Último momento

 

Leer en

"Y si no estoy, ¿quién será su mamá?"

Publicado: 17.05.2013 | 10:45

Aquel trabajo plus, aquella entrevista que la semana pasada sacudió mi delicado equilibrio de malabarista, esta semana dio sus frutos. O al menos una gran satisfacción.

Ah, sí. Ya anduve mandándome la parte por todos lados. Que ando con casa nueva, buehh... Quiero decir, que anduve, ayer mismo, estrenando un rinconcito. Un departamento al que escaparme cada tanto. Una nueva sección en la web de Ohlalá!, que titulamos "¿Cómo crean los que crean?".

Un ámbito, una excusa para encontrarme con artistas que estimo y poder hurgar su proceso creativo. ¿Cómo hacen lo que hacen? ¿Cómo superan un bloqueo?, ¿cuáles son los rituales?, etcétera.

Y como algunos ya saben, la primera entrevistada fue Juana (Molina). De ahí que la semana pasada subiera video de ella. Anduve en plena reconexión con su obra. Y entre las varias canciones que escuché había una, una que no podía dejar de traerles. De publicar acá. Casualmente, casualmente (conste que fue pura casualidad) el viernes una de ustedes, una lectora me decía: "si tuviera que musicalizar este blog, lo haría con este tema."

Y hete aquí que cuando la semana pasada me senté con Juana en la vereda de aquel restaurante...

Nota (me interrumpo un momento): papelón x 2. No tenía grabador, o sea, recurrí al grabador del teléfono. Pero lo hice con desconfianza, sabiendo que la captación de sonido no era la mejor. Toda la nota con el brazo estirado. Mi brazo acalambrado, sí, así quedó. Y fue, y era tal mi temor a que su voz no resultara audible y clara (estábamos en la calle) que nunca jamás llamé al mozo. Nunca le ofrecí nada. Oh, Dios. Recién cuando terminamos, caí en la cuenta. Bueh, en fin... Anécdotas.

Y hablando de anécdotas, vamos a ella. Quería compartir la que Juana me contó cuando le pregunté: ¿cómo es la relación de tu hija con tu música?

"Por ejemplo, en mi segundo disco hay una canción (Quién) que al final hay un aplauso y mi hija grita "bravoooo". Yo estaba grabando en casa, y ella estaba ahí, yo no sabía. Tendría unos 4 años. Esto lo tengo que dejar, me dije. Y quedó".

¿Y tu hija entendía lo que decías?, cuestioné. A lo que Juana respondió que estaba componiendo la música, que todavía no había ninguna letra. Oh.

Me enterneció. Me maravilló saber que cuando esta canción era sólo sonidos (canción que devendría en casi un himno de maternidad) y ella terminó de grabarla en la intimidad de su casa, su hijita de 4 años, que oh, casualidad allí estaba allí, entró a aplaudirla.

¿Qué mejor manera de cerrar esta semana que trayendo este tema?! La canción es preciosa. Subo video de "Encuentro en el estudio" para que la aprecien y dejo link acá del track original sólo para que se detengan en el final y escuchen la voz de la hija de Juana.

Y si no estoy ¿quién será su mamá?
¿quién vendrá si yo me voy de acá?


¡BIENVENIDOS LOS PENSAMIENTOS LIBRES, FÁCILES Y SUELTOS!

PD: ¡Muy buen fin de semana! Interesado/as al taller de expresión escrita, pueden entrar acá: Ablandar la mano . Y como siempre, quienes quieran sumarme como amiga de FB, me encuentran en Ine Sainz .


Hoy escribe María Celia*

Publicado: 15.05.2013 | 11:23

*María Celia Battiti es alumna del taller de expresión escrita a la distancia. Mamá de Martín (2) y embarazada de su segundo hijo. Argentina, viviendo en Francia, Burdeos. Este texto pertenece al primer contenido trabajado, que intenta responder a la simple pregunta: "¿qué me está pasando? Aquí y ahora, ¿qué me está pasando?"

En el silencio de la noche y mientras Martín duerme, el Fulano se despierta. Avisa que son sus pies los que habitan una parte de mi cuerpo, a veces tan dormido. Soy su universo; no puedo dejar de decirme con cierta ironía que afuera lo espera otro mucho más interesante que este cuerpo cansado y, en ocasiones, inconsciente de sí mismo.

Estar habitada por otro, que otro comande mis días, mis apetitos, y hasta mis humores: no siempre lo llevo bien. No le pido desalojo, claro que no, supongo que ya lo quiero, aunque Martín con tan solo dos abriles, sea dueño y señor de mi mirada.

Estar habitada por ese extraño al que de alguna manera di forma y más que eso, al que dimos vida. Después pienso: "nunca volverá a ser tan mío como ahora". Y ahí sí, entonces, hay una ligera emoción que le pertenece.

Antes de que naciera Martín, me resultaba imposible imaginarle un rostro. En el instante en que nos miramos por primera vez, mi discurso interior, tratando, una vez más, de acaparar las emociones, dijo: "¿y éste es hijo mío?" Al mismo tiempo yo sentí, porque lo lloré con lágrimas y todo, que era plenamente feliz, que ese amor estaba lejos de todo acto voluntario, que era visceralmente incuestionable.

Todo cambió para siempre. Yo, María, dejé de ser la que era. Un antes y un después. Extraña hasta de mí y, al mismo tiempo, naturalmente (¿naturalmente?) entregada a la experiencia de ser la madre.

No cambié el sentido del humor, no mis gustos, retomé los viejos sabores que el embarazo había reemplazado, un día también recuperé a la mujer deseosa y me dejé desear. Aun así, y sin siquiera saber hoy en día quién soy exactamente, sé que no soy la misma.

Nadie te lo advierte. No se trata de la falta de sueño y descanso que implica un hijo cuando nace. Tampoco, o no tan sólo, de la infinita responsabilidad de cuidar a otro. Es un tajo que no cicatriza nunca, y que, pasada la angustia propia de los primeros meses, permanece latente y vigilante. Es un tipo de amor que no puede relajarse, que atraviesa.

A partir de allí, una se reconstruye, rescatando esas viejas prioridades relegadas a un segundo plano. Lo importante tiene nombre y apellido, una herida que le pertenece y que él necesitará ignorar para poder ser libre.

Tirada en la alfombra siento esas patadas que, lejos de dolerme, reclaman respuesta. Con las manos rodeando el vientre, lo contengo, lo anido, y juego a contestarle.

¿Cómo vivieron ustedes sus embarazos? El "estar habitada(s) por otro, que otro comande sus días, apetitos, y hasta humores". ¿Cuánto o en qué sentido las modificó el hecho de ser madres?

PD: Las 3 comentaristas más votadas para escribir durante el otoño (y probablemente en parte del invierno) fueron: BYTLOVE, Merrywidow y EstocolmoladoB ¡Felicitaciones a las tres!

PD2: Por último, interesado/as al taller de expresión escrita, pueden entrar acá: Ablandar la mano. Y como siempre, quienes quieran sumarme como amiga de FB, me encuentran en Ine Sainz.


Disfrutá y relajate

Publicado: 13.05.2013 | 10:51

Te pescarás todos los bichos de tus hijas. Todos.

Te declararás enferma (en tu fuero interno) pero hasta no estar arrastrándote por el piso, te seguirás mandando la parte con eso de que las madres nunca se enferman, jamás de los jamases.

Te infantilizarás como no lo hiciste en todo este último tiempo.

Dejarás entrar a tu cuerpo los comportamientos más primarios.

Los pensamientos más deprimentes.

Recordarás: "qué feo es estar enfermo. Nada de lo que sea pensado en este estado puede ser tomado en serio".

Agradecerás que el padre de tus hijas se solidarice con vos, con tu cuadro, con el cuadro de las tres. Ustedes. El trío dinámico.

Agradecerás todo tipo de ayuda, sobre todo en lo culinario... ah, sí. Estarás obsesionada con comer sano, con que ningún animalito sufriente, o mejor dicho, con que ninguna imagen de animalito sufriendo se te cruce por la mente.

No estos días, no hasta recuperarte... no hasta volver a ser la que eras, vos misma.

Observarás situaciones chiquitas. Volverás a sentirte turista, espectadora en palco de tus hijas.

Fotografiarás las cosas más nimias como un trozo de banana con dulce de leche. "Mmm, qué rico", pensarás. Luego casi casi censurarás la imagen por sentirla obscena, pero no te importará, "allá las cabezas de otros, allá tu propia cabeza".

Dibujarás con hijas. Escucharás a China diciéndote (en relación a la nena que dibujará ella): "¿sabés por qué sé hacerla? Porque no la copio, porque yo pienso".

Te quedarás vos pensativa.

Te pasarás todo el finde en casa. Pegarás la varilla. Te irás poco a poco recuperando.

Te recuperarás. Casi del todo.

Te volverás a sentir fuerte.

Te volverás a sentir bien, vital, enérgica... Oh, sí, como nunca.

Te recuperarás tan rápido que frente a la primera boludez ya empezarás a hacerte la cabeza. "Disfrutá y relajate", te repetirás. Y seguirás haciéndolo como un mantra... una y mil veces.

"Disfrutá y relajate, NENA".

¿Cómo están? ¿Cómo vivieron su fin de semana? ¿Cuánto disfrutaron y se relajaron ustedes?

Banana nao tein carozo

Las 3 nenas de China. Originales. Cien por ciento auténticas.


PD: Las que se animen a "ablandar la mano", a indagarse y expresarse: taller de expresión escrita. Abierto el grupo de los martes. Info: Ablandar la mano Los/as que me quieran sumar como "amiga" en FB, me encuentran en Ine Sainz


Un poco, siempre, casi

Publicado: 10.05.2013 | 12:56

Uh, estoy hecha pomada. Exagero, sí, sí, un poco, siempre, casi.

Semana ardua. Un plus de trabajo, una entrevista, eso sumado a un cuadro de toses de hijas (que se activó por las noches) sacudió mi delicado equilibrio de malabarista.

Y encima el miércoles se me dio por tocar el dilema: ¿carne o no carne?

Querría no haber leído algunos comentarios. Quedé más en conflicto que antes, pero sintiendo que hoy no tengo el tiempo de encarar tanto cambio (de hábito).

Cuando uno está creando, renovando mucho en un plano de su vida, necesita de otros funcionando inercialmente, en piloto automático. Todo no puede revisarse.

O sí, pero no a la vez, en un mismo momento.

A todo esto miren mis uñas, tanto hablar de aparatosidades:

A hijas se les dio por pintarme. "¡Masí, hagan lo que quieran!"

Era una tarde donde sólo quería sentir sus cosquillitas, las cosquillas de cuando están cerca (y yo me relajo).

La tos de China finalmente resultó anginas. Pero está bien, sin fiebre, jugando ahora a "mari, mari, po, po, mari, mari, sa, sa..." con Liz, en el living.

Ayer me dio gracia. Yo le había preguntando cuánto me querés. Lupe respondió "hasta el cielo". Y ella: "hasta la calle". "¿Hasta la calle?! Eso es poquito, China". Y se ofendió nomás. Se quedó ofendidísima porque "mami, ¿cómo vas a decir que quererte hasta la calle es poco, yo te quiero mucho, mami".

(ya sé, mi amor, pero no te ofendas)

¡En fin!

¡Muy buen fin de semana! ¡Que disfruten y/o descansen!

Y gracias, muchas gracias por tan nutridos comentarios.

BIENVENIDOS LOS PENSAMIENTOS LIBRES, SUELTOS, FÁCILES.

Les dejo este tema de Juana Molina que es una belleza: Sálvese quien pueda.

PD: Hay lugares en los talleres de expresión escrita, así que a quien le interese, aquí tiene: Ablandar la mano Los que quieran sumarme como amiga en FB, me encuentran en: Ine Sainz


¿Carne o no carne?

Publicado: 08.05.2013 | 11:13

Últimamente ando con un deseo nuevo. Ando queriendo ganar en consciencia alimentaria.

A ver si logro expresarme con corrección. Tengo ganas de comer... no bien (o sí), sino con más consciencia que como hoy lo hago.

Sin dudas, este deseo está en sintonía con todo el protagonismo que le venimos dando a él, al cuerpo (o a un plano más profundo que éste acaso).

Y en ese afán por querer alimentarme de un modo más responsable, lo primero que aparece, lo primero que vuelve es el dilema: ¿carne o no carne?

Yo hoy como carne.

Hubo una época en la que empecé a rechazarla. Allá por mis 26 años. Venía de separarme, me fui a vivir con mi prima y el cambio se dio muy orgánicamente. La dejé de un día para el otro, sin cuestionármelo, convencida de que "así lo sentía". Pero así como la dejé, 2 años después de aquella decisión, así volví. Desde la irracionalidad de un cuerpo, de golpe embarazado (sí, estaba embarazada), que pedía eso, específicamente eso.

Hoy, a diferencia de aquel primer momento, no siento que mi organismo rechace la carne. Y si así fuera, no llego a leer con claridad esas señales. Me pesa, sin embargo, un argumento que siempre subestimé, que siempre considere endeble. No es un argumento exactamente, es la consciencia del dolor animal, de ese sufrimiento. "Nah, ¿no me vas a decir que no comés porque no te gusta que sufran las vacas?", si habré pensado eso. Nunca lo dije. Y de golpe me sucedió. Fue un segundo en el que miré a los ojos a un par de vaquillonas en el campo y no pude olvidarme más de esa imagen. Tengo sus ojitos tatuados en mi retina, esos ojitos de presos, de seres condenados al sufrimiento. Sí, claro... Que hay seres humanos también sufriendo, lo sé, sin dudas; que hay muchos otros animales también sufriendo, seguro. Creo que una cosa no quita la otra. Existe el sufrimiento en el mundo, de muchos modos, el punto es cuánto quiero (cuánto puedo) ser cómplice y responsable de todo ello.

Recién después de esta experiencia, volví a escuchar todas las voces. El coro a favor y en contra. Que el ser humano no podría haber evolucionado sin ese alimento, ok. Ponele que acepto esto último. Ahora bien, ahora que ya somos seres humanos, ¿seguimos necesitando carne como alimento? Hay quienes la defienden a muerte. Es visceral. Es el asado o la muerte. Y se apoyan en el goce, en lo rico y disfrutable que es comerlo, masticarlo. Yo también me tiento. A mí me gusta comer carne, llego a chupar la grasita pegada al hueso. Pero luego están los argumentos en relación a la proteína que la carne provee. Acá se arma el debate, un debate que se complica. Seamos honestos: ¿no han escuchado ustedes tantos argumentos a favor como en contra? Yo sí. Quiero decir: algunos acusan a la carne de tener muchas toxinas, y sostienen que sus proteínas son perfectamente reemplazables... y otros todo lo contrario... y reafirman su argumento con los puntos ya planteados (el de la importancia que tuvo en la historia del cerebro humano, de lo rica que es...).

Yo no quiero debatir. No ahora. Quiero escuchar, quiero intentar escucharme, escuchar a mi cuerpo (y a un plano más profundo que el cuerpo acaso). Trascender lo "rico", "feo" para elegir y todavía más importante, para poder disfrutar con lo "sano", con lo que me hace bien. Puede que la carne lo sea, ojo. No lo sé. Estoy abriéndome, y estoy queriendo saber en principio cómo viven el dilema ustedes. Sólo eso.

Más allá de si ahora comen carne o no comen, ¿cómo se sienten cuando la comían o la comen? ¿Les cae bien? ¿Registran pesadez? ¿Alguna vez quisieron dejarla? ¿Por qué razones? ¿Lo hicieron? ¿Algo de este hábito les hace ruido o todo lo contrario?

PD: Sigue abierto el taller de expresión escrita, todo sea por indagar y ex-presarnos: Ablandar la mano Y los que quieran sumarme como "amiga" en Facebook, acá me encuentran: Ine Sainz


Una más (y no jorobo más) + votación otoñal

Publicado: 06.05.2013 | 11:57

Tan queso que quiero hacerme la divertida y no me sale. El viernes quería reírme, quería que se rieran y ¡minga que me salí de lo programado por mi cabeza! Porque mi cabeza decía "risueño", "fácil", y mi cuerpo quería llorar... ¿y a quién le hice caso?

Hoy mi cuerpo dice "fácil, fácil"... y mi cabeza le apunta: "ah, no, no da repetirte, eso no vale".

Minga no vale.

Vamos a intentar escucharnos.

Tengo una más para contarles. Sólo una. Una intimidad nomás (no crean que voy a hacer una gran historia de ella).

Pasado mi primer embarazo me quedó una maña: dormir boca abajo. Nunca jamás me duermo si no puedo estar boca abajo. Y sí, sólo por haber sufrido la prohibición de hacerlo. Antes podía dormirme de costado y soy de las pocas personas que conocí que hasta se dormía boca arriba.

Ahora, después del embarazo, siempre pero siempre: boca abajo y generalmente cachete izquierdo sobre la almohada, mirando para mi lado derecho. Pero ahí no queda todo. El otro raye es que, en determinadas épocas, como la que ahora estoy atravesando, necesito un Buda en mi mano. Así como leen. Sí, les hablé de la Semi-diosa china, oh, sí, a ella llamé "reina", aunque esté trabajando en el piso de peso pesado... pero al momento de agarrarme de algo simbólico, siempre recurro a este muchacho.

No sé a esta altura cómo es mi Dios y exactamente en qué creo (sí saben que medito y que investigo esta no-actividad hace tiempo). No me lo pregunten. Y si lo hacen, yo respondo: creo en todo. Vivo una espiritualidad que integra todos los símbolos y un Dios que no me cuestiona ello, que se ríe conmigo... Que se ríe de hábitos como éste. Como el de dormir con una estatuita en mi mano. O entre una almohada y otra... Mis hijas ya están acostumbradas. A veces se suman Winnie the Pooh, que trae Lupe, y una sapa que tengo de adolescente, que le regalé hace poco a China y ella apodó Sebastiana, como "mi nonna". Mi bisabuela. ¿Nunca les hablé de mi bisabuela?

Uh. Quizás me anime esta semana.

Aquí ellos:

¿Qué se creían, que dormíamos solas?


Ahora sí, me voy a comprar no un cafecito, sino una lágrima. Tres cuartos de leche y 1 cuarto de café. Y un alfajor de mousse de chocolate. El viernes a esto último lo llamamos "casi vicio". ¡Casi! ¡Casi!

Observen la generosidad de mousse de chocolate (como para no enviciarme).


¿Cómo están ustedes? No voy a volver a preguntarles por sus aparatosidades, pero sí: ¿cómo y cuánto descansaron? ¿Cómo duermen? ¿Alguna maña o dificultad cuando lo hacen?

Quiero, además, que hoy votemos. Vamos a elegir sólo 2 comentaristas para que escriban en este espacio. Durante el otoño. ¿Recuerdan las reglas? Y en breve voy a estar subiendo el texto de María Celia, una alumna del taller a la distancia. Embarazada de su segundo hijo, y escribiéndonos desde Burdeos, Francia.

PD: Quedó un último lugar vacante en el grupo de los martes. Taller de expresión escrita: Ablandar la mano Y los que quieran sumarme en FB como "amiga", aquí me encuentran acá: Ine Sainz


Aparatosidades de estreno

Publicado: 03.05.2013 | 11:18

"No te tomes tan en serio, Inés", me dije a mi misma el domingo después de escuchar el audio en cuestión (de una de mis clases), ese en el que me sentí solemne.

Y no la película sino el hecho de haber mandado al reverendo diablo mi programación de domingo (mi plancito de trabajo), ese hecho me ayudó a correrme de mí misma. Un rato.

A "vamos, Inés, confesate algo. Confesá una de tus últimas aparatosidades, dale".

Como para cerrar esta semana que parece nunca haber empezado. ¡Basta de feriados!

Bueno, al grano. Sale con fritas una primera ronda en la que confesarles:

Que sí, que la soledad me pegó bien, y en lugar de abatatarme, yo le puse el pecho a las balas (faaaa)... pero fueron de TAL intensidad emocional las situaciones por las que últimamente pasé, chicas, que Dios santo, ¡sudé como un caballo! Lo que se dice transpirar la camiseta. Lo peor es que no sudaba mucho, sino que sudaba con un olor inmundo. Buááá.

Que cuando escucho a otros padres contando que sus hijos todavía se pasan a su cama de noche, como si fuera la gran confesión y a veces con algo de preocupación, yo siento entre culpa y alivio. Y opino: "no es grave, no, no pasa nada, ya van a entender el límite". Y en esa les tiro, en tono de confidencia: "a mí también, las mías también se pasan". Hasta ahí llego, si sólo hasta ahí. Jamás de los jamases se me ocurriría contarles que mis hijas no siempre se pasan, sino que a veces, muchas veces ¡yo voy a buscarlas!

O directamente: "vénganse a la cama de mami". Y las abrazo. Así estén, así estemos las 3 transpirando. Cuando hijas transpiran huelen increíblemente.

Contarles que en este preciso momento me duele la cabeza. No mucho. Ya pegué varios gritos al aire, gritos de descarga, para aligerarme. El banquete que se hacen mis vecinos con todo mi arsenal de gritos. Así y todo, sigo ligeramente molesta. Y cuando así me siento, por regla nunca jamás escribo. Nunca jamás escribo si me duele un poquito la cabeza. Apenitas. Es que vaya uno a saber quién miércoles me metió el pensamiento de que desde ese estado, apenitas alterado o molesto, no puede escribirse algo bueno.

¿Y si logro escribir algo, y si logro pronunciar una palabra o una frase que me sane?

Sana sana colita de rana, ahora empieza la sensible pisciana de nuevo... Bueno, voy a comprarme un cafecito y a respirar aire fresco.

A ver si ustedes se animan a confesarse UNA, al menos UNA SOLA de sus últimas aparatosidades.

¡Muy feliz fin de semana! ¡Que disfruten y descansen!

PD: Se abrió una vacante en cada grupo presencial del taller de expresión escrita (martes y miércoles). Las que todavía quieran ablandar la mano, puede escribirme a inetaller@gmail.com. Y las que me quieran sumar como "amiga" en FB, me encuentran en Ine Sainz.


Improvisando

Publicado: 29.04.2013 | 11:09

Debería trabajar todo el domingo y adelantar una clase. Eso haría una mente, una buena mente especulativa. En cambio, la mía, la mía se está diciendo: "¿y si te escapás al cine esta tarde?"

Hay una función de la película de Gastón, amigo, a las 18 en el Malba.

Sólo tendrías que pasar por el cajero, tomarte el 15 y caminar unas cuadras. Podés incluso llegar unos minutos, una media hora, unos 3 cuartos de hora antes y sentarte en el cafecito del Museo. Ah, sí, si te habrás instalado en esos asientos... a improvisar palabras, ¡poemas! Tuve una época de delirio poético en el que tiraba fruta y sentía estar escribiendo algo... profundo, inmenso, osado. Época en la que definitivamente otros tiempos e intereses regían mi vida, otro ritmo... y esos garabatos apenas si alcanzaban a ser grabados en un archivo.

¿Qué tal si le pedís a esa misma mente productiva que exprima el tiempo hasta las 16 horas y ya después quedás liberada? ¿O en todo caso seguís ideando, craneando, pero ya arriba del colectivo, mientras estás en viaje?

No está mal. Si lo que estás necesitando es creatividad, nena, hacelo. C-A-M-B-I-O. Sí, te lo estás pidiendo. Recién te escuchabas hablar (en un audio de una clase) y te sentías ya un poco solemne. Estás a punto de repetirte... estás al borde, así que mejor hacete caso. Dale, dale.

Improvisando.

Aquí estamos.

¿Cómo están ustedes? ¿Improvisaron algo en estos últimos días? ¿Le dieron lugar a programas, salidas, pensamientos fuera de su rutina?

PD: Y fue al cine nomás. Preciosa película. Lo que sí, cuando llegué, no sólo no estaba abierto el café, sino que cuando saqué la cámara, ¿pueden creer que justo se me murió la batería?

De todas maneras, después de 75 minutos de un documental que mira en detalle la intimidad de una familia y de todo un día sin mis nenas, me dieron ganas de volver a subir un video cotidiano de ellas. De nosotras, de nuestra mañana dominguera. No todo es cambio.



Compañeras de ruta

Publicado: 26.04.2013 | 14:13

"Mami, ¿un día te vas a morir?", me preguntó China en la semi-oscuridad de la noche, mientras estaba durmiéndola. "Uh, se viene gran planteo gran", pensé. Recuerden que la última vez que China cuestionó el tema (al día siguiente de haber fallecido su bisabuela Herminia) el interrogante se vivió con desconcierto y lágrimas, profusas lágrimas.

-¿Algún día vas a ser viejita y te vas a morir? -insistió

-Mmm... sí.

-¿Y por qué?

-Porque así es la vida, China –sucedió una pausa- ...pero nosotras siempre vamos a estar juntas. Pase lo que pase. Aunque yo me vaya, voy a seguir estando con ustedes. Nuestras almas siempre van a estar conectadas -sorpresivamente en ese momento no dudé de la palabra "alma".

Y luego concluí:

-Somos compañeras de ruta.

A lo que ella asintió con la cabeza. No hubo drama. No fue mi mérito, ella ya había preguntado ligera, sí, y fue esa misma ligereza la que a mí me ayudó a dar una respuesta sin dudas y sosegada.

"Compañeras de ruta", pensé para mis adentros, "me gusta el término". Está claro que son mis hijas, que son criaturas a mi cuidado, pero en otro sentido las siento pares. Almas (y voy a seguir sin cuestionármela) que allá a lo lejos se eligieron para jugar juntas.

Y ahora voy a corregirme públicamente, porque a veces me escucho diciendo: "es la primera vez en mi vida que me siento muy bien estando sola".

¡Minga estás sola, Inés! Estás acompañadísima. Sí, claro, cuando digo aquello me estoy refiriendo a otro plano. Aun así, habiendo estado soltera sin hijas y atravesando ahora una "soltería" con ellas, asumo, acepto, sí, que esta nueva "soledad" es muy distinta (a aquella). Y no sólo porque me mantengo ocupada (acá agreguemos que estoy con mucho trabajo, más que el ordinario), no sólo por eso, sino porque ¿cómo decirlo sin que suene cursi? Me calientan el pecho. Me encienden el ... ¿el alma?

Lupe, cada día más histriónica, hablando hasta por los codos y llamando a las cosas sólo por sus dos primeras sílabas. La pelota es la "pelo", una mentirita es una "menti", un "cara" es un caramelo. Ay, caramelo ella que con sus 3 años ya tiene jerga canchera.

Y China, Chinita. Anteayer empezó danza. ¿Se acuerdan que el año pasado quise que fuera a un taller de juegos y no hubo caso? Resulta que este año fue ella la que me pidió ir a danza, con su amiga Magui. "¿Danza clásica? ¿Estás segura?" "Sí, mami, quiero, sí, sí". "Está bien". La hubieran visto al salir, lo orgullosa que se sentía, contándole a Liz, a Laura, la encargada del edificio y al padre por teléfono que ahora ella "los miércoles voy a danza con Maga y Clara", otra compañerita.

"Que ¿cómo están mis hijas?", algunos me preguntan. Qué sé yo... yo las veo regias.

¡Y cómo no sentirse bien con tamañas compañeras del alma!

¿Cómo están sus hijos? ¿Y cómo están ustedes con ellos? Por supuesto, vale también decir que justo están desconectadas, no encontrándole la vuelta al vínculo.

Al resto: ¡bienvenidos los pensamientos sueltos!

Y por último: recomiendo "Anina". Recomiendo con gran énfasis esta película:



PD: Las que quieran sumarme como "amiga" a FB, me encuentran en Ine Sainz


Un peso pesado (crónica de un objeto querido)

Publicado: 24.04.2013 | 12:09

La primera vez que escuché su nombré salió de la boca de una amiga "espiritual". Bueno, de una amiga que se manejaba en el mundillo espiritual y entre otras técnicas, trabajaba con una que se suponía había sido soplada por ella (a su fundadora). Soplada por Kwan Yin. La semi-diosa.

No llegué a creer literalmente en aquellas explicaciones, pero confieso que de entrada hubo química con el símbolo, con la imagen, con esta semi-diosa china... que era, según me había dicho, "de la Misericordia". Se la veía a sus anchas, bien colocada, con el semblante pacífico, segura de sí misma.

No sé si llegué a tener una foto de ella. No, no recuerdo haber tenido nada concreto en relación a Kwan Yin hasta que, un año después de aquel primer momento, ya de novia con Fede, me topé, nos topamos con esta versión de unos 6 kilos (ver foto abajo) sobre un estante del Barrio Chino. Tampoco tengo muy en claro si Fede me la regaló o si ambos la elegimos, lo que sí tengo presente es el viaje de vuelta: de Belgrano hasta el PH en el que vivíamos con los 6 kilos de diosa en el canasto, en el canasto de la bicicleta.

Y así fue como ella entró a mi vida. La estatuita. La puse en el altar que habíamos improvisado arriba de la cómoda del dormitorio. Era inevitable que por su tamaño sobresaliera (del resto). Toda una reina. Los Budas y la lechuza eran niñitos a su lado. Y no sólo eso, sino que además, no me pregunten por qué (ni yo lo sé) le colgué todos mis rosarios cristianos.

Hasta aquí, lo esperable. Lo sorpresivo fue que me encariñé tanto (¿será que al tiempo de tenerla descubrí que también era la deidad que protegía a los niños y a las embarazadas... y yo ya estaba embarazada?)... decía, me encariñé a tal punto que cuando me internaron –semana 32 de China-, además de ropa interior, camisón y ropita de bebé le pedí a Fede que también me la trajera (a ella). ¡Si hubieran vistos los rostros de algunos cuando entraban a la pieza del Italiano!

Pero ahí no terminó todo. La historia se repetiría, yo volvería a estar embarazada y por las características de mi útero, a las 32 semanas de Lupe, lo mismo: internación. En esta oportunidad el padre de mis hijas ya la traería al Hospital sin consultarme. Y allí estaría, estoica, a mi lado, e incluso llegaría a ser fotografiada por mi cámara y su imagen circularía en la Ohlalá! (quién lo hubiera imaginado).

Pero no todas fueron proezas. Hubo un episodio, un traspié, toda una ironía para su vida. Aquel domingo de tarde en el que yo limpiaba con Blem la biblioteca (ya no estaba en la cómoda, y ahora vivíamos en un departamento) y La Que Les Jedi cayó sobre la más chiquita de mis hijas. Por un segundo pensé que le había golpeado la cabeza. No, sólo fue el pie, el dedito del pie. ¡Cómo lloró! ¡Y cómo me asusté!

Por suerte no fue nada. Desde entonces me ocupé de dejarla bien arriba, lejos de las manitos de mis hijas, y así fue hasta hace un par de meses que me separé. No crean que la estatua recuperó importancia (religiosa), o sí, pero fue por una cuestión mucho más mundana. La varilla que separa el living del cuarto se me había despegado, y necesitaba un peso firme, un peso pesado fijándola. (Menciono la separación sólo porque en ese momento me di la licencia de poner una estatua de 5 kilos en el piso, y al diablo).

Llegué a pensar: "ojo, no es poco, está separando un ambiente de trabajo de otro de descanso, colaborando para que ese límite no se salga". No sé. No sé tanto. En principio, puedo decir que volví a mirarla, volví a tenerla presente, volví a tocarla (para cerrar la puerta) y volví a preguntarme: ¿qué miércoles significa este objeto en mi vida?

No sé si tengo LA respuesta, de momento tengo este relato.

¿Cuál es su objeto más querido? (exceptuando fotos). Para ayudarlas, si tuvieran que mudarse de país para siempre y en esa mudanza sólo pudieran trasladar 1 objeto, ¿cuál llevarían con ustedes?

Cuidando la varilla


PD: Las que quieran sumarme como "amiga" de FB, me encuentran en Ine Sainz


¿Qué estás sintiendo?

Publicado: 22.04.2013 | 12:09

Escucho mi propia voz preguntándome "¿qué estás sintiendo?" (de pura aparata me puse a escuchar el primer audio de mis clases a la distancia) y lloro... se me caen las lágrimas.

Tristeza, pienso. ¿Será tristeza? ¿Será tristeza y de tan fanáticamente positiva que soy no me animo a darle cabida, menos a nombrarla? Nombrar algo, sea lo que fuere, pareciera darle un trago de realidad a "eso" que es nombrado... no, no, tristeza, no. ¿O sí? ¿Y qué importa? Son lágrimas de carga, de descarga.

Lloro y a los segundos, a los minutos, ya más liviana, mastico un choclo. Lo saboreo.

Y sí, es cierto que estoy en una época bisagra de mi vida, donde los principios me tiran de los pelos y me tienen cual soldadita, obedeciéndolos... y no me pregunto mucho "¿cómo estoy?, sino más bien "¿qué quiero, qué necesito, qué deseo que suceda en este momento?"

Pero también es verdad que ese gran desafío creativo (en todo sentido: por primera vez en mi vida mi "arte" sostiene mi estructura concreta)... me mantiene muy despierta, para bien, muy activa, sin ánimo de hacerme la cabeza.

Hay tristeza, hay miedo, hay todavía vértigo, y también alegría, hay un deseo des-anudado, hay amor, afecto, crecimiento, tanto tanto.

Y por otro lado, sí, me hubiera gustado irme el domingo a pasear por ahí y distraerme con alguna charla de amiga (bueno, ayer sábado hice eso, fui a lo de madre, comí pescado y por la noche me escapé con amigos al Baficito, en el Parque Centenario, a ver "Anina", ay, por dios, qué linda película para chicos), decía, me hubiera gustado el domingo seguir en esa sintonía, pero de momento éste día es de trabajo.

De encerrarme sola con CDs, computadora abierta, equipo de audio, piso liberado, se supone que limpio. Y en ese bolonqui me pierdo, ah, sí, a veces me pierdo mucho y pierdo tiempo, de a ratos me conecto, a veces bailo, canto eventualmente, escribo, corrijo textos de alumnas, y cocino muy básico.

Y ustedes, ¿qué y cómo se están sintiendo? ¿Satisfechas con su fin de semana? ¿Qué dicen sus cuerpos? ¿Dolores en alguna parte? ¿Tensiones, contractura, etcétera?

