pie en Buenos Aires y vuelvo a necesitar el tiempo que no tengo para reconfirmar que todo lo que llevé está OK o si tengo que salir a resolverlo aunque no quiera.
Ahora leo el post y pareciera que lo vivo como una pesadilla, pero en realidad soy muy feliz al volver a casa. ¿La prueba? Duermo como un bebé y todavía me cuesta mares cada despedida.
Bueno, es tarde. Y hacia allá voy, sí o sí.
Help! Que me olvido de algo y todavía no sé qué es...
Mili
Quiero dedicar un post al estupendo diseñador inglés Gareth Pugh. Tuve el honor de trabajar con él hace algunas temporadas, y digo honor porque realmente admiro su trabajo, más allá del reconocimiento que ganó estos últimos años. Gareth tiene una forma muy particular de interpretar la moda cuando diseña y crea modelos que parecen de otra dimensión.
Les cuento un poco su historia. Tiene sólo 29 años y vive en París. Participó en el reality show The Fashion House y no ganó, pero desde su aparición tan masiva empezó a atraer al público y a hacerse muy solicitado, si bien de un público exclusivo. Su gran hit en el mundo de la moda fue cuando una revista muy conocida, y de mis preferidas, Dazed & Confused, se enamoró de sus diseños y publicó uno en su portada. Desde entonces, el crecimiento de Gareth no tuvo ni tiene techo.
¿Por qué admiro lo que hace Gareth? Sus diseños me hacen soñar, me llevan al pop art, a la ciencia ficción, me recuerdan por momentos a Alexander Mc Queen: elegantes, originales, oscuros, obras de arte. Gareth es quizás más jugado, complejo de asimilar, pero conmovedor y sensible. La manera en la que calzan sus sacos es sublime, los vestidos rozan muy de cerca la perfección y los zapatos sin high heels son mágicos... Si bien, a simple vista, sus diseños parecen bastante difíciles de vender por poco ponibles, las prendas por separado son espléndidas y para siempre.
Hace poco me llevé una buena sorpresa. Caminaba por Spitafield’s Market con mi familia, una de esas caminatas que uno hace distraída un sábado a la tarde por donde hay miles de personas en la calle y miles de cosas para mirar a la vez: aturdimiento total así que desconecto. Pero en un momento, cruzo de vereda porque veo un saco que me llama muchísimo la atención. Me apuro y entro al local sin haber visto la marca ni nada. Cuando me acerco a las prendas veo que son deslumbrantes, una más linda que la otra. Entonces recorro la casa con la mirada y me doy cuenta que me estaba topando con Gareth Pugh.
Nota: La sorpresa fue porque Spitafield’s Market es un barrio de Londres que hay mucho vintage y usado, la parte trash del east de Londres. Es imposible caminar el mercado con paciencia y observación por la inmensa cantidad gente que hay. Es un desfile de todo tipo de estilos de personas. Así que me llamó mucho la atención encontrar las creaciones de Garegh porque su ropa es muy exclusiva, de altísimo vuelo, muy vanguardista, además de súper costosa. Y creo que, si bien denso, no tiene un estilo trash.
Es un hecho: Pugh entra de lleno en mi lista de mis diseñadores IT.
Nació en Buenos Aires el 27 de Abril de 1989. Al poco tiempo de ser descubierta como modelo se mudó a Paris. Trabajó para Chanel, Jean Paul Gaultier, Gian-
franco Ferre, Hermés, Dolce & Gabbana, entre otros. Se convirtió en protagonista de las producciones de moda más reconocidas en publicaciones europeas como Vogue, Numero, POP, V Magazine, Elle.
A los 19 años se mudó a Nueva York y trabajó con las primeras marcas. Actualmente vive en Londres y viaja por el mundo por trabajo y placer.