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Despedida

Publicado: 19.04.2013 | 12:08

Ayer a la tarde, cuando llegué de trabajar, empecé a releer algunos de los posteos anteriores del blog (este es el número 75, ¡wow!). Empecé a pasar las páginas y no pude evitar sentir un poco de nostalgia. Leerme a mí hace seis meses, cuando me había mudado apenas unas semanas atrás me dio un poco de "cosa". Cuando tomé la decisión de irme a vivir sola estaba asustada, tenía miedo a fracasar y a tener que volver con mi familia. Recibí mucho apoyo de ellos y de mis amigos. Eso fue fundamental para poder tomar la decisión.

Cuando empecé a escribir tres veces por semana sobre mi experiencia viviendo sola, la idea inicial era retratar mi adaptación, mis aprendizajes, mis pifiadas y mis aciertos. Seis meses nos pareció un tiempo prudente en el que yo iba a lograr adaptarme a esta nueva vida. No nos equivocamos. Ya sé, ya sé. En este tiempo no hice grandes cambios en mi casa además de comprar el sillón. Me da una fiaca infinita tener que limpiar y lavar los platos, ¿a quién no? Sigo sin planchar, uso camisas arrugadas y cada tanto arruino alguna que otra remera en el lavarropas. Me mudé hace más de seis meses y todavía no colgué cuadros, soy un desastre, pero creo que crecí mucho personalmente. Ya no me da miedo estar sola, no le temo al silencio. Tengo mis días difíciles, como cualquiera. Llegar a mi casa me tranquiliza y me da paz estar conmigo misma haciendo cosas para mí, como cocinar u ordenar mi lugar.

Me gustó formar parte de esta comunidad de mujeres. Si bien no las conozco a todas, me siento parte de este staff de blogueras y ahora sé el trabajo que significa abrirles a ustedes las puertas de nuestras vidas. Este mes en la revista salió una nota especial donde todas contamos nuestras experiencias. Me gustó mucho hacerla y leer a las otras blogueras.

Sé que hubo momentos de tensión porque algunas no estaban del todo de acuerdo con lo que yo pienso o escribo. Siempre intenté leer lo que tenían para decirme y considerarlo. Muchas veces me hicieron pensar y reflexionar. Escribir lo que me pasa, para mí, resulta siempre esclarecedor.

La convocatoria a que me cuenten sus historias me gustó mucho. Tuve que elegir tres textos y varios quedaron afuera. No quería dejar de agradecerles a las que me contaron su historia. Aunque hayan quedado solo en mi casilla de mail, disfruté leyéndolas. Fátima, Flor, Cactaria, Agus, Julia, Jime, Estefanía, Malu y Belén: ¡¡GRACIAS!!

Decorar, aunque sea sólo comprar una cajita para poner el jabón en polvo, ayuda. Poner fotos y adornos hace que cada día la casa se empiece a parecer más a un hogar. Cuando me mudé me traje muebles de mi cuarto anterior y rearmé mi cuartel en mi living. Ahora me cuesta imaginarme cómo estos muebles encajaban en una habitación de la casa de mi familia. Siempre fueron míos, pero ahora forman parte de un lugar que es y seguirá siendo (al menos por un tiempo), 100% mío.

Desde acá escribí la mayor parte de los posteos que ustedes leyeron. Cuando corté con Pato, cuando me peleé con mi mamá, cuando me golpeaba con todo, cuando llegaba un poco pasada de copas a mi casa, cuando saqué mi primer lavarropas de ropa desteñida. Todo eso pasó por acá. Este fue el lugar en el que me senté a volcar lo que me pasaba y en el que ahora estoy escribiendo estos últimos caracteres. Seguramente lo seguirá siendo, aunque ahora serán historias distintas y relacionadas a otra etapa de mi vida. Mi mail, tinavivesola@gmail.com , va a seguir abierto para la que quiera escribirme. Me gustaría que lo hagan.

Ahora sé que puedo. Sé que cada una elige su camino, pero yo recomiendo pasar por esta experiencia. No se parece a nada de lo que me imaginé, ¡¡es mucho mejor!!

Gracias a todas por leerme,

Tina


Correo de lectoras: Mariela

Publicado: 17.04.2013 | 10:12

(Comprar los muebles, los electrodomésticos, mudarse. No necesariamente en ese orden. A este correo lo elegí porque a veces primero viene la mudanza y después el resto. No fue mi caso. Yo ahorré durante meses para poder comprarme algunas cosas.)

Decidí vivir sola porque mi empresa se mudó a cuarenta y cinco kilómetros de donde vivía. Tardaba dos horas y media en llegar al laburo y hasta casi tres en volver a mi casa. El lujo de perder el trabajo no estaba dentro de mis aspiraciones y, en definitiva, era la excusa perfecta para llegar a la meta que me había impuesto años atrás. Venía de Monte Chingolo, un barrio humilde, y de una familia venida a menos luego de los noventa.

Encontrar un lugar fue una tarea difícil, sobre todo porque no sabía si la garantía de mi casa servía. La primera opción fue buscar un seguro de causación. Llamé a un estudio grande en donde lo ofrecían, pedían dos meses de adelanto como parte del contrato. Ellos no contaban con ninguna lista de inmobiliarias en donde lo aceptaran. Y además, dos meses de acá, dos meses de allá y comisión son aproximadamente diez mil pesos.

La búsqueda fue principalmente por Internet. Esta herramienta me dio la posibilidad de ver las casas y tener la información disponible rápidamente. Dado que del sur al norte me separaba un abismo, y yo estaba sola, la opción fue más que conveniente.

Llamé a varias inmobiliarias. No fui bien recibida por nadie. Más allá de la tardanza al contestar el teléfono, cuando mencionaba que tenía un seguro de causación ellos sentían que estaban perdiendo el tiempo y directamente cortaban el teléfono. Me deprimía mucho no tener salida. No tenía tiempo para nada. Había dejado de estudiar, me iba a dormir a las seis de la mañana.

Un día hablando con mi mama me dice: "usá la escritura de la casa, quizá te sirva". ¡Me sentí aliviada! No es que la casa no valiera nada, pero tenía deudas de ABL y Rentas.

Llamé a una inmobiliaria de Olivos, una que está cerca de la quinta. Les dije lo que estaba buscando y cuando me preguntan si tenía garantía les respondí: "sí, claro, cómo no". Tardaron quince días en hacerme una propuesta. Un departamento ubicado en Núñez, a una cuadra de Libertador. El día que lo fui a ver era domingo. Me tomé el Mitre y en quince minutos ya había llegado prácticamente al hall del edificio. "es muy cerca del trabajo", pensé. Para mí eso era más que suficiente, era lo único que me importaba. Tuve mucha suerte. El departamento era precioso, podía llevarme al gato y el alquiler… ¡una ganga!

Ahora venia lo más complicado, la garantía. Lo señé y estuve esperando un mes porque había paro en el registro de la propiedad. Ese mes fue escalofriante.

El día de la firma del contrato mi mamá estaba internada, fue el martillero hasta el hospital y le hizo firmar ahí los papeles. Yo firmé en la inmobiliaria, estaba muy emocionada.

A la mudanza la hice un lunes a la mañana. Tardamos cuatro horas en llegar con el fletero vecino que me cobró 350 pesos "de onda". Entré todo con la ayuda de mi novio, tenía pocas cosas. Tiré el colchón en el piso y me dormí una siesta.

Estuve seis meses sin heladera. Con tanto alboroto no me había podido comprar nada. Me mudé en invierno, así que las frutas y verduras me duraban. Usaba leche larga vida y si quería comer carne compraba un pedazo para comer en el día. El pollo cocido dura tres días. El guiso aguanta un día y medio si lo dejás en un pote de vidrio o plástico. Los fideos es mejor comerlos en el momento, si son secos. El arroz dura fácilmente un día entero afuera de la heladera, si no tiene cebolla.

Es hermoso vivir sola. A veces me siento sola, valga la redundancia, pero el gato me hace compañía. Esta zona es preciosa, nada que ver con Chingolo. Ahora me puedo preocupar más por mí. Estoy cursando de nuevo en la facultad, no me falta nada y pago todo a tiempo. Si se me rompe algo, el dueño viene corriendo. El portero es muy amable y a veces estoy horas hablando con él. Del trabajo estoy a quince minutos. Me puedo levantar temprano, hacer mis cosas y cumplir con la jornada laboral. Me encontré un sillón en la calle y adelgace veinte kilos.

Creo que todo tiene que ver con las ganas que uno le ponga y, un poco, de la suerte.

Me gustó haber contribuido a la causa.

Mariela


Correo de lectoras: Lina

Publicado: 15.04.2013 | 11:07

(A veces las mudanzas no se dan en las mejores condiciones, y marcan un quiebre de la situación en la que estaban cuando vivían en sus casas. A este texto lo elegí porque me gustó ese espíritu positivo de Lina a pesar de las que le tocó pasar).

Como entiendo que el orden lógico de las cosas suele caracterizarse por la entropía que lo rodea, es adecuado comenzar contando que mi mudanza virtual comenzó un par de años antes de que me fuera a vivir sola. Tirada en los sillones de casa soñaba con alejarme del hogar que me parió y tener entrada libre para ser anfitriona de intensas fiestas universitarias. Y llegó. Oh si que llegó.

Mi hermana estaba en medio de un divorcio tormentoso, con un crío de ocho meses, y el resto de la familia se estaba divorciando también. Éramos los Campanelli en un domingo sin ñoquis (o con los de mi tía Celia que son una piedra, da igual). Como Gene Simmons maquillado en un día muy muy húmedo las bolsas que tenia debajo de los ojos denotaban mi incapacidad de dormir por los gritos que a la madrugada clamaban: "¿Te parece? ¿Te parece esto para tu hijo?" (con el tono de alguien que ha mirado muchas novelas mejicanas).

Un martes me levanté de un humor de perros, hice las ocho cuadras que me separaban del banco y chequeé mi cuenta personal. Mis magros ingresos producto de un auxiliar de cátedra y una beca universitaria me dijeron que podría alquilar algo de ¡quinientos pesos! Hace cuatro años atrás, aquí en el interior se podía conseguir algo por esa plata, y después de siete llamadas y dos diarios pungueados a mi abuelo que dormitaba en el sillón, encontré un lugar.

Claro que todo tiene sus limites, ¿no? El local había sido una panadería chiquita, un monoambiente con el techo de machimbre medio roto y aislante de cascara de arroz. Cargué en la camioneta de un amigo los pocos muebles que eran notablemente míos: dos bibliotecas, cinco cajas de libros, una cajonera y una mesa.Y a vivir sola. De las fiestas que planeé diría que no tuve muchas, y en las que di tuve gran cantidad de chizitos baratos (de esos con un marcado olor a pata) y papitas quebradas.

Gastronómicamente comprobé que sin heladera el yogur se aguanta cuatro días, y que los chinos de a la vuelta vendían paleta con gusto a jabón de lavar. Capítulo aparte: las comidas del comedor universitario contenían extraños elementos que toleraba por $5 el ticket. Anécdotas hay muchas, divertidas, claro. ¿Qué otro sabor tendrían las mil peripecias de vivir solo, ser joven y con veinte pesos en el bolsillo?

¿Te fuiste a vivir sola hace poco? ¿Pasaste directo de la casa de tu familia a la que ahora compartís con tu pareja? Escribime a tinavivesola@gmail.com y contame tu experiencia.


Correo de lectoras: Sarah

Publicado: 12.04.2013 | 10:36

(A este texto lo elegí porque sé que encontrar el departamento justo es una tarea difícil. Como yo no alquilo y no tuve ese problema, me pareció interesante mostrar esta experiencia, que es otro aspecto de irse a vivir sola. Esta, por suerte, tiene final feliz.)

"Esto es insostenible, necesito mudarme a un departamento urgente" , fue lo que escuchó mi mamá después de que mi sistema nervioso colapsara una vez más, entre lo que tranquilamente podría haber sido la atmósfera de cualquier curso que se va de viaje de egresados a Bariloche.

La residencia estudiantil en la que viví por un mes y un par de días se había transformado en una tortura diaria. Ni siquiera habiendo hecho un casting se podía creer que se hubiera agrupado tanta gente desubicada.

Harta, emprendí mi búsqueda. "Cualquiera cosa iba a ser mejor que soportar portazos,corridas y gritos a las 3 de la mañana", pensaba.

Gracias al wi-fi de la confitería de abajo, porque obviamente el de la residencia no funcionaba, pude encontrar la mayor parte de los departamentos que visité. Visité dos o tres por día, y más de una vez por distracción fui a ver el mismo dos veces, o sea, doble frustración.

Bien tempranito arrancaba la gran aventura en la que, durante más de quince días, terminaba tomándome un café en algún bar, decepcionada buscando qué visitar al día siguiente.

Tenía material suficiente para desanimarme, como la primera vez que fui víctima de descripciones engañosas de corredores inmobiliarios, que si pueden, te alquilan una trinchera como si fuera un loft con vista al mar.

Un día encontré un aviso muy particular: ofrecían, por el mismo valor de lo que costaba la tortuosa residencia, un departamento en la famosa Isla de Recoleta. Era de estilo francés, con balcón al frente, calefacción central y expensas bajas. Al instante llamé, no sea cosa que alguien me ganara de mano y se quedara con el departamento, y concerté una cita para el día siguiente.

Ansiosa como nunca, llegue media hora antes que la señora que me lo iba a mostrar. Todo parecía coincidir con la descripción. Lo curioso era la distribución.El ambiente dejaba ver una puerta en la que se encontraba el baño completo y también un closet. Pero había algo que faltaba. La cocina parecía estar muy bien disimulada. Tanto, que la señora no la nombraba. La busqué en silencio hasta que me rendí y le pregunté a dónde quedaba. Entonces abrió el placar, el que yo había dado por hecho que era para guardar efectos personales y allí apareció una hornalla solitaria.

Ante mi asombro llenó el silencio preguntándome nerviosa:

- En el interior toman mucho mate, ¿no? ¡Esta cocina está ideal para tomarse unos mates en invierno!

Le dije que mi idea era vivir en ese departamento y que necesitaría una cocina con, por lo menos, dos hornallas y horno. "Pueden ser esas chiquitas, en la que entra media pizza, no importa", agregué.

Enojada me respondió:

- ¡Todas las del interior quieren cocina con horno!

La tensión en el ambiente se asemejaba a un River-Boca: las del interior vs. las de Capital.

En mi primera visita entendí que lo que yo asumía como natural, mínimo y vital, muchas veces era demasiado pedir.

Finalmente, encontré mi lugar en Buenos Aires. Cuando faltaban dos días para tener que renovar el pago mensual de la residencia,muy desanimada por haber recorrido tantos departamentos y enfrentarme a múltiples situaciones (no me aceptaban garantía del interior,señaba un departamento y el dueño aumentaba el precio, entre otras cosas), terminé visitando un monoambiente al que no le tenía nada de fe. Fui gracias a que mi papá me animó a verlo cuando, entre lágrimas, le contaba lo decepcionada que estaba.

Llegué a tiempo. Un chico joven me recibió y halagó mi puntualidad. Ya tenía el ojo entrenado, sabía dónde mirar, cómo disimular y qué preguntar.

Entramos al departamento y había una cocina completa, vaya sorpresa. Seguro que las expensas son impagables, pensaba. Seguimos el recorrido y ahí estaba el baño, pequeño pero moderno y con ducha. Hasta ahora todo venia cerrando: era luminoso, la cocina estaba separada,el baño era lindo, aceptaban mi garantía del interior y los precios estaban dentro de mi presupuesto, ¡era el ideal! Le pregunté si podía señarlo ya y me dijo que me apurara porque otro chico lo iba a venir a ver.

Me indicó la dirección de la inmobiliaria y sin preguntarle cómo llegar me tomé el subte hasta la residencia para buscar todos los papeles que ya tenía listos. Le pedí ayuda a un policía para que me indique cómo ir. Llegué a la inmobiliaria y me sometí al cuestionario de rutina que hacen para saber que tan solvente somos mi familia y yo.

Le di todo el papelerío y, entre risas, me dijo que nunca le había pasado que le cayeran con todos los papeles juntos y sin que falte nada la primera vez. Revisó todo y le pedí hacer el contrato lo más rápido posible porque mi papá se quedaba en Buenos Aires hasta las 5 de la tarde de ese mismo día y tenía que firmar como garante. Me prometió agilizar el trámite para antes de las 5 y así fue. La inmobiliaria celebró el contrato más express de su historia y a las 4 ya tenía la llave en mi poder.

Fui volando a la residencia a sacar todas mis cosas e instalarme en mi nuevo departamento que me esperaba con un sillón y unas cajoneras que el dueño me dejó. Sentía que, aunque estuviera vacío, era mi lugar. Todo había salido redondo gracias a la buena voluntad de los de la inmobiliaria y de mi papá.

Hoy puedo decir que las últimas opciones siempre se transforman en parte de mi vida. El departamento al que no iba a ir ni a ver fue el que terminé alquilando, la entrevista a la que no iba a asistir fue en la empresa donde actualmente trabajo. Casualmente, cuando me gana la desesperanza siempre aparece algo que me empuja a seguir para terminar encontrando lo que tanto anhelaba.

Sarah

Si quieren contarme su experiencia, escríbanme a tinavivesola@gmail.com


"Tenés todo para ganar" (+ convocatoria)

Publicado: 10.04.2013 | 11:10

"Probá", me decían mis amigos cuando estaba pensando en irme a vivir sola. "No perdés nada, tenés todo para ganar".

Y así fue que decidí embarcarme en esta mudanza. No tenía idea en qué me estaba metiendo y a través de estos seis meses (¿pueden creerlo? ¡Hace seis meses que empecé el blog!) me fui dando cuenta de que vivir sola no es como me lo había imaginado, es muy muy distinto.

En este tiempo aprendí a estar sola, que no es poco. Me acuerdo de que las primeras semanas cuando llegaba del trabajo me ponía a chatear y no paraba hasta la madrugada. Necesitaba hablar con gente. Ahora eso cambió y tengo mis momentos de silencio, de cocina, de lectura. Puedo estar sola y me la banco.

Pero este es MI caso, MI historia. Mis experiencias, mis torpezas, mis ataques de "no puedo con todo" y mis rayes de "me llevo el mundo por delante".

A lo largo de estos seis meses me di cuenta de que hay tantas historias como lectoras de Ohlalá (y personas, claro), y siempre me interesaron mucho sus experiencias. La que se casó y se fue de su casa familiar directo a la que ahora es el hogar de su propia familia, la que vino a estudiar de muy chica acá y vive sola desde entonces, la que vive con amigas y comparte los gastos, etc (muchos etcéteras). Ahora que cumplí este ciclo y que de alguna manera voy dándole un cierre al blog (que desde un principio se pensó que tendría un cierre porque el proceso de asentarse no es eterno), quiero escuchar otras experiencias. ¿Se animan?

Tengo ganas de que este blog, que siempre partió de la premisa de ser un espacio plural para compartir, también se preste a que ustedes, que son el 50%, puedan participar. Me gustaría saber cómo fue su primera semana solas, su primer mes, cómo se llevan con su familia (¡y cómo les cayó la noticia de la mudanza!).

Acá estoy, como siempre, para leer lo que tengan para contarme. Escríbanme a tinavivesola@gmail.com, así este blog también puede mostrar otras formas, costumbres y alternativas para irse de la casa familiar.

¡Las espero!

Nos leemos,

Tina
tinavivesola@gmail.com


Llueva, nieve o fiebre

Publicado: 08.04.2013 | 11:10


Esto iba a pasar eventualmente. Alguna vez me iba a enfermar. Hasta ahora me habían pasado cosas leves (moretones, caídas) y el episodio del sangrado de la nariz que me obligó a trasladarme a la casa de mi familia. Pero hasta el momento, nada que me haya dejado en (mi) cama unos días.

También estaba cantado que después de estar al aire libre en GEBA con el frío que hizo el sábado me iba a enfermar. El recital de Regina Spektor estuvo buenísimo, sí, pero cuando termino (y canté prácticamente todas las canciones) sabía que tenía que volver a la cama.

El sábado me levanté agotada. Me dolía el cuerpo y estaba muy congestionada. Salí a almorzar con mi familia y me empecé a sentir peor. Mi mamá se ofreció a quedarse conmigo pero le dije que no. Era fiebre, nada grave. Me metí en la cama y dormí hasta que se hizo la hora de ir para GEBA. Iba a ir a ver a Regina llueva, nieve o truene (o fiebre), así que me tomé un Qura (que sabía que me iba a mantener en pie durante cuatro horas), la pasé a buscar a Loli y fuimos.

Nunca fui de enfermarme mucho. Tengo tantas alergias que por suerte caigo en cama muy de vez en cuando. Antes de irme a vivir sola, debo reconocer que enferma era insoportable. Eran los únicos días del año en los que me ponía demandante y tenía a mi mamá y a mis hermanas hartas de mí.

Ahora las cosas son distintas. No iba a hacer mucho espamento por un poco de fiebre y mocos. Sé cuando necesito ayuda y cuando no, así que esta vez preferí arreglármela sola. El domingo bajé a la verdulería y compré choclos y una bolsita de verduras cortadas para hacer sopa. Viví a base de sopa, tarta (que tenía en el freezer), choclo y té todo el fin de semana. La logística de vivir sola y enfermarse es compleja. Las dos veces que salí a comprar cosas afuera (verduras e ibuprofeno) me abrigué como para ir a Rusia en invierno y no hice más de dos cuadras. Por otro lado, está bueno estar sola y no tener nada de qué ocuparme más que de curarme y de meter algún lavarropas para tener ropa limpia para la semana.

Me armé una especie de home office en mi cama. Entre algo de trabajo atrasado, algunas películas que me pasó Nacho, siestas interminables y apuntes de la facultad se me pasó volando el fin de semana en la cama. No tengo fiebre desde ayer a la tarde y de a poco ya me voy sintiendo mejor.

Hoy a la tarde seguramente ya vaya a trabajar. No sé si me puedo quedar quieta en mi casa un día más, jaja.

¿Ustedes qué hacen cuando se enferman? ¿Viene alguien a cuidarlas o prefieren estar solas? ¿Soy la única que tiene la casa totalmente desordenada después de dos días en cama?

Que empiecen bien la semana.

Tina
tinavivesola@gmail.com


Te quiero con limón y sal

Publicado: 05.04.2013 | 12:19


Ayer me desperté y miré mi placard para elegir lo que me iba a poner. "Esto no puede ser", pensé. Y empecé a seleccionar la ropa que ya no uso. Cada mudanza (y tuve varias) es una buena excusa para regalar ropa, pero siempre quedan cosas que todavía están bajo la etiqueta virtual que reza "en duda". Dejé la pila arriba de la cama para llevarla a la tarde cuando volviese del trabajo a la Fundación Sí (pueden ver más lugares donde ayudar en Ayuda la Plata.

Estos días estoy viendo a mucha gente en la entrada y en los pasillos del edificio. Esto es raro porque en general no suelo cruzarme con nadie, creo que es porque tengo horarios distintos al resto de las personas que viven acá. Vivo en un piso bajo y rara vez me toca compartir el ascensor. A la tarde llegué y en el palier de entrada vi una caja grande de cartón con un cartel que decía: "Pueden poner acá lo que quieran donar para los que perdieron todo en la inundación". Le pregunté a Pablo y me contó que lo había puesto una señora del quinto piso. Estoy casi segura de que es la dueña de la camioneta grande que está en la cochera. Subí, junté unas toallas, una frazada, la ropa que tenía separada y unas latas de comida, y las bajé a la caja que, por suerte, ya estaba llena.

Al parecer, mi vecino (al que desde nuestro encuentro llamo Lima Limón ) tuvo la misma idea y nos cruzamos en el ascensor. Me preguntó cómo estuvo mi viaje, hablamos un rato sobre Nueva York, sobre lo terrible de la situación que se está viviendo en La Plata y en algunos barrios de la Capital, y después volvimos cada uno a su departamento. Yo había hecho planes para ir a comer a la casa de Mari y me tenía que cambiar.

Cuando estaba por salir sentí un ruido como de vidrio roto en la calle y puse el canal 98 (donde se ve la cámara de la entrada al edificio) para ver qué pasaba abajo. La escena fue clara: no había ningún incidente, el que estaba era Lima Limón abriéndole la puerta de entrada a una chica (linda, tacos altos, pelo lacio y largo) y saludándola con un abrazo. Ay, dolió.

Igual ya lo suponía. Desde aquellas veces (hace meses) que me lo crucé en el ascensor y me dijo "subí que siempre hay fiesta" sabía que se trataba de un galancito. Como ya conté alguna vez, escuché zapatos de chicas caminando por su casa durante varias noches. Todo indicaría que es soltero y que, al parecer, se divierte bastante. No sé si tengo ganas de ser una más del montón, pero me hizo sentir halagada (¡y linda! ¿hace cuánto que no me sentía así de linda?) que se quede hablando conmigo unos minutos antes.

Lo pienso y me parece una idiotez total que me guste el vecino que vive, literalmente, arriba mío. Estoy lo suficientemente ocupada como para no obsesionarme ni nada similar, pero me gusta y no lo puedo ocultar. Fui a la casa de mi amiga y en el colectivo no paré de pensar en qué estará haciendo él con esa chica. No creo que hayan pasado la noche jugando al TEG, jaja.

La que esté libre de pegado que lance la primera piedra: ¿A quién nunca le gustó un vecino? Hay una cuestión de logística bastante a favor: vivimos tan cerca que todo sería comodísimo. Peeeero, eso tiene algunas contras. La primera es haberlo visto con otra chica, por ejemplo. Yo tampoco estoy buscando un marido, creo que para divertirme puede llegar a funcionar.

Que tengan un buen (aunque corto) fin de semana.

Tina
tinavivesola@gmail.com

Sería muy obvio poner el video de la canción de Julieta Venegas, ¿no? Jaja. Este sábado voy a ver a Regina Spektor en GEBA, y les dejo el video de "Don’t Leave Me (Ne Me Quittes Pas)", mi canción preferida de su último disco. Espero que les guste.



Con un poco de ayuda de mis amigos (toma 2)

Publicado: 03.04.2013 | 11:32

¡Nacho encontró departamento! Como ya les había contado hace algunas semanas ( http://www.revistaohlala.com/1552307-el-baldio ) ( http://www.revistaohlala.com/1550293-con-un-poco-de-ayuda-de-mis-amigos ), mi amigo estaba en la difícil tarea de encontrar un departamento para alquilar que reúna las características necesarias(precio, zona y comodidad) . Vio un montón y por fin dio con el indicado. Según lo que me contó, iba a firmar el contrato en estos días pero todo se atrasó un poco por los feriados.

Si todo sale bien y le entregan la heladera a tiempo, se muda en tres semanas. Está ansioso y se siente aliviado. Por fin, después de buscar tanto, va a tener su espacio propio y no ve la hora de tener las llaves para empezar a llevar sus cosas.

Había empezado a buscar su primer departamento de soltero a fines de enero, y en paralelo (porque a veces es así, las cosas buenas vienen todas juntas) conoció a una chica y desde entonces están saliendo. Este fin de semana largo ella cumplió años y él quería hacerle algo especial, distinto. Con un poco de vergüenza y con la certeza de que yo me iba a negar rotundamente, me pidió prestada mi casa unas horas. Somos muy amigos y tenemos confianza, lo que significa que yo podría haberle dicho que no tranquilamente y sin culpa. Pero no fue lo que hice.

Nunca le había dejado mi casa a nadie, ni siquiera a Pato cuando éramos novios. Al principio dudé, pero después me convencí de que no había nada malo en prestarle mi casa a un amigo en el que sé que puedo confiar y que nunca haría nada intencional para perjudicarme. Era una ocasión especial y sabía que de no haber sido importante no me lo habría pedido.

"Mi casa no es un telo, querido, más te vale que esta sea la madre de tus hijos" , le dije en chiste cuando acepté. Impuse un par de reglas de "convivencia" que no quise dejar implícitas para evitar alguna discusión. Le comenté que quería todo tal cual lo había dejado y que si cocinaban, que laven los platos. No quise intimidarlo, pero le impuse que después me cambie las sábanas y que ponga las usadas en el lavarropas. Él me juró que para mi cumpleaños me va a hacer una fiesta en su casa nueva. Falta mucho, pero me voy a encargar de que no se lo olvide, ja.

Vino el sábado a la noche, le dejé mis llaves y me fui a encontrar con Loli y con Mari en un bar para cenar y tomar algo. Tenía que hacer tiempo hasta la madrugada, por suerte mis amigas me bancaron. Ese bar es de los que corren las mesas y se hace boliche, así que tiramos algunos pasos y después nos fuimos a otro a jugar al pool y al ping pong. En medio de un partido, en el que obviamente iba perdiendo, me llamó Nacho y pasó a dejarme las llaves.

Llegué a mi departamento y encontré todo ordenado. No había nada llamativo y Nacho había dispuesto las cosas tal como se lo había pedido. Me fui a dormir contenta por haber hecho algo bueno por un amigo.

Es mi espacio, pero también es para compartir. Mi casa representa ese lugar al que quiero llegar para sentirme cómoda después de un día largo de trabajo y facultad. Hace algunos meses quizás le hubiese dicho que ni loca le prestaba mi casa como telo, pero ahora no me parece algo tan alocado. Me hubiese gustado que algún amigo haga lo mismo conmigo cuando no vivía sola. No estuve para nada preocupada mientras Nacho estaba acá con su chica. De a poco me voy relajando, me empiezo a abrir más y a compartir mi lugar. Creo que eso es un indicio de que cada vez estoy más asentada acá.

¿Le prestarían la casa a algún amigo? ¿Qué condiciones le pondrían? ¿Alguna ya lo hizo?

Este fin de semana iba a hacer de todo: estudiar, ir a buscar más plantas para mi balcón, trasplantar las que ya lo necesitan y cocinar cosas para freezar. No hice ninguno de los ítems de mi lista. ¿A ustedes les pasó lo mismo?

Que empiecen bien esta semana corta.

Tina

tinavivesola@gmail.com

Miro las imágenes de las inundaciones y me cuesta creerlo. Mucha gente perdió todo. Los familiares de las víctimas deben estar devastados. No tengo mucho más que agregar, pero no quería dejar de mencionar el tema. Fuerza para todos los que la necesiten.


Diario de viaje

Publicado: 27.03.2013 | 12:48

Hola, después de leer los comentarios sobre el posteo del lunes no quería empezar el de hoy sin hacer una respuesta global. Entiendo lo que me comentan y sé que les parece exagerada mi reacción.

Mi mamá es la persona a la que más quiero en el mundo pero eso no quiere decir que pueda permitir que me haga sentir así. No la insulté ni la traté mal, sólo le dije que no me gustaba que se meta en mi casa sin mi permiso para nada. Agradezco mucho su ayuda, pero no me gustan sus métodos. La comida que me dejó y el hornito que me compró seguramente me sean muy útiles, pero tengo la confianza suficiente con ella como para decirle cómo me siento. Hubiese sido totalmente distinto llegar a mi casa y encontrar el horno en la caja y algo de comer para pasar el día, no el freezer repleto de comida congelada que no suelo consumir.

Repito: jamás fui desagradecida con ella ni la maltraté. De hecho, ayer hablamos por teléfono y ninguna de las dos sigue enojada. También creo que todos tenemos más tolerancia con las madres ajenas que con la propia. Me pasó muchas veces de decirle a alguna amiga "tu mamá es re buena onda" y que me conteste "ay no, es insoportable".

Ahora que estoy un poco más tranquila y ya desarmé la valija paso a escribir sobre mi viaje. Ayer llegué de la facultad y empecé a bajar las fotos y a acordarme de los lugares por donde pasé. ¡Qué ganas de volver! Nueva York es una ciudad que tiene infinitas salidas y actividades. Fui dos veces y ambas me quedó algo sin hacer. Algunas me mandaron mails pidiéndome consejos porque están por viajar. Acá va un pequeño y resumido diario de viaje.

Arte arte arte

El Metropolitan es grande y ya había ido cuando viajé por primera vez a Nueva York. Esta vez decidí ir al MoMa , al New Museum y al Guggenheim . En el MoMa están expuestas varias obras relevantes para entender la historia del arte del siglo XX. Pop art, cubismo, expresionismo son algunas de las vanguardias y movimientos que pueden verse ahí. El Guggenheim tiene colecciones que van rotando y también algunas fijas. Lo que más llama la atención es el edificio. Está construido en forma de caracol y vas subiendo los pisos sin darte cuenta. Está muy bueno, les diría que hasta vale la pena ir para ver sólo eso.


Comidas

Los estadounidenses comen mucho y pesado, y eso me encanta. Fue una semana de comer sin culpa hamburguesas enormes, tostadas francesas y cheesecakes. Los lugares que más me gustaron fueron los tipo diner. Son locales viejos y retro (pero que abrieron hace varias décadas, no ambientados así a propósito) donde sirven desayunos y almuerzos potentes. A Lexington Candy Shop entré casi de casualidad cuando fui al Guggenheim. Cuando me senté encontré las paredes llenas de fotos de Woody Allen, Scarlett Johansson y varios más que habían filmado películas en ese lugar. El mejor sándwich de pastrón que comí en mi vida fue en Katz’s , que es famoso por este plato y porque ahí se filmó la famosa escena del falso orgasmo de Meg Ryan en When Harry Met Sally . Para comer hamburguesas hay miles de lugares buenos. Yo fui a uno que me recomendó un amigo que se llama Burger Joint , que es como una especie de sótano en un hotel de lujo. Entrás al hotel y a un costado está el local de hamburguesas, cuyos precios nada tienen que ver con los del hotel, por suerte. Nueva York también tiene muchas pastelerías donde venden tortas y cupcakes de varios gustos. Vale la pena entrar a probar alguno. En general cuando viajo me gusta probar cosas nuevas. Siempre le pregunto a los que atienden qué cerveza o qué plato me recomiendan y lo pido, es parte de la experiencia.


Katz''s


Levántate y anda

Nueva York es una ciudad para caminar. Si bien es muy útil sacar la metrocard semanal para volver al final del día, lo más lindo es recorrer los barrios a pie. Para mí es la mejor forma de conocer la ciudad.

Las zonas más turísticas como Times Square y el Soho me gustaron pero mis preferidas fueron las que no están tan pobladas de gente sacando fotos. Chelsea es un barrio muy tranquilo y tiene un parque para recorrerlo por arriba que se llama High Line . Hace muchos años construyeron un tren que pasaba por arriba de la ciudad y hoy esas vías quedaron en desuso. En vez de tirar todo abajo, armaron un parque que atraviesa varias cuadras. Se puede ver todo el barrio, es muy lindo. Seguramente en verano esté mucho mejor que ahora con el frío que hace.

Mi caminata preferida fue por Williamsburg , un barrio de Brooklyn. Hay locales de libros, discos, ropa usada y mucha gente de mi edad. Ahí me lo crucé a Dan de la serie Gossip Girl . Me dio vergüenza pedirle una foto porque no sabía su nombre real.


Musicales

Los musicales son caros, pero algunos tienen disponibles entradas mucho más baratas que se venden sólo a las 10am en la puerta del teatro. Con mi hermana fuimos a ver Mamma Mia y nos encantó. Vi muchísimas veces la película y, a pesar de que banco mucho más a Meryl Streep y a Amanda Seyfried, me gustó. Me sé todas las canciones de ABBA y fue divertido no ser la única del público que las cantaba.

All that jazz

El jazz es algo muy típico de Nueva York, en especial del Harlem. Me daba un poco de miedo ir sola hasta allá a la noche así que le pedí a un amigo que me recomiende bares donde tocan bandas de jazz por los barrios del downtown de Manhattan. Fui a uno que se llama Bar 55, que no cobran entrada (pero sí consumición) y estuve como tres horas escuchando jazz y probando cervezas nuevas. No es nada turístico y es una especie de sótano donde la música suena muy bien. Fui sola y hablé con varios de la mesa de al lado.

Harlem

El Harlem siempre tuvo mala prensa. En un momento se decía que era un barrio bastante peligroso pero, según me contaron, desde que Clinton puso sus oficinas ahí está mucho mejor. Un día mi hermana se quedó en el Soho y yo me tomé el tren para allá. Encontré algo totalmente distinto a lo que me esperaba. La gente es amable y hay lugares de comida "soul" (que es básicamente todo frito) y algunos de comida jamaiquina. Consejo: la de Jamaica es muy picante, no hagan como yo y prueben la soul.


Con mi hermana estuvo todo muy bien. Como ya vivimos juntas muchos años, cualquier roce o discusión no duraba más de unos minutos y al rato ya volvíamos a reírnos de algo.

Se viene casi una semana de feriados, ¿qué planes tienen? ¿Se van a algún lado de viaje?

Yo ya tuve cena de Pesaj y seguramente el domingo me toque Pascuas. Esta es la ventaja de tener familia judía y católica. Comer, comer y comer.

¡Disfruten los feriados!

Tina

tinavivesola@gmail.com


Invasión

Publicado: 25.03.2013 | 10:33

¡Buen lunes para todas! Llegué ayer a la tarde del aeropuerto y desde entonces que no paro de hacer cosas y de organizar trabajo atrasado. En estos días respondo los comentarios de los posteos de la semana pasada, prometo.

Fue un buen viaje. Creo que puedo decir que prácticamente caminé toda Nueva York y que, a pesar de volver cansada, logré desconectarme y pasar siete días casi sin pensar en trabajo. Es una ciudad hermosa y hay tantas cosas para hacer que me quedé con ganas de más. A las que me mandaron mails que piden recomendaciones, prometo responderles en estos días. Tengo varias cosas para contarles.

Después de diez horas de vuelo llegué a mi casa agotada. Estaba convencida de que cuando me fui había dejado la heladera vacía y en el trayecto Ezeiza-mi casa ya había pensado que tenía que bañarme, poner en el lavarropas la ropa sucia e ir al super, en ese orden.

Cuando llegué me encontré con otro panorama. En la heladera había cuatro botellas de agua, dos jugos de naranja y un saché de leche. Además, tenía condimentos nuevos (kétchup, una botella de jugo de limón y dos mostazas nuevas). El freezer estaba repleto. Tengo empanadas, milanesas y tartas individuales de diferentes gustos. En la mesada en el lugar de la tostadora vi un pequeño hornito eléctrico. Todos los indicios conducían a la misma sospechosa: mi mamá.


Cuando me mudé y cambié la cerradura le di un juego de llaves a ella. Me pareció que alguien que no viva adentro debería tener forma de entrar a mi casa, por seguridad y por si alguna vez llego a perder las llaves. Antes de irme de viaje le había pedido a mi mamá que, si tenía tiempo, venga a regarme las plantas algún día de mi semana de vacaciones para que no se sequen demasiado.

Desde que me vine a vivir sola lo que más me costó de la relación con mi mamá es que entienda que ya no puede tener control sobre algunos aspectos de mi vida. Me es muy difícil hacerle entender que esta es mi casa y que yo hago las cosas a mi manera, con errores y aciertos, pero las decisiones las tomo yo. Sé que no tiene malas intenciones y me es de mucha ayuda todo lo que me dejó. Se lo agradezco, pero lo que me molesta son los modos. Una cosa es preguntarme qué quiero y hacerme un regalo y otra muy distinta es entrar a mi casa, llenarme la heladera y la alacena de cosas que no uso como jugos con pulpa y leche (la última vez que tomé leche tenía…no sé…once años, no me gusta nada). Ahora también tengo dos mostazas (puedo tardar un año en consumirlas yo sola) y casi dos botellas enteras de aceto balsámico. El hornito me encanta, es mi electrodoméstico preferido y es súper útil, pero acá no tengo donde ponerlo y me ocupa toda la mesada. No me lo había comprado antes justamente porque no cuento con ese espacio en mi cocina. Es un buen regalo, pero llegar y encontrarlo sin caja y ya enchufado no me gustó. Me sentí muy invadida.

La llamé con un poco de bronca y se enojó. Sólo quería decirle que lo que me molesta es que me invada, no que me haga regalos. Cuando yo le hago un regalo, no me meto en su placar, le saco la etiqueta y lo cuelgo en una percha. Agradezco mucho su ayuda, pero marcar los límites me está costando muchísimo. Por ahora no volví a hablar y lamento que esto haya opacado un poco mi vuelta a Buenos Aires. Siento que en mi relación con ella por el momento es todo o nada. Y hoy, con esta sensación de invasión, prefiero nada.

¿Cómo se llevan con sus madres ahora que viven solas? ¿Les pasó algo similar? Que empiecen bien la semana.

Tina tinavivesola@gmail.com


Especial series II

Publicado: 22.03.2013 | 10:35

(estoy de viaje, cuando vuelva prometo leer e intentar responder todos los comentarios)

En Argentina empieza el ciclo lectivo y en Estados Unidos (capital mundial de mis series preferidas) ya se están anunciando los estrenos de las nuevas temporadas en Estados Unidos. En el primer Especial series recomendé Mad Men , Glee , Big Bang Theory y New Girl . Ahora vengo con otras cuatro que fueron las que vi durante el verano. Todas tienen pocas temporadas, son ideales para empezar ya.

