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Animate a dar el salto

¿Tu emprendimiento está creciendo y te parece que es el mejor momento de despegar? Aquí, algunos consejos para que tomes la decisión correcta.

¿Cuándo un proyecto está listo para crecer?
Tus ventas están cubriendo los costos de tu negocio hace tiempo y estás teniendo ganancias crecientes. Superaste las expectativas comerciales que tenías cuando empezaste. Tenés más demanda de la que podés llegar a atender. Ese es el primer motor que te alienta a transformarte en una empresa más grande. Pero tenés que considerar otros aspectos, que te darán la pauta de tu madurez empresarial.

¿Podés manejar una estructura más grande? ¿Lograste avanzar en el conocimiento del producto o servicio que prestás? El personal, ¿está conforme?, ¿alcanzó la retribución adecuada a su esfuerzo?, ¿está compenetrado con tu emprendimiento? Por otro lado, ¿pudiste ahorrar?, ¿reinvertiste algo de lo que ganaste en tu negocio?, ¿te costó hacerlo o te resultó placentero? Evaluar estas preguntas te puede dar idea del punto en el que estás. La solidez del proyecto debe ser fuerte para lanzarte, porque para dar el salto te tenés que impulsar y no podés hacerlo desde arenas movedizas.

¿Qué precio voy a tener que pagar?
No creas en la mirada simplista de duplicar la cantidad de productos y ganar el doble. La regla de tres simple no existe en los negocios. Un incremento de cualquier tipo siempre trae consigo costos extras monetarios y también de los no cuantificables. Más personal, más producción, nuevos locales, más equipos: todo significa inversión y mayores costos de mantenimiento, y también implica más coordinación, más espacio requerido, más proveedores, más clientes a quienes atender, más materias primas, más horas de dedicación o de preparación para delegar.

Los costos numéricos son los más simples de trasladar a un papel y recortar o duplicar. Pero aquello que no ves será lo que te traiga problemas en el crecimiento. Por eso, prestá atención a los intangibles que a las cuentas.

¿En qué crezco?
No siempre crecer es "irse para arriba", entonces vas a tener que evaluar hacia dónde crecer. Estos podrían ser los desafíos:

Aumentar tu personal. Si te dedicás a comercializar un servicio, un modo de crecer es salir a buscar nuevas cuentas. Más vendedores te podrían ayudar, pero pensá que contratar también es capacitar. La "cultura" que impusiste en tu proyecto es parte de tu éxito. Si esa cualidad se diluye entre gente nueva, empezás a perder.

Abrir un local de venta al público o agregar nuevas bocas. Además del personal necesario, la coordinación entre esas sedes va a ser indispensable. Va a ser necesario desde que cuenten con identidad coherente en cuanto a la imagen, hasta un sistema de facturación y stock que te asegure control.

Producir más. Tendrás que evaluar la compra de tus insumos (podrías hacerlo a mejor precio, pero ¿tu proveedor puede satisfacer la nueva demanda?). Además, ¿tus equipos están en condiciones de enfrentar una mayor producción?, ¿tenés dónde almacenarla?, y lo más importante: ¿sabés quién va a comprar la mercadería?

¿Cómo armo un plan de crecimiento?
Primero deberías hacer una estimación de cuánto y en qué plazo vas a "pegar el estirón". Luego, qué costos te va a significar y cómo vas a bancar económicamente ese proyecto. Tendrás que plantearte objetivos numéricos (cuánto querés vender en dinero o en cantidad de productos) y cualitativos (cómo llegar a ser más reconocida, o lograr mejor calidad). En función de estas metas y del conocimiento que ya tenés del mercado, programá las acciones concretas: dónde buscar más personal de ser necesario, con qué perfil, cuánto te va a costar la búsqueda y la incorporación. Si vas a abrir un local, ¿a la calle o un showroom?, ¿dónde sería?, ¿hasta cuánto podés pagar de alquiler?

¿Contrato un asesor?
Los que llegaron lejos aseguran: "Para lo que no sé, me rodