De la cama al living

Publicado: 08.02.2010 | 12:47

Hay un límite a los días que una puede estar encerrada viendo películas. Mi fin de semana transcurrió algo así como la canción de Charly. Salí de la cama sólo para matear en el living y dejé mi casa en busca de víveres fundamentales como más yerba, leche para el café y Coca Light.

Después, tengo que confesar que hice llamados en busca de intentos de contacto carnal y busqué desesperada en mi agenda los "reciclables". Por supuesto, esto siempre fracasa y las respuestas fueron:

Estoy en Mar de las Pampas. Vuelvo el 16. Hablamos.

No me sirve. ¿Quién sabe en qué estado podré estar el 16? Esto era para ahora, para YA.

El segundo:

Me agarrás de mudanza con mi chica. Que estés bien.

Esto me pasa por intentar reciclar lo inreciclable. Pasó demasiado tiempo. Acá el mensaje era TENGO CHICA. Eso era lo importante. El QUE ESTÉS BIEN es un lindo eufemismo para "dado que no vamos a hablar" porque TENGO CHICA.

En fin. El sol y el cielo celeste de esta mañana aquietaron mi espíritu.

Y mi cuerpo.


Anualmente

Publicado: 05.02.2010 | 11:35

He decidido avocarme a cosas más productivas que la búsqueda de un corpiño que jamás encontraré y por ende me puse a pedir turnos con todos los médicos pendientes que desestimé durante el año. Ginecólogo, cardiólogo, clínico, dentista. Mi agenda se encuentra plagada de citas, y no precisamente con chongos hot (al menos no el ginecólogo ni el dentista a los que ya conozco). Parece que tienen más amplitud horaria en la época estival y me dieron turnos para mañana, miércoles y lunes de la otra semana.

Mi madre estaría orgullosa, le encanta el concepto del chequeo anual y es más insistente que Tita Merello con el PAP.

Allá voy, no tengo tiempo ni para una caipiroska. Una eco transvaginal, una ergometría, tal vez LDH u orina completa. Nada más. Soy una mina responsable. He dicho.


Contraataque

Publicado: 04.02.2010 | 11:21

Ayer agendé algunas sugerencias y cuando digo agendé es literal; anoté en las últimas páginas de mi agenda que están destinadas a tal fin: anotaciones de emergencia y datos útiles. Mis amigas (40% de las cuales tienen lolas compradas) me dicen que exageré, que no es tan así. Sigo sosteniendo que no es lo mismo 450 gramos que 95 o 100. No discuto. Mientras tanto, ando con un corpiño en la cartera de una marca que compré hace años y ya no se encuentra. El local diminuto que tenían sobre Santa Fe mutó en una casa de ropa para chicos y a menos que me ponga un jardinerito de jean sobre las lolas, no me sirve.

Hoy, en mi casilla el siguiente mensaje:

Hola Sofi,
Qué sorpresa encontrarnos el otro día. Me quedé con ganas de saber cómo estabas. Si estás, cuando vuelva de mi viaje (me voy esta noche y estoy de vuelta el martes) te llamo y nos encontramos a tomar algo.
Beso

Y pone su firma MLD, la corporativa, porque se ve me escribe del estudio. Un disparate. Un caradura. ¿Sorpresa? Era la parrillita a dos cuadras de mi casa. ¿Saber cómo estoy? Quedate con la intriga; divina, ¿no me viste? ¿Tomar algo? Dale, unas copitas de cianuro para vos y el último tren a Londres para mí.

Mentira, no estoy TAN enojada ni ofendida ni celosa, simplemente no me dan ganas y ni contesté por el momento. Algunos tipos no entienden nada, eh, nada.


La infructuosa búsqueda del corpiño

Publicado: 03.02.2010 | 12:04



A veces son tantos los requisitos que le pido a un corpiño que no sé si es más complicado que encontrar un novio. La cuestión es que ayer me pasé lo que quedaba de mi tarde en búsqueda de uno y no lo pude encontrar. Imposible. Si me iba bien de taza la tirita era finita, si era sexy agarraba mal y si agarraba bien parecía para mi abuela. Alguien pensó las cosas mal. Alguien no pensó.

Entiendo que no es sencillo diseñar el 95/100 perfecto pero antes que nada hay que asumir una cosa:

"La gravedad cero no existe en este planeta y dado que las terráqueas vivimos sometidas a la gravedad local hay que entender que las cosas caen".

Las cosas y las lolas también. Por ende, telitas como tules stretch, no y breteles finitísimos que no sostienen nada, menos. La taza no es para tomar un cortado, así que la "media taza" es un concepto que sólo sirve a los fines siliconados, para las demás simplemente implica el efecto "doble teta" que es de por sí horrible.

Por otro lado, tener muchas lolas no implica que necesitemos un "corpiño reductor". No hay nada que yo quiera reducir allí donde las mujeres del mundo pagan por fortunas por achicar así que me saca de quicio que hablen de los reductores. ¿Se entiende? Al menos en esas zonas estoy muy bien como estoy. Y si un corpiño para la chica 95/100 es sinónimo de ortopédico, se equivocaron también.

Sino pregúntenle a la otra Sofía. Ella sí que la tenía clara.

Campaña: "Por un corpiño sexy y bien diseñado para las chicas 100".


Mi tele y yo

Publicado: 02.02.2010 | 12:25



Salvo por Vulnerables (y más que nada porque moría por el Gordo Casero) nunca me gustaron ninguna de las tiras diarias en plural (léase Campeones, Valientes etc.). Pero ahora, tengo que admitir que me enganché con Botineras. Impensable. No me interesa el fútbol, menos el día a día de ese mundo pero acá me encuentro prendida. Me conozco. Todo empieza así: un día cambiando de canal paro de casualidad y me engancha algo (pueden ser los zapatos de Isabel Macedo por ejemplo); después la agarro al día siguiente y medio que ya le agarro la trama y si no me la explica alguna amiga. Nunca es complicado.

"Esta es la mina de X pero en realidad X está enamorado de P. Ella se lo come a Y que sale con R. X y P son los buenos, todos los demás malos. X no sabe la verdad de P. Todavía".

Y más o menos así se resume cualquier trama televisiva desde Andrea Celeste, Amo y Señor hasta Botineras. Con que te armen la escena en dos o tres frases ya estás en condiciones de volverte fan.

Dejás pasar unas semanas y de seguidora pasás a adicta. Y con esta cosa que tiene el verano y la soltería terminás comiendo en una bandeja en la cama a cualquier hora de la noche y tomando Coca Zero del pico. Para cuando te avivaste, estás tan compenetrada que te llaman por teléfono y contestás:

Bancame que te llamo en el corte.


Otra vuelta de página

Publicado: 01.02.2010 | 11:23

El sábado, saliendo de una parrillita de Palermo, distraída y despreocupada, miro una mesa con el costado del ojo y ahí sentado, en una mesa acompañado de La Morocha y a la que inmediatamente reconocí como Sofía (la había visto en mil fotos) MLD con cara de sorpresa.

Yo la cara de sorpresa me la reservé para más tarde, para cuando nos subimos al auto con Mara y le pedí que me explique lo que acabábamos de ver. A él, le reservé una cara de nada, de saludo formal, de cómo estás, todo bien, chau. Miento, temo se me haya colado un poco la cara de "te dejo entrever que sos un patín caminante presentándole a tu hija a esta mina en menos de un mes, ¿o es más? ¿o nunca dejaste de verla?".

Mara me dice que la mina es igual a esta Escudero que baila, que la vio caminar al baño y tiene el mejor culo en jeans que vio hace mucho tiempo.

Lindo. Consolador. El marido de Mara no opinó (tuvo miedo, creo) y el amigo del marido trató de seguir la charla de locas. El marido de Mara explicaba.

-Es el ex, bah, un tipo con el que salió y está con una mina y la hija. Sofi nunca la había conocido...

Escuchar la frase así tan cortita, tan clara, lejos de enojarme me dejó tranquila. No fue nada más que eso y de mí depende no convertirlo en un drama. Ojo, tuve el resto del sábado y el domingo para masticarme el veneno y hoy ya les llego livianita.

Seguimos dando vuelta páginas nomás.


Sigue el debate, acá y allá

Publicado: 29.01.2010 | 11:19

Ayer hablábamos con las chicas del tema de la nota. Algunas de mis amigas habían leído los comentarios de ustedes y hasta las citaban. Muchas posiciones encontradas. Se armó un debate y terminamos todas opinando a los gritos a punto de ser echadas del restaurante en el que estábamos. No llegamos a ninguna conclusión o si llegamos, me la perdí con el fondo de la última caipiroska. Hacía demasiado calor.

En el diario australiano también se armó revuelo y alguien se enojó mucho con la señora del Morning Herald y se encargó de contestarle y decirle que esas mujeres que habían leído su artículo la mañana anterior tenían bastantes motivos para enfurecerse (es más dice que tuvieron bastante motivos para escupir sus cornflakes esa mañana).

En una postura totalmente opuesta, esta nueva escritora dice:

Las mujeres quieren amor, calidez y conexión emocional y quieren que esto dure toda una vida. La buena noticia sería que estas cosas existen y sí pueden durar toda una vida.

No creer en eso es resignarse a una vida de mediocridad y suponer que es eso lo que merecemos. No aceptamos mediocridad en nuestros gobiernos, no la aceptamos en nuestras carreras profesionales y no lo hacemos en nuestras amistades. ¿Por qué habríamos de hacerlo en el matrimonio?

Y después agrega que Carrie Bradshaw de Sex and the City bien podría haberse ido caminando bajo el sol de un atardecer junto al completísimo Aidan pero que sin embrago no lo hizo. Por el contrario, soportó años de dolor escuchando a sus instintos y esperando a Mr. Big. Y tuvo razón.

Para consuelo de las treintañeras, acusa a la escritora de exagerar con el límite de edad que pone y agrega que las necesidades y madurez varían de una mujer a otra y que no existe una edad única en que las mujeres deberían casarse.

Por otro lado, cita a alguien que afirma que la noción de Sr. Correcto es errónea. Si es eso lo que estás buscando, estás sujeta a desilusionarte. Nuestras expectativas acerca de lo que una relación ofrece son demasiado grandes. No se puede encontrar a alguien que solucione tus problemas y además provea. Hay que poder ser autosuficiente, proveerse a una misma y llegar a un matrimonio como una adulto desarrollado.

Por suerte termina en una nota feliz, diciendo que una pareja y eventualmente un matrimonio, debería nacer de un sentimiento hasta bastante anticuado (en el buen sentido), ese que te dice que simplemente no pueden estar el uno sin otro.


Leyendo por ahí

Publicado: 28.01.2010 | 11:14

Ahora se me da por leer artículos con temáticas de mujeres. Encuentro desastres y cosas rescatables y otras erradas pero que me hacen pensar. Yo no creo en la estigmatización de la soltería pero al mismo tiempo, a veces la sufro. El otro día leía este artículo con un título bastante gracioso "Dejá de buscar al Sr. Perfecto y casate con el Sr. Lo suficientemente bueno".

En pocas palabras, así en traducción súper libre:

-Nacimos idealizando el matrimonio pero si hubiésemos tenido un entendimiento más realista, más frío de sus beneficios tal vez podríamos haber hecho las cosas en forma diferente. Así fue que nos alejamos de relaciones poco inspiradoras o aburridas que podrían habernos hecho felices.

-Las mujeres están siendo engañadas por películas, series de televisión y novelas del tipo "y vivieron felices y comieron perdices". Desde Friends hasta Jane Austen, todas coinciden en que el matrimonio se trata de encontrar a El Hombre. En vez, la autora sostiene que las mujeres deberían entender que el matrimonio no es una fiesta de pasión sino más bien una sociedad formada para manejar un pequeño negocios mundano, muchas veces aburrido y sin fines de lucro.

-Cada mujer que conozco, no importa cuán exitosa, ambiciosa, financiera y emocionalmente segura, siente pánico (a veces en conjunto con desesperación) si llega a los 30 y se encuentra soltera. Pero casarse no con el Sr. Perfecto sino con el Sr. Lo suficientemente bueno, podría ser igualmente viable si lo que una busca es un compañero de vida confiable.

-Lo que hace a un buen matrimonio no necesariamente es lo que hace a una buena relación de tipo romántico.

Y termina con algo así como:

-A veces me pregunto si las mujeres que dicen estar esperando al Sr. Perfecto no están simplemente evitando relaciones o el compromiso con una relación. Encontrar a alguien no debería ser tan complicado.

Muchos desacuerdos con esta señora que citan en el Sunday Morning Herald australiano, pero me dejó pensando algunos puntos. Y eso, en mi opinión, siempre es bueno.

El artículo completo acá.


Definiciones

Publicado: 27.01.2010 | 11:12

Todavía no tengo organizadas las vacaciones y Gran Jefe acaba de hacerme entrar a su oficina para decirme que tengo que definir fechas porque le estoy complicando la vida a todo el mundo.

-Pero ya decidieron todos, eso ya está, nadie se está complicando...

-Bueno, entonces me la estás complicando a mí. Andá redondeando eso, Sofía.

Así que acá estoy, presionada por definir días sin plan firme a la vista. Pedro dice que coincida algunos días con él y que de última me sume a sus planes (le prestaron una casa en Uruguay la segunda quincena de febrero) porque total este año las vacaciones de todo el mundo en la agencia fueron una desorganización total. Y eso que existe un pseudo Recursos Humanos coordinando.

Todos los años la misma historia. Me tiene harta esto de pensar mis vacaciones sola o sino depender de algún amigo que esté en las mías. Este año no hay nadie disponible y la verdad es que no estoy para irme 10 días con la familia de Mara o Luz o Cata y los chicos y los baldecitos, las comidas a las 8 en punto, el baño y todos arriba a las 7 a.m porque la casa es chica y se escucha todo. No es programa, las adoro, adoro a sus hijos pero la verdad es que quiero descansar y hacer otra vida. A veces fantaseo con irme solita y mi alma a algún lado pero después me veo almorzando sola en un chiringuito junto al mar y me deprimo. Y cuando pienso en las noches, ni les cuento. Para variar, no sé cuáles son las opciones.


Mis caderas no mienten

Publicado: 26.01.2010 | 12:33



Ella se come la ensaladita con mezclum de hojas verdes y apenas un poquito de pollo sin piel, con agua sin gas (mucha) y tal vez una fruta. Pero claro, ella, ahora ha decidido que la mejor manera de amenizar las tardes de oficina en la agencia son de la mano de un espléndido Frapuccino (sin crema batida encima) y atrás quedan las verduritas de la primer mitad del día.

Eso. Lo confieso. Me hice adicta al Frapuccino y a eso de las 3 y media de la tarde me invade un incontrolable síndrome de abstinencia y tengo que correr a comprarlo. No corro, por supuesto. Apenas camino para no levantar temperatura y llegar en una pieza de vuelta a la agencia con mi vasito congelado en mano y la pajita en la boca.

-Ciento y algo de calorías, eh...

La recepcionista tiene como función en esta vida meterse en la de los demás.

-Como un yogurt, nena. No me rompas.

-La próxima vez traeme uno entonces.

-Hecho. Y vos no me contabilices la calorías que para eso están mis caderas. Y ya lo dijo Shakira, My hips don´t lie, baby.

Y camino por la agencia meneándome hasta mi escritorio.

Frapuccino.

Otra de las razones para amar el verano.


Me gusta

Publicado: 25.01.2010 | 10:26

Nadar abajo del agua y escuchar los sonidos distorsionados que vienen de afuera.

La marquita blanca de la tira de la bikini justo arriba del hueso de la cadera.

Empezar un libro nuevo cada dos semanas.

Leer boca abajo al sol.

El vino rosado (hasta con hielo).

Andar en ojotas todo el día.

No tener que maquillarme.

Las sandalias y las uñas pintadas de rojo furioso.

La piel suavecita.

Los licuados de frutas.

Los tragos en terracitas de Palermo.

Dormir en "casi nada" a la noche.

Dormir siesta los domingos a la tarde.

Los días largos.

Las noches con programas y amigos.

La ciudad tranquila.

Las anécdotas de las vacaciones.

Los amores de verano.

Las plantas verdes de mi balcón.

Las chicharras que se vienen en febrero.

El blanco.

Bañarme en una pileta a la noche.

Me gusta el verano. Sí.


