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Fotos de otros

Publicado: 22.05.2012 | 11:08

Ayer me llamó mi ex con un pedido bien específico:

-Ine, ¿sabés qué?, estoy armando una suerte de portfolio, de compilación de fotos de mi vida... y tengo un bache de imágenes de los 4 años en los que salimos. ¿Te acordás que en su momento yo te di los álbumes...?

Y yo por dentro: "uy, no, no me los pidas."

Aclaro: cuando en su momento nos separamos, Mariano decidió imprimir todas las fotos que nos habíamos sacado (juntos y separados, de eventos, de viajes, de paisajes...) y obsequiármelo. Se desprendió de todo. Yo acepté el regalo y las archivé junto con el resto de imágenes que custodio (fui la depositaria de la mayoría de las fotos de mi familia, incluidos los álbumes del casamiento de mis padres).

Pero evidentemente no siempre tuve este estilo tan abierto respecto de los vínculos pasados, porque cuando con Fede, marido, decidimos emprender juntos la convivencia, después de 3 o 4 meses de habernos conocido, y me tocó, nos tocó embalar mis pertenencias, dimos con aquellos álbumes y no recuerdo si fue a raíz de un reclamo o escena de su parte o sí fui yo la que decidió autocensurar-se (en un momento donde la relación se estaba fundando), pero lo cierto que varias, o muchas de esas imágenes fueron a parar al tacho.

"Uh, rompí algunas... Varias. No todas... Perdoname", tuve que confiarle.

Y acto seguido me eché a reír, como para salir del paso.

Por suerte no se lo tomó a mal, o si así fue, no me lo hizo saber. Espero. Ayudó que yo fuera honesta y que además, acusara arrepentimiento, una ligera vergüenza. No voy a decirles que me quedé afligida, en definitiva son sólo imágenes. Pero sí prometí apuntarme para el día de mañana: "las fotos de terceros no se rompen ni se queman (se devuelven, en todo caso). Y menos que menos, se temen o se celan."

¿Qué piensan?


Entre otras, sobrevivieron los paisajes

Desinhibir a la artista

Publicado: 21.05.2012 | 16:42

El sábado a la noche fui al reestreno de una obra de Daulte ( 4D óptico ) y salí de la sala impresionada... Impactada. No sólo con el talento de Javier, autor y director, sino también con su nivel de producción. Estoy hablando de un hombre que no sólo hace muy bien lo que hace (con entrega y lucidez fanática), sino que además hace mucho, prolíficamente, sin pausa.

De ahí que al sentimiento inicial de asombro y agradecimiento que sentí al salir del lugar, le siguió –in crescendo- el imperativo "hacete cargo..." "Hacete cargo de todo lo que no estás haciendo, Inés. Hacete cargo de lo que te pide tu deseo... Concretalo". Amagué con juzgarme duro, pero por suerte frené el movimiento a tiempo. Sería estéril, incluso contraproducente, hacerme ahora malasangre por la lentitud de mis procesos...

Y ojo con seguir usando el adjetivo "lento". Porque una cosa es no correr, reaccionando sanamente contra un sistema que galopa sin necesidad de ello... y otra, muy distinta, es empastarse en un hacer que por miedos escondidos, discretos... se va guardando, postergando hasta el infinito.

Sí, quiero y necesito hacer... a mi ritmo. No necesariamente despacio.

Para que me entiendan mejor, el guión de la película que estoy empezando a desarrollar este año, empezó a ser escrito hace alrededor 8 años. En ese interín otros jóvenes colegas (no hablo de Javier, sino de otros colegas de mi generación que eran tan alumnos de él como yo) ya fueron y volvieron... y van por su 2do/a obra o largo. Es cierto que yo tuve que compensar la falta de formación académica (no estudié cine en escuela), es cierto que no tuve una hija, sino 2 (y la última, de manera muy sorpresiva), es cierto que cada camino es único, que no hay vara para medirnos, que tampoco tiene ni tendría ningún sentido... pero también es cierto que a veces peco de inercia... y escudándome en el "soy lenta", alentó los tiempos de un proceso cuyo duración debería ser más un misterio (que incluya saltos y sorpresas) y menos una certeza.

Sí, me es difícil bajar las expectativas. De momento voy a seguir apostando por desinhibir a la artista.

¿Qué piensan? ¿Y ustedes? ¿Alguna reflexión o replanteo significativo en estos últimos días?


La mesa está servida

Publicado: 18.05.2012 | 12:43

Todas las mañanas mis hijas juegan a ser madre e hija:

-Quero comer –le dice Lupe a su hermana.

-No, todavía no, cuando se cocinen las batatas... ah, mirá, ya están cocinadas, te voy a buscar un platito –China le contesta. Lupe agarra la "batata" y la tira.

-¿Qué le hiciste? No, no se juega con la batata. No se rompe. No voy a ser más tu mejor... -lo piensa-... corazón; me voy a ir.

Sale del cuarto y cierra la puerta. Lupe empieza a fingir que llora. China, como si nada, vuelve al cuarto con un moño de regalo y una bolsa.

-Hija te traje un regalito... Ojo, no te pares ahí porque está la comida y la vas a volcar –Lupe se baja.

-¿Acá mami? –le pregunta Lupe a China.

-Sí, acá sí te podés sentar.

-Ike.

-¿Querés un chicle?

Lupe asiente

-Esperá que te lo pelo... -China hace como que pela un chicle y hace como que se lo da, Lupe lo agarra y se lo mete en la boca-. Y te compré esto para vos... para que leas, es como un librito, a la noche yo te lo leo.

-No quero.

China insiste, Lupe niega con la cabeza

-Bueno, me lo llevo eeh... Pero quedate solita porque estás en patas -Lupe vuelve a negar con la cabeza-. ¿Querés venir?

Salen las 2 del cuarto y se me arriman.

-Señora, tome, le dejo este librito, ¿lo quiere?

-¿Para mí? –le pregunto yo-. Gracias.

-Sí, porque mi hija no lo quiere... Chau.

Al rato:

-Quiero agua –dice Lupe.

China busca las tazas, un tenedor para ella, una cuchara para la hermana.

-¿Te pongo fidedos?

-Sí, fidedos

-Ya está. ¿Ahora querés aceite?

-Tí

-Ahora lo mezclamos, lo mezclamos, lo mezclamos...

-Sasa

-Salsa, ¿querés salsa? Bueno... Cuidado, no te ensucies el pijama. Ah, mirá lo que tengo para vos...

-Quero.

-No, eso es de postre.

-No, quero manzana.

-¿Te comiste todo?

-No.

-Bueno, cuando te comas todo, te lo voy a dar

-Me comí odo.

-Ah, qué bien...¿Querés manzana?

-No, quero más fidedos

Hacen que comen.

-Si nos comemos todo, vamos a ir a un lugar muy lindo... y te compro unos caramelos.

-¡Tí! ¡Tí! ¡Tí!

-Pero te los guardás, no te los llevás al jardín

Lupe le abre la boca.

-¿Te comiste todo? Wow.

-Ti.

-¿Querés más? Porque yo ya crecí.

...

En eso me descubren mirándolas.

-Sí, señora, ¿qué pasa?

No, nada... -me río-. Sólo quería saludarlas...

Y así termino la semana, silenciosa y de vouyeur de mis hijas...Las saludos a ustedes también y les dejo un abrazo apretado, calmo y FELIZ para este día viernes y para todo el fin de semana.

¡¿Y ustedes?! ¡¿Cómo están terminándola?!

PD: Recuerden, mañana, a partir de las 15.30 habrá juntada -con niños- en Plaza Sicilia (Av. Del Libertad y Av. Sarmiento) para reclamar Licencias de maternidad y paternidad dignas. Para más info: http:// postnatalde6meses.blogspot.com.ar / ¡Los esperamos!


La mesa está servida

La pasión en juego

Publicado: 17.05.2012 | 11:41

Tenía un escrito ya hecho acerca de mis hijas, pero acabo de aterrizar en casa, después de la primera clase de expresión escrita y no puedo no escribir sobre esta experiencia. Me hierven las palabras, se me escapan por los poros... No es que tenga muchas, sino una emoción intensa.

La emoción de estar ahí, compartiendo y fundando ese tiempo/espacio, esa búsqueda, esa indagación hacia adentro... la emoción de estar estimulando y guiando el proceso creativo de otras mujeres, de sentir su entrega, su confianza en algo de lo que no tienen ni idea y por lo que -sin embargo- apuestan.

¿Si salió como lo imaginaba? No. ¿Si salió bien? Sí, salió perfecto. Salió como tenía que ser. Así es el arte, no me canso de decirlo. Hay que correrse de las categorías "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto" cuando lo que estamos haciendo es expresar-nos. ¿Si nos expresamos? Sí. Lo empezamos a hacer. De a poco. A tientas. Estrenando herramientas, espacio, interlocutores... elongando las piernas, suspirando, balbuceando, ablandando la mano.

Pero como todavía dice el subtítulo de este blog -pronto se viene el cambio de diseño- "esto recién empieza".

Ya sé, me estoy apasionando... Y sí.

La pasión está en juego. Hay un bruto caos de palabras, de sensaciones, de pensamientos a los que ponerles orden. Pero no me preocupo, tiempo al tiempo. Me basta con sentir "la pasión en juego" para saber que estoy en el camino correcto.

"Cuando la pasión deja de regar y nutrir a la psique, los temores brotan como la maleza en los campos abandonados", se me vino a la mente palabras de un tal Sam Keen que hace poco estuve citando en un tweet. Voilà, ¡a regarnos!

Y hoy, una pregunta que ya les hice miles de veces: ¿Qué las está apasionando?

PD: El sábado, a partir de las 15.30 habrá juntada –con niños- en Plaza Sicilia (Av. Del Libertad y Av. Sarmiento) para reclamar Licencias de maternidad y paternidad dignas. Para más info: http://postnatalde6meses.blogspot.com.ar/ ¡Los esperamos!


Árboles por todas partes

Publicado: 16.05.2012 | 11:09

Fue automático. Ayer, ni bien terminé de enviar el post al diario, cerré la computadora, junté mis cosas y empecé a sentir una sensación de paz, de ese mismo bienestar del que estaba escribiéndoles... Me dije: "quién te dice, tal vez hayas necesitado vivir todo el proceso del finde para llegar a este texto."

Después de eso, una tarde común y corriente, pero ligera como estaba pidiendo que fuera, como hace tiempo...

Cambié el recorrido de regreso a casa y elegí cruzar la plaza. En la mitad de la misma un par de mujeres me convencieron para que me sentara con ellas, que responda preguntas para una encuesta. Las preguntas me parecían entre redundantes y absurdas y aún así, contesté todas... y en eso, la piel de gallina por culpa de una brisa, sensaciones nimias pero presentes, palpables, colándose de vuelta por las rendijas (de la vida).

Al bajar al subte una mujer me chista: "vení, pasate por acá, pasé mi tarjeta, queda un pase sin usarse." "Oh, gracias."

El micro-centro, lo de siempre pero "qué bueno que me traje la cámara, voy a detenerme en los árboles, en las ramas, en la luz de este día en el que el cuerpo vuelve a sentirse a sus anchas, en el presente… oh, sí, sí, de eso se trata(ba)."

No voy a decirles que fue un día mágico ni voy a usar adjetivos exuberantes... sí que volví a sentirme entera, pudiendo digerir alimento sin estar repitiéndolo y teniendo pensamientos de paciencia, optimismo, calma y fuerza.

¡Y hoy por la noche empiezo las clases!

Y ustedes, ¿sensaciones similares? ¿Vivencias en la rutina semanal que hayan disfrutado últimamente?


Árbol 1


Árbol 2


Árbol 3


Árbol 4. Después de pasarme todo el día fotografiando árboles, Fede (sin saber aquello) cayó con este regalo. Arboles por todas partes.



Dolor maestro

Publicado: 15.05.2012 | 12:18

La imagen que tengo de la separación de mis padres es la de un puente hecho de troncos de maderas que une dos orillas de un río o un acantilado... y de un momento para el otro, zas, como en las películas de aventura o dibujos animados, empieza a romperse. No me pregunten cómo.

Yo apenas atengo a abrazarme a una de esas maderas, la cual, obvio, no me impide la caída. Súbita, estrepitosa... pero sí me servirá de apoyo, de balsa para vérmelas en un río caudaloso. A la deriva, en un primer momento. Navegando con elegancia -haciendo un mejor uso de esa libertad "arrojada"- con el correr de los años.

Y sí, soy de naturaleza insoportablemente positiva. Hasta las dificultades más extremas son leídas por mí, con el paso del tiempo y la mirada retrospectiva, como invitaciones para un desafío nuevo, para ese "crecimiento", famoso concepto.

Creo que en la primera charla que tuve con Kevin, hace varios años, mientras caminábamos por la calle, tocamos ese punto. Si las dificultades de infancia te jodían la vida o por el contrario, te daban un gran impulso.

Imposible responderse, me digo ahora. Habrá tantas respuestas como infancias y personalidades. Sí puedo hablar desde mi punto de vista.

A mí la dificultad y el dolor siempre me hicieron más fuerte. Me activaron "poderes", por decirlo en el lenguaje de mi hija. Me hicieron desempolvar herramientas que tenía guardadas y que no sabía que tenía hasta que no tuve que usarlas. O acaso inventarlas.

No es que el dolor sea bueno en sí mismo, sino que como alguna vez leí en una cita a una obra de Bartís, "te organiza". Te dice: "no, por acá no se puede... fijate por otro lado."

A veces son movimientos sutiles, tensiones menores, enrosques intrascendentes... pero qué maravilla que tengamos a ese gran alcahuete (el dolor, la molestia, la presión ligera) para replantearnos el modo, la manera. Para recordarnos que el bienestar personal (el ESTAR BIEN, con todo lo que ello implica) es el aceite del Universo y que sólo en la medida en que lo pido, lo recibo, lo asumo, lo ejercito´... sólo en la medida en que confío y me entrego... voy a estar no sólo ayudándome a mí, sino también al resto.

Puro teoría, puro planteo.

Y bueno.

¿Cuál fue el dolor más maestro de tu vida?


Hay equipo

Publicado: 14.05.2012 | 11:49

El sábado a la mañana no podía levantarme de la cama. El viernes por la noche se me había dado por explorar un ejercicio para las clases que consistía en desempolvar fotos de infancia/adolescencia y detenerme en las imágenes que normalmente rechazo. "¿Qué no me gusta de mí? ¿qué me recuerda?", algunas de las preguntas que me propuse responder... sin lograrlo. "Uno no es lo que recuerda, sino lo que pudo olvidar" se me vino el subtítulo de Vuelve, obra de teatro.

Hice el ejercicio a medias, irresponsablemente y me fui a la compu a escuchar música. Un tema tras otro. Habré escuchado unos 50. Terminé borracha de información, con una sobredosis de datos y emociones que hizo que finalmente me desplomara.

Al día siguiente el fin de semana empezaba y yo no podía "hacerme cargo". Cuando logré ponerme de pie, las niñas habían dado vuelta la casa. Logré salir del caos a la calle un poco antes de las 2 PM. En eso nos cruzamos con una mujer llorando e hice lo que nunca, preguntarle: "¿estás bien?" Asintió con la cabeza y siguió de largo.

Caminamos hasta el Burger King y me reté por estar consumiendo comida chatarra cuando el día anterior había estado jactándome de los beneficios de una dieta sana. Cuando hijas terminaron fuimos a un kiosco y le toleré a Lupe el capricho de un chupetín de $8. Mientras se lo estaba pelando, Lupe vio que su hermana había elegido caramelos de goma y quiso echarse atrás. "No, ni loca. Te compré el chupetín de Kitty, ahora te lo comés." La dejé llorando en el piso, no iba a ceder de nuevo. La vendedora del kiosco se compadeció conmigo y me dio una bolsa de caramelos sueltos, de regalo, para que Lupe se consolara con ellos. Lupe siguió llorando hasta que quiso dejar de hacerlo.

Volvimos. Teníamos que irnos a un cumpleaños. En el viaje Lupe arañó a su hermana. China, que venía muy ocupada con su atuendo y peinado, se sintió abochornada. Tenía un rasguño en su mejilla, imposible de disimular, minutos antes de llegar a destino. De hecho, no quiso levantarse del sillón de la casa de la cumpleañera (en toda la tarde). Me dio pena verla tan intimidada pero sabía que era un día raro, complejo, pesado y no me quedó otra que anotarme: "la próxima vez, antes de ponerte a descoser cicatrices, hacelo con prudencia."

Cuando retornamos a casa, empecé a sentirme mal orgánicamente. Lo emocional se estaba haciendo cuerpo. Cenamos rápido y dormí a las nenas. Cuando Fede llegó de su viaje, le dije: "me siento pésimo". Al rato estaba vomitando. Vomité 2 o 3 veces. Lupe también. "Seguro es un virus", dijo Fede.

Me dejé cuidar como hace tiempo no lo hacía. "No hables como una nena", me llamó la atención marido. "Sólo por hoy", pensé... "date ese permiso." Costó dormirnos porque a los malestares se le sumaron las despertadas de las nenas y el pase a nuestra cama. Estábamos los 4 apretujados, durmiendo, con el riesgo de contagiarles lo que me había pescado. Y sin embargo, conteniéndonos.

Y tan bien me contuvo señor marido que pude salirme del círculo vicioso y el domingo tuve mi pequeña revancha. Un día en familia, típico, todavía débil, pero valorado como pocas veces. Emocionada por tener a mi lado el compañero que tengo. Emocionada porque pese a todas las heridas pasadas, pude rearmarme y formar este equipo. Equipo que en general doy por sentado y olvido lo mucho que vale, lo gratificante de compartir tu vida con otros que te quieren. Lo necesario de esa entrega, de amar y ser amado, venciendo las rispideces, aprendiendo de ellas.

¿Y ustedes? ¿Cómo pasaron su fin de semana?

Recuperando la normalidad. China y papá

China dibuja a Lupe, mamá y papá



Rendijas

Publicado: 11.05.2012 | 12:33

Me salgo un rato de la observación minuciosa del aquí y ahora, para contarles que:

Esta noche será la asamblea de la Cooperadora, a partir de la cual se supone pasaré a ser parte en términos oficiales. Siento miedo de sobrecargarme con responsabilidades, pero habiendo advertido a un par de padres-miembros: "ando con mucho", ellos me dijeron: "cada uno hace lo que puede... y como va pudiendo."

Mi destino laboral sigue siendo una incógnita. Algo está por darse, lo siento, aunque no sé a ciencia cierta de qué se trata. Riego la paciencia, sí, pero también le pido a Dios que acelere el proceso.

Semana que viene arranco finalmente el taller. A último momento cambié la sala porque la estaba sintiendo chica. Opté por otra más amplia, con ventanas, en otro barrio... y el cambio me re-conectó con la danza contemporánea. Con la Inés que lucía sus lastimaduras en los pies casi jactándose, con las clases de Sofi Mazza en el Portón de Sánchez, con las de Rhea, todas a oscuras en las que corríamos como condenadas, con las de Melanie, tan etéreas, etcétera.

¿Quién les dice con todo esto... termine activando en mí a la-que-baila?

¿Hijas? Demandándome un poco más que de costumbre. Muy pillas. ¿Será que les quité un poco de atención y me lo reclaman? Se suben una y mil veces a la cómoda, se trepan a la biblioteca, abren a piacere la heladera y así, otras cuantas delicias.

Y por último, mañana por la tarde viene mi abuela a tomar la merienda. Y a traerles una ropa-regalo a las nietas.

Y ya.

Estoy en un lindo momento, descongestionando el pecho, abriéndome a lo nuevo... y dejando colar la magia por las rendijas (de la vida).

¡¿Y ustedes?! Nuevas, pensamientos al paso, expresiones de deseo, observaciones, lo que quieran.

PD: Y si quieren escribirme por otro medio, @Ine_blog en Twitter o inetaller@gmail.com


Compañeras y pillas

Paréntesis

Publicado: 10.05.2012 | 11:27

Lo que daría en este momento por algo dulce. No tanto por un chocolate, sino por una de esas obleas bañadas en chocolate (blanco o con leche) marca Bon o Bon, para mojar en el tecito tibio... O por uno de esos cubanitos rellenos, de envoltorio rojo, que están siempre al lado de la caja del chino...

Mmm, quiero.

No concibo el ritual nocturno, post dormida de niñas, sin ese detalle.

Las más de las veces es Federico quien se ocupa de traérmelo. Y esta semana que el que les jedi está de viaje, me olvido de comprármelo (no compro en cantidad para acumular porque de lo contrario, me tiento).

Si tuviera un kiosco enfrente del edificio, o en la esquina, me pegaría una corrida (estoy sola, las niñas dormidas), pero no es el caso. Si fuera más caradura (lo soy para algunas cosas), me animaría a tocarle el timbre a la vecina... pero no, me sentiría azúcar-adicta...

Y no, no puedo dejar que el ritual que más festejo cuando llega (si es que estoy despierta, ya saben, son muchas las veces que en el dormir a niñas caigo con ellas) se empañe por esa carencia.

Tengo todo lo que necesito. Un silencio tremendo, nadie esperándome en el cuarto, o sea, todo el living y el cuarto para mí sola, para que yo despliegue mis elementos, la computadora (en la que pongo la música o escribo), 2 o 3 libros, las monedas de 10 centavos que uso en reemplazo de las del I-Ching, por si necesito preguntarme algo, la taza de té (eso sí no podría no tener en este momento)... y encima de todo, tiempo.

Si es que resuelvo este escrito sin muchas vueltas (espero) puede que me queden algo así como 2 horas limpias para... para lo que quiera. Para leer, para escribir, para seguir preparando las clases, para respirar con ojos cerrados bañando de aire el centro, para acurrucarme con Dios... para fantasear con destinos probables... para...

Solita conmigo solita... sin conexión web, sin tele, sin teléfono sonando... ustedes de momento, interlocutores imaginarios y quien suscribe... aquí, en silencio, por fin, silencio, dándonos una panzada de libertad... "bien rica", como diría mi amiga Rossana... riquísima, aunque me falte el chocolate, pucha, cómo pude olvidarme...

Pero bueno, con o sin obleas, con o sin galletas, no puedo dejar de festejar, de alegrarme y de agradecer estos paréntesis de soledad... que tanto bien me hacen.

Que tanto bien nos hacen.

(sobre todo a las madres)

De su ritual nocturno (post dormida de hijos), ¿qué me cuentan? ¿Cuánto se encuentran a solas con ustedes?


Hacé lo que quieras

Publicado: 09.05.2012 | 12:46

Anteayer por la tarde era el momento clave.

Ya lo había decidido: "esta vez no voy a insistirle. Cuando China salga del jardín, me sentaré con ella en el cordón que circunda el árbol y le preguntaré, sin más: ¿tenés ganas de ir al taller de juegos teatrales? Si vos querés, yo te acompaño."

Lo primero que hizo fue negar con la cabeza, como ya hiciera hace 2 semanas. Luego, repensó lo que le había propuesto y agregó: "pero vos quedate."

A lo que yo contesté: "sí, sí, yo me quedo con vos. Ahora, ¿tenés ganas de ir sí o no?"

A todo esto tuve la suerte de sentarme justo al lado de una madre-conocida, Luz, madre de una compañera de mi otra hija... y además, psicóloga. Rápidamente la puse al tanto de la situación y la invité a que opinara. Luz frunció los labios e insistió: "qué quiere, preguntale".

Y en eso estábamos, en la repregunta a mi hija, "¿quéres? ¿tenés ganas? Decime, Chi".

"No. No." Lo repitió 2 o 3 veces; claro, audible, firme. Y luego agregó:

"Quiero jugar con Magui".

Ah, además de Luz, la madre psicóloga y todo el tumulto de padres de una salida de niños del jardín, estaban ellos, los compañeros, los más amigos, Corne, con unos grisines recién abiertos, Sofia y Magui, con quienes China venía jugando en el último tiempo.

Todos esperando que yo pronuncie las palabras mágicas: "bueno, está bien, hacé lo que quieras." Palabras que cuando fueron pronunciadas, le permitieron a la mamá de Magui, también de la partida, acercarse y hacerme su propuesta: "Ine, Magui está queriendo invitar a jugar a China a casa."

"¿Querés ir a lo de Magui?" A China se le iluminó el rostro. "Sí, quiero". "Bueno, dale, vayan."

Mi hija estaba en su salsa, pizpireta, elocuente, expresiva, maestrita con sus amigo/as. Se fueron agarradas de la mano, Luz asintió con una sonrisa, yo me sentí más ligera.

"Y sí, sería contradictorio insistirle para que juegue en un taller pago, y negarle el juego real con sus amigos, que es lo que ella desea (y lo que probablemente este necesitando)..." le expresé minutos más tarde a Elena... después de lo cual nos fuimos a caminar y ya con niños dormidos, pasando justo en frente de un pub, nos dijimos: ¿y si en lugar de un café, nos tomamos una cerveza?

¿Qué piensan?

PD: Ya habrá tiempo de empujarla. Gracias por las generosas reflexiones de hace 2 semanas.


Hacé lo que quieras

Hoy escribe Bich3río

Publicado: 08.05.2012 | 11:15

Texto publicado por Bich3río, comentarista del blog

Y sí... voy a contar una anécdota.

Cuando tenía doce años, nos encontrábamos vacacionando en Brasil con mi familia. Hicimos base en Camboriú y de ahí salíamos a recorrer las playas cercanas. Y ahí estábamos en la Praia da Cabeçuda, en Itajai. Un lugar al que mi hermano y yo habíamos pedido especialmente ir.

Resulta que en esa playa hay una piedra, una piedra grande que entra al mar, como si fuese un espigón de unos 50 m de largo, al menos así la recuerdo. En la mitad de esta piedra había un trampolín, y esa es la razón por la cual habíamos pedido ir a esa playa.

El trampolín era de cemento y piedras y tendría unos 2 o 3 metros de alto (¡para mí eran como 10!). Era el escenario perfecto donde los valientes hacían toda variedad de clavados posibles presumiendo su precisión y agallas frente a los que elegían quedarse mirando.

Por supuesto, yo quería estar en el grupo de los valientes...

Así que ahí fui. Primer intento... todos los garotos esperando mi arrojo. Llegué hasta el borde, esperé una ola, me aseguré de que no hubiera ningún tiburón esperándome en el agua ¡y me lancé! ¡¡¡UN PALITO PERFECTO!!!

Para volver a subir podías ir nadando hasta la playa y volver, o treparte por una cuerda con nudos. Y sí, tenía que volver por la cuerda. Mientras lo hacía, me iba armando de valor para tirarme de cabeza. Otra vez tomé aire y fui por mi segundo intento. Llegué hasta el borde, esperé una ola, bla bla bla, ¡y me lancé de cabeza! Admirable mi valor, ¡pero técnicamente un desastre!

Me quedé mirando a los garotos talentosos y vi que para tirarse tomaban carrera y saltaban, primero tomaban una posición más horizontal y a mitad de camino la modificaban para terminar con una entrada al agua impecable.

"Yo puedo", me dije a mí misma.

Entonces tomé aire y corrí... pero cuando iba llegando a la punta... zannnnn: ¡¡¡ME RESBALÉ!!! Mi rodilla golpeó el borde del trampolín, eso hizo que me diera vuelta y empecé a caer de espalda. No sé qué me dolió más, si el latigazo que sentí -en la espalda- cuando caí al agua, la rodilla... o mi orgullo. Cuando salí a la superficie, estaban todos los garotos talentosos asomados, viendo si todavía estaba viva.

Con la poca dignidad que me quedaba, me tomé de la cuerda y, una vez más, volví a subir a la roca...

Y bueno, esto es un poco un paralelo de cómo encaro mi vida. Ante los desafíos, la mayoría de las veces elijo saltar, a veces un salto palito, otras un salto mortal. Algunas veces me sale de panzazo, otras un clavado perfecto. Tengo cicatrices, en mi cuerpo y en mi corazón, pero también tengo mucha satisfacción por haberlo hecho, por haber saltado...

Y espero nunca dejar de querer hacerlo.

¿Y ustedes? ¿Cuánto se animan a los saltos?