The Newsroom
Esta serie muestra cómo debería ser el trabajo periodístico en la sala de noticias de un canal de tv. Estamos en un momento en el que ante la carrera informativa muchos medios espectacularizan las noticias y dan información que no siempre está chequeada. The Newsroom le viene a dar un cachetazo a todo esto. Muestran la cocina de un noticiero en el prime time nocturno. Y si a eso le sumamos romance, parejas, conflictos y coyuntura política, da como resultado mi serie preferida.


Bunheads
Si vieron Gilmore Girls y se quedaron con ganas de más, esta es su serie. Es la apuesta más fuerte de Amy Sherman Palladino, después de que terminó la historia (una de mis preferidas) de Lorelai y Rory Gilmore. Bunheads tiene varias cosas en común con la anterior: ambas suceden en una ciudad muy chica donde todos se conocen con todos, las actrices principales (que algunas se repiten) son mujeres, tienen un humor ácido e irónico y hablan rápido.


Homeland
Antes de recomendar esta serie dejo una advertencia: es adictiva. La primera temporada la vi en menos de dos semanas. Resulta ser que la CIA encuentra a un soldado estadounidense prisionero que había sido dado por muerto. Este sargento vuelve a Washington y una agente de inteligencia sospecha que se pasó de bando para el lado –que ellos llaman– "terrorista". Si les cuento más les arruino la sorpresa.


Girls
Lena Dunham es la creadora de esta serie que ya va por su segunda temporada. También es la guionista, protagonista y directora. A esta serie se la suele comparar mucho con Sex and the City porque son cuatro amigas en Nueva York, pero los conflictos son un poco más afines a la juventud que cuenta con menos presupuesto que el guardarropas de Carrie. Dunham primero hizo la película Tiny Furtinure, y con la ayuda del productor Judd Apatow armó Girls. Mi personaje preferido es el de Shoshanna.


En general dejo cargando los capítulos mientras cocino y los veo mientras ceno. Son una buena compañía.

¿Ustedes qué series recomiendan? ¿Vieron alguna de estas?

El lunes ya estoy de vuelta.

Buen fin de semana para todas.

Tina
tinavivesola@gmail.com


Lecturas de verano (edición NY)

Publicado: 20.03.2013 | 10:22


(estoy de viaje, cuando vuelva prometo leer e intentar responder todos los comentarios).

Es el último día de verano, ya sé, pero la última vez que escribí sobre libros me gustó mucho, y me pareció que está bueno que en los comentarios empecemos a recomendarnos lecturas entre nosotras. Como ya dije en varias oportunidades, me encanta leer y desde que vivo sola es una actividad que hago cada vez con más frecuencia. Si no tengo trabajo atrasado ni mucho que estudiar, me puedo pasar tardes enteras tirada en el sillón leyendo.

Para el post de hoy elegí los libros que transcurren en Nueva York. Acá les dejo mis elegidos:

El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald. A este clásico lo terminé hace unas semanas y me gustó mucho. Lo que me pareció más interesante es que hasta el final, se siguen descubriendo aspectos de la personalidad y de la vida de Gatsby. Todo se da vuelta varias veces en esta novela. Hay una película que dirigió el mismo que hizo Moulin Rouge que se estrena en el Festival de Cannes en mayo y después acá. La protagoniza Leonardo Di Caprio. Les recomiendo leer el libro antes.


Nueva York, Henry James. Es una selección de cuentos de este autor que transcurren en la ciudad estadounidense. Me lo regaló Pato para mi cumpleaños el año pasado y, como es pesadísimo, lo tengo en mi mesa de luz y leo algún cuento cada tanto. Por ahora leí tres y me gustaron mucho. Es algo parecido a Jane Austen y a sus personajes de Orgullo y Prejuicio pero en Estados Unidos entre fines del siglo XIX y principio del XX.

En el camino, de Jack Kerouac. A este creo que ya lo recomendé. Es uno de los libros más emblemáticos de la generación beat y describe los viajes por Estados Unidos de Kerouac y sus amigos. Nueva Jersey, Nueva York y otras tantas ciudades son por las que pasan este grupo de amigos.

Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote. Holly Golightly (a quien probablemente todo el mundo asocie con la cara de Audrey Hepburn) es un personaje de lo más particular. Rechazó la carrera de actriz en Hollywood pero esto no le impidió ser famosa en Nueva York por su personalidad. Es inocente y manipuladora a la vez. Tiffany’s es la famosa joyería neoyorquina, símbolo del glamour y de lo sofisticado, lo que Golightly siempre quiere alcanzar. Sé que hay una película pero no la vi.

Brooklyn Follies, de Paul Auster. Este es el que estoy leyendo ahora. Es el primer libro que leo de Paul Auster y me encanta. Por si lo llego a terminar en el viaje me llevo Leviatán, también del mismo autor. Tiene una forma de describir los personajes que hace que los sienta reales y tangibles. No veo la hora de estar recorriendo las calles de Brooklyn que Auster describe. El sábado pasado fui a ver La música del azar, que es, si no me equivoco, la primera vez que Auster cede los derechos de una de sus novelas para que hagan una obra de teatro. La dan en el Samsung Studio.

¿Qué están leyendo ahora? ¿Qué recomiendan?

Buen miércoles para todas,

Tina
tinavivesola@gmail.com


Lima limón

Publicado: 18.03.2013 | 09:53

(Estoy de viaje, cuando vuelva prometo leer e intentar responder todos los comentarios).

El jueves a la noche me puse a hacer la valija. Después del episodio del miércoles estoy muy contenta de haberme podido ir. A eso de las once me toca el timbre el vecino de arriba, ese que conté que solo me crucé un par de veces y en dos oportunidades me invitó a su casa porque "siempre hay fiesta" (esas fueron sus palabras).

Lo reconocí y le abrí, aunque le pregunté desde la puerta qué necesitaba, con buena onda. Al parecer estaba esperando a unos amigos y estaba preparando unos tragos. "Invité amigos y me faltan unas limas para unas caipis, ¿por casualidad tendrás algo parecido? Me cerró el chino en la cara, no llegué a comprar", me dijo.

De casualidad tenía un limón que me había quedado de una vez que compré para las milanesas.Fui a la heladera (que queda a tres pasos de la puerta de entrada de mi departamento) y él solo entró y se sentó en el sillón.

Cuando fui al living sorprendida por su exceso de confianza le di el limón y empezó a buscar conversación. Como no se iba le pregunté si quería algo de tomar, me dijo que sí e hice té para los dos. Si hubiese tenido una cerveza en la heladera no dudaba en abrirla, pero tenía la heladera vacía.

Vio la valija en el living y me dijo: "Asumo que te estás yendo, porque estos días estuviste en tu casa". Hablamos de Nueva York, me contó que él estuvo el año pasado, me recomendó algunos lugares para ir y demás. Al principio no me pareció muy lúcido, pero con el correr de la conversación me empezó a caer cada vez mejor. Tiene algo seductor en su forma de hablar y moverse, no sé muy bien qué. Ese exceso de confianza que al principio fue desubicado después terminó siendo gracioso.

Tomamos el té, yo en jean y ojotas y él vestido para salir, y sin darnos cuenta nos quedamos media hora charlando. En un momento lo llamaron los amigos desde abajo para preguntarle por qué no contestaba el portero eléctrico. Nos despedimos y se fue.

Fue tan raro y tan natural a la vez. Nunca había cruzado más de dos palabras con él. No sé a qué se dedica ni la edad que tiene, pero me cayó bien. ¿Para qué mentirles? Me gusta. Lo que más me atrajo es esa actitud despreocupada y confianzuda. Entró, se sentó, charlamos, así como si nada.

Las veces que me lo había cruzado en el ascensor me había parecido un nabo, pero ahora que me liberé de ese prejuicio me divierte la idea de gustar de alguien que está tan cerca.

A todo esto: ¡¡NO SÉ SU NOMBRE!! Tampoco estoy segura de que él sepa el mío. Me olvidé de preguntárselo y cuando se fue me fijé en las expensas, pero no sé si es propietario o inquilino, así que no estoy segura de que el nombre que figura es el de él. Con mis amigas le pusimos un apodo: Lima Limón.

¿Alguna tuvo una historia con un vecino? ¿Es útil o incómodo que viva tan cerca?

Sigo en Nueva York paseando con mi hermana.

Tina
tinavivesola@gmail.com

Esta situación con Lima Limón me hizo acordar a una canción de Jugate Conmigo que rezaba: "Me llamo Juan, soy tu vecino del 8ºC, el que se muere cuando no te ve". Si habré cantado esta canción en la primaria...



Enfermera, costurera y cocinera

Publicado: 15.03.2013 | 11:35

Después de lo que me pasó el miércoles me di cuenta de que hay cosas básicas que hay que tener siempre en una casa. Así como algunos noticieros de la mañana arrancan con "lo que hay que saber antes de salir de casa", hoy traigo algo así como "lo que hay que tener para vivir sola" .

Como soy tan alérgica tengo solo los remedios que tomo para eso y nunca me preocupé por comprar nada más. En mi casa no hay termómetro, por ejemplo.

Cuando vivía con mi familia había un botiquín muy completo al que no le faltaba nada. Jamás me pregunté de dónde salían esas cosas pero todo lo que necesitaba (curitas, algodón, alcohol, ibuprofeno, etc) lo podía encontrar ahí.

El miércoles no pude ir a trabajar porque estaba débil e hice una especie de lista de cosas que tengo que tener sí o sí. Fui a la farmacia y empecé a recorrer las góndolas. Agarré gasas, alcohol, Pervinox, agua oxigenada, curitas, cinta y Caladril. Consulté con la farmacéutica y mi lista estaba acertada. Me agregó Buscapina y confié. Llegué a mi casa y en una valijita de los Muppets que me había regalado mi hermana hace cuatro mil años armé mi botiquín, donde también metí mis medicamentos de siempre. Me falta un termómetro y estoy.

Otra cosa que también es necesaria, aunque menos urgente, es un costurero. Soy de cuidar mi ropa y en general no tengo que hacerle arreglos, pero hace dos meses que tengo un saquito al que le faltan tres botones y me parece que es hora de tomar cartas en el asunto. Hoy a la mañana voy a la mercería a comprar uno. No necesito nada sofisticado: algunas agujas, un par de hilos de diferentes colores y alfileres de gancho. Creo que hay unos costureros chiquitos que ya vienen armados.

Lo que también es importante tener, en este caso para la cocina, es especias. Me acuerdo de que cuando intenté comprar me encontré en la góndola del supermercado frente a una pared llena de bolsitas con diferentes nombres y olores sin saber qué comprar. Las especias son algo difícil de elegir, al menos para mí. Muchas veces como platos que me encantan y me doy cuenta de que tienen condimentos que me gustan, pero rara vez adivino qué es ese "algo".

A medida que se me acababan las mermeladas y las mostazas pude usar esos frascos de vidrio para descartar las bolsitas. Por ahora tengo: condimento para carnes, orégano, pimentón rojo, un molinillo de pimienta negra y curry. Muchas veces no sé en qué usarlos, por ahora si hiervo papas les pongo pimentón rojo y si las hago salteadas les pongo curry. Al tomate lo corto, le pongo sal y orégano.

Esas, para mí, son las cosas que no pueden faltar en una casa. El botiquín es la más importante, pero las otras dos son útiles, sobre todo si la momento de salir me doy cuenta de que tengo el sweater sin botones, o cuando cocino y la comida no tiene gusto a nada.

¿A ustedes qué cosas les faltan? ¿Cuáles son las que no pueden faltar? ¿Qué especias usan para cocinar? ¿Cuáles me recomiendan? ¡Finalmente me voy de viaje! El lunes 25 ya estoy acá, pero dejo los posteos de mi semana ausente ya hechos.

Ayer a la noche tuve una situación divertida con mi vecino. El lunes les cuento.

Las leo a la vuelta.

Tina tinavivesola@gmail.com


Emergencia emergencia

Publicado: 13.03.2013 | 14:26

Como se habrán dado cuenta el post de hoy salió más tarde y pido disculpas, pero lo que me pasó me parece que justifica cualquier impuntualidad. Hoy amanecí como todos los días a eso de las 8/8:30 am pero con la nariz sangrando.

Estos días de cambios de temperatura estoy más alérgica de lo habitual. Estuve tomando Benadryl a la noche, que en general solía hacerme bien. Cuando noté que estaba sangrando corrí al baño y me puse un algodón para parar la hemorragia y abrí la computadora. Tengo experiencia, al ser tan alérgica (y sonarme muy seguido la nariz) sé cómo manejar un simple sangrado nasal. Tuve que cambiar el algodón dos veces y, cuando me disponía a terminar el post de hoy, la hemorragia empezó con todo.

Estuve al menos diez minutos apretándome la nariz en el baño sin saber qué hacer. No paraba. La bacha parecía la escena de un crimen. Juro que no exagero: jamás vi tanta sangre junta. Cuando me di cuenta de que no podía pararla yo, busqué en la billetera (con el pijama ya todo manchado con sangre, al igual que las sábanas) el carnet de la obra social y llamé al número que decía "Emergencias". Todo con una mano; la otra sostenía la nariz. Sé que ese número es sólo para riesgos de vida pero en ese momento de desesperación sentí que me desangraba.

En menos de veinte minutos ya estaban en mi casa. Pablo les abrió abajo y yo arriba. En el medio la llamé a mi mamá porque les juro que ya no sabía qué hacer. Con una mano en la nariz totalmente ensangrentada y la otra en el teléfono esperé a la ambulancia que, por suerte, llegó rápido.

El médico me sentó y me puso la cabeza un poco para adelante. Logró pararme el sangrado apretándome la nariz (un poco más abajo del tabique, no en la punta) y después me puso un algodón con agua oxigenada. El medio de todo esto yo estornudé varias veces por la alergia, lo que hizo más difícil hacer que deje de sangrar.

Como vivo sola, me dieron instrucciones precisas de lo que tengo que hacer si me vuelve a pasar.

- Nunca tirar la cabeza para atrás. Es peligroso porque me puedo atragantar con la misma sangre. Llamar siempre a un médico si no para la hemorragia.

- Permanecer sentada, nunca acostada. Cuando se pierde mucha sangre hay riesgo de que baje la presión, entonces es importante no estar parado.

- En el caso de que baje mucho la presión, intentar abrir la puerta (para que puedan entrar) y acostarse en el suelo de costado, no boca arriba.

Como perdí mucha sangre y estoy bastante débil, me dijeron que hoy no me puedo quedar sola ni ir a trabajar. Además es peligroso que esto me vuelva a pasar en la calle, no puedo correr ese riesgo. Es más, no me dejaron ni bañarme. Así que mi mamá me pasó a buscar y ahora escribo desde la cama de mi hermana en su casa.

El médico me dio un antialérgico más fuerte y un gel para ponerme en la nariz. Si me vuelve a pasar probablemente me tengan que cauterizar y, si eso pasa, no voy a poder viajar el viernes. Ni quiero ponerme a pensar en eso. Por ahora me voy a cuidar y a seguir las órdenes estrictas.

Estoy débil. Mi hermana me compró Gatorade y me dieron de comer carne. Este post va desde la cama con la computadora en las piernas.

Espero que estén en una situación mejor que la mía.

Tina tinavivesola@gmail.com


5:30 am

Publicado: 11.03.2013 | 10:56

Estoy tan contenta por este viaje repentino que nada ni nadie me va a sacar la alegría que tengo encima. Nada. Ni si quiera lo que pasó el fin de semana.

El viernes a la noche fui a cenar con mi familia y después a un bar a tomar algo con Mari y más amigos. Compartimos entre tres un taxi y me dejaron en mi casa a las tres y pico de la mañana. Dos cuadras antes de llegar vimos un despliegue de dos patrulleros y al menos cinco policías con dos chicos esposados contra los autos. No quisimos indagar demasiado y al día siguiente me enteré por una vecina que fue lo que los medios suelen llamar "entradera". Sorprendieron a una chica cuando estaba entrando al edificio, robaron en su departamento y cuando se fueron los agarró la policía. Una situación bastante fea para cualquiera.

El sábado a la noche salí con Juana y Lara al teatro y a tomar una cerveza. Volví a la 1:30 am, leí un rato y me dormí. A las cinco y media de la mañana empezó a sonar el timbre de mi departamento (no el portero eléctrico, el del departamento) de una forma compulsiva, a la par de los golpes en la puerta.

¡¡ABRÍ LA PUERTA, SOY PABLO, NECESITAMOS VER QUE ESTÉ TODO BIEN!!

Imagínense mi desconfianza. Estaba muy dormida. Me despabilé a la fuerza y miré por el agujero de la puerta. Sin anteojos distinguí a Pablo y a dos hombres vestidos iguales de azul. A primera vista parecían policías.

Les pregunté por qué tenían que ver que estaba todo bien y me contaron que una vecina escuchó un grito y pasos en la escalera y llamó a la policía, probablemente asustada por lo de la noche anterior. Desde la ventana del palier vieron una luz prendida de mi pasillo (que me había olvidado de apagar) y pensaron que quizás habían entrado a mi casa.

Abrí la puerta, los dos policías constataron que estaba sola y durmiendo, y uno entró a ver si no había nadie más. Mi departamento es chico así que en diez segundos ya estaba afuera. Me pidieron disculpas y se fueron. Me asomé por la ventana y vi a dos patrulleros, igual que la noche anterior, pero esta vez estacionados en la puerta de edificio.

Nadie sabe si entró alguien o no al final. La cámara de abajo aparentemente no filma, solo muestra la imagen en vivo, así que nunca sabremos qué pasó. No hay ninguna cerradura forzada, pero el susto queda.

Vivo en un piso bajo y el balcón y la ventana de la cocina tienen rejas. Hasta ahora sentía que nadie podía corromper mi espacio, que era mi lugar seguro en el mundo. Sé que no tengo de qué quejarme, no me pasó nada, pero esta sensación de que algo puede pasar me queda. Y acá estoy sola.

Igual tengo muchas pilas. ¡Arriba! Acá no pasó nada. En cinco días me voy a Nueva York y nada me detiene. Sigo con insomnio y no estoy durmiendo más de cuatro horas por día. Pero (me) repito: ¡pilas!

¿A alguna le pasó algo similar en su edificio? A pesar de que no pasó nada esta vez (cuando vivía con mi familia pasé por dos situaciones más graves) me es imposible no quedarme un poco asustada.

Buen lunes para todas.

Tina

tinavivesola@gmail.com


I love NY

Publicado: 08.03.2013 | 11:25

Martes a la mañana. Suena el teléfono de mi casa, al que me llama solo mi mamá, algunos encuestadores y, cada tanto, la voz grabada de Rodríguez Larreta anunciando: "Este jueves vamos a estar por tu barrio haciendo (inserte aquí algún acto u obra pública)". Estaba en la cama y corrí a atender.

- Nos vamos a Nueva York. (era la voz de mi hermana Paula, imposible confundírsela).

- ¿Qué? ¿Quiénes?

- Vos y yo, ¿quién va a ser?

- No sé, no tengo plata para un pasaje ahora, ¿cuándo?

- Tenemos millas. El viernes 15 sale el avión.

- ¡¿DE MARZO?!

- No, de noviembre de 2018. Sí, goma, de marzo. ¿Te podés pedir la semana en el trabajo?

- Me queda una semana que no me tomé en el verano. Es medio repentino pero si mi jefe no se va quizá…

- Listo. Confirmame a la tarde así llamo a la compañía aérea y les doy el okey. Ya los reservé pero quería chequear con vos antes.

- Pará querida, tengo cuatro millones de preguntas que hacerte.

- Estoy apurada, vos confírmame eso que nos vamos. Vos y yo. Lucía esa semana está en Uruguay con el novio.

Y así es como, ahora sí, con pasaje y lugar donde dormir puedo afirmar que: ¡¡¡¡ME VOY A NUEVA YORK!!!! La felicidad que tengo no me entra en el cuerpo. Este plan vino de la nada, sin pensarlo ni premeditarlo y salió todo redondo. El marido de mi mamá viaja todos los años por trabajo y tiene millas acumuladas. Mi hermana le insistió y se las regaló. La insistencia de Paula hizo que pueda conseguir que se las dejen canjear y justo esa semana es la anterior a empezar las clases. Todo redondo. Salió tan bien que no lo puedo creer.

Ayer estuvimos buscando hostels y departamentos baratos y encontramos una oferta casi de último minuto por www.booking.com . Mi jefe me dio el okey con la condición de que no deje de hacer algunas cosas que me anotó.

Este viaje sorpresa me dio muchas más pilas para atravesar esta semana repleta de cosas que hacer. Hoy rindo mi último examen (si es que promociono) y termino esta materia de verano. No me puedo sacar la sonrisa, les juro. Pienso: Nueva York… ¿quién lo hubiera dicho? Voy a estar una semana en la ciudad de Friends, Seinfeld, Sex and the City y tantas otras series, películas y libros más. ¡¡Me muero de la ansiedad!!

Fui a Nueva York de paso una vez hace más de cinco años con mi familia pero esto es otra cosa. Cuando viajé, allá por 2007, me prometí volver sola o con una amiga para salir de noche y vivir un poco la movida nocturna de allá.

A pesar de algunas peleas o discusiones, desde que vivo sola, con mis hermanas tenemos una relación nueva. A veces arreglamos para ir a merendar los fines de semana o a almorzar rápido en la semana. Soy la mayor, pero ellas ya están en la facultad; con los años la diferencia de edad es cada vez menor y cada día podemos compartir más cosas.

Encaro este fin de semana con esa noticia y, después de rendir, con tiempo para googlear y buscar todas las actividades (calles, caminatas, museos, edificios, etc, etc etc) que quiero hacer allá.

¿Ustedes viajan con hermanos o familia ahora que viven solas? ¿Alguna fue a Nueva York hace poco? ¿Qué me recomiendan? ¡Buen fin de semana!

Tina

tinavivesola@gmail.com

Hoy les dejo una de mis canciones preferidas sobre Nueva York (¿monotemática, yo?). Es de Norah Jones and The Peter Malick Group.


Inventario

Publicado: 06.03.2013 | 11:54

- Curry

- Caldo en cubitos

- Un kilo de papas (¿hace cuánto que estarán ahí?)

- Fideos moñito (nunca me gustaron, prefiero los tirabuzón)

- Condimento para carnes

- Orégano

- Lata de atún

- Tomates perita en lata

- Farfalaj (una especie de pasta ¿turca? que se come en festividades judías. Me lo dio la mujer de mi papá)

- Milanesa de calabaza de compré por error pensando que era de soja.

- Patitas de pollo congeladas que me trajo mi mamá de su casa hace, fácil, cuatro meses.

Cuando me vine a vivir sola, exactamente el día D, hice una compra grande en el supermercado, probablemente la más importante que hice desde entonces. Me equipé la cocina con cosas como sacacorchos, abrelatas, tabla para cortar y decenas de etcéteras. También compré especias, algunas latas y los primeros comestibles para pasar la semana. Gran error.

Prácticamente desde entonces conservo gran parte de esa lista de cosas que nunca llegué a usar. No suelo cocinar comidas muy elaboradas y las especias, por ejemplo, casi no las usé. Hasta ahora.

Esta semana vuelvo a estar a mil. Cuando digo a mil es en serio: este viernes rindo otro examen y el sábado retomo mi trabajo de fin de semana, que durante el verano había entrado en pausa. Tengo que prepararme, estudiar, seguir con mis obligaciones de lunes a viernes y, entre todo eso, ir al super, cocinar y alimentarme más o menos bien.

Sí, sí, ya sé, ni me digan. No es tanto trabajo pasar un toque por el supermercado. Pero sólo pienso la idea de desviarme dos cuadras de mi camino de la parada del colectivo hasta mi casa y me tiemblan las piernas. Además a la hora en la que salgo del trabajo todo el barrio va al Coto y las colas son interminables. Esta semana no tengo tiempo para eso.

Tengo una lista larga de cosas que necesito que no se solucionan con ir al chino (cosas como aceite de oliva, un tarro para poner la yerba, etc) pero estos días atareados hago compras únicamente de camino. Paso por una verdulería que atienden tres hermanos que prácticamente son trillizos. Nunca sé cuál es cuál, y los tres me tratan de "amiga". Compro verdura y cosas fáciles de hacer y, gracias al inventario que hice más arriba, sé qué tengo disponible en la cocina para acompañar.

En lo que va de la semana comí: unas patitas de pollo con un tomate condimentado con sal y orégano, milanesa de calabaza con ensalada de tomate y palta y, mi mayor orgullo (honestamente no esperaba cocinar nada esta semana) unas papas salteadas con manteca y curry. Quedaron riquísimas.


Fui intentando reemplazar lo que acostumbro a comer por lo que hay en mi casa.

¿Ketchup para las patitas? Tengo mostaza.

¿Mermelada para las tostadas? Hay manteca y queso untable.

¿Milanesas de soja o de carne? Calabaza.

Esto es hasta que termine de rendir y esté más tranquila. Por ahora la manejé bastante bien y no tuve ni un delivery ni una cena a base de Doritos. Me aplaudo.

A ustedes, ¿qué se les ocurre hacer con esa lista? ¿Les pasa de no tener tiempo de meterse en el super y cocinar con lo que hay? ¿Qué platos hacen?

Hoy amanecí tempranísimo y me fui a comprar todos los diarios para leer qué escriben sobre la muerte de Chávez. Qué tragedia.

Buen miércoles para todas.

Tina

tinavivesola@gmail.com


De a dos y sin escala

Publicado: 04.03.2013 | 10:41

El sábado a la noche, después de un viernes en el que tomé cerveza para un equipo de futbol entero, salí al cumple de una amiga de la secundaria. Ahí me encontré con Maia, una amiga de ella que también es periodista y con la que cada tanto hablo.

" Tengo algo para tu blog ", me dijo.

Se está por ir a vivir con el novio, derecho desde lo de los padres, sin escala. Estuvimos hablando un rato y coincidimos en algo: sus planes hace cinco años, cuando no lo conocía a Iván, eran otros. Siempre quiso irse a vivir sola, tener su espacio propio y disfrutar de la soltería con su lugar como centro de operaciones de su grupo de amigas. Los planes cambiaron. Y eso la hace muy feliz.

Están de novios hace cuatro años y ambos sienten que ya es momento de dar ese paso. Tienen mi misma edad, viven con los padres y recién ahora, él a punto de recibirse y ella con el título en la mano, están económicamente preparados para poder mantenerse.

"Podría irme a vivir sola, pero hoy elijo estar con él", fue lo que me dijo cuando yo le conté que vivir sola para mí es una experiencia por la que está bueno pasar. Según lo que me dijo, vienen pensando y ahorrando para esto desde hace varios meses. Y desde que dieron el sí (a la mudanza) están atravesando todas esas cuestiones (elegir departamento, comprar muebles y electrodomésticos) juntos.

Sus planes originalmente eran mudarse a principios de mayo. Para esa fecha él termina de rendir y ella tiene vacaciones en el trabajo, pero siempre hay imprevistos. Empezaron a buscar departamentos con tiempo y encontraron el indicado muy rápido, así que decidieron alquilarlo para no perderlo y empezar a llevar las cosas ahí de a poco. Hace dos semanas los padres de Maia le contaron que a mediados de marzo vienen abuelos y tíos de visita de afuera y se quedan parando en su casa un mes.

Según lo que me contó, ella tiene más de un motivo para huir rápido de su casa. Lo que no tiene, obviamente, son muebles ni electrodomésticos. Los planes volvieron a cambiar: ella se muda hoy y él cuando termina sus exámenes.

Lo que más le preocupaba con la idea de que ella se instale primero y él después era que él sintiera que no es su casa solo porque ella estaba viviendo ahí desde antes, pero Iván la tranquilizó. Le dijo que quizá es bueno que se vayan haciendo la idea de a poco y que él le puede ser muy útil para instalar cosas, ayudarla a mudarse, etc.

Organizada y meticulosa, decidió hacer división de tareas: Maia es alérgica al polvo así que casi no puede estar presente cuando hacen instalaciones, por eso él se ocupó de esperar a todos los gremios en el departamento (electricista, pintor y demás). Un santo.

Mientras Iván discutía con un electricista, llegó la heladera que compraron, que era la que más les gustaba y que, después de averiguar mucho, encontraron un tío con descuento en el fabricante y la compraron. Por algo está hecha la frase: lo barato sale caro.

Él estuvo llamando para quejarse varios días hasta que Maia agarró el teléfono. La conozco y doy fe que es de esas personas a las que no las conforman con "la llamamos mañana" y la musiquita de fondo. Logró que se comprometan a cambiársela este viernes.

"Moraleja: es buena la división de tareas pero en definitiva somos un equipo.", concluyó ella. A veces me pasaba que no entendía a las que se van directamente de la casa de sus padres a vivir con sus maridos o novios, pero ahora lo veo con más claridad. Son un equipo, y no hacer escalas en un departamento de soltera no tiene nada de malo; es solo un camino alternativo. Muchas cosas de a dos deben ser más fáciles y compartir la vida con alguien debe estar buenísimo también.

¿Ustedes cómo hicieron? ¿Se fueron directo de lo de sus padres con novios? A las que viven solas, ¿les gustaría vivir con alguien? Con ropa y alergias de otoño empiezo la semana. No me disgusta este frío.

Buen lunes.

Tina tinavivesola@gmail.com


Ella no duerme

Publicado: 01.03.2013 | 10:42

3.10am. Esa es la hora en la que empecé a escribir el post de hoy. No me pasa siempre, por suerte, pero cada tanto tengo varias noches seguidas en las que me cuesta muchísimo dormirme.

Ayer, para cansarme un poco, fui al cine con Mari y con Loli a una función de las 22.20 a ver Los miserables . Llegué a mi casa a eso de la 1.30 con sueño. Al fin. Leí un rato, apagué todo e intenté dormir. Imposible. Estoy más despierta que el día de mi cumpleaños de 15. Cuando vivía con mi familia siempre buscaba a mis hermanas en estos momentos. Soy la única que tiene insomnio, pero Paula siempre fue de dormirse tarde, y yo encontraba en ella compañía para las noches de insomnio. Mirábamos alguna película o nos quedábamos charlando hasta que nos quedábamos dormidas en su cama.

En general después de dar vueltas en la cama un buen rato (una o dos horas) me levanto, si no siento que estoy perdiendo el tiempo. Prendo la computadora, escribo, leo, veo algo en la tele, ordeno y hasta ¡lavo los platos! Necesito hacer cosas para cansarme. Lo raro es que no es que no estoy cansada, ¡¡ESTOY AGOTADA!! pero no logro pegar un ojo. El insomnio es una sensación muy ambigua: estoy cansada pero a la vez tengo pilas para hacer de todo. Si pudiera salir a correr a esta hora lo haría, pero me da un poco de miedo ir sola de noche a la plaza.

Lo qué más me molesta es que ya sé cómo se me viene el día: cansancio y cara de zombie hasta la noche. Intento ponerle onda y de hacer las mismas cosas. Ayer a la mañana, después de haber dormido cuatro horas, salí a correr. Pensé que eso iba a ayudar a que pueda dormirme hoy pero no, estoy enchufada a 220 con los ojos muy abiertos.

Varios (incluida mi mamá) me sugirieron que empiece a tomar algún medicamento para poder conciliar el sueño. Yo no soy muy fan de tomar pastillas porque sí. Cuando me duele la cabeza (tengo migrañas bastante seguido) tomo algo con ibuprofeno pero hasta ahí llego. Además me da un poco de miedo volverme dependiente y después no poder dormirme sin ese remedio. Lo que sí tomo son tés de esos "relajantes" con hierbas y los que se venden como "dulces sueños". Qué se yo. Creer o reventar. Por suerte, repito, esto es algo que no me pasa siempre, sino una o dos veces al mes. Sé que tiene mucho que ver con la cantidad de cosas que estoy haciendo. Ya estamos en marzo y el año laboral empezó con todo. Y además la facultad y todas esas actividades y proyectos pequeños que sumados hacen que tenga siempre la cabeza en mil temas a la vez.

De todas formas, al día le pongo la misma onda que si hubiese dormido diez horas seguidas como un bebé. Ayer salí a correr, fui al cine con amigas y hasta me divertí con mis compañeros mientras trabajábamos. Para hoy, duerma lo que duerma, ya tengo arreglada una cena en la casa de Juana que volvió de Mar del Plata.

¿A alguna le suele agarrar insomnio? ¿Qué hacen cuando no se pueden dormir?¿Planes para el fin de semana?

Tina

tinavivesola@gmail.com

Qué suerte que vivo sola, así nadie me va a tener que soportar cantando las canciones de Los miserables durante días enteros. La película me encantó, les dejo "I dreamed a dream", una de las canciones que más me gustó. Ya quisiera estar soñando.


No molestar

Publicado: 27.02.2013 | 11:39

Ayer estuve un largo rato hablando por teléfono con Maga. Estaba preocupada porque está por empezar un trabajo en el que se va a cruzar a su ex prácticamente todos los días. Ella está bien, muy tranquila y segura de que separarse fue lo mejor, pero aún así le cuesta imaginarse cómo será esa situación. Eso fue lo que nos hizo pensar algo ninguna de las dos estaba teniendo muy en cuenta: Estamos bien. Solas. Así. Sin pareja y sin ganas de salir con nadie. Esto no es autoconvencimiento, lo digo en serio. Estar en pareja está buenísimo, pero estar conforme con la soltería no tiene precio.

Cuando estaba con Pato y con mi ex ex novio, siempre pensaba en que ese era el mejor estado en el que podía estar. Me encantaba estar de novia y tener a alguien con quien compartir mi vida. Después ambas relaciones empezaron a hacer agua y decidí(mos) cortarlas para no seguir lastimándonos. Me mudé sola mientras estaba de novia con Pato y pensé que la separación iba a ser difícil por miedo a sentirme sola en mi casa. Hoy, a más de dos meses de esa situación, me doy cuenta de que mis predicciones fallaron completamente. Nunca me sentí tan cómoda y a gusto en mi casa. Recibo amigos (okey, no una fiesta para cincuenta personas) y la paso bien sola.

En las dos relaciones que tuve siempre sentí que me entregué demasiado, metafóricamente hablando. Abrí mi mundo, mis costumbres, mis gustos y mis salidas a otra persona y eso me jugó en contra cuando me separé. Además, en pareja dejé de hacer muchas cosas que me gustaban o de salir seguido con amigos y me alejé un poco del mundo. Sé que esto es enteramente mi culpa y que técnicamente podría haber hecho las mismas cosas soltera que de novia, pero así me salió. Este último fin de semana en Mar del Plata jamás lo hubiese llevado a cabo estando de novia. Y eso no está bien.

Ahora estoy en una situación ideal. Nunca me imaginé que iba a ser así. Estoy sola, con mis tiempos, mis salidas, todo mío. Repito como un mantra: "yo yo yo yo yo". No quiero que nadie moleste o interrumpa este momento en el que me la paso hablando y saliendo con amigos. Si bien no estoy cerrada a ninguna propuesta, me da mucha fiaca pensar en abrirme de vuelta a otra persona, al menos por ahora. Además, sé que la experiencia me va a servir para no volverme a entregar así y no dejar de lado todo lo que construí estando sola. El otro día leí una nota que salió en Ohlalá sobre este tema y me sentí muy identificada. Ahora trabajo hasta la hora que quiero, me pongo linda para mí y hago planes sin tener en cuenta los horarios de otro. Me siento tan conforme que incluso empecé a escribir para mí de nuevo, algo que hacía mucho antes y en secreto. Por el momento mis escritos siguen siendo material clasificado, pero quizá en algún momento se los muestre a ustedes.

Por primera vez en mucho tiempo siento que me soy suficiente. Hay una cuestión física que es innegable (ejem, en mi barrio a eso se le dice "calentura") pero por ahora no me pasa ni me siento como quien diría, desesperada. Estoy bien, conforme y mirando hacia delante. 2013 va a ser un gran año, o al menos así lo veo hoy.

Volvieron los sweaters. A pesar de mis alergias, me gusta este semi otoño.

Que sigan bien la semana.

Tina
tinavivesola@gmail.com
Hoy les dejo "Tun tun", un video del último disco de Michael Mike, una banda argentina que me gusta mucho. Mi parte preferida es cuando dice "Sobreviví, quiero pasar entero este verano".


Mar del Plata bajo la lluvia

Publicado: 25.02.2013 | 16:00

Como conté el viernes, ese mismo día a la noche salí para Mar del Plata. Llegamos a eso de las 2am y cenamos en el departamento en el que está viviendo Juana. El pronóstico era algo desalentador: al parecer iba a llover los dos días del fin de semana.

Eso nos importó poco y al día siguiente nos bañamos en protector solar y fuimos a la playa. Después de algunas horas se largó a llover y emprendimos la vuelta. Entre la lluvia y el tránsito Juana se comió un pozo en una de las calles principales (no me ubico mucho en Mar del Plata) y pinchó una rueda. De más está decir que somos tres inútiles y ninguna tenía idea cómo empezar a arreglar esta situación. El auto de Juana es uno que le dan para trabajar allá solo por el verano. Por suerte trabaja con otros tres chicos muy buena onda que no dudaron en venir a socorrernos.

Nunca perdimos el buen humor ni dejamos de hacer chistes. Fue tal la buena onda que cuando los chicos terminaron de cambiar la ¿rueda? ¿llanta? (no tengo auto, no tengo idea de estas cosas) compré unos bizcochitos y nos quedamos todos bajo un techo comiendo y tomando mate hasta que paró un poco de llover.

Con la rueda cambiada y sin ninguna gomería abierta a la vista para arreglar la otra, salimos en taxi a comer a un bar medio irlandés de tapas (extraña combinación) y probamos varias¬ ¬–bastantes– cervezas que no conocíamos. Estábamos muy alegres y decidimos ir a bailar a un boliche. Ustedes saben que no soy muy fanática del reggaetón, pero creo que a varias personas les pasa lo mismo y los Djs ya encontraron la solución: Agarponis. Es una ¿banda? que hace versiones de cumbia de canciones conocidas como "Persiana americana" de Soda Stereo. En otro contexto diría que quizás arruinan un poco canciones originales, pero para el boliche funciona bastante bien.

Casi con el sol naciente nos dormimos hasta el medio día y el domingo amaneció soleado. "¡Al fin!", dijimos. Fuimos a comer a uno de los pocos paradores abiertos de las playas del sur.

De un momento a otro el día pasó de estar así, a nublarse completamente. Cuando se largó a llover empezamos a correr al auto pero tuvimos que refugiarnos y usurpar una carpa vacía. En la playa por suerte no llegó a granizar pero el centro quedó repleto de piedras. Estuvimos en esa carpa como media hora cantando como unas desquiciadas y grabando videos. Material clasificado, obviamente.

El micro salió a la tarde y llegué a mi casa justo para ver los Oscar más importantes. En todo el viaje no dejé de pensar lo bien que la pasé. Nos pasó de todo, sí, y no tuvimos ni tres horas seguidas de sol, okey, pero no nos importó.

Empecé a pensar por qué dejé de hacer estas cosas. Hacía años que no me iba un fin de semana con amigas a algún lado. Lara y Juana, además, son las mejores compañeras de viaje. Nunca habíamos compartido tres días juntas y no hubo ni un roce ni una discusión.

No gasté mucha más plata de la que hubiese gastado acá saliendo y comiendo. A veces el costo del el pasaje es lo que tira para atrás en este tipo de planes medio espontáneos y prácticamente efímeros (dos noches), pero los recomiendo mucho. Descansé, salí, me divertí y no me hizo falta nada. Convivir con amigas, después de dormir sola unos meses, estuvo buenísimo.

Sé que estas son amigas todo terreno. Creo que ya no me queda nada que no pueda hacer con ellas. ¿Ustedes tienen amigas así? A mí siempre me cuesta encontrar gente con la que pueda hablar de todo y que siempre haya buena onda para cualquier plan.

Con esta contractura por dormirme ultra torcida en el micro empiezo la semana.

Buen lunes para todas.

Tina

tinavivesola@gmail.com

Acá, la versión original de "Persiana americana", que es cien veces mejor que cualquiera.


De garantías y exámenes

Publicado: 22.02.2013 | 10:46

Voy a empezar pidiendo disculpas por haber estado un poco ausente de los comentarios estos dos días días. Aproveché el feriado y la tarde y noche de ayer para estudiar. Mientras ustedes están leyendo esto (viernes a la mañana) yo estoy rindiendo un examen. No sé si es muy mío usar la expresión "hasta las tetas", pero es muy pertinente.

Por alguna razón que desconozco en las semanas en las que estoy a mil en el trabajo o estudiando para algún parcial me las arreglo para ponerme para hacer todas esas cosas que tengo pendientes . Lo que me pasó esta vez es que vi que se me venía marzo encima y hay varios trámites y cuestiones tediosas que quería dejar cerradas antes de que empiece el ciclo lectivo propiamente dicho. Además, el año laboral intenso empieza en ese mes también.

Fui a hacer un trámite en la facultad, esos que siempre tienen colas infinitas y que cuando llegás te tiran: "te falta la copia legalizada de @*//#=!!?¡ , sin eso no podemos hacer nada". Por suerte esta vez no faltó ningún papel y me llevé la constancia que necesitaba.

Desde hace unas semanas una de mis sillas está medio enclenque. Digamos que se hizo reclinable. Tiene un ángulo que no debería. Cualquiera que se sienta se va un poco para atrás. Y yo decidí que esta era la semana para llamar al lugar donde las compré hace menos de seis meses para que vengan, la vean, evalúen y se la lleven. Lo que me pasó es que me agarró miedo a que si me colgaba con este tema en la mueblería no me reconozcan la garantía.

Hace unos días también noté que uno de los almohadones del sillón está un poco vacío, es mucho menos cómodo y firme que el otro. Esta también fue la semana en la que llamé al local unas cuatro veces. Como ya les conté antes ( http://www.revistaohlala.com/1550875-la-clienta-insoportable ), me tenían que cambiar las patas porque una tiene la madera un poco quebrada. Llamé para que vengan a reemplazarlas y a llevarse los almohadones. Quedé en que venían ayer a la mañana y me quedé esperándolos. Después de las dos horas que me dieron de espera, volví a comunicarme y avisé que me tenía que ir a trabajar. Fracasé por segunda vez con este local. La semana que viene tendré mejor suerte.

Pero toda esta semana de locura tuvo su recompensa. El lunes me llamó Juana, una amiga que está trabajando en Mar del Plata por el verano, y nos invitó a mí y a Lara a pasar el fin de semana allá. Hospedaje incluido. Así que entre todas las cosas que hice en la semana fui a sacar los pasajes de micro. Hoy me espera una maratón: rindo, vengo a mi casa, busco el bolso, me voy a trabajar y después directo a Retiro.

¿Alguna tuvo problemas con muebles que compraron? ¿Tienen idea hasta cuánto se extiende esa garantía? No sé si funciona como los electrodomésticos. Los míos eran todos problemas estructurales y me dijeron que me los van a solucionar, por suerte, pero detesto tener que insistirles.

Por ahora sólo pienso en la playa y en comer hamburguesas y churros con dulce de leche.

¿Qué planes tienen para el fin de semana?

Tina

tinavivesola@gmail.com


A los golpes

Publicado: 18.02.2013 | 12:32



El sábado fue el cumple de Nacho, que sigue sin encontrar departamento. Fuimos a ver juntos uno más y él por su cuenta sigue en la búsqueda. Como insistía en no hacer ningún festejo, con Maga organizamos una cena improvisada con pizza y una pequeña torta de limón en mi casa.

Cayeron dos amigos más y nos quedamos hasta tarde. En un momento Maga me vio las piernas y me dijo riéndose: "¿querés contarnos algo?". No me había dado cuenta de que tenía un moretón en la rodilla y dos más en la otra pierna. Obviamente esto no me sorprende, porque siempre fui un poco torpe, pero debo reconocer que en este último tiempo estoy particularmente distraída y llevándome puesto casi todo lo que se cruza en mi camino.

Recapitulando un poco, me sorprende no tener más golpes. Este fin de semana tuve una invasión de polillas en mi casa (¿soy la única o está todo Buenos Aires repleto de polillas?) y creo que debo haber matado mínimo a diez. Para varias de estas hazañas tuve que subirme a una silla o salir corriendo en busca de una servilleta y chocándome con algunos muebles en mi camino (¡y eso que tengo re pocos!).

Soy flaca y bastante huesuda, quizás es por eso que maniobro mal la cadera y a veces cuando voy a la cocina me doy la cintura contra el marco de la puerta. Quizás es que mi cuerpo todavía no se acostumbró a las dimensiones de mi nueva casa, aunque lo veo poco probable. De todas formas no encuentro otra explicación para tanta torpeza.

Otra que siempre hago es la de levantar la persiana para salir al balcón, no calcular bien mi altura y dármela en la cabeza. Cuando salgo a regar, que voy con una botella cargada con agua me pasa bastante seguido.

El dedo chiquito algún día me lo voy a arrancar definitivamente. Es la parte de mi cuerpo que más sufrió en estos 24 años que llevo. Sillas, mesas, puertas, el pobre se dio con todo.

Como ya conté alguna vez, soy de cantar en la ducha. Hasta ahora nunca recibí quejas de los vecinos, así que sigo. A pesar de que sé que es un peligro, no puedo evitar cada tanto tirar algunos pasos. No se trata de coreografías muy elaboradas, son algunas mímicas que acompañan la canción. Por ahora solo me caí una vez y no fue más que un moretón en la rodilla, pero tuve que poner una alfombrita de baño para no resbalarme cuando salgo de la ducha. Estoy considerando seriamente comprar esos pescaditos que usan los nenes (que seguramente vienen en miles de formas y colores) para no resbalarme cuando me baño.

Si bien mi departamento para mí sola está bien de tamaño, a veces me pregunto por qué como seres humanos vivimos en lugares tan chicos solos. No quiero en entrar en cuestionamientos sociales ni en teorías baratas, pero una costumbre podría haber sido tranquilamente vivir de a muchos en espacios grandes y no solos en cajas de zapatos. Tampoco sé si esto hubiese hecho que yo sea menos torpe, honestamente. Y no creo que muchos hubiesen disfrutado de escucharme cantar cada vez que estoy bajo la ducha.

¿A ustedes les pasa? ¿Tienen algún mueble de esos que siempre se chocan? Yo me llevo puesta casi siempre el borde de la mesa, entre otras cosas.

Tropezón no es caída. Buen lunes para todas.

Tina
tinavivesola@gmail.com


No es Disney

Publicado: 15.02.2013 | 10:38

Esta son las princesas de los cuentos pero hechas en casa. No sé de dónde saqué la foto pero me pareció muy graciosa


En el post del miércoles leí varios comentarios sobre mi diálogo con mi hermana Paula. Quizás se malinterpretó: lo que yo le quise decir fue que cuando vivís sola (y cuando no también, ¿por qué no?) no está bueno depender de nadie para hacer las cosas que una quiere hacer. Hace unos años, si yo no tenía quién me acompañe al cine (amigas, novio, familia, etc) no iba. Ahora mi situación es otra. De a poco, como contaba el miércoles, estoy empezando a disfrutar de varias salidas yo sola. No es una cuestión de género, probablemente a los hombres les pase algo parecido. No veo a muchos chicos solos en el cine.

A raíz de un comentario de stellita_gimenez me surgió la idea del post de hoy. Ella contó que le está cuidando la casa a la hermana y está probando de qué se trata esto de vivir sola. Le comenté que justo Rocío, una amiga de la secundaria, está en su misma situación desde hace dos semanas.

La hermana de Ro se fue a la costa por un mes con sus hijos y la dejó a ella al mando de su departamento. Ro todavía no puede irse a vivir sola. Estudia diseño gráfico y trabaja de eso pero está muy focalizada en terminar su carrera este año, así que el sueldo no le alcanzaría para cubrir todos los gastos.

Salí a tomar algo con ella hace dos semanas, cuando recién había pasado la primera noche sola en lo de su hermana. Estaba como en un parque de diversiones. Después de 24 años de dormir con sus padres, estar sola le pareció el paraíso.

Me acuerdo que a los tres días de esa salida me escribió por whatsapp que se le cortó la luz y que se estaba yendo a dormir a su casa.

- "Soy un fracaso. ", me dijo.

- "No seas tonta, si se me corta la luz yo también me iría a dormir a otro lado", le contesté. Y es cierto. Tampoco hay que intentar ser autosuficiente en todo. Si tengo un lugar donde puedo pasar la noche sin tener que bañarme con velas, ¿por qué quedarme en mi departamento sola y a oscuras? ¿Para demostrar que me la banco? Innecesario.

Volví a hablar con ella el lunes y me contó que estaba un poco intranquila. Si bien disfruta de estas minivacaciones de su familia, se dio cuenta de que tenía muy idealizado esto de vivir sin nadie. Yo la bajé un poco a la realidad: vivir sola está buenísimo, sí, pero tampoco es tan emocionante como la gente cree. No es Disney. Hay que lavar platos, limpiar, poner el lavarropas, colgar la ropa y un montón de actividades más. Cuesta acostumbrarse a muchas cosas nuevas. Al principio yo gastaba más plata en las compras, hasta que empecé a calcular mejor las cantidades que consumo y a no comprar de más.

Le dije a Rocío que vivir sola es divertido pero que hay que acostumbrarse, y que para encontrarle la vuelta hace falta práctica. No pasa de la noche a la mañana. Acá muchas veces conté que las noches noches durante los primeros meses las pasaba en la computadora chateando con gente. Ahora no lo necesito tanto. Leo, estudio, veo series, películas, cocino, pongo música y lo disfruto.

¿Hay más que estén cuidándole la casa a familiares y que estén probando vivir solas? Cuenten cómo la están pasando y qué cosas nuevas aprendieron.

Hasta el lunes.

Tina
tinavivesola@gmail.com


Cine y libros

Publicado: 13.02.2013 | 10:14

Como era de esperarse, el sábado ya estaba todo bien en mi familia. Con mi hermana ni tuvimos que decirnos nada, nos conocemos y nos entendemos. Mi mamá es distinta, pero el sábado hablamos por teléfono y ya ni nos acordábamos por qué nos habíamos empezado a tratar mal.

Este fin de semana fue tan largo que me agotó. Al principio disfruto de estos días libres, pero después, los feriados (y más los que son similares a los domingos, esos días antes de empezar la semana),a veces tienen tendencia a bajonearme. Por eso, en un principio organicé planes: el viernes a la noche salí con Nacho a ver a Franny Glass, un cantautor uruguayo que me encanta, y nos emborrachamos un poco. El sábado, sufrí las consecuencias con una resaca de novela y me junté a estudiar toda la tarde con una amiga porque ambas estamos haciendo materias de verano.

Después de dos días de estar de acá para allá, donde casi no hice ni una comida en mi casa sola, necesitaba un poco de paz y de tranquilidad. Así que el domingo y el lunes me los dejé libres para mí. Estudié lo que tenía para toda la semana y fui al cine a ver Django Unchained, la nueva de Tarantino, y El lado luminoso de la vida. Muy buenas las dos. Las noches, las pasé con gente para compensar: tuve un asado familiar y una fiesta en la terraza de unas amigas.


Como dice en mi bio, me encanta ir al cine, y en este último tiempo disfruto mucho yendo sola. Cuando estaba con Pato solíamos ir casi todos los domingos. Creo que en 2012 no me quedó ninguna película en cartel por ver. Estos días me di cuenta de que muchas cosas no están pensadas para los que estamos solos por elección o por una circunstancia ajena a nosotros.

En el cine, por ejemplo, el 2x1 es una crueldad total. Todas las tarjetas y promociones vienen con ese descuento. No puede ser que me salga más barato ir con alguien que ir sola. Podrían dar el 50 por ciento sin necesidad de comprar una segunda entrada y todos estaríamos contentos. El delivery de helado, por otro lado, es algo poco practitable para los que vivimos solos, o al menos para mí. Ninguna heladería te trae un cuarto solo, no les conviene. Y no sé si pediría medio kilo para guardar el resto, en mi caso termina siendo de esas cosas que se instalan en el freezer y no se van más.

Hablando con amigos, varios me contaron actividades muy particulares que hacen solos. Mariano, por ejemplo, es muy de ir a desayunar a bares solo. Se sienta con su computadora y puede estar horas sin hablar con nadie. A Mari le gusta ir a caminar por alguna avenida y hacer compras para su casa. Si tiene tiempo se camina todo Cabildo sin darse cuenta.

En mi caso, y a pesar de la crueldad del 2x1, el cine es el plan que más disfruto sola. Siempre salgo de mi casa con un libro en la cartera (ahora está El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald) y después de la película me voy a algún Starbucks y me siento a leer un rato y a merendar.

Ayer tenía una cena familiar y mi hermana me pasó a buscar para que vayamos juntas. Me preguntó que había hecho en el día y le conté que estudié y salí a caminar un rato.

-"¿Sola?", preguntó.

-"Sí, cuando vivas sola vas a entender que si tenés ganas de salir de tu casa no podés depender de alguien que te saque. Tenés que tomar la iniciativa vos, sino te quedás encerrada siempre", le contesté.

Y no preguntó más.

¿Ustedes qué hacen cuando están solas? ¿Qué planes disfrutan hacer sin compañía?

Buen lunesmiércoles para todas.

Tina
tinavivesola@gmail.com

Hoy les dejo "Cine y libros", una de mis canciones preferidas Franny Glass, el músico uruguayo que tocó el viernes. Les recomiendo, además, todos sus discos. Las letras son impecables.



El lado B

Publicado: 08.02.2013 | 11:32

En este blog siempre hablo de que vivir sola tiene cosas buenas y malas, como casi todo en la vida. A veces me tildan de depresiva, a veces de banal, pero desde que empecé que cuento la verdad, lo que siento y pienso. Siempre fui sincera en relación a lo que me pasa y sé que tengo momentos de mucha felicidad y otros de no tanta.

Hoy no estoy bien, ¿para qué mentirles? Discutí con mi mamá, fuerte. Es un tema familiar que viene de hace unos años relacionado a una tía que vive afuera. No viene al caso el tema. Lo importante es que nos peleamos y desde el miércoles a la tarde que no hablamos. Yo no soy de contarle intimidades sobre mi vida, pero desde que me fui a vivir sola siempre hablamos o nos mandamos algún mensaje por whats app al menos una vez al día.

Por este mismo tema, me peleé también con Paula, una de mis hermanas. Tenemos ideas distintas, y el problema no es que pensamos distinto, sino que en un momento de la discusión nos empezamos a tratar mal, casi sin darnos cuenta. Y ahí nos lastimamos.

Con ambas tengo una relación sana. A veces discutimos, pero sé que nos volvemos a amigar y la situación no pasa a mayores. El problema desde que vivo sola es la soledad. Qué noticia, ¿no?

Antes, cuando había alguna pelea cada una se iba para un lugar distinto de la casa, quizás pegaba algún portazo y se quedaba en la suya. Estábamos todos bajo el mismo techo y nadie se quedaba angustiado sin poder hablar. Ahora es distinto: cortamos el teléfono, ellas se quedan las dos en una misma casa, acompañadas y contenidas, y yo acá, con mi sillón, mis libros, mis revistas y mis series como única compañía.

Sé que este tiempo sin hablarnos es útil. Cada una necesita su espacio y cuando nos veamos va a ser muy positivo haber tenido este tiempo para pensar. Pero mientras tanto, yo camino por las paredes. Lo raro es que esto me pasa justo cuando había logrado sentirme cómoda sola en mi casa. Había logrado divertirme sin necesidad de estar chateando o hablando con amigos. Al teléfono de línea solo me llama mi mamá y las grabaciones del jefe de Gabinete porteño, Rodríguez Larreta, para avisarme cosas de mi barrio. Hace dos días que no suena.

También sé que esta se trata de una pelea pasajera. Nos queremos mucho y nada va a cambiar, pero me es difícil no ponerme mal, y más porque acá no tengo con quién hablar sobre el tema. Mi otra hermana, Lucía, está de viaje y ayer hablamos por Skype. Entre lágrimas le conté lo que había pasado y me contuvo bastante, pero a la distancia.

Para mí este sería como el lado B de vivir sola. Hay situaciones que nadie cuenta y que nadie puede intuir que van a pasar. Lo primero que me dicen o que me preguntan sobre mi situación siempre está relacionado a las tareas de la casa. Pero una vez que una se acostumbra empiezan a aparecer otras cosas, como esta, que pintan que no todo es risas y fiesta.

Ojo, repito por si no quedó claro: vivir sola está buenísimo. Ahora me estoy amigando con el tiempo libre que paso acá y encontré una tranquilidad que me resulta muy entretenida y estimulante, pero hoy estoy así. Y sé que no soy la única a la que le pasa.

¿Ustedes cómo encaran la relación con la familia ahora que están lejos? ¿Les pasa de sentirse solas cuando saben que están todos juntos allá?

Buen fin de semana recontra largo para todas. Y ¿feliz carnaval?

Tina
tinavivesola@gmail.com

Hoy les dejo el tráiler de Papirosen, una película que vi el año pasado en el Malba sobre la vida de una familia judía argentina documentada por uno de los hijos. El tráiler no muestra bastante, pero está buena, creo que la siguen dando.




El baldío

Publicado: 06.02.2013 | 12:29


Como ya conté la semana pasada , hace unos días que con mi amigo Nacho empezamos la cruzada por encontrarle un departamento bueno, bonito, barato y rápid o. Se tiene que mudar a fines de febrero y no tenemos mucho tiempo que perder.

El fin de semana él estuvo llamando a algunos números que le pasé y fue a ver dos o tres. El resto quedó en verlos en la semana. Ninguno le cerró y yo, algo cansada de que rechace departamentos, decidí acompañarlo a la próxima visita.

El lunes a la tarde, cuando ambos salimos de nuestros trabajos, nos encontramos en la puerta del edificio. Nos citaron a un horario muy exacto porque aparentemente había muchas citas hechas para verlo, y eso nos pareció un buen indicio.

La señora que nos lo mostró parecía ser la encargada del edificio y no tenía demasiada información. No supo responder bien a nuestras preguntas, pero aún así el departamento nos encantó. Nos causaba gracia porque la mujer creía que éramos una pareja de recién casados. No la corregimos y nos divertimos un rato.

La cocina y el baño parecía muy cuidado y, a pesar de ser contrafrente, en todos los ambientes entraba luz natural, algo importantísimo, al menos para mí. A Nacho además le cerraba el costo del alquiler y las expensas no eran imposibles. La ubicación también le parecía muy cómoda: a tres cuadras de una avenida con colectivos y a cinco del subte.

Estaba todo casi cerrado, no había demasiado qué pensar, hasta que nos dimos cuenta de que la ventana de la habitación da a un terreno en el que hasta hace poco había otro edificio, que demolieron. Eso significa, en cualquier idioma y dialecto, que en algún momento va a haber una obra en construcción ahí. Es una zona bastante céntrica de ciudad y dudo que ahí vayan a hacer casas bajas o un espacio verde entre todos los edificios. Sería ideal, pero tenemos que ser realistas.

La única información que nos pudo dar la señora es que todavía el terreno no está vendido, así que puede que tarde en empezarse a construir algo ahí. Con Nacho empezamos a hacer números y coincidimos en que, si él firma el contrato por dos años, quizás ni hayan empezado a levantar el edificio para cuando se vaya, aunque nunca se sabe, son todas suposiciones nuestras.

Estábamos, entonces, ante un departamento lindo pero con un problema, que dependiendo de cómo se den las cosas a futuro, puede ser pequeño o que te condicione la vida. Tener una obra en construcción en la ventana de tu habitación debe ser bastante estresante. Además, él trabaja hasta muy tarde y no se levanta temprano, a la par del comienzo de la jornada de los obreros.

Lo que me enseñaron tantas mudanzas con mi familia es que, a la hora de elegir un departamento para alquilar, no hay que ser gata flora pero tampoco es necesario conformarse con algo que no cierra.

Hablamos un rato después de verlo y él decidió seguir buscando. Lo llamaron de la inmobiliaria el mismo lunes y ayer de vuelta para saber qué le había parecido. Esto nos pareció raro porque los departamentos de dos ambientes en general se alquilan muy rápido y no es necesario insistirles demasiado a los posibles inquilinos.

Por ahora seguimos buscando. Es más difícil de lo que creía. Sería bueno tener algunos consejos. Yo lo ayudo hasta donde sé, pero no nos vendrían mal algunas opiniones más.

¿Alguna convivió con una obra en construcción al lado? Yo nunca tuve una pegada a mi departamento pero sí en la misma cuadra y en frente, y no era nada fácil. ¿Tenerla al lado es tan insoportable como me lo imagino?

Buen miércoles para todas.
Tina
tinavivesola@gmail.com


De torpezas y regalos

Publicado: 04.02.2013 | 11:48

La semana pasada había comprado para probar unos cereales de bolsa que me encantaron. Ahora justo se me acabaron y no sé la marca, son unas almohaditas rosas que vienen en una bolsa de ese color. Me encantaron. Estuve desayunando eso y casi no hice tostadas en toda la semana, por eso decidí guardar el tostador en la parte de abajo del horno, para que no me ocupe lugar. Gran error.

Las veces que prendí el horno sentí un olor horrible a plástico, pero me imaginé que quizás era porque había quedado un poco del producto limpiahorno de cuando lo limpié. Bueno, no. La imagen que ilustra este posteo grafica mi torpeza máxima. Hoy me recibo de distraída.

El viernes volví de trabajar y como anunciaban una tormenta de novela decidí quedarme y no salir. Me puse una pizza individual congelada en el horno y un capítulo de Bunheads, una nueva serie de los creadores de Gilmore Girls. Comí y volví a sentir el mismo olor plasticoso pero no le presté atención. Al segundo episodio de la serie se me prendió la lamparita.

¡NOOOOOOO! No puedo ser tan &/?¡$# y la re &/?¡$# que me re mil….

En fin. Insultos.

No me percaté de que el mango de ese tostador era de plástico y se estaba derritiendo. Lo escribo y no puedo creer cómo no me di cuenta. Se derritió todo y se endureció, y ya no puedo sacarlo. Tostador arruinado.

Tropezón no es caída, me dije, y me prometí no castigarme y comprarme otro en cuanto vuelva al super, como paso previo a una tostadora eléctrica, que era como jugar en el Barcelona.

Paralelamente a todo este mambo, volví a hablar con mi amiga Loli (Dolores), con la que estábamos medio distanciadas vaya uno a saber por qué. Mi teoría es que quizás a veces es momento de alejarse de los amigos de la secundaria. Agarramos caminos distintos y tal vez ya ni nos acordábamos de por qué seguíamos siendo amigas.

Teoría descartada.

Me llamó el sábado. Hablamos un rato, le conté de mi episodio con el tostador arruinado y quedamos en vernos el domingo. Le dije que pase por mi casa y que acá podíamos cocinar algo, pedir o salir a comer.

El domingo cayó al mediodía con una sonrisa y una caja grande. M e compró una tostadora, que para mí era como una semana en Disney. Hicimos unas tostadas de prueba y salimos a comer. Ya ni sé por qué habíamos dejado de hablarnos pero ahora oficialmente no tenemos ninguna razón tangible para no ser amigas.



Me regaló lo que más quería y me encantó, pero no por lo que le costó, sino porque fue un regalo pensado para mí. Siempre me gustaron ese tipo de regalos: esos que son pensando en qué es lo que más le gustaría al otro. Detesto esos genéricos (como remeritas básicas blancas) que denotan cierta vagancia en la elección. Yo hago regalos siempre fijándome en qué le gustaría recibir al otro y me gusta que sean así conmigo.

¿Alguna tuvo un episodio así con el horno o el microondas (que es más propenso a equivocaciones)? Me acuerdo de que cuando vivía con mi familia siempre gritábamos desde la cocina: "¿Esto se puede meter al hornito? ¿Y esto?".

A bailar que ¿ya es carnaval?

Tina
tinavivesola@gmail.com


La clienta insoportable

Publicado: 01.02.2013 | 11:17


¡Al fin! El martes a la tarde llegó el sillón. La emoción que tuve cuando el lunes a la tarde me llamaron del local para decirme que ya estaba listo es inexplicable. Casi les doy un abrazo a los chicos que lo subieron.

Casi.

Hasta que pasó lo que les paso a contar:

A eso de las siete de la tarde me tocan el timbre. Bajo a abrirles y veo en la puerta esperando a dos chicos con un sillón de tres cuerpos color ladrillo.

- Esto no es mío- les dije con la mejor onda.

- Ah sí, tenés razón, es el tuyo es el gris.

Guardaron el otro (que estaba envuelto en film y cubierto con dos frazadas) y bajaron el mío, que vino semidesnudo, sin nada que lo tape más que una mantita que no llegaba a cubrirlo todo. El sillón es de tela y yo intentaba no pensar en todos los muebles que había tenido encima en ese camión.

Hicieron algunos malabares y lograron hacerlo entrar en el ascensor. Cuando entraron a mi casa, a pesar de que tengo pocos muebles, lo chocaron con absolutamente todo. Mesa, sillas, puerta. TODO.

Entiendo que no se trata de algo frágil, pero era tal el descuido que me empezó a dar bronca. Hacía mucho calor y me pidieron un poco de agua. Fui a la cocina, les serví dos vasos y en esos cuatro segundos que me distraje escucho un ruido chillón que indicaba que estaban arrastrando el sillón por todo el living. Tengo piso de madera.

- NOOOOOOOO.

- Uh, perdón.

Casi los mato. No quiero sonar quisquillosa, pero arrastrar muebles es algo que podría haber hecho yo. El chiste de que me lo acomoden es que ellos son dos y tienen fuerza. Igual esto no termina acá. Ahora intentaba olvidarme y no ver el rayón enorme en mi piso.

Cuando se fueron me acosté en el sillón y toqué el cielo con las manos. Estaba (y estoy) muy contenta de tenerlo. Después de unas horas de estar tirada vi que una de las patas estaba cortada, como si la madera se hubiese tajeado producto de algún golpe.

Al principio me dije a mí misma que no puedo ser tan detallista. En la foto no se llega a ver, pero en vivo y en directo se nota bastante la madera rota. El sillón no me salió nada barato y lo quiero entero. Me decidí a ser esa clienta insoportable que llama por estas cosas porque sé que si no reclamo ahora con el tiempo me voy a arrepentir.

En el local me dijeron que tenía razón y que el miércoles iban a pasar a cambiarlas. Así que los mismos chicos que lo habían traído un día antes vinieron con cuatro patitas nuevas. Cuando estaba todo listo para cambiarlas vi que no eran de la misma madera que yo había pedido (y pagado) originalmente, sino que eran de una mucho más oscura, casi negra.

Como ya les mostré, varios de mis muebles son de madera y en general todos respetan los mismos tonos. Así que redoblé la apuesta en esta cruzada por convertirme la clienta insoportable y les dije que no las pongan. Volví a llamar al local para quejarme, siempre con buena onda, prometo.

"Ah sí, tenés razón", repitió la vendedora.

Así que ahora estoy a la espera, nuevamente, de que me llamen para coordinar un nuevo horario para que los mismos dos chicos vengan a cambiarme las patitas. Mientras tanto, hago todo lo que puedo en el sillón. Ayer fue feriado y me la pasé tirada viendo series y leyendo.

La mujer de mi papá me regaló esta tela que le habían traído de Tailandia hace unos años, para darle un poco de color. A mí me gusta pero no sé si queda bien con el resto de la casa. ¿Qué opinan?



¿Ustedes tuvieron algún tema así con los muebles? ¿Siempre son tan descuidados los chicos que los traen en los fletes? Qué bronca que me dio.

Buen fin de semana para todas.

Tina
tinavivesola@gmail.com


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Mini Bio

Mini Bio Tina: Es periodista y estudiante, tiene 24 años, le encanta ir al cine y cantar en voz alta, pero disfruta mucho de llegar a su casa, tomar té y leer alguna novela en silencio. Su electrodoméstico preferido es el hornito eléctrico. A veces habla sola.