Y además de sentir lo que siento, obviamente extraño a mis nenas, así que elijo poner una foto de ellas, de la más chica. De tal palo tal astilla. Y subo un video en crudo del viaje a lo de mi vieja, escuchando todo mi CD de música de los años de mi infancia y pre-adolescencia. Después de grabarlas, no se asusten: les puse los cinturones a las más grandes. Se los habían sacado ellas solas un ratito antes.

Dulcera como su madre. Y personaje como ella sola



PD: Si alguien quisiera sumarme como "amiga" a FB, me encuentra en Ine Sainz.


El honor de cuidarlos

Publicado: 19.04.2013 | 11:37

En mi reconocimiento de las madres no estoy poniéndome una camiseta de género. No dejo de recordar la importancia que también tiene la otra parte.

La importancia tanto de los padres, de acompañarnos –entre ambos- en el seguimiento de la rutina de los hijos... y la importancia, por otro lado, del llamado "trabajo", pago, para poder sostener una vivienda, el alimento, servicios varios.

Sólo hice hincapié en las tareas no redituables porque al movernos en un sistema regido por el dinero a veces éstas tienden a subestimarse.

Pero, sin dudas, estoy a favor del trabajo en equipo: de la colaboración, de los acuerdos que-a-todos-nos-hacen-bien... y sobre todas las cosas, y acá sí me pongo fundamentalista y pelo bandera y me calzo camiseta, de las decisiones que tomamos priorizando a los más chicos.

Todos los adultos, sin victimizarnos por ello, debemos priorizarlos. Que no nos dé miedo el "debemos". Ese "debemos" es crecimiento. Es un honor tenerlo. Y no sólo los padres. Todo el llamado sistema tiene que estar velando por la mejor crianza de sus hijos, sean propios o ajenos... Surgieron puntas muy interesantes en el post del miércoles, puntas de las cuales seguir tirando. Y hablando de tirando, quizás a alguno les suene tirado de los pelos, pero yo creo que las empresas deberían dar beneficios y posibilidades varias a empleados en plena crianza de chicos-chicos. Puede que la lógica empresarial vaya en contra de esto, pero por arriba de la lógica empresarial, ya sabemos, debe regir una lógica social, una lógica política, un pensamiento profundo y a largo plazo... y así como se invierten fortunas en educación, también debe invertirse dinero, tiempo e inteligencia (probablemente ya todo eso esté sucediendo) para hacer, en este plano, el mejor de los trabajos.

(Nota personal: Elena y Majo, amigas, tenemos que juntarnos.)

Y una mejor crianza, entre otras conclusiones que saqué con ellas (mis amigas), no es sólo permitirle a los madres más tiempo con sus retoños, sino que, entre todos, entre todas, sigamos haciendo circular información que ayude a reflexionar y tomar consciencia sobre cómo nos manejamos... y ante todo, que nos acompañemos entre nosotras, que nos contengamos, que nos apoyemos.

Sí, un poco lo que ya hacemos, pero con la seguridad, insisto, de que estamos eligiendo los ingredientes de la masa, de que estamos haciendo una labor crucial. De que no somos ni Susanitas ni Susanos, enfrascados en nuestra casa. No, somos también Mafaldas y Mafaldos, dándonos cuenta de que antes de comernos el mundo debemos saber dar un buen ejemplo, antes de pretender cambiarlo, debemos aprender a cuidar, a amar bien, responsable, delicada, atentamente... a estas criaturas que (nos) cayeron del cielo.

A todas. Incluidas y sobre todo a aquellas que son dejadas por sus padres biológicos (me quedé sensible con el tema), que están esperando ser recibidas por sus padres adoptivos. No sé cuáles serán las trabas en el sistema de adopción, pero ésta debería ser una prioridad en la agenda política.

En fin. Yendo a cuestiones más inmediatas, les cuento que no veo la hora de remolonear en la cama con hijas, de viajar a lo de madre, de comer pescado, de encontrarme con amigas en sus casas y escuchar música y reírnos juntas.

Gracias por tan ricos y sinceros testimonios. Las abrazo.

BIENVENIDOS LOS PENSAMIENTOS LIBRES, DESCOSIDOS Y SUELTOS


Carita contenta que dibujó Chinita. Mi vida.


PD: Lo/as que quieran sumarme como "amiga" en FB, me encuentran en Ine Sainz


Hacer visible lo invisible

Publicado: 17.04.2013 | 10:23

"Hay que reconocer el trabajo de las madres", me vengo repitiendo este último tiempo.

Y hoy agrego:

Las madres no ganarán un sueldo por lo que hacen, pero eso significa que no estén poniendo el cuerpo, deslomándose para cuidar a sus crías, para albergarlas como corresponde en sus entrañas... y parirlas, y luego acompañarlas a diario, minuto a minuto, en esos primeros años de acomodamiento al mundo.

Esto vale. Esto vale mucho, señores.

Y si una mujer relega lo laboral algunos años en pos de una crianza, valórenlo, apláudanlo. Mentira que ese es un privilegio de pocas. Son elecciones. Elecciones todas válidas. Pero créanme no es fácil quedarse en la casa (o más tiempo en la casa... que si trabajara todo el día afuera de la misma).

Y bienvenida en esa primera etapa la división de roles. Bienvenidos los acuerdos, porque yo tengo un útero y no pelos en el pecho, por no mencionar otras aspectos... yo tengo unas tetas que alimentan al bebé en el primer año, y si bien entiendo que los padres puedan estar emocionalmente afectados por la circunstancia (de la paternidad), me parece lógico que, en un primer momento, recaiga en ellos la mayor responsabilidad del sostén económico.

Me parece lógico. No digo que así funcione en todos los casos. Variará según las decisiones que cada pareja tome.

Lo importante, insisto, es que nos reconozcamos los esfuerzos que todos estamos haciendo.

Elegir un jardín, elegir un pediatra, elegir una persona que los cuide algunas horas son tareas de inteligencia que tampoco se hacen así nomás, a la ligera. Requieren tiempo, información de la buena, sensibilidad, requieren estar conectadas, ir averiguando, etcétera.

Ni hablar de crear y sostener una red vincular en ese jardín, estar atenta a las necesidad sociales de tus hijos, a las necesidades de juego, de reflexión, de aprendizaje, de festejo de su cumpleaños, a las dificultades que puede presentar en el ámbito escolar, a las reuniones de padres formales, llevarlos, traerlos, abrigarlos, prepararles una merienda, bañarlos, etcétera, etcétera.

Todas estas tareas que menciono tienden a caer del lado de la madre, aun en casos en los que la responsabilidad económica está repartida por partes iguales. Y no quiero victimizarlas, no, no son "pobres", no somos "pobres", es la parte que más disfrutamos. Estar en esos detalles, conectadas emocional y sutilmente a nuestros hijos, conectadas también en lo concreto.

Sólo digo: reconozcámoslo. Subrayémoslo. No lo pasemos por alto. Cada segundo de buen amor, de buena atención vale oro. No podemos medir ese valor en dinero, porque es tanto, tanto, tan importante que en un mundo haya madres "jugando" a ser madres, tomándose el tiempo de serlo, tan valioso... tan fundamental... que esa pieza esté encastrada como debe ser... en ese momento... que no sólo no puede negarse, sino que es hora de empezar a agradecerlo.

¿Qué piensan ustedes? ¿Alguna se siente o sintió poco reconocida en su tarea de madre? ¿Alguna alguna vez fue reprochada por su pareja –o por ustedes mismas- por no llevar suficiente dinero a la casa?

PD: Si alguna tiene FB y quiere agregarme como "amiga", me encuentra en Ine Sainz.


Hoy escribe Rushada*

Publicado: 15.04.2013 | 11:15

*Rushada es comentarista del blog

Me enamoré perdidamente, poco antes de cumplir 16, de un amigo de mi hermano que me llevaba 7 años. Más allá de la diferencia de edad, yo estaba mucho más involucrada que él, y la gesta se veía complicada. Pero remando con intensidad, entusiasmo y hormonas, fui correspondida (contraviniendo expresos códigos machistas) y empezamos una relación de novios.

Antes de él, la nada misma. Ni un roce de labios jugando a la botellita. Por eso lo sentí como un príncipe que venía a salvarme de un desahuciado futuro de solterona, y eso sentó una mala base en la relación, en donde yo sentía que me estaban haciendo un favor.

Cuando terminé el secundario, me hice muy amiga de un chico de otro curso, y fue la primera vez que sentí que la balanza se emparejaba un poco, porque mi chico estaba muy celoso de ese otro chico, que si bien no me hizo dudar de mi pareja, sí me abrió un poquito los ojos: existían otros hombres interesantes.

Ya en la facu, conocí a otro compañero con el cual nos hicimos muy amigos también. Pero con él (que se llamaba igual que mi novio, evitando así los fallidos, je) al tiempo sí empezó un histeriqueo que se intensificó cuando él rompió con su novia. Estuvimos meses en un estado que fluctuaba de la pura amistad a la atracción contenida, hasta que un buen día no pude más. Le dije a mi chico (con casi 5 años de relación) que necesitaba un tiempo, y en la que fue una de las noches más tristes de mi vida, nos separamos.

A la mañana siguiente di un examen y a la salida me encontré con "el otro". Le conté entre llantos lo que había sucedido y pasamos la tarde juntos, en su casa. Hubo mucha charla, contención y mimos, pero no sexo. Quedamos en que me alejaría también de él para tratar de aclarar mis sentimientos.

Dos días después llegó a casa un ramo de flores con una carta de mi ¿ex?novio, que derrumbó todas las dudas que venía teniendo. Me tuvieron que convencer entre mi hermana, mi vieja y una amiga para no salir corriendo hacia él en ese preciso instante, pero al día siguiente -previa investigación de su derrotero- me aparecí en un lugar en el que sabía que iba a estar, y bueno, tuvimos una reconciliación de película... o casi, ya que después de unas horas de pasión, ternura y lágrimas, cometí un sincericidio y le conté por qué le había pedido ese tiempo. Y fue duro.

Atravesamos un período de reproches, pero surfeamos la ola, y dos años después estábamos embarazándonos y casándonos.

Cuando nuestro hijo tenía 2 años, y en medio de un mal momento de pareja, me enteré de una historia que marido había tenido con una tercera. Entendí lo que significa que te rompan el corazón. Me sentí morir. Hubo que remontarla con esfuerzo (aunque meses después nos dimos cuenta de que el cimbronazo nos había hecho bien).

Me quedó una enseñanza muy fuerte de ese episodio, y fue entender que yo no quería provocarle a él nunca ese dolor lacerante que yo había sentido. No si podía evitarlo. ¿Cómo saber si él había sentido lo mismo luego del "impasse" de años atrás? Y si así era, el "ojo por ojo" no me dejaba más tranquila.

Estamos juntos hace 30 años. No todo es perfecto, ya sabemos que la vida nunca es un lecho de rosas (o sí, ¿acaso no tienen espinas?). Pero nos volvimos a elegir, nos elegimos cada día. Sé que me puede gustar otro hombre, es más, me doy cuenta perfectamente de la diferencia entre una persona que me resulta indiferente y otra que podría no serlo, pero prefiero apostar a mi pareja, a mi amor, a este morocho que me dio dos hijos maravillosos y que tantas veces me hace pellizcarme, sintiendo todavía que habernos encontrado y correspondido fue... magia.

¿Y ustedes? ¿Creen que se puede ser monógamo por elección? ¿Les parece bien evitar "ese cafecito" que nos puede llevar a otro plano? Las que se casaron/conviven con su pareja n° 3, 4 o 9, ¿cómo supieron que ése era el indicado?


Perder el tiempo

Publicado: 12.04.2013 | 13:41

"Mami, vení a la cama que quiero hacerte un peinado, yo soy la peluquera. Así estás linda para tu trabajo", me tira China a las 9 y monedas AM, cuando yo estoy terminando de emperifollarme, guardando la netbook y el cable en la cartera para irme de casa, como lo hago a diario.

Vengo de dos noches seguidas de clases, terminando a las 11 PM, sin darles a mis hijas besos de las buenas noches, sin improvisarles cuentos, sin cenar con ellas siquiera (sólo encuentros colectivos por la tarde, con otros niños y sus respectivas madres).

Y por un segundo la inercia casi me hace responderle: "no, no puedo. Me estoy yendo". Pero se ve que el texto que estuve leyendo acerca de la importancia de la no-actividad, de perder el tiempo, de correrse del tiempo (para poder asimilar la excesiva información que a diario recibimos y no quedar atorados), se ve que todo ello lo tengo más en claro de lo que creo... porque reacciono rápido (¡¿o será que yo también las extraño?!). Me quedo con mi hija. ¡Masí! Que el mundo espere. Me espere. Nos espere. ¿Qué importa si son las 9 y pico de un día de semana, si además tu trabajo te permite darte estas licencias? ¡Dátelas! ¡Quiero! Sí, quiero quedarme en la cama con mi nena mayor que está de lo más ocupada, si la vieran, poniéndome aros, "ay, me duele", poniéndome aros y pulseras, "así, así vas a estar lindita, mami" (ah, sí, ella tira esas frases).

Aros, pulseras, collares varios, haciendo que me maquilla y en eso "esperá que te mojo el pelo". Y ya estoy de nuevo por soltar el NO y también me callo. "Mojame el pelo, hacé enchastre", pienso. Y así durante 1 hora mínimo, hasta que ella misma se da cuenta de que ya es hora de soltar a su madre, cosa que ya tanto no le molesta.

Ay, qué precioso recreo, qué precioso paréntesis de no-tiempo, de contacto, de entrega, de disponibilidad de escucha de su vocecita sincera.

Qué paréntesis tan necesario, tan oxigenante para seguir avanzando.

¿Cómo terminan ustedes esta semana? ¿Cómo quieren "perder el tiempo" en breve?

Y BIENVENIDOS LOS PENSAMIENTOS SUELTOS, LIBRES, DESCOSIDOS DE VIERNES

¡Un fuerte abrazo a todas las mujeres que están buscando un embarazo! Muy agradecida por la apertura, el valor y honestidad de los testimonios dados.

PD: Y para que hoy perdamos el tiempo, les dejo esta otra versión de "Your Song", ahora interpretada por una joven irlandesa de 16 años. Gracias, Mini, por hacérmelo conocer. ¡Miren las caras del jurado!

PD1: Lo/as que tengan FB y quieran agregarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz.


Cuando se quiere y no se puede (de momento)*

Publicado: 10.04.2013 | 10:58

Hoy quiero hacer el ejercicio de ponerme en los zapatos de otras mujeres. Sí, hace rato que tengo ganas de encarar este post, y se los dije, pero quería tener toda la disponibilidad empática para hacerlo... y esto es lo que de momento estoy proponiéndome.

Empatizar con aquellas mujeres -o acaso parejas- que quieren, que desean con fuerza ser madres (en principio biológicamente) y no pueden, y no están de momento (la imposibilidad puede que sea pasajera) concretando ese anhelo.

¿Cómo me sentiría yo en el lugar de cualquiera de ellas?

Lo primero que se me viene en mente es: no sé si estaría leyendo este blog. No sé si podría leer con frecuencia a una Fulana (ésa soy yo) que vive haciendo alharaca de lo mucho que disfruta a sus nenas... o peor todavía, una Fulana que encima -a veces- se queja de esa circunstancia.

O quizás, sí, o quizás sí me interese de lo que acá se habla, de a ratos, sí, porque tal vez, quién te dice, la traba, esa traba, esa imposibilidad que parece tan férrea no lo sea tanto, y quién te dice, quizá haya algo de la maternidad que se "contagia" (¡ojo que uso comillas!), o mejor, que se aprehende, que se inhala.

Lo segundo que me nace pensar es: no aceptaría un "no" muy fácilmente. Si yo, mujer, sin hijos y con el deseo de parirlos, me encontrara frente a un médico diciéndome "no se puede" sin dudas recurriría, primero que nada, a una terapia, a una psico-terapia y también a reiki (a mí el reiki me hizo mucho bien en momentos difíciles. Hablo de un trabajo sobre el cuerpo o campo energético, que según creen algunos está condicionando al cuerpo físico, es "previo" a éste).

Y llegado el caso, recurriría a tratamientos médicos. Sí. Yo sí. No sé si está bien o mal, pero si yo estuviera en una situación de imposibilidad física para quedar embarazada, lo consideraría.

Por supuesto también consideraría la opción de adoptar. Pero también sé que en este país, al menos eso es lo que circula, adoptar no es un trámite sencillo. Y también intuyo que la maternidad de una criatura que es dada por su madre biológica a otros requiere asumir un desafío extra ("¿estaré preparada para eso?", me preguntaría. Calculo que sí, que también en ese caso me embarcaría, y qué acto de amor tan... tan intenso).

Por último, si ninguna de esas salidas fueran posibles (tal vez no pueda costear un tratamiento), me quedaría la aceptación como última herramienta. La aceptación de esa limitación, y la aceptación de otras posibilidades en mi vida... que me hagan sentir realizándome, un-poquito-más plena. Ojo, estoy haciendo un ejercicio de ponerme en los zapatos de otros desde la pura imaginación, puede que esté equivocándome.

Sin dudas, el arte, la creatividad sería muy protagonista en mi vida, más que nunca. Y sin dudas el contacto con otros niños. De seguro haría talleres artísticos para los más pequeños (cosa que hice a mis 25). A mí me siempre me fue –y me sigue siendo- muy necesario el vínculo con los más chicos.

Ahora bien, si la imposibilidad no fuera una barrera del cuerpo. Si se tratara, por ejemplo, de que todavía no di con el compañero, de que todavía hay muchos miedos, y bueno, ahí sí, me diría, como siempre lo hice (¿o se creen que, a mi manera, yo no me pasé muchos años deseando ser mamá y no pudiendo?!)... ahí simplemente me diría "relajate nena... y tiempo al tiempo".

¿Se animan ustedes a hacer el ejercicio? ¿Cómo resolverían una situación de esas, siempre dando por sentado que a la base hay un deseo, un deseo fuerte por ser madre y todo lo que este deseo conlleva?

¿Hay alguna que esté incluida dentro de este grupo de mujeres? ¿Cómo viven esa imposibilidad-de-momento?

* Sí, ya sé. Usé un título similar hace 3 años y pico. Le di vueltas al título durante un rato largo y finalmente decidí copiarme (casi).

PD: ¡Dios quiera que el sistema nos permita comentar y comentar-nos! Si alguno quiere sumarme como "amiga" en FB, me encuentra en Ine Sainz.


Vamos, nena

Publicado: 08.04.2013 | 11:58

Qué maravilla cuando una madre cree en vos, te apuntala y te prodiga palabras de aliento en relación a lo que sentís es tu vocación. Todo un privilegio que, créanme, recién a mis 34 años estoy teniendo en un sentido pleno. Y todo un movimiento que, de no estar sucediéndome, no sé si hubiera logrado sortear este primer obstáculo...

Estoy hablando de las clases de expresión escrita a la distancia (que nadie como vieja me incentivó a que hiciera)... y en cuanto al primer obstáculo me refiero al trabajo arduo, nuevo, desconocido para mí que significaba grabar la guía, el (primer) audio.

Yo pensaba que se trataría tan sólo de pararme frente al micrófono y ya, y dejarme llevar, con el mapa de la clase ya interiorizado... pero improvisando, dándome todas las licencias de inspiración que suelo darme.

Ah, no. Frente al micrófono estaría sola, y sola en un espacio completamente ajeno al salón de danza, incluso ajeno a mi casa, a mi mundo (el cuarto/estudio de Agustín, mejor amigo de hermano), sin ninguna posibilidad de movimiento (¡yo me inspiro caminando!), sin todos los elementos de los que me agarro para entrar en estado. ¡¿Cómo hago?!

Y no sólo eso, sino que además, el habla-que-se-graba demanda la misma prolijidad que la palabra escrita. Tenía que ser concisa, ordenada, menos repetitiva... sin dejar de significar lo que se dice, y sin dejar de ser espontánea.

Mamma mía.

El jueves, primera noche de grabación, terminé desmoralizada. Pensé que no iba a poder; mejor dicho, pensé que iba a padecer el proceso. No me hallaba, la excesiva emoción me quitaba el aliento.

Pero se ve que fue sólo un susto momentáneo de un primer paso, porque hoy domingo, después de toooda la tarde editando fino y regrabando algunas partecitas con mi amigo, ya estoy en mi casa, con barriga llena (acabo de cenar unos fideos cable-de-teléfono)... y con el pendrive en mi cartera, que guarda la primera clase... enterita, linda, sentida, prolija... como deseé que fuera de entrada.

Ay, Dios. Estoy satisfecha. No sé qué hubiera sido de esta carrera de obstáculos, de no haber recibido el "vamos, nena, carajo" de la mujer que me parió, mi vieja. No digo que todo sea su mérito, sin dudas la que está acá empujando el carro soy yo, pero sí subrayo que frente a determinados partidos, contar con el apoyo de los padres, con la confianza de ellos, es tener gran parte del juego ganado.

¿Cómo están ustedes? ¿Cómo se están sintiendo? ¿Algún pequeño logro que hayan tenido/sentido durante el fin de semana? En relación al descanso, en cuanto a una actividad, o en cuanto a sus hijos.

PD: se me ocurrió una fotito-regalo a mi madre (en la que ella me sostiene en sus brazos). Sí, esa de las orejas de Mickey soy yo. Perdonen las manchas: la foto anduvo años en la billetera de alguno de mis padres.

Gracias, mamma mía


PD2: Quienes tengan FB y quieran sumarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz


De pies a cabeza

Publicado: 05.04.2013 | 11:51

Antes que nada, quiero expresar mi tristeza por las personas fallecidas o damnificadas a raíz del temporal que nos sorprendió en los pasados días.

Frente a estas situaciones tan incomprensibles a mí me nace aferrarme a este presente, a este aquí y ahora en el que estoy despierta, viva, entera... y dejar correr la consciencia de este hecho. Y cuidarme, cuidarnos, ayudarnos, hacer lo que nos toca de la mejor manera que podamos.

Dios quiera algún día todos podamos encontrarnos más a nuestras anchas en este Caos.

Y cambiando de tema, yendo a una cuestión definitivamente más ligera (no por ello condenable), no quería dejar de dar las gracias a todas las mujeres responsables de la Revista papel (Ohlalá!) por haber incluido al staff de blogueras en su número aniversario (chán), y habernos dedicado estimulantes palabras. Siempre es un mimo que de alguna manera se reconozca el trabajo y la entrega. Y sí, suena a mucho, pero... Entrega, eso hacemos, al menos yo hago (no me quiero poner gremialista)... con errores, muchos... pero entrega al fin y al cabo, deshaciéndome en cada texto, dando hasta dónde puedo.

Gracias-de-nuevo.

Y dejando el autobombo de lado, quería contarles que mi vida no sólo cambió mi rutina laboral, como cuento en la nota, sino que la revolucionó de pies, de puntas de dedos de los pies hasta los pelos de mi cabeza. Completamente. Radicalmente.

En una época de rumbo perdiéndose, reapareció la escritura en mi rutina. Una escritura diaria durante varios años, una escritura-salvavidas, de supervivencia, una necesidad animalesca, deportiva, de ir observándome y poniéndole palabras, reflexión, consciencia a cada paso, a cada giro, a cada momento (significativo).

Y que ese ejercicio tan íntimo, tan mío, se convirtiera en algo de todos, de ustedes... Que lo privado se derritiera en público, porque ante todo había, hay un puente, un encontrarnos, un expresarnos generosamente, sin juicios, entrelazadas en estéreo, hacia adentro y hacia afuera... intenso y... bello. Perdonen que use tanto este término, soy pisciana, cursi y aparata, qué va. A mí me gusta decir bello.

Y esto sí lo fue y lo sigue siendo.

Gracias a ustedes.

¿Qué piensan? ¿Cómo se sienten? Bienvenidos los pensamientos libres, sueltos, mínimos o máximos, de viernes.

PD: La foto es demasiado sonriente para estos días, lo sé, pero también quería mencionar la muy impecable labor de Denise Giovaneli, la fotógrafa, y de la productora, Ash Mateu, que sabiendo que no soy de fingir la sonrisa, se las ingeniaron para hacerme reír.

- Foto: Denise Giovaneli


PD2: Y hoy quiero compartir este tema y video (¡qué voz!). Lo descubrí hace unos días y ayer me habré pasado una hora escuchándolo. Me hizo bien hacerlo.


Aprender de mis errores

Publicado: 03.04.2013 | 11:08

Cuatro días full-time siendo la mejor versión maternal de mí misma... y unos minutos, un ratito nomás antes de que llegue el padre a buscar a mis hijas, se me cruzaron los cables.

Y cuando estoy cansada, con poco resto de energía y los cables se me cruzan (esto último generalmente me sucede como consecuencia de lo primero)... bueno, ya saben.

Imagínense la escena. Emperifollando a las niñas, terminando de armar las mochilas, y en eso la menor: "No, mami, no quero esto. No quero". Sí, sí, tenía un vestido floreado puesto, y quería quitárselo.

Agrego que, además del cansancio, yo tenía un ligero grado de nervios porque después de que las niñas se fueran, a las 2 horas nomás, debería estar despabilada y serena para cumplir con una tarea importante de mi trabajo.

Y sí. No supe reaccionar de la mejor manera.

-No lo querés. Pero te lo vas a tener que dejar puesto... sí o sí.

Y ella: "no quero este vestido, no quero". Como un mantra. Firmísima. Intentando sacárselo con sus manos, mientras yo intentaba retenérselo.

Dos niñas éramos.

Ella emberrinchada, y yo copiándola, creyendo en lo profundo que estaba siendo firme, cuando sólo estaba siendo autoritaria.

Porque para ser firme se requiere paciencia, lucidez, estrategia... y yo no podía sostener mi decisión con ninguna de esas cualidades. No podía acompañar el límite con amor, como creo que cualquier puesta de límites a un niño lo necesita.

-No, no, no y no.

Y en eso me salió, sí, me salió un grito que, Dios santo... me debe haber escuchado todo el edificio (la vecina llegó a confesarme que se había asustado).

Todos a mi alrededor acusaron recibo... menos ella.

Ella siguió y siguió. Ahora lloraba, lloraba con espanto casi, escapándose de mí. Yo me había convertido en una madre monstruosa, "mala", no cediendo frente a su deseo-capricho, pero tampoco limitándolo de un modo inteligente... o sensato.

...

Al rato ellas se habrían ido, y yo empezaría a concentrarme para el trabajo que me esperaba. Y no, no podría. Culpa, culpable, pfff. La peor de todas. Así me sentiría.

Ya sé. Que no es grave, que es humano, que a todas nos pasa. Sí, sí. Entiendo que sí. Me comprendo, además. Me abrazo, a mí misma, también como a una niña que necesita que la acompañen.

Pero. Pero. Sé que soy la madre, y que si bien es inevitable que me equivoque, también es entendible que lo trabaje, que lo exprese, que lo reflexione... todo sea por aprender de mis errores.

¿Qué creen? ¿Cómo se sienten después de una escena maternal en la que no actuaron todo lo lúcida o comprensivamente que podrían haberlo hecho?

PD: Muy impactada con las imágenes que dejó la tormenta del martes a la madrugada en la Ciudad de Buenos Aires.

PD2: Esta semana no las esperé con compra del supermercado, sí con sus huevos de pascua. Las fotos son de la vuelta, del martes lluvioso, de a ratos soleado, en casa.

¡Ay, ella!

¿Pícaras nosotras? Noooo.

Siempre sale el sol.


PD3: Lo/as que tengan FB y quieran agregarme como "amiga" me encuentran en Ine Sainz . Interesado/as en el taller de expresión escrita, pueden hacer click aquí: Ablandar la mano


En casa de herrero, cuchillo afilándose

Publicado: 27.03.2013 | 16:13

"En casa de herrero, cuchillo de palo" me tiró la maestra de China en la primera entrevista que tuvimos. Venía de preguntarme por mi profesión y luego por los juegos que hacía con mi hija: "¿Me imagino que le contás muchos cuentos?"

- Mmm, no. ¿Sabés que no? Sí películas, pero te digo la verdad, me da una fiaca leerle cuentos. Y ponerme a inventar, no sé, no, no lo hago.

Ahí fue que ella citó el dicho popular en cuestión. Y algo de aquella observación me quedó rondando... y ya voy al grano, pero antes aclaro que si bien no soy de contarles a mis hijas cuentos, sí soy de indagar con fanatismo de detective cómo se sienten, a qué jugaron con sus amigos, qué aprendieron de nuevo.

Es decir, les estimulo el habla, la revisión de lo que vivieron y el registro de emociones y/o sentimientos... todo lo cual, ya saben, está en perfecta sintonía con mi trabajo, de las clases y del blog.

Sí es verdad que también tengo una veta de guionista de ficción en stand-by, no en huelga, sino que simplemente no he tenido –en este último tiempo- mucha oportunidad de volver a jugarla... como quisiera.

Y hete aquí que, como les decía, evidentemente la observación de la seño (+ la charla con otra amiga) me quedó dando vueltas, porque anteanoche, al acostar a hijas, pensé: "¿Y si les invento algo? ¿Acaso no es un cuento una maravillosa herramienta de reparación y reordenamiento?" ¿Reparación?! Me refiero a que estoy en una época donde debo asistir con énfasis el procesamiento de los cambios, por parte de mis nenas. De los cambios y de todo lo previo al gran movimiento que significó la separación de sus padres. Entonces: ¿acaso contar un cuento no es una manera de llegar profundo al alma y brindar herramientas vitales?

Sí, ya sé, ya el hecho de que yo madre esté ahí, en la oscuridad de la noche, rompiéndome el coco para crear un mundito-colorido-interesante de la mismísima nada de mi cerebro durmiéndose, ya ese sólo hecho... repara, entusiasma, alegra.

Y eso hice, ah, sí. Me lancé de lleno a improvisar no 1, sino 3 cuentos. El del sapo Sebastián, el de la nena Marina... y el de la gota de lluvia, mi favorito, que cuenta la historia de Manola, una gotita que se separa de su familia para caer a una ciudad, atravesar destinos inéditos de gota solitaria, algunos ariscos, otros amables, y finalmente terminar en el río... para reencontrarse con los suyos y evaporarse.

Cuentos. Contando cuentos. Quién lo hubiera dicho. Ya me van a decir: "escribilos". No por ahora. Por ahora quiero que sean para mis hijas, narraciones íntimas que vayan cobrando vida en la medida en que ellas y sólo ellas me lo pidan.

¿Cuentan cuentos ustedes? ¿Les gusta leerlos o se aburren como quien suscribe? ¿Inventan? ¿Recuerdan algún cuento que sus padres les hayan leído o contado muchas veces de chicos? ¿Algún cuento que recomienden?

PD1: Gracias por todos los mensajes o emails de aliento que recibí por privado. No tuve tiempo de responder todo, pero sí lo he leído y me ha hecho mucho bien hacerlo.

PD2: Los que quieran agregarme como "amiga" en FB, me encuentran en Ine Sainz . Y los que quieran sumarse a los talleres presenciales, todavía quedan un par de lugares: Ablandar la mano


Lo cien por ciento presente

Publicado: 25.03.2013 | 10:45

Pensamientos de enojo y/o miedo prendidos cual garrapatas. O dejo que me sigan chupando la sangre, o me los quito de una vez y BASTA. Llego a escribírmelo en un anotador. Luego telefoneo a madre y le suplico: "sólo hablemos de las nenas, del blog, de las clases".

Segundos después me dispongo a ordenar el... el... ¡Música! Necesito otra música. El CD de música clásica me gusta, pero necesito música nueva. ¿Ligia Piro? A ver. No, no. Otro CD. Y en eso: Krishna Das. Mmmm. Dudo. No me convence (es a mi cabeza a quien no le cierra) pero surte efecto. Me conecta. Me lleva por donde quiero que me lleve.

Ordeno. Lavo, doblo, guardo, barro, quemo palo santo. Ordeno y limpio caso todo. Nunca lo ordeno todo... Y entonces: el té. La taza servida. Ya probablemente tibia, junto a mi chocolate. Aireado. Milka Leger.

Soy todo chocolate deshaciéndose, en mi cuerpo. Me zambullo en la tranquilidad de la taza como si fuera la aventura más excitante que podría estar teniendo. Y acaso lo es.

Después de tanto tiempo, volver a estar en solitario y no esquivarle el bulto a ello, no taparme de conversaciones en serie ni de pensamientos rayados, agarrapatados, sino simplemente habitarme. Sintiéndome entera, de pies a cabeza, piernas presentes, zona pélvica, estómago, tórax blando, mandíbula floja, hombros que caen, frente... y la música hipnotizándome, adiestrando mi movimiento. No bailo; no sistemáticamente. Sí me muevo.

Ahora me echo al piso. Pienso en las clases. Quiero ordenarme ahí también. Contenidos. Ah, sí, me digo, qué lindo eso de tener una clase para retratar a nuestras propias madres. Tanto por hacer. Ya disfruto el vértigo. ¿Y si escribo el post? ¿Ahora? ¿Te parece? ¿Por qué no? ¿Por qué no regalarles a las lectoras una pizca de este estado? ¿Me animo? ¿Me animo a escribir distinto? Masí, lo hago.

Hoy sábado. De noche. Madre que ama a sus nenas... ¡Ay, tengo un listado de productos del super que me pidieron! (Muero por verlas llegar y que encuentren sus huevos, las aceitunas y el tarro de dulce de leche.)

Retomo: Madre que, bueno, ya saben, aquí, echada sobre el piso y sobre la goma-eva (mitad del cuerpo sobre uno, mitad sobre la otra), pudiendo no extrañar a sus nenas... y saboreando lo cien por ciento presente.

¿Cuál fue su momento más "presente" del fin de semana? Más allá de extrañarlos, como contamos el lunes pasado: ¡¿qué hacen cuando se quedan solas, sin sus hijos?! No quería tematizar a partir de la separación, pero ya que estamos: las separadas, ¿cómo viven el momento en que los retoños se van de casa?

PD: Y para sumarle al post colores diurnos, incluyo una foto del paseo de domingo, también en solitario. Y de la previa al encuentro con las nenas, con todo lo pedido sobre la mesa.

Caminata por Palermo.

Todo lo que me pidieron las nenas (para su vuelta).

Hijas ya de regreso. ¡Cómo me gusta verlas riendo!