Ilustración by Bich3río - Dinus

En la medida de lo posible

Publicado: 07.05.2012 | 12:11

Me permito no entender todo lo que querría entender. Me permito recurrir a pensamientos mágicos. Me permito no poder racionalizar los miles de datos... ¿fidedignos? ¿tergiversados? Elijo pensar distinto, elijo escuchar mi latido, también complejo, contradictorio de a ratos.

Estoy recostada sobre el piso de goma-eva del living, vengo de una noche de debate político con amigos y me vienen estos textos íntimos.

"Son de esos días en los que querría quedarme acurrucadita con Dios", algo del estilo me apunté el viernes. Que Dios me peine el pelo, me abrace y susurre: "tranquila. Sí, el mundo es un puterío, pero está bien que así sea. Hay mucho por hacerse".

¿Tendría sentido esta Tierra si estuviera tan elevada como quisiéramos? Ahora me vino el recuerdo de la hipótesis dantesca (que defendía Dante, mi amigo): que la misión del planeta era elevar cierta frecuencia vibratoria (¿del universo?); que para ello, el género humano, iría lentamente liberándose del miedo, y todo lo que él genera.

"Oceánica ignorancia" admitió el otro día Jaime P., filósofo que expuso en el seminario. Si la de él era oceánica, la mía es galáctica. Cada vez menos entiendo. O mejor dicho, entiendo, sí, entiendo por partes... pero la intuición está muy abierta, y no llego a elaborar toda la información que recibo, no me alcanzan las herramientas para darle un orden al Caos, para construir un sentido.

Y parece que me estoy yendo al diablo, sí. Es lunes, lo sé. Bueno, ahora en rigor de verdad es sábado, son las 2 de la madrugada y, todavía recostada sobre el piso del living, con la garganta rasposa, los pelos húmedos, el recuerdo en el cuerpo del audio de cascada (a veces lo escucho varios minutos antes de ponerme a escribirles), confieso que si no fuera por este oficio, la escritura... no podría, no podría soportar-me (soportar el hecho de estar acá, despierta).

No es que ame escribir, dicho adolescentemente... sino que lo necesito, que sólo acá me hallo, me realizo, encuentro una armonía, una liberación, un placer que no siempre encuentro allá afuera, en ese mundo duro, doloroso, turbio, extraño, angustiante, jodido y demás adjetivos... de esos que le adjudican a lo real. Como si lo real fuera eso. Oh, no, no. Lo real es eso y también lo contrario. Y aquí estoy, trabajando por -lo que siento- un mundo más auténtico. Más libre, más valiente, más amable, más amoroso... Y ya, no sigo porque estoy sensible y lloro, y entiendo poco, ya lo dije... y no quiero victimizarme, no, no, sólo hacer bien mi trabajo, abrazar a mis hijas, comer rico, reír mucho y el día de mañana irme con una sonrisa... con la conciencia debida (en la medida de lo posible).

Y ustedes, hoy lunes, ¿cómo se sienten?


Y aquí estoy

Publicado: 04.05.2012 | 12:20

Y aquí estoy, serenando la respiración y la frecuencia, la velocidad del latido. Haciéndome caso, haciéndome cargo de lo que escribo.

Aquí estoy, sin mucho norte de momento, indagando el mapa que me conduce adonde quiero.

No teniendo la certeza del recorrido, aún así dispuesta a dar saltos, a asumir riesgos, a romper el hielo, a vencer barreras, a seguir insistiendo... o no, a asumirme la que quiero ser... siéndolo.

Y no sigo en este plano abstracto-íntimo para no enredarlos, vayamos al grano.

Hoy me reencuentro con Rossana, después de una semana. El sábado no pudimos visitar el barrio por lluvia, quedó postergado hasta próximo aviso. Y hasta que yo resuelva algunos asuntillos técnico prácticos bien inmediatos.

Estuve, sí, semana pasada, con mi amiga Lucre y su hijo en ocasión de su cumpleaños. Nos quedó pendiente un próximo encuentro en el que debatiremos acerca de la monogamia, de su vigencia, efectividad, etcétera. Estoy armándome de herramientas para tocar el tema en este espacio.

¿Qué más?

Hoy tengo seminario de Filo. Finalmente no fui a la Feria, mañana quizás lo haga, a otra presentación de libro (en este caso del libro de Tomás). Vamos a ver si llego.

En breve empiezo con el taller, actividad que me tiene entusiasmada. Con un grupo reducido, todavía abierto. Esta semana estoy usándola de ensayo, de prueba de mis ideas/consignas. No debo olvidarme de llamar a mi "conejilla de indias."

En fin, activa, emocionada, muerta de miedo, risueña, cansada, esperanzada, no queriéndome tomar en serio, tomándome en serio... buscando nuevos términos, nuevas formas, nueva música para llamar la cosa... esto, estar, ser, siendo, bla, bla, bla, ble, ble, ble, bli, bli, bli, los quiero.

Y ustedes, ¿qué me cuentan? Bienvenidas novedades, pensamientos mínimos, sentimientos y expresiones de deseo.

PD: Ya saben, para temas menores @Ine_blog en Twitter y para conectar en privado inetaller@gmail.com

- Foto: Guadalupe Aizaga



No luches en vano

Publicado: 03.05.2012 | 14:48

"No luches en vano. La mayoría de los esfuerzos son ridículos", me vengo repitiendo este último tiempo. "La fuerza está en saber estar en el lugar indicado, en apropiarse del presente, haciendo y diciendo justo lo necesario... ni más ni menos."

El viernes, por ejemplo. Tenía fiesta de fin de ciclo de la menor de mis hijas. Una reunión de padres informal, para la cual me habían pedido que llevara un disfraz. Algo fácil de hacer, simple, incluso bastaba con un accesorio, con una capa, un sombrero... un elemento para que ellos usen y distingan esa ocasión del resto.

Viendo mi poco tiempo disponible para coser y lo mal que suelo hacerlo, agarré una musculosa vieja y un tutú rosa (el de mi traje de clown) y se lo llevé a la costurera. Esta opción en apariencia cómoda me llevó su tiempo (encontrar una remera, el tutú... y que la costurera estuviera abierta).

Finalmente se lo dejé, de un jueves para un viernes (el viernes a las 3 pm era la fiesta). Debía retirarlo antes de la 1 del mediodía. Me lo anoté, me lo repetí, incluso llegué a escribir un tweet al respecto. Pero en eso me encapriché con una lucha vana (de una importancia tan nimia que ni me animo a confesarla) y cuando vi la hora, ya era pasada la 1 y cuarto. Salí corriendo. Literalmente. Corrí 7 cuadras. Llegué a la puerta de la costurera... con las persianas de metal bajas. Sin aliento y sin consuelo. Lloré. Lloré y dramaticé. No hay lucha sin drama. Llamé a Fede, buááá, que qué hago, qué soy una tonta, que qué mala madre. Llegué a considerar el ocupar mi tiempo en tareas menos intelectuales, "ponete a atender un negocio, Inés. Algo que te ancle".

Volví a casa, todavía llorosa, eran casi las 2 de la tarde. Le dije a Patri: "por favor, ayudame." Busqué una vieja caja, no abierta desde la mudanza. Saqué el saco y una pollera, también de mi traje de payaso. Arranqué los botones de colores, agarré una remera, busqué un hilo, una aguja gorda, la única que tenía... e improvisamos. Sin detenernos un segundo. Todavía sin aliento y sin probar bocado.

Tres menos 5 salí hacia el jardín. Ya no corriendo, sólo trotando de a intervalos. Llegué a la escuela, finalmente, toqué el timbre. Salió la auxiliar, le expliqué el asunto, tenía que hacerle llegar el disfracesito antes de las 3, para que la vayan preparando y al momento de entrar los padres, los niños estuvieran listos.

La auxiliar asintió y cerró la puerta... momento en el cual ya me sentía una heroína, una mamá con todas las letras. Me jacté del periplo frente a otras madres, ahora podía reírme... de mí misma. Así estuve, toda jocosa hasta que llegó el momento de entrar a la fiesta: caminé los metros que separan una puerta de la otra y cuando estoy a punto de entrar al aula, la seño me tira: "no se preocupen si su hijo no quiso ponerse el disfraz, es normal que no les interese o no quieran."

Sí, claro. Ahí estaba Lupe, no queriendo saber NADA con un vestidito que no tuviera forma de chizito... Chizito, lo único que le importaba del festín eran los susodichos. "Y agua, mamá, agua." Lupe y otros varios de sus compañeritos. "Pero mirá, mi amor, lo que te hice..." y lo mismo que si le hubiese explicado una fórmula abstracta.

Todavía no sé si ese esfuerzo fue en vano, o si debía hacerlo pese a que ella elija decirme "no, gracias, paso", pero sí sé que fue en vano sufrirlo, DRAMATIZARLO.

¿Qué piensan? ¿Cuál fue su último gran esfuerzo innecesario?

Así quedó, colgado



Instantáneas

Publicado: 02.05.2012 | 13:15

Meter a Lupe en la bañera, prender el agua, tibia tirando a fría, llevarle sus tacitas de plástico, prestarle un envase de shampoo vacío para que juegue, para que llene y vacíe. Mirarla a los ojos, darle absoluta atención, escuchar cada una de sus ocurrencias y palabras. Lavarle la cabeza, enjuagársela con su ayuda, que ella incline la cabeza y entrecierre los ojos mientras el duchador despeja todo resto de espuma... del pelo y de la cara.