Sensación térmica

Publicado: 22.01.2010 | 12:05



Me pregunto si en toalla y ojotas y una toalla más de turbante en la cabeza es una forma adecuada de vestirse para ir a la agencia. Después de bañarme, con solo moverme un poco por el cuarto ya estoy empapada nuevamente y debería volver a bañarme. Salvo que el ciclo se repetiría hasta el infinito porque la temperatura no baja. Me quedo sentadita y quieta en la cama hasta que cede. Voy ensayando vestuarios y nada, nada me deja conforme. Encima hoy tenemos un almuerzo con clientes así que no corre lo de casual Friday, es decir, lo de casual tiene sus limitaciones. Ojotas y shorts no, por ejemplo.

El plan ideal sería ese que proponen ustedes por ahí: tragos (sin alcohol durante la mañana) al borde de alguna pileta y ya más reforzaditos para cuando va cayendo la tarde. Soñar es gratis; mientras tanto, mi realidad me lleva caminando despacito hasta el subte D que hoy debe estar especialmente acogedor.

Ayer hicimos votación con los chicos de la agencia. ¿El más caluroso? El B. ¿El más mal oliente en verano? El D. O asados o podridos, esas son las opciones. ¿Siguen existiendo esos diferenciales que había en mi infancia? Nunca más los volví a ver. Yo me tomaba una a zona norte con aire acondicionado que era el placer de los dioses.

El pronóstico tiene dos solcitos bien brillantes los dos días. Aprovechemos el fin de semana remojándonos en alguna pileta; recuperemos fuerzas y perdamos temperaturas.


Relajada

Publicado: 21.01.2010 | 11:19

Lo del "cuellito" no resultó tan en diminutivo como parecía. Relajante muscular inyectable y unas sesiones de kinesiología a confirmar. Viene de la espalda. O al revés, no entendí bien. Lo único que sé es se puso peor cuando llegué a la guardia y pude decirle con la precisión de un cirujano el caminito de dolor que sentía.

Hoy mucho mejor. Voy a la agencia al mediodía. Igual está todo más tranquilito que la hora de la siesta en Santiago del Estero. Tremendo. Una inactividad que asusta. Siempre me quedo con la sensación de que las decisiones acá no se toman hasta marzo.

Salvo las matrimoniales.

Puedo anunciar formalmente que ayer ya recibí la primer participación/invitación de casamiento. Febrero. Compañera de la agencia. Vamos todos.

Los novios saludarán en el atrio.

Y también recibirán a usted después de la ceremonia.

Encima me ofrecí para comprarle el regalo y hacer la colecta entre todos. ¿Quién me manda?

¿Y qué me pongo para un casamiento "de tarde" en febrero? Habrá que consultar con las expertas de acá al lado...


Tensión sexual

Publicado: 20.01.2010 | 11:14

Por razones que no podemos especificar, la dueña de este blog se despertó con una severa tortícolis que le impide hacer cualquier movimiento de cabeza, dormir, estar sentada, parada, acostada, sin sentir extremo dolor.

No tengo la menor idea de qué fue lo que hice, pero claramente no me puedo mover sin pegar pequeños grititos de dolor.

En camino a una guardia traumatológica. La gente, por si acaso (y porque todos opinan) tira cualquiera:

-Hicíste un mal movimiento
-Te agarró una corriente de frío
-Tu almohada es mala
-Te recomiendo a mi reflexóloga
-Son nervios

Y Pedro:

- Estás caliente

Opto por la consulta profesional. SI estoy mejor paso por acá a la tarde.


Una también tiene sus vueltas

Publicado: 19.01.2010 | 10:54




Siempre dicen que los hombres argentinos son de lo más exigentes con las minas y por eso nosotras somos medias histéricas con todo el tema de la estética. Una también tiene sus neuras. Alguien decía ayer por acá que le miraba los zapatos a un hombre. Y las manos. No puedo estar más de acuerdo. Debe ser un temita femenino pero claramente clavo la mirada en manos y después bajo.

Hasta los pies.

Manos. No me gustan las manos demasiado femeninas en los hombres, es decir, el dedo largo, fino y delicado podemos dejarlo para los pianistas. No necesito elegancia en ese rubro. Unas manos bien masculinas, cuidadas y SIN UÑAS COMIDAS son suficientes. ¡Nada de manicure al estilo de ciertos animadores televisivos!

Los zapatos, por otro lado, tienen sus vueltas. No a las sandalias en los varones a menos que seas italiano, te llames Giancarlo y tengas tal vez un velero esperándome para un viaje por el Mediterráneo. En cualquier otro formato, las evitaría. Pero claro, es una cuestión de onda. De playboy sex symbol del jet set europeo a jubilado saliendo de las aguas termales hay un paso. Evitaría cruzarlo.

¿Ojotas? Para la playa. Esas chancletas de vestuario futbolero que usaba el Diego simplemente me bajan la presión.

Suelas anchas en "zapatos de vestir" (como los llama mi madre) me deprimen levemente. No las puedo pasar. Entiendo que sean más cómodos pero no se trata de comodidad la vida. Pregunten si no cómo sobrevivimos en stilettos. Lo hacemos por ustedes. Devuelvan el favor. Puntas demasiado largas y excesivamente cuadradas tampoco.

Zapatillas deportivas (de correr, literalmente) con jean clarito y remera metida adentro. Complicado.

Así como algunos tipos tienen un fetiche con los zapatos y los pies femeninos al desnudo, a mí me pasa lo mismo, salvo que al revés; los quiero guardaditos a menos que estemos en la playa.

Para todo lo demás, existe el amor.


La isla II

Publicado: 18.01.2010 | 11:14




El miniturismo local es la clave para pasar el verano. Dos días afuera y parece una semana. Perfecto.

Tuvimos sol, tuvimos lluvia, calor, asados, esquí (fallido en mi caso) y muy poco sueño. En cuanto a la compañía, no se trató ni de Jack ni de Sawyer (lamentablemente) pero resultaron los compañeros ideales de Truco, Generala y cualquier juego de mesa que se le pueda ocurrir a una. Además, uno de los chicos se consagró como el asador ideal.

El lugar es perfecto, con muellecito en el frente donde se podía tomar un champagne o una cerveza antes de que caiga el sol y un jardín repleto de hortensias para tirarse en una reposera a leer.

¿La única contra? Los mosquitos y demás insectos. Me pasé el fin de semana rociándome con repelente o ensañándome contra algún bicho que caminaba por ahí. La selva no es lo mío. No querrían verme en la isla de Lost, me echarían por histérica al día dos. Los chicos temían tener que llevarme intoxicada porque daba dos pasos y me rociaba. Es que lo juro, puede que los hombres me estén esquivando en estos tiempos, pero los mosquitos me persiguen, , prefieren, eligen y consideran el plato más apetitoso del lugar.


La isla

Publicado: 15.01.2010 | 11:40




Pedro lee las conclusiones de ustedes desde su escritorio y cada vez que encuentra una que le es favorable a su hipótesis salta de la silla y me dice:

-¡¿VES, ves?! No entedés nada...

Como si eso confirmara en forma definitiva su hipótesis.

-Bueno, basta. Tampoco vamos a estar debatiendo todo el día mi vida sexual, o mi no vida sexual para el caso. Listo. Olvidémoslo. Ya llegará la acción. Je.

El fin de semana organizamos plan bien veraniego. Un tío de Pedro tiene una casa en una isla en el Tigre y se la alquilamos con un grupo de gente el fin de semana. Me voy esta misma tarde desde acá. Me traje un bolso ridículo en el que llevo un cargamento de repelentes de mosquitos, espirales e insecticidas en general. No quiero imaginarme lo que debe ser una isla en el Tigre si Buenos Aires está así. La cosa es que Pedro les dijo a algunos amigos (que no conozco) y obviamente se imaginan a la novelera ya fantaseando que se trata de los más lindos de Lost y va a haber para elegir y voy a ser una Kate debatida entre los brazos de Jack y de Sawyer. ¡Ilusa! Empezando por que el shortcito de jean no me queda como a ella, más vale baje las expectativas. Así que acá estoy, contando las horas para agarrar la Panamericana, tomarme un lancha y escaparme a la selva hasta el domingo.

Y si me dan a elegir, me quedo con Sawyer. Me quedo y me encierro y no salgo de la chocita en todo el fin de semana. ¡Quién pudiera!

Que la pasen bien, descansen y disfruten de estos días. Nos vemos el lunes.


Debate

Publicado: 14.01.2010 | 11:50

Degustan los almuerzos con los compañeros del laburo, esas charlas que tenemos en un bar para cortar el día, pasar el verano.

Pedro me discute que es 100 veces más fácil para una mina romper con la abstinencia que para un tipo. Le digo que no, que por la misma estructura mental de las minas o su educación o lo que sea que se conjugue, la mayoría (y no digo todas y ya sé que es una generalización) no irían a un bar con el exclusivo propósito de levantarse un tipo para tener sexo lo antes posible. Se ríe. Me dice que soy una naive. Le digo que las minas somos distintas, que yo no me caliento de mirar un stripper vestido de policía.

-Pero hay un montón de minas que sí, nena. No existirían lugares como el Golden o taxi boys para minas...

-Ay, Pedro, please. Son las menos.

-Pero están y son negocio.

-Igual, por favor... ¿de que estamos hablando? Tampoco es voy a salir a levantarme un tipo. Estábamos debatiendo nomás que para mí es más fácil para los tipos. Yo no sé si me siento en un happy hour en un bar a tomar unos tragos y me voy seguro con un tipo del brazo.

-100% que sí.

-¿Y por qué estoy sola entonces?

-Sexo dijimos, Sofía. Si ahora me estás hablando de una relación estamos discutiendo cualquier cosa.

-Bueno, sexo. Es más fácil para los pibes. En ese mismo bar el tipo para mí tiene más chances de tener sexo esa noche que yo, que cualquier mina.

-¿Y con quién te creés que tuvo sexo entonces...?

-Con una mina.

-Fin de la discusión.


Ganitas

Publicado: 13.01.2010 | 11:28

Ok, es así, la cama está demasiado grande, demasiado solitaria, demasiado aburrida de no ser por mi amigo el control remoto o algún libro que se me ocurre leer antes de irme a dormir.

Y sí, me agarraron las ganas.

No quiere decir que salga corriendo a hacer algo al respecto, pero bueno, claramente estoy atenta aunque no quiera. Es inevitable. Venís de unos meses de sexo más o menos cotidiano y de repente de un día para el otro se corta el chorro y dado que esta vez no ando arrastrándome por ahí con el corazón tan roto que no permite pensar en otras partes de mi cuerpo, creo que estoy en condiciones de afirmar que ya es hora. He llevado un breve celibato post corte pero ya volvieron las ganas. Y bastantes, como de a oleadas. Se van juntando, levantando, alcanzando altura, fuerza, y de repente te rompen en la espalda.

Esta noche le informaré a mi amante el control remoto que nuestras noches juntos están contadas, que pienso ver a otros hasta ahí mismo, en la cama que compartimos. Y si no le gusta, que se encierre en el cajón de la mesita de luz y no vea ni escuche nada. Después de todo es mi vida.


Amantes ardientes

Publicado: 12.01.2010 | 11:15

Volví a mi color original, que después de tanto toqueteo de original no tiene nada. Creo que está mejor, al menos no me deprime mirarme al espejo. El cavado y la tira de cola (sí, perdón muchachos, esto es una realidad y un viaje de ida) fueron arreglados profesionalmente a costo razonable (creo que por compasión).

El control remoto (rey de mis noches) fue reemplazado por una clásica imitación de la casa del control remoto. Aprendí que los Phillips cambian los canales de cualquier tele de la misma marca. ¡Oh, si sigo así voy a reventar de tanta cultura! Por la módica suma de $68 tengo uno nuevo. Nos estamos conociendo. Es como un nuevo amante. En mi cama oscura lo busco, reconozco su forma con la mano, le paso los dedos por encima, lo agarro (sin apretar demasiado pero con la fuerza justa como para despertarlo un poco), descubro los detalles que lo cubren, toco con dedos expertos y ahí lo encuentro, su punto G: ¡el botón de ON/OFF. Se enciende, no se resiste a mis manos. ¡Quiero más! Encuentro tecla Channel y dos flechitas celestes que suben y bajan. Ya sé cambiar. ¡El volumen, también encontré el volumen! Flechas a la derecha e izquierda. Lo vuelvo loco y lo hago gritar. Grita. Nos movemos por todos lados, TN, Sony, las películas viejas del 38, subimos hasta el History Channel...llegamos a lugares insospechados. Nos revolcamos por toda la grilla televisiva y cuando nos estamos por quedar dormidos, lo toco suavecito en Off y se apaga.


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