PD2: Las que tengan FB y quieran agregarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz . Por otro lado, últimos lugares en talleres de expresión escrita, todo sea por seguir indagándonos: Ablandar la mano


Llamemos las cosas por su nombre

Publicado: 22.03.2013 | 10:56

El otro día un escritor austríaco me preguntaba vía Fb si lo que yo escribía era literatura.

Me reí leyéndolo: ¡qué sé yo qué cuernos es lo que escribo! Y se lo dije.

Le gustó –creo- que le respondiera eso.

Confieso que algún día quisiera tener la disponibilidad de tiempo y de ánimo para escribir literariamente. En este contexto la palabra "literariamente" suena a sofisticadamente, a complejamente (sabemos que no es tan cierto).

En el mientras tanto seguiré haciendo lo que hago. Este balbuceo de palabras, este parir frases a medida que me bajan.

Me encantaría, por otro lado, estar menos auto-centrada o que mis textos no sean tan íntimos, pero de momento no estoy lográndolo.

Llamemos las cosas por su nombre. Vengo viviendo un proceso -o etapa- de separación de Fede, el padre de mis nenas. Y no sólo eso, sino que además, de golpe, la carga de responsabilidad se me (casi) duplicó, tanto en el terreno de madre, o cuidadora de mis hijas, como en el terreno del trabajo.

No cuento lo anterior para que se apiaden de mí y piensen "ay, pobre". No. Estoy bien. Soy fuerte. Y tengo una batería de recursos para seguir viviendo... artísticamente. Ah, sí. Yo no hago literatura pero vivo la vida con arte, con salidas creativas... y con pensamientos y reflexiones que ayuden, que tiren pa adelante.

Eso es lo hago... Magia.

Y a los sentimientos los expreso, lloro, grito, pataleo, pero sólo como medio para seguir viajando más o menos liviana.

Uy, me leo y sueno canchera, jaja. O loca. Qué sé yo. Sólo sé que mis hijitas queridas, esas 2 bellezas que Dios me dio para que yo cuide, esas 2 nenas INCREÍBLES van a seguir teniendo todo lo que necesiten... y a una madre que las ama, LAS AMA, LAS AMA con toda su alma.

Y me subió toda la cursilería. ¿Querían "blog de la mamá"? Acá lo tienen.

¡Bienvenido los pensamientos mínimos y libres de viernes!

PD: No soy de subir videos que-dan-la-lata, ni siquiera soy de verlos, pero resulta que me abrí a este videíto y no sólo me asombró lo muy bien que dibuja esa mano (ese hombre), sino que también me sirvió escucharlo. Se los dejo.

PD2: Los que tengan FB y quieran agregarme como amiga, me encuentran en Ine Sainz . Por otro lado: ¡últimos lugares en talleres presenciales de expresión escrita! Para más info: Ablandar la mano


Carmelita y guerrera

Publicado: 20.03.2013 | 13:36

Mi carmelita descalza anda en conflicto con mi guerrera. Si ésta no es la tensión de mi vida, le pega en palo. Sin dudas, es una de las tensiones protagonistas.

A veces la explico recurriendo a mis pocos saberes -intuitivos y/o tomados de oído- acerca de la astrología: soy pisciana (esto es, tengo el sol en el signo más comprensivo y hippie del zodíaco) con ascendente en Aries (esto quiero decir que tengo todo un trabajito en un signo guerrero, de impulso, de hacer inmediato, de discriminar la paja del trigo o "lo bueno" de "lo malo").

La carmelita interna bien sabe lo importante de estar en paz con todos los vínculos. La guerrera no entiende de teorías, para ella pecado es quedarse reprimida y no poder escupir sus verdades (así no fueren las más correctas).

Las que me leen con atención podrán identificar a la guerrera detrás de los "harta" y a la carmelita detrás de algunos videos, de muchos "gracias" y otras tantas autocríticas.

Ahora bien ¿cómo negocio entre ellas? Acaso mi manera, la de siempre, poder abordar mejor, intentar entender más profundamente esta compleja condición humana.

Que debo relajarme y confiar no sólo en mí misma sino en las buenas intenciones de las demás personas (una manera de invocar esas buenas intenciones, ley de atracción mediante), sin dudas. No hay que gastar balas o flechas cuando no vale la pena... y cuando por el contrario, eso lastima o empeora las cosas. Ok, ok. Entiendo.

Pero también, y acá viene un memo que me hago a mí y a lectoras, también me recuerdo que el amor a la vida -acaso mi sentimiento madre- el amor más vital no se expresa únicamente en formas suaves. El amor a veces es brutal, el amor también grita, dice NO, pone límites, ordena y eventualmente reclama.

¿Qué piensan?

Y para no ponernos en difícil, voy a una pregunta simple: ¿hay algo por lo que estén peleando en este último tiempo? ¿Con sus hijos, en otros vínculos o planos?

PD: Las que tengan FB y quieran sumarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz . Las que estén interesadas en el taller de expresión escrita, presencial o a la distancia, pueden escribirme a inetaller@gmail.com


Basta que se alejen unas horas

Publicado: 18.03.2013 | 11:53

Caminar a paso tortuga hasta la parada del 15. Comprar 3 sandwiches de miga, dos de jamón y queso, uno de aceituna, el preferido de China.

Viajar abrigadas con el sol pegándonos en la mitad del cuerpo, sostener el cuerpo tibio de Lupe durmiéndose.

Almorzar sobre el césped, pescado (China no quiso probarlo después de haber preguntado: ¿tenía ojos?), papas hervidas, charla alrededor de Bergoglio, y en eso rezongar con hijas por estar haciendo travesuras varias con su prima.

Volver, "queremos baño de espuma". Bueno, ir a VZ, "uh, no, muy caro, vamos a la perfumería, acá. Bien". Luego a comprar la cena. Choclo, milanesas, tomate, lechuga y al pagar la cuenta, aceitunas, un frasco, ¿llevamos?

"Quiero, quiero ahora". "No, esperen a casa". A los minutos de haber llegado a destino, pelearme para que entiendan el basta, el hasta acá, ya comieron más de 8 aceitunas cada una.

Bañarlas, cenar juntas, conversaciones varias. Conectadas.

De noche la tos, los mocos, el miedo, "oh, no, ¿por qué el frio tan pronto?"

Madrugar, cosquillas, abrazos. El temor al frío, pensar: "mejor las guardo", y eso hacemos.

Y también limpiamos, almorzamos y pintamos... y por un momento nos caotizamos. Todo porque me distraigo hablando por teléfono, ellas abren la heladera y se ponen a comer con las manos fideos. Fideos fríos con salsa, todas enchastradas, sus remeras, el piso, la heladera, ay, ay, ay.

Y ya luego, "mami, ¿me hacés esto?, mami, ¿me hacés esto otro?". Y yo, mientras tiendo ropa húmeda: "¿y quién me hace lo mío? A veces hay que hacerse las cosas uno solo, solito", les respondo.

...

Ahora de noche, echada en la cama, panza arriba, las extraño (salieron con el padre desde las 2 pm).

Imagino que entrarán en cualquier momento, aparecerán con sus vocecitas y sus ocurrencias... y sus pedidos y reclamos.

Y a pesar de estar cansada, quiero.

Quiero tenerlas acá conmigo siempre, toda la vida, chiquitas, espontáneas, puras, hiperquinéticas, desordenadas... aunque me duelan los brazos, aunque se me cortocircuiten los nervios, aunque también anhele otro tipo de momentos.

Abrazo este presente de madre de esas dos criaturitas. No soy Susanita ni mamá ejemplo, pero con los años voy aprendiendo cada vez más a disfrutar de esta danza-asistencia las 24 horas de sus cuerpos, y basta que se alejen unas horas (como es el caso) para yo empezar a sentir que me están faltando... que, como dicen los españoles, las echo de menos.

¿Son ustedes de extrañar a sus hijos cuando están varias horas distanciadas? ¿Cómo vivieron ustedes el fin de semana? ¿Algún momento significativo?

Como ya titulé en FB esta foto: los amores de mi vida


PD: Las que tengan FB y quieran sumarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz. Las que estén interesadas en el taller de expresión escrita, presencial o a la distancia, pueden escribirme a inetaller@gmail.com


Bailé

Publicado: 15.03.2013 | 11:03

Bailé.

Hace tanto tiempo que no bailaba.

A ver. Bailaba, sí, pero bailar bailar, lo que yo digo bailar... ese bailar de loba solitaria que le aúlla a la luna y siente cada nota repiqueteando sobre las células, ese bailar... cuánto lo extrañaba.

Cuánto extrañaba esa sensación de inmensidad, de sentirme a mis anchas con el Universo desde mi rinconcito chiquito pero expandido, conectado con todo lo otro... abierto.

Que hable claro, ya las escucho diciéndome, que me traduzca, ok, ok.

Que ¿cómo es, hace 2 días estabas partida al medio, des-trozada (y qué cierto) y ahora nos venís con este papo? Y sí. Así es. Estoy empezando a revertir la dirección del círculo. Superando todos esos pensamientos/sensaciones de "ay, dios, qué cagazo, cómo hago, no sé si puedo", por "ay, dios, qué bárbaro, estoy viva, me relajo, puedo, puedo todo lo que quiero en la medida en que permito, que suelto, que confío".

Y se los cuento, por un lado, porque el sabor de esta nueva sensación es tan rico que dan ganas de contagiarlo, porque sí (la esencia de este temple de ánimo te lleva a querer compartirlo).

Y por el otro, lo cuento porque quizás... a aquel que, como yo, viene también atravesando una situación de cambio de piel, le sirva recordar –acaso la obviedad de- que la llave para salir siempre está adentro, que es uno el que debe elegir qué pensar y no dejar arrastrarse por la inercia de pensamientos/miedos heredados. Que eso requiere un trabajito de revisión: ¿qué viene a enseñarme este dolor? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué estoy creyendo que está pasando y va a pasar para sentirme así? ¿Y si fuera todo de otra manera? ¿Y si fuera justamente al revés? ¿Y si en efecto ésta fuera una gran oportunidad? Y si yo creo que es así, lo creo, de crear... entonces ¿qué prefiero pensar-creer-crear?

Y respiro, y habito el cuerpo, y pongo atención en esa tensión y de a poco la disuelvo. Fuera fantasmitas, fuera cucos, sólo hay vida, problemas con soluciones potenciales en cada esquina.

Así que a caminar... despacio, de a poco, sin alarde, agradecida, con humildad, pidiendo, dando otro tanto y no olvidando la frase que repetimos hasta lo ridículo: todo es perfecto.

Y otra que cada tanto no viene mal recordarnos: algún día nos morimos.

¡Hoy riámonos!

¡Bienvenidos los pensamientos mínimos, máximos, sueltos, al paso, descosidos, sin filtro!

Entre Ríos, ya te extraño


PD: Para los que quieran ablandar el cuerpo y su mano, siguen abiertos los talleres presenciales (martes o miércoles), y ahora abrió el taller a la distancia. Arrancamos todos sincronizados: Ablandar la mano.


Como me sale, como vivo

Publicado: 13.03.2013 | 10:20

Confieso que ayer me sentí todo el día un trapo, un manojo de nervios, un incendio, un grito pelado.

Confieso que no puedo enunciar lo que vengo viviendo, ya lo saben, pero tampoco puedo abstraerme de mi cuerpo.

Confieso que si bien éste sangra y me duelen hasta las canas, en algún remoto lugar de mi estructura, sé, siento que este paso que estoy dando era necesario.