Esperar a que me diga: "ya tá, mami. Eo saí" (quiero salir). Sacarla. Secarla, abrazarla con la toalla.

Sentarla sobre la tapa del inodoro, sentarme sobre la pelela y ahogarnos en risas. Hacer propuestas lúdicas estúpidas, una más pava que la otra y que todas resulten efectivas.

Jugar con el padre y su hermana a hacer payasadas. Y a las escondidas. Que Fede se esconda en nuestro dormitorio, que las 3 entremos sigilosamente, que Lupe por unos segundos se asuste. Que yo las guíe y con mímicas les indique: "ahí tá, ahí, tá". Abrir la cortina de la bañera, o la puerta corrediza del placard, o agacharnos debajo de la cama, o correr la cortina del dormitorio de las niñas, o salir al pasillo... y que Fede grite: "coco, coco, coco", como si con esa estúpida palabra nos espantara. Escucharlas reaccionar con carcajadas, más carcajadas, una yuxtaposición de risas generosas sacudiendo cualquier resto de polvo, limpiando todo el hollín, toda la grela que podía esconderse en algún rincón de la casa.

Reencontrarme en charlas de madrugada con Fede, con la libertad de pensamiento y palabra del inicio del vínculo. Como si recién nos estuviéramos conociendo, con esa sinceridad que disfruta de sí misma. Confiándonos ideas ridículas, descabelladas, brutalmente honestas... sin estar temiendo que el otro pueda molestarse, ofenderse. Apoyándonos en un momento crítico pero no dramático, intenso pero no necesariamente angustioso... dándonos la mano. Alentándonos.

Volver a escuchar "Jealous guy" en una versión exquisita (ver abajo). Recordar el viaje en solitario a Uruguay hace unos 6 años, lo que habré escuchado ese CD, extrañarlo, querer volver a castigarme en el buen sentido con una repetición obsesiva de sus temas/letras, de "Beautiful boy", de "Woman", uh, "Woman", recordar que ese fuera el tema que Juan, mi segundo novio, me dedicara cuando recién empezábamos a salir. La vergüenza, la timidez que me dio escucharlo, yo que en ese momento de woman tenía poco, por no decir nada. Reconocerme tan o más nena que antaño, pero mujer finalmente, mujer después de tanto.

Almuerzo en casa de mis suegros, lectura de textos varios, ir preparando la clase de expresión escrita, hilando fino, cada vez más fino. Merienda con Elena y Virginia Estela, el té chai, el budín de zanahoria que me puede, haber finalmente conseguido "Enredados", descubrir la potencia de ciertos sonidos, almuerzo en lo de mi madre, etcétera.

Instantáneas de cuatro días harto cotidianos y sin embargo poderosos, intensos, con una alegría insolente casi, que estuvieron a punto de empañarse por un mal trago de familia, pero que por suerte salieron airosos, todavía más coloridos en contraste con el altercado.

¿Ustedes qué me cuentan? ¿Cuál fue la "foto" del fin de semana largo más disfrutada?




Urgencia y alivio

Publicado: 27.04.2012 | 12:47

Y me gustó cómo funcionó la consigna de la semana pasada, así que voy a repetirla.

URGENCIA.

Empiezo por la palabra. La palabra que escogería si tuviera que elegir una que me represente, que le explique al mundo en qué situación, en qué estado me estoy hallando en este momento.

Se me vienen a la memoria (del cuerpo) las clases de clown (hablando de clases de payaso...)

La urgencia de tener que resolver en escena algo rápidamente... el abismo, el vértigo, el puro presente.

La imposibilidad de dilatarnos, de distraernos, de mirar a un costado, de irnos por las ramas, de lo que fuere que implique tiempo... y no vaya al grano.

El grano en el payaso sería... ¿la risa-orgasmo? Esa sacudida que los espectadores están queriendo ejercitar para sentirse más livianos. Y de vuelta: el alivio.

El alivio indicándome el camino (a mí, que no soy payaso, pero también estoy en escena padeciendo la urgencia en similar sentido).

URGENCIA y ALIVIO, voilà, estos son los 2 términos que hoy me pintan de pies a cabeza.

A resolver, a hacer, a expresar, a decir... pero en la medida en que ese movimiento de la voluntad también coincida con el deseo profundo del espíritu.

Oh, no sé si estoy siendo clara, si me estoy enredando... Quiero decir, no, quiero decir no, digo.

Ok, digo: digo que si hay que hacer, y hacer urgentemente que se haga, pero sin sumar peso a la carga.

Que se libere, que se grite, que se mande, que se tire... ya, ahora, no pierdas tiempo, pero hacelo convencida, gozándolo... o al menos acompañando la acción con una sonrisa.

¿Qué de todo lo que hoy escribí entendieron?

Y bueno, basta con que hayan comprendido la consigna.

¿Qué palabra elijen ustedes en este momento? Y sólo si tienen ganas, justifíquenla.

¡La/os quiero!

PD: ¡Mañana visitamos el barrio de Villa Celina! Por cualquier cosa en twitter: @Ine_blog



Esta foto ya la conocían, pero no podía no repetirla



La librería

Publicado: 26.04.2012 | 12:15

"¿Venís el jueves a la librería?", me preguntó la maestra de hija. "Eeee...", dudé, sí, no entendía a qué se estaba refiriendo en un primer momento, hasta que vencí el blanco y recordé que hace un tiempo venían anunciando la próxima visita guiada... a una librería del barrio.

"Sí, sí, voy, los acompaño", le respondí. Me dije: ¿Cómo voy a negarme a perder ese tiempo, visitar una librería con mi hija mayor y sus compañeros?

No voy a definirme "amante de las librerías", lo siento exagerado, pero créanme que es un ámbito que desde pequeña me atrae y cobija.

Siendo adolescente y estudiante, cuando mis responsabilidades eran casi en exclusivo intelectuales, podía pasarme qué sé yo... hora y pico leyendo esto, aquello, hojeando un libro, otro y así... Y si la librería, además, contaba con su propio cafecito, podía instalarme toda una tarde.

No sé si soy una buena lectora (más bien diría que soy una lectora lenta y perezosa) pero sí soy curiosa. Si un libro por H o por B me llama, me seduce desde su tapa... necesito interiorizarme en él, entender de qué se trata, de alguna forma. Hacer un diagnóstico intuitivo, aproximado de la totalidad del mismo. Son pocas las veces que, sin pasar por esta instancia, decido una compra.

A veces, incluso, cuando ando corta de efectivo, me basta con hurgar un rato, y ya. Me doy un trago de lecturas azarosas, de libros que jamás me compraría... y sigo de largo.

Otra: los libreros amigos. Ya casi no tengo. De joven no sólo tenía más tiempo, sino que además estaba más en la salsa de la intelectualidad, hurgaba clásicos, autores de prestigio... pedía consejos y les daba crédito.

Hoy no. Hoy todo lo miro. Me dejo llevar por el impulso... no voy a decirles que me quité los prejuicios, pero ya no actúo en función de ellos. Hurgo sin brújula y me detengo cuando mi cuerpo da señales de placer o alivio... a partir de un título, de sus imágenes, de su inicio.

Ya lo dije, me gustan los libros honestos, profundos, sin ornamento, sin "cosmética de palabras", como dijera Abraham hace un par de semanas.

Pero ya estoy yéndome de tema, y además tengo que agilizar la mañana porque de tarde tengo visita guiada... y no sólo eso, ahora que recuerdo, por la noche estoy invitada a la presentación de un libro del seminario de Filosofía... en la Feria del libro (vamos a ver si me decido).

¿Cómo se llevan ustedes con las librerías? ¿Cómo viven y vivieron ese ámbito?

PD: Hoy me hago un hueco para imprimir la planilla : Agradecería a todos los que adhieran al proyecto de ley por una licencia por m(p)aternidad extendida, que lo sigan difundiendo.


A seguir insistiendo

Publicado: 25.04.2012 | 12:02

Ayer, segundos antes de retirar a mis hijas del jardín, se me acercó una madre y me dijo: "hola, sabés, hace poco me di cuenta de que sos la chica que escribe el blog. Soy Mariela, una de las que impulsó y mueve el proyecto de ley por una licencia por maternidad extendida, de 6 meses. Recuerdo que el año pasado vos escribiste algo al respecto..."

-Ah, mirá... sí, intenté aproximarme al tema reflexionando en voz alta, desde lo que sentía... pero no sé si supe defender el proyecto de la manera más lúcida o contundente -me justifiqué (¿vieron qué profundo calan las críticas?).

-No, no, estuvo muy bien -me respondió, despejando todo titubeo de mi parte, toda duda en relación a mi proceder.

-Qué bueno -en parte me alivié-. ¿Y cómo va eso?

-Y... -entonces me hizo un gesto de resignación, arqueando las cejas...- lento. Ahora se está debatiendo para extender la licencia de los padres de 2 a... ¡a 5 días! Como si eso fuera suficiente.

Me quedé pensativa.

-Bueno, podemos hacer algo más –le propuse, sin saber a ciencia cierta qué podría hacerse.

-Sí, sí, claro. Todavía se necesitan... –tiró una cifra que no recuerdo en detalle– de firmas.

-Bueno, en principio, puedo volver a tocar el tema la semana que viene.

Y en eso otro papá se acercó a saludarla, o yo tuve que alejarme un par de metros porque la menor se me estaba perdiendo de vista... e interrumpimos la charla. Luego, a ambas nos tomó por completo el trámite de retirada de nuestras crías (en mi caso, de China), que acá estoy, que ponete la campera, que dame la mochila, que también lo retiro a Cornelio, que no se alejen, que nos quedamos un rato tomando una merienda, etcétera... y cuando volví en mí, la mamá ya se había ido del predio. Nos habíamos hecho una seña de lejos, como diciéndonos "ahora la seguimos", pero se ve que todo el ajetreo de la circunstancia terminó impidiéndolo.

Una hora más tarde, mientras le untaba a mis niñas sus tostadas, me bajó: más allá de lo que se pueda elaborar con tiempo, primero a lo primero. Sin vueltas. Porque no es profundidad de análisis lo que se necesita, sino pura y enérgica fuerza política. Así que hoy invito a todas las que adhieran al proyecto, por una licencia de maternidad y paternidad como la gente... a que sumen su voz y su firma en planilla.*

Y como dice el texto de la página que impulsa el proyecto: "El proyecto ya tiene media sanción en el Senado. No permitamos que la ley cambie para que la realidad de todos nosotros siga siendo la misma."

Yo apoyo y propongo que sigamos insistiendo. ¨

*Planilla para juntar firmas para la Iniciativa Popular: Lo ideal sería que cada una guarde la imagen de la planilla, la imprima, la firme y la haga firmar por amigos y familiares (respetando el instructivo), para después acercarla o enviarla por correo a la dirección que figura en el margen.

¿Qué piensan?


Empujón

Publicado: 24.04.2012 | 12:29

Venía de una mañana rara.

No desorganizada, sí sensible, desencontrada conmigo misma.

Siendo la hora, fui a buscar al jardín a mis hijas.

Cuando China salió, con Lupe ya subida al coche, le recordé: "Chi, hoy es lunes... " Y antes de que continuara ella negó con la cabeza. Sin dudarlo. Sin dejar abierta la posibilidad (como sucedió la semana pasada) de que yo piense: "quiere, tiene el deseo pero la timidez la frena."

Y aún así, insistí: "dale, China, si siempre estás pidiéndomelo (lo cual es cierto)." Lo dije, sí, aunque en el fondo me sintiera incapacitada de convencer a cualquiera de lo benéfico de ponerse a hacer payasadas (de asistir a sus clases de juegos teatrales, de eso hablamos)... en un día donde había estado juzgando el libre decir y el libre hacer con juicio severo.

Me pesó mi propio miedo, me pesaron mis propios límites. Los sentí ahí puestos, en un espejo.

Y cuando estaba a punto de ceder, de decirle: "masí, que se vayan todos al diablo, Chi, todos los payasos y sus risas falsas, no tienen nada que enseñarte, hija..." justo en ese momento, una voz muy familiar le tiró: "Dale, Chini, es importante que vayas..."

Fede, marido, se había caído de sorpresa y estaba irrumpiendo en escena en el momento más indicado. O por lo menos yo estaba necesitando ese empujón...

El empujón que finalmente nos permitió llevarla hasta la puerta, subir las escalera, descalzarla, sacudirle la arena de las medias y en eso, "dámela", dársela a upa a su profesor.

Y el empujón que a ella le permitió en segundos superar parte de su vértigo y zambullirse a estar con los otros niños de la clase... tímidamente, observándolo todo, pero sin dejar de estar ahí, presente, viviéndolo.

(espero no estar equivocándonos).

¿Qué piensan? ¿Cuál fue el último empujón significativo que recibieron?


Croquis

Publicado: 23.04.2012 | 12:10

Algunos de los momentos y observaciones que me apunto para el recuerdo. No tanto como puntas de ovillos de relatos de los que después no me hago cargo (ejem) por falta de tiempo... sino como meras manchas de un croquis sin mayores pretensiones, que le basta con ser croquis.

Estar en el auto de Mercedes, contándole a ella -al volante- y a Laura -a su lado- lo satisfecha que me había dejado el informe de China (por primera vez en cuatro años). Lo entusiasmada que me sentí volviendo a casa, telefoneando a Fede para decirle: "tendremos algunos asuntos económicos pendientes, pero valió la pena haber focalizado la atención en la crianza de las niñas". Citar algunos adjetivos del informe que antaño me hubieran dejado dudando: "dulce, tranquila, observadora". Valorarlos, no pretender que me hija sea otra o distinta (de la que es... ahora, y en ese ámbito). Que Laura acote: "yo veo que en general hay una sobrevaloración de la personalidad..." Yo: "desinhibida... extrovertida". "Eso, extrovertida. Y para mí la extroversión para mí no es un valor en sí mismo." Sentirme de acuerdo con su observación, asentirla.

Estar en un emotivo cumpleaños, poniéndome al día con -otra- Ine y de un momento al otro, que la música como tema se cuele. "Tenés que pasarme música nueva. Estoy sedienta". A los 5 o 10 minutos de haber expresado mi deseo, que Ine agarre su celular y empiece a buscar archivos varios. Prestarme sus auriculares y hacerme escuchar una canción en inglés, apuntarme: "es de un escocés..." que en segundos, segundos me recuerde a un músico del estilo de Nick Cave, a la época en la que lo escuchaba... a aquel tráiler cuadrado y friolento en el que hacía la "producción de historias" del "Bar 1", reality-show triturador de almas. Seguir escuchando, varios temas, uno tras otro, sentirme adicta, pedirle, rogarle que no se olvide de enviármelos vía email o como fuere (pensar para mis adentros: "podés usar algunos para las clases"). Llegar a uno particularmente profundo, a un par de voces cantando a dúo, una femenina y otra masculina que de vuelta, ahora me transportan... qué sé yo adónde, a un no-lugar, a una fantasía, a la esperanza que araña un mundo más sabio, o una vida más calma.

Sábado al mediodía, estar casi por cruzar la avenida con marido e hijas, que se nos acerque un joven, un niño púber: que nos pida colaboración por la causa de Lautaro. Responder de manera autómata, decirle que no, que me disculpe, amablemente, seguir de largo. Y sin embargo, interesarme. Preguntarle a Fede: "¿qué fue lo que dijo?" A la vuelta del paseo volver a encontrarnos otras personas con la misma camiseta y el mismo slogan: "Lautaro te necesita". Detenerme. Preguntarle a una mujer "¿quién es Lautaro, qué es lo que le está pasando?" Qué me cuente que Lautaro tiene 10 años, que sufre una extrañísima y dura enfermedad (Leucodistrofia Metacromática) cuyo costoso tratamiento sólo puede hacer en Carolina del Norte, que están juntando dinero para ello. Que me diga: "ella es la mamá". Que la propia madre me cuente más detalles, sentir su lucha, su apasionamiento y su angustia. Que finalmente lo llame al propio Lautaro y me lo presente... Respirar hondo, prometerle que por lo menos iba a difundir la información, que fuerza, que seguro saldrán adelante. Despedirme. Estar cruzando la calle y decirle a Fede: "viste, no hay que dejar nunca de ver el vaso lleno, nunca hay que dejar de agradecer todo lo que uno tiene."

Y más mucho más: un alfajor de maicena gigante, textos breves de Clarice Lispector, película nueva (Ratatouille), almuerzo de papas, tomate y huevo, cansarme, mis hijas jugando juntas a madre e hija... toda la tarde del sábado y domingo, estar con Lupe dormida redactando... y que se despierte en este preciso instante... En fin, todas manchas de un croquis sin ninguna ansiedad por ser cuadro.

¿Y ustedes? ¿Qué momentos y observaciones del fin de semana se apuntan para el recuerdo?

Link de Lautaro: quién sabe, entre todos podamos ayudarlo.

Jugando juntas toda la tarde



En este instante

Publicado: 20.04.2012 | 11:14

Ando en días donde me brotan las palabras. Estoy con una voracidad del decir, como si hubiera estado mucho tiempo callada, muchas horas, días, años, vidas... y de golpe me picaran las ganas, o sintiera la valentía.

Me doy miedo. Bah, bueno... bah, bueno.

Y hablando de palabras y considerando que es viernes, último día de la semana, voy a contarles que el día martes Jana se acercó al cafecito desde el cual trabajo para traerme un obsequio/préstamo. Jana, que viene atravesando días duros, angustiantes, haciendo y dándole al otro (a mí en este caso) algo que puede parecer mínimo (o no), pero que vale (y cómo).

Pues el regalo se trataba de letras-imanes.

¿Se acuerdan que China andaba con una sed tremenda de escribir palabras... de acercarse acaso a esa actividad misteriosa que le roba tiempo a su mami?

Y sí, quedó chocha con el regalo-préstamo.

Ya escribimos los nombres de los 4 integrantes de la familia, también el de Patri y las palabras "auto" y "diosito", así en diminutivo.

¿Por dónde sigo?

O mejor dicho, ¿qué palabra elegiría en este instante... no atendiendo a lo que conviene que le enseñe, sino eligiendo una palabra que aquí y ahora me represente? Sí, este es el juego que hoy propongo, hacer síntesis en único término que queramos expresar en este momento.

Y la primera que se me viene (miento, fue la segunda, la primera fue reprimida por prejuicio) es LATE.

Oh, sí, late del verbo latir. O sea, late conjugado en la tercera persona del singular. Late. ¿Late de latte? No lo había pensado, pero qué va, ya que estamos, late de latte, o sea, leche en italiano. Late de tarde en inglés... mmm, no, tarde no, nunca es tarde.

¿Y ustedes? Tal vez no sea tan fácil, pero vamos, arriesguen, no desde el intelecto sino desde lo que están sintiendo.

Feliz fin de semana, ¡que descansen y jueguen!


PD: Interesados al taller de expresión escrita (para ablandar la mano): inetaller@gmail.com. Para cualquier otro asunto importante o tonterías también en Twitter: @Ine_blog


Subiendo

Publicado: 19.04.2012 | 12:09

¿Con que quieren un post UP? (palabras textuales de una de ustedes).

Bueno, aquí va todo lo UP que me nace decirles:

Que estoy bien, que lloré mucho hasta decirme BASTA y al día siguiente me sentí renovada.

Que en el camino al Havanna me bajó todo el tiempo: "reciclar el entusiasmo"... Que en eso estamos.

Que esta tarde me llevo a Cornelio (amigo íntimo de mi hija) a la plaza y pretendo comprarle unas oreos y alguna galleta con frutilla o crema a él y a mis nenas. Que además vamos a ir muy provistas con baldes, con palas, con rastrillos, así los niños se instalan en un punto y no tengo que multiplicarme en 3 para seguirlos.

Que probablemente se sume Elena.

Que ya tengo 2 personas confirmadas para el taller de expresión escrita, que ando sorteando el vértigo que me da ocupar un lugar que tanto anhelo.

Que leí un tweet que me dejó pensando: "Este mundo es verdaderamente nuestro. Seamos entes pensantes, no pensados" (Alejandro Jodorowsky).

Que mi ex me dio una clase breve –vía celu- de "Twitter for dummies" (expresión de Acidaysulfurica), que ahora entiendo mejor el juego.

Que el sábado si Dios y Lucre se ponen las pilas, voy a estar volviendo a verme con amiga astróloga, y voy a conocer -porfin- a su segundo hijo. Y lo mismo, el próximo viernes, con Jazmín y Manu.

Y que sí, que no, que quizás, que dale, que bueno, que hagámoslo, que saltemos, que gritemos, que hoy, que ya, que vamos, que más tarde, que cuando quieras, que sigamos, que todo se puede y si no... que te banco.

¿Qué es todo lo UP que tienen ustedes para decirme?

Voilà algunas fotos después de haber escrito:

Me mata su concentración


La pala firme (por hija menor)


¿Nos tiramos?


¿Dónde está el pájaro?



A levantarse

Publicado: 18.04.2012 | 11:21

Ayer presencié una escena atípica.

Una señora mayor se había caído al piso de su balcón. Y quedó postrada, totalmente inmóvil, boca arriba.

Hubo alguien que llegó a verla -mientras caía- desde la calle, desde la vereda de enfrente, tuvo esa suerte.

Y ese alguien avisó a un X que rápidamente llamó a la policía y al SAME.

Finalmente llegaron los policías. Se colaron desde el departamento contiguo, treparon una pared y saltaron. Luego, a los minutos, cayó la ambulancia y los enfermeros.

Yo debía pasarme por el locutorio, pero no pude evitar detenerme en la escena y quedarme observándola. Éramos varios.

"Cualquiera es policía, cualquiera es doctor", sentenció una mujer a mi lado, disconforme con cómo estaban procediendo los uniformados.

"Bueno, no, no cualquiera hace eso", pensé yo. Sí, es cierto, a mí también me llamó la atención el poco involucramiento personal que tenían con la viejecita. Quitando ese detalle (era un detalle sí, estaban ayudándola en lo concreto) me hizo bien apreciar la reacción social frente a la dificultad y extrema debilidad de uno de sus miembros.

Admito que sentí tristeza al tomar conciencia de la solitaria realidad de muchos ancianos. ¿Por qué terminamos la vida así, tan disminuidos, tan poco alegres (en apariencia), cuando deberíamos estar celebrando el final de ciclo?

Pero fuera de esto, la escena me conmovió.

"¿Me estaré identificando con esa mujer mayor?" me dije a mí misma mientras volvía a casa. "¿Me habré sentido proyectada en ella, en ese súbito traspié, en ese minúsculo accidente... y estaré anhelando en lo inconsciente que alguien venga a mi rescate?"

Qué sé yo.

En principio quiero poder disfrutar de la vida, despabilarme a tiempo antes de que se me pase.

Y mientras pueda, mientras tenga la fuerza... Inés, a levantarse.

¿Qué sienten y qué piensan?


Oportunidad para el cambio

Publicado: 17.04.2012 | 12:19

Necesito generar más dinero.

Así, sin vueltas.

Estoy en una situación económica imprevista (caprichos del destino, o de la política), y no quiero (sólo) estar guiando a mi compañero, sino que prefiero tomar el toro por las astas y resolverlo.

¿Tendré que entender que generar dinero no siempre va de la mano de "hacer lo que quiera"?

Sí, tendré que entender que probablemente en poco tiempo –más o menos- sí pueda gozar de esa suerte, si sigo sembrando el terreno... pero en lo inmediato quizás (nunca pierdo las esperanzas de que la vida me sorprenda) deba ocuparme en tareas no tan propias o "auténticas".

Como muchos lo hacen.

Como vos misma lo has hecho (a veces en extremo).

Oh, sí, ya saben que en mis inicios padecí ciertas tareas (y la relación de dependencia) porque era frágil, porque era inexperta... pero ello no significa que la historia siempre se repita.

Hoy estás lúcida, fuerte, tenés en claro tus límites, vas mucho más al grano y acusás mayor claridad de acción y análisis que antes.

¿Que estás más mañosa? Puede ser. O no. No te gusta que te apuren ni que te subestimen, no creo que eso sea una contra, más bien lo opuesto.

Por otro lado, ¿qué sería del crecimiento sin las crisis y esos riegos que excepcionalmente se toman?

El viernes me crucé a Felicitas (Rossi), ex directora de esta revista, llevando mi factura al diario, y días posteriores recordé en detalle que toda esta historia de la escritura en medio gráfico surgió en una circunstancia similar a la actual (todavía más compleja) en la que, de la nada y sin intermediarios, conseguí su dirección y le escribí un email que empezaba: "Dicen que las crisis son oportunidades para el cambio..."

Pues, en eso estamos.

A salir del piloto automático



Tallar la roca

Publicado: 16.04.2012 | 12:07

"A veces cuando salgo al balcón y pienso en vos, no te voy a mentir, siento un poco de envidia", le confieso a Adriana, la vecina. Adriana es una mujer de unos cuarenta y pico que vive sola en el departamento contiguo al mío. No conozco su situación sentimental pero me consta que dispone de todos los metros cuadrados de su casa para sí sola.

"Bueno, vos tenés una familia", ella me tira, como diciéndome: aquello que de a ratos te pesa, cuando te falta, cuando no lo tenés, puede ser tan (o más) anhelado que la libertad y el silencio con el que estás fantaseando.

Y sí, como Manuk en su momento citara: "Los que nada tienen quieren algo, los que tienen algo quieren todavía más. Para pretender el mundo es largo, para conformarse se ha inventado el jamás."*

O como alguna vez creo haber leído: "el pasto parece crecer más verde del otro lado de la cerca." La vecindad a ojos de la insatisfacción siempre tiene mejor suerte (que la nuestra). "Vecindad" en un sentido literal (las menos de las veces) y metafórico (generalmente).

Mi expresión de deseo no se entendería si no aclarara que venía de una noche de viernes de fuertes diferencias con Fede, de querer estar en una reunión social y que marido -estresado- se opusiera. Por motivos que no voy a exponer aquí, ya que no es de ello de lo que quiero que opinemos.

Lo cierto es que por la tarde del sábado, después del almuerzo y de haber estado observando cómo mis hijas y su padre jugaban en el arenero, recordé aquellos muchos fines de semana de mi época de soltería en los que salía a patear sin rumbo por mi barrio, o por el barrio de Palermo, entre inspirada y perdida... y miraba sedienta las parejas con sus hijos... no pudiendo dejar de preguntarme: ¿algún día viviré lo mismo?

Sin siquiera proponérmelo, a lo largo del día fui descartando ciertos pensamientos o fantasías inconducentes y me propuse en lo inmediato el camino más cuerdo: renegociar, seguir insistiendo en negociar los puntos de la convivencia que generan pleito.

No darme por vencida, entendiendo, recordando que Estar Acá en sus múltiples formatos es complejo y que todo hecho creativo humano (¿acaso el matrimonio no lo es?) no sólo requiere de intuiciones certeras, luminosas de por dónde va la cosa (lo que yo creo tener)... sino también de un tiempo de arduo trabajo, de tallar la roca.

¿Qué piensan? ¿Qué puntos del matrimonio y la convivencia son los más conflictivos en su caso? ¿Los trabajan? ¿Cuánto ronda el "miedo al fracaso" en este plano?

PD: * Letra de "Y Mariana", de Silvio Rodríguez.



Una palabra

Publicado: 13.04.2012 | 12:26

Reconecté con mis nenas. Les hice el aguante para que jueguen con sus amigos el mayor tiempo posible. Volvimos a casa llenas de tierra. Nos bañamos.

Ahora estoy en una confitería, a una cuadra y unos minutos de meterme en otra jornada del seminario de Filosofía. Y sabiendo lo que probablemente el destino me depare (un súbito desvelo al cruzar la puerta del departamento, un abombe considerable, o un cansancio acumulado, en el mejor de los casos) me anticipo y les apunto las novedades:

La más importante, acaso la responsable de que la última semana haya estado más tensa y ocupada que de costumbre: voy a estar dando un taller de expresión escrita para adultos. Un espacio de síntesis entre la actriz y la que escribe. Donde poder ex-presar -como alguna vez apuntó Mujer- en el sentido de liberar lo contenido (¡los contenidos!) y entender que cuánto más fuerzo el intelecto y menos escucho a las entrañas (no decir los hombros o la espalda...) menos digo.

Y no digo más porque parece que estuviera promocionándolo (al que le interese, que me escriba a mi email inetaller@gmail.com).

Sólo agrego que el asunto no hubiera sido posible sin la ocurrencia-insistencia de Elena, mamá Filósofa, aquella que de un día para el otro entró al cuento, ¿la recuerdan?

Fuera de esto y de mis niñas: avanzando con la obra de teatro, viéndome poco con amigos (los extraño), visita al barrio postergada (Rossi estiró su estadía pascual en Centroamérica, se enamoró de un guatemalteco) y escuchando música, temas varios, sobre todo uno... ¿vieron cuando un tema se les pega y no pueden parar de repetírselo?

"Una palabra... no dice nada... y al mismo tiempo..."

Se los dejo.

¿Y ustedes? ¿Novedades, pensamientos mínimos, frases sueltas, palabras que se les vengan, sensaciones, anhelos, gritos, susurros, etcétera?

PD: La disertación del seminario (esta vez a cargo del propio Tomás Abraham) -permítanme la expresión adolescente- "me voló la cabeza". Llegué a casa y no pude hacer otra cosa que dormirme.



Reconectar

Publicado: 12.04.2012 | 13:52

"Necesito reconectar con mis hijas".

Hoy me levanté repitiendo estas palabras.

Probablemente esta necesidad sea la raíz del deseo expresado: mantenerme pura, mantenerme fresca, no perder la conexión con ellas, con su propuesta.

Encontrar el bendito equilibrio entre el mundo blando y niño y este otro, adulto, más rígido, a tope de responsabilidades, pero también lúdico, jugoso, vivo.

Aprender de uno y de otro.

"¿Pura en qué sentido?", me seguía preguntando al mediodía mientras las iba leyendo.

"Qué sé yo qué escribo..." y en eso, no, no puedo seguir escribiendo con tanto ruido. Pura en el sentido del silencio.

Y entonces me levanté del café, saludé... y volví a casa (vacía).

Ahora estoy recostada panza arriba en el piso living, con las rodillas flexionadas, los pies cruzados, las manos apenas apoyadas un centímetro debajo del plexo... dejando sólo esta postura para volver panza abajo, codos sobre el piso y dedos sobre el teclado... escribiendo, apuntándome este micro-movimiento del cuerpo.

Desde este lugar pude idear un ejercicio para las clases de expresión escrita (que jamás me hubiera salido en medio del caos sonoro y del sobre-estímulo).

Pude escuchar un par de temas que hace tiempo no escuchaba.

Pude comerme una palta con la mano, como se come una manzana cuando el estómago tiene hambre...

Y recién, hace minutos pude reencontrarme con estas imágenes (ver video abajo).

Y de nuevo, aquellas palabras que me despertaran por la mañana, "reconectar con mis nenas", reconectar con la madre, sí, y reconectar con la niña que todavía soy, sin juzgarla, sin juzgarme.

Pregunta que siempre repito: ¿Cuán conectados/desconectados se están sintiendo últimamente en relación a sus hijos?

Gracias, tiranos from Inés on Vimeo.


Pura

Publicado: 11.04.2012 | 11:14

"Quiero permanecer pura" escribí ayer.

Hoy me releí y me gustó hacerlo.

Alguien en Twitter (de estreno) me preguntó: "¿pura en qué sentido?"

Pura en el sentido más puro del término.

Pura de pensamientos, podría decir, en un primerísimo primer lugar (si tenemos que darle un orden al asunto, un orden de valores). Léase: poder tener la suficiente lucidez y prudencia para detectar y desechar a tiempo aquellos pensamientos tóxicos, inseguros, infértiles que me alejen del camino.

Miércoles que sonó autoayudesco. Vamos a repetirlo.

Pura (o limpia) de pensamientos que no ayuden en el sentido del deseo. Del deseo profundo, de la ingeniería que el alma proyecta... De la radiografía de sí misma que se propuso reproducir... en materia.

Pura de explicaciones, no?

Pura de palabras. Pura de amistades. Pura de gestos, de acciones.

¿Pura en el sentido de discreta?

En parte sí.

También en el sentido de honesta. En el sentido de confiada. En el sentido de religiosa, de saber, de recordarme que hay una misión, que no estoy sola, que cada cosa a su tiempo, que cada acción y palabra brote espontánea, que sea sentida, que no haya especulación, y que todo es perfecto.

...

¿Les resuena algo de todo esto?

Mi ejemplo



Oh, crecimiento

Publicado: 10.04.2012 | 11:18

Seguramente más de una vez habré dicho, en tono de superación: "el día que me crezcan, voy a dejármelas."

En realidad, haciendo un esfuerzo de memoria, no sé si hubo tal día y tal afirmación; creo que directamente nunca estuve pre-ocupada al respecto. Supongo que en lo más íntimo tendría la esperanza de que eso no me llegara.

¿Cómo voy a envejecer yo, la niña eterna?

Hoy me planto frente al espejo, hago un movimiento lento con el cuello y en un ángulo de 75 grados, las observo, las miro... las miro y no les doy crédito.

Pensé que las primeras actuaban de buena fe. Que esas 5 o 6 pioneras que me habían salido se mantendrían discretas, estoicas, perfil-bajo, respetando la naturaleza de la generalidad de mi cabellera (castaña).

Y no.

Estoy llena de canas. Lo dije.

Y antes de ponerme a llorar o peor aún, de escucharlas diciéndome: "y bueno, pero qué te importa", etcétera, les confieso: sí, sí, me molestan. No las elegí, no me sientan bien y de ninguna manera quiero ponerme vieja. O mejor dicho: lucir vieja.

¿Quién te dijo, Inés, que serías distinta de la mayoría? No por las canas, las canas dicen poco o nada (créetelo)... Lo tremendo es descubrirme preocupada por ellas, asumirme molesta por su presencia.

Y planeando en lo más secreto, con complicidad de un par de madres (Mamá de Lucio, mamá de Magui, mamá de Iñaki) el momento.

Voy a teñírmelas.

Tendré que considerar ese plus en mi presupuesto estético (que la depilación, que las manos cada tanto, que el corte de pelo, ya, ya, urgente, llamalo a Santiago)... y –por fin- entender que ellas son el fruto de un trabajo arduo, muchas veces padecido en exceso (buuu, si me hubiera preocupado menos, ¿tendría menos pelos blancos?)... pero enternecedor, conmovedor, inevitablemente errático, inevitablemente acertado...

Oh, crecimiento.

¿Por casa qué me cuentan?


Puntas de ovillos

Publicado: 09.04.2012 | 11:54


Vivencias del fin de semana que dejaron huella, que provocaron algún sentimiento entusiasmado, con fuerza:

China taladrándome con preguntas acerca de su crecimiento y sus próximos pasos. Queriendo saber con lujo detalle adónde "pasaría" a los seis (¿a la escuela?), a qué colegio concurría específicamente, cómo entraría (¿por qué puerta?), si debería subir escaleras, si jugaría con juguetes, si yo la llevaría o iría a buscarla a la salida, si llevaría algún tipo de delantal, si usaría una mochila gigantosa con rueditas (¿de Tinker Bell?), si seguiría estando con sus amigos, si usaría el pelo largo, si todavía seguiría usando flequillo...

Juntarme con Nai y Ailín, actrices del corto, a leer el guión y profundizar el relato. Tomar una lágrima espumosa, comerme 2 bombones exquisitos, salir caminando con ellas, como si las conociera de siempre. Volver a sentirme joven, jovencísima, todopoderosa, rebelde. Recordar algunas de mis varias locuras de aquella época (de mi adolescencia). Volver a sentir ecos de aquella adrenalina, los riegos tomados, no por juego, no porque quisiera lo que se dice "divertirse" (lo que comúnmente se entiende por este verbo), sino por curiosidad y amor a la vida, por un exceso de conciencia de finitud y porque no iba a dejar de experimentar aquello que sintiera enriquecedor... sólo por no ser "lo correcto".

Estar en la cama con mis hijas, queriendo dormirlas y de golpe escucharlo a Fede, "vengan, vengan, miren", levantarme hasta el living y descubrir en la calle una caravana de gente en plena vía crucis, con sus velitas prendidas, algunos llevando a sus niños en coches. Mi hija preguntándome: "¿Qué pasa, ma?" Y yo no saber a ciencia cierta qué responderle. Y más interesante aún, salir al balcón, afinar la vista y EMOCIONARME. Emocionarme con esa imagen/energía de esos muchos vecinos caminando a paso lento, creyendo en algo divino, trascendente, invocándolo. Llorando sin entender por qué. Luego, minutos más tarde, de vuelta en la cama, imaginarme una crucifixión y sentirme apenada, triste.

Leer, escribir, empezar en mi cabeza a escribir todo aquello que "nunca me animé a escribir", planear hacerlo, darme esa revancha.

Estar en familia política el domingo de pascuas, compenetrarme en conversaciones de sobremesa, apasionantes, ligeramente incorrectas. Un rato antes de sentarme, tener a Lena en brazos, acunarla, agitarla bien suave, cantándole el arrorró, susurrándoselo.

...

Voilà mi mapa de vivencias que me dejaron sintiendo, reflexionando para mis adentros, puntas de ovillos-relatos de los seguro seguiré tirando. Próximamente.

¿Y ustedes?

PD: Ilustración de Sonia Esplugas.

PD2: Estoy abriéndome una cuenta de Twitter para acompañar este espacio: @Ine_blog


Mini Bio

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.