Relaciones peligrosas

Los vínculos para los que hay que prepararse antes de volver a encontrarlos en esta época del año; conocé cuáles son y opiná.

A la mayoría de las mujeres, diciembre nos trae dos problemas: volver a entrar en la bikini y organizar las fiestas de fin de año. El primero se soluciona volviendo al gimnasio, pero el otro, por ahora, no tiene remedio. Para muchas de nosotras reunirse con familiares lejanos, negociar las fechas con un ex marido y organizar la logística navideña, más que el preámbulo de un festejo, es el comienzo de un infierno.

La suegra metida

Hay dos momentos en los que una suegra jodida es particularmente molesta: cuando nace tu primer hijo y en las fiestas de fin de año. En un ataque de Doña Petrona, te pasás la tarde amasando un pan dulce casero. Todos los invitados esperan ansiosos el manjar frutado. Todos menos ella, que aparece con un pan dulce hecho por monjas alemanas tan perfecto y exquisito que, a su lado, el tuyo parece un absurdo pastelito con frutas secas. Y eso no es todo. Durante toda la noche te desautoriza y le da helado a tu hijo, le tira huesitos del asado al perro, te reorganiza los portarretratos del living, te avisa que tenés las plantas secas y te critica la ensalada de frutas. Y todo edulcorado con la más falsa diplomacia para que no puedas contestarle lo que se merece: que es una bruja, que trajo el pan dulce a propósito y que al salir cierre bien la puerta.

El cuñado amarrete

En todas las familias existe un miserable que llega a la cena de Año Nuevo con la cara blanca de hambre y una sidra caliente en la mano que le regalaron en la oficina. Ni siquiera cuando festeja en su propio hogar se comporta con dignidad. Con la excusa de que él puso "la casa", se cree con licencia para esperar a todo el mundo con dos gaseosas berretas y un balde lleno de hielo. Con él no hay salida posible: si se dividen las compras y le tocan las ensaladas, aparece con dos papas crudas y un huevo. Si, en cambio, se dividen los gastos, huye antes de agarrar la cuenta y jamás vuelve a mencionar el tema. Lo mejor es pedirle las bebidas en una lista que incluya marca y cantidad o decirle directamente que tiene que devolverle 140 pesos a la suegra. Pero no nos engañemos, el amarrete siempre tiene estrategias nuevas para esconder la billetera.

El ex marido

Entre una pareja de divorciados, la gran pelea del año llega en diciembre, cuando hay que organizar con quién van a pasar los chicos Año Nuevo. Como si conociera tus planes de antemano y hubiera urdido una maquiavélica estrategia para arruinarte el festejo, tu ex siempre quiere el mismo día que vos. Si acordaron un año cada uno, él no se acuerda de qué fecha tuvo el año pasado, o necesita cambiarla porque los quiere llevar a la costa a conocer a su novia nueva. Si, en cambio, la que se quiere ir de viaje sos vos, desaparece dos días antes imprevistamente y te deja a los chicos desorientados en lo de tu suegra. Pase lo que pase, siempre se las ingenia para transformar las fiestas en una guerra. Y cuando no lo hace es porque viene algo mucho peor: le piensa regalar a tus hijos un celular con 3G y un rifle de aire comprimido para que vos se los incautes y quedes como la mala de la novela.

La prima vaga

Todas las familias tienen una garrapata holgazana que no sabe cocinar, no levanta un solo plato, no ayuda con la mesa ni se ofrece para lavar al terminar de comer. Su única función es hacerles chistes coquetos de doble sentido a los nenes de 12 años, fumar como un cacique, reírse a los gritos, hablar por celular con las amigas y devorar como una boa constrictor todo lo que prepararon los demás. Sus frase preferidas son: "¡¿Tendrás un vasito?!" –un eufemismo para pedirte que te levantes y le traigas una copa– y "¡Te mataste!" –una suerte de felicitación que deja en claro que ella sería incapaz de preparar la cena–. En general, se va a la una de la mañana porque tiene una fiesta, luego de haber dejado el living patas para arriba y haber arrasado la heladera como una langosta, no sin antes haber ocupado el teléfono toda la noche y haber seducido al marido de tu mejor amiga durante toda la cena.

El hijo de tu pareja

Luego de un año de evasivas y postergaciones, las fiestas son la cita obligada para conocer e intimar con el hijo de tu nueva pareja. Previsiblemente, vos estás aterrada porque es la primera vez que cocinás y el nene está enojado porque es la primera vez que sus padres no están juntos en la cena. Es en vano esmerarse: no te dirige la palabra, dice que la comida no le gusta y te trata mal delante de toda tu familia. Es fácil pensar que es un nene y que la situación es difícil. Lo terrible es bancarse calladita y comprensiva cuando el nene rompe en llanto y le pide a tu pareja que no vayan a la fiesta de tu trabajo o que encierren a tu perro en el fondo…

El marido gastador

Al contrario de lo que uno cree, el peligro no siempre son los otros. Ni siquiera en el confort de tu hogar estás a salvo de la masacre navideña. Mientras administrás armoniosamente tu presupuesto en regalos para cumplir con todo el mundo sin tener que hipotecar la casa, tu marido se cree que es el dueño de la fundación Evita Perón y decide repartir tus ahorros en hacer feliz a otra gente: amenaza con regalarles un pony a los chicos, se gasta 400 pesos en petardos, compra veinticuatro botellas de champán Cristal y le da cien pesos a cada sobrino como adelanto de Reyes. Desde el 20 de diciembre en adelante, tu única misión es impedir que compre una pileta nueva o que le regale un perro a la nena, y así y todo es en vano. El siempre tiene una excusa para despilfarrar. Después de todo, un poco de razón tiene: la plata es para gastar y hacer feliz a la gente querida. Pero ¿es necesario gastarla en alcohol, cañitas voladoras y animales enanos? ¿No podemos ser felices con un poquito menos?

Por Carolina Aguirre



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  • 10

    gimenafobicaso
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    07.01.09

    19:54
    Perdón, no es Para Tí, es Ohlala. Jaajajajajajaja

  • 9

    gimenafobicaso
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    07.01.09

    19:53
    Fallido: no es Para Tí, es Ohlala. Perdóooonnnn :P

  • 8

    gimenafobicaso
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    07.01.09

    19:52
    Pandyx, concuerdo en que la nota es una gilada, pero estamos en la revista Para Tí, no es el manifiesto comunista. Y supongo que sos hombre, por lo que comentás. Te recuerdo o te informo- por si acaso vivís en un iglú- que en este país, con casi la mitad de la población pobre, las únicas esposas que viven sin laburar y, quizás, van al gim y tienen un tiempo para ellas, son las de barrio norte. El resto labura, se rompe el cu*lo pariendo y educando a los hijos, limpiando la casa y cocinando. Y encima tiene que aguantar que el marido pretenda ser dueño y amo de las decisiones y vidas ajenas porque- quizás- trae el sustento a la casa o el sueldo más grande. Hooola, esto es Argentina, criatura.

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