Confieso que tenía unas ganas locas de un post acerca de las mujeres que quieren ser madres y no pueden... pero sabiendo que es un tema delicado, no quiero abordarlo sin tener toda la disponibilidad empática para hacerlo.

Confieso que últimamente me están viniendo ganas de dejar la carne, de dejar de comer carne, aunque me guste mucho el asado y compre milanesas con frecuencia. Confieso que cuando miraba las vacas en el campo de Entre Ríos y pensaba en sus vidas, allí, pastando, libres pero enjauladas, pariendo crías que son arrebatadas, expropiadas por el hombre, que las comercializa, las asesina, las corta en pedacitos... ay, sentí pena, mucha pena.

Confieso que en todos los terrenos, el afectivo, el nutritivo, el laboral, quisiera ganar, crecer en consciencia y a cada rato recordar esa frase que el otro día me tiró mi madre (no la sé textual) que decía algo así como: si todavía ves nubes, significa que todavía no te elevaste.

(no lo suficiente)

Confieso que no sé a ciencia cierta qué es eso de elevarse... pero quisiera. Elevada, calma, oh, sí. Cómo quisiera ser una mujer más sabia.

Confieso, en otro orden de cosas, que finalmente voy a tirarme a la pileta y voy a dar clases online, a la distancia. Todavía ideando la manera, definiendo si grabarme o explicar la clase por escrito, pero sí o sí quiero tender un puente con otros lugares que son el mío.

Confieso que estas confesiones parecen la habitación de mis vacaciones, toallas en los picaportes, cuadernos en el piso, todo sin hilo y mezclado, pero ya es tarde, de noche, bah, ya es temprano, de mañana, y escribo... escribo... como me sale, escribo como vivo.

¿USTEDES QUÉ CONFIESAN?!

PD: Las que tenga FB y quiera agregarme como "amiga", me encuentran en Ine Sainz Las que estén interesadas en el taller de expresión escrita, en sus varios formatos: Ablandar la mano.


Madre Tierra

Publicado: 11.03.2013 | 11:14

La expresión "madre tierra" es muy new age, lo sé, pero no encuentro otra que sintetice tan fidedignamente el viaje que vengo de tener.

Y no sólo porque... bueno, lo obvio, lo esperable, que haya conectado con esos paisajes limpios, imponentes, plenos de silencio y oxígeno, sino porque -ante todo- me reencontré como hace mucho no lo hacía... con mi madre.

"No tuvimos ni un sí ni un no" me dijo el viernes o el sábado. Y por segundos uh, por segundos temí lo peor. "Ni lo digas", pensé, "mirá si ahora la embarramos. Mirá si justo ahora tenemos una de esas peloteras que empiezan a raíz de una huevada y resultan indescifrables".

Pero no. La armonía reinó, por suerte o gracias a Dios, desde el primer día hasta el momento en que nos dejó en casa.

"Somos despelotadas, pero no nos jodemos", también me tiró madre el último día. Y qué cierto. Hace tiempo que no convivía con tanto desorden físico alrededor nuestro, con ropa pésimamente doblada, toallas colgadas de los picaportes, el cable de la computadora de una pared a la otra, etcétera (desorden de a ratos, porque así como desordenamos también ordenamos)... y hace tiempo que no me sentía tan cómoda, tan bien acompañada.

Y no es para menos.

La pasé bomba con la mujer que me parió... y con mis hijas.

Y no necesité mucho más.

Que estoy huevona, llámese "grande" para estar hablando de mi mami, y bueno. Pero la madre siempre es la madre y cuando se nos mueve la estantería es una bendición, un honor, tenerla ahí con nosotras, conmigo, dándome la mano, apoyándome, escuchándome, aconsejándome.

Es una bendición, además, que tu propia madre crea en vos tanto o más que vos misma. Oops, una sorpresa grata, muy reparadora de la autoestima... que lejos de meterme presión, me contagia confianza.

¡Gracias, mamita querida!

¿Ustedes cómo están? ¿Cuánto confían y los apoyan sus padres en sus proyectos personales? ¿Cuánto les importa a ustedes ese voto de confianza, o cuánto les molesta o duele que no lo haya?

Te queremos mucho, mami.

Últimas postales entrerrianas: el sábado en el río con almaviajera y amigas.

Una vez más, ¡gracias, Euge/Alma!


PD: ¡Últimos lugares en seminario de marzo que arranca este viernes! Ablandar la mano


Que fluya

Publicado: 08.03.2013 | 11:17

"Me cansé de remarla, ahora quiero hacer un poco la plancha", me dije a mí misma ayer después de sacar esta foto y de varios minutos trabajando intensamente los brazos. Lo dije literalmente, pero la frase me quedó resonando (como metáfora).

Y antes de que me acusen de haragana, aclaro algo que ya saben, que soy cultora, apasionada del trabajo (apasionada de la vida, el más complejo de todos los trabajos), pero entiendo, cada vez más, que éste no siempre significa esfuerzo.

A veces el desafío es justo justo lo contrario.

A veces la invitación es a soltar y aceptar/asumir el curso imprevisto de los acontecimientos.

A veces, muchas veces, la fuerza está en la honestidad del propio deseo, que dice "ey, no, yo no quiero esto"... que en una mente que se aferra a lo conocido por temor al cambio.

¡Ya lo dije! ¡Sí! ¡Tantas veces! Los esfuerzos –desmedidos- en general terminan resultando ridículos. En vano.

Fue en vano haberme quemado las pestañas estudiando Filosofía por las noches, padeciendo ese rigor académico... cuando mi vida sin dudas no tenía que ver con una perfección de ese tipo... (más tarde hasta me daría el lujo de no tener un título universitario).

Fue en vano alienarme en la producción de tele, convertirme en un stress con patas, produciendo contenidos que ni fu ni fa, cuando -también- sabía que ese universo me era ajeno, y ya me había dado lo suficiente.

En vano los intentos hechos para ser querida por determinadas personas que por alguna razón mi mente ponía allá en lo alto, calificando de "importantes" (nadie se hace amigo a partir de ello).

Y como esos ejemplos, tengo varios. Unos cuantos. Esfuerzos exagerados en querer que la vida sea según un plan o idea, en lugar de abrirme a la impredecibilidad y autenticidad de su propuesta. De sus giros y cambios. Que esto da vértigo, no hay dudas, pero la vida-vuelo sin esas cosquillas de todo comienzo, ¿valdría la pena?

"Que todo lo anterior no fue en vano", ya las escucho diciéndomelo. Sí, lo sé. ¡Sin todo ello no podría estar escribiendo este texto!

¡Miren todo lo que disparó un remo! Un remo, la visita al río, las charlas con madre, las cabalgatas que repetimos arriba de Pancha, sentarnos a la noche a mirar el cielo, etcétera, etcétera.

En fin, aquí estoy, empezando -de a poco- a despedirme de Entre Ríos, de este paraíso lleno de palmeras (de 400 años), agradeciendo la gentileza de almaviajera, ¡y preparándome para mi vuelta!

¿Algún gran esfuerzo que resultó ridículo, mirada retrospectiva de por medio? Y como buen viernes, bienvenidos los pensamientos mínimos, sueltos, descosidos, sin filtro.

¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!

¡Feliz día de la mujer, mamá!
China a punto de sumergirse, en La Aurora del Palmar.
Haciendo la vertical en la pileta.


PD: ¡Últimos lugares en Seminario de marzo! Ablandar la mano


Devoción bichera

Publicado: 06.03.2013 | 09:57

No es que Buenos Aires me enrosque por puro deporte. Como ya saben, estoy en un momento bisagra en el que debo hacer una maniobra que tiene sus dificultades.

Aun así, por momentos logro desconectarme de todo eso y soy UNA con Pancha, la yegua que me lleva por este paisaje peliculesco, de ensueño... (no, no exagero, parece una sabana africana).

El campito de almaviajera (La Aurora del Palmar)

Tan terapéutico que Lupe, subida conmigo, adelante mío, termina completamente dormida.

Concluye el paseo y entiendo mejor la locura de madre por su caballo y todo el folclore de la equitación, pasión que de chica ya tenía y recién a sus cincuenta y pico está pudiendo practicar a diario.

Y no sólo conecto, conectamos con los equinos. Estando acá también nos enamoramos de los perros. Sobre todo de una cachorra de momento apodada Luna, una Border Collie, la única que quedó de las 13 crías.

Luna despierta en hijas toda una devoción bichera que en Buenos Aires generalmente se traduce en tensión y miedo, "ay, mami, mami". China la alza y la besa, Lupe me pide: "mami, ¿podemos llevarla a casa?"

Las veo y me siento identificada. Lo que enloquecí a mis padres a mis 9 para que me regalen a Panchita, ah, sí, como la yegua... pero perra Beagle, cola parada, chinchuda como solo ella.

Algún día.

Algún día serán otras las circunstancias... y quizás, quién les dice.

Hoy sólo somos compañeros de recreo, de este precioso paréntesis mágico-natural que me estoy dando... para juntar coraje... antes de dar el salto.

(y-allá-vamos)

¿Cómo se llevan ustedes con los animales? ¿Con qué animales? ¿Cómo se vinculan sus hijos? ¿Y ustedes de niños? ¿Algún perrito o gato que hoy extrañen?

PD: ¡Últimos lugares en seminario de marzo (arranca el 15/03) y talleres cuatrimestrales! Ablandar la mano


Naturaleza, estoy empezando a escucharte

Publicado: 04.03.2013 | 13:05

Llegué a Entre Ríos, al Palmar, a eso de las 3 de la tarde del domingo, pero todavía no termino de aterrizar. Vengo con Buenos Aires encima, con Buenos Aires enroscada al cuello, no me es tan fácil sacármela del cuerpo.

Inhalo profundo y exhalo.

El viaje fue fácil, mucho más llevadero de lo que imaginaba. Fui la administradora de víveres, de llamadas, mensajes y mapa.

Hijas, para variar, rompieron los quinotos. Que ¿cuándo llegamos?, que cuando lleguemos, ¿me puedo meter a la pile?, que ¿cuánto falta, mami?

Paramos una única vez en estación de servicio con baños químicos y una tarántula caminando campante por el piso.

Cuando llegamos, ya estaba fresco para meternos en la pileta, así que duché a hijas, rezongué con China y en eso se apareció la anfitriona, ofreciéndonos dar un paseo.

"Sí, sí, dale". Y nos subimos todas a un jeepón que nos condujo a los saltos hacia el interior del palmar, de las muchas palmeras, árboles... un campo de 1.500 hectáreas, todo muy impresionante.

Aun así, yo estaba todavía en Buenos Aires, no sé cómo decirlo. Todavía sigo estando. Estoy a minutos de empezar mi cumpleaños y no estoy pudiendo habitar este presente (me quedó el pasado inmediato mal digerido).

Y bueno. Voy a pedirme, pues, ese regalo para este cumpleaños. Poder habitar este aquí y ahora. Re-habitar mi cuerpo, respirarlo, centrada y pausadamente, festejando el aniversario número 34 de mi nacimiento... como me lo merezco.

Eso, eso, eso.

¿Cómo están hoy ustedes sintiéndose? ¿Cómo vivieron los días pasados?

¡Feliz arranque de semana para ustedes! ¡Feliz cumpleaños para mí!

China, Lupe y Jazmín.
Nuestra primera mini aventura.
Niñas se miran.
Naturaleza, estoy empezando a escucharte.


PD: Quienes quieran sumarme como "amiga" a FB me encuentran en Ine Sainz . Sigue abierta la inscripción en seminarios y talleres cuatrimestrales: Ablandar la mano


  anterior | inicio | siguiente
Mini Bio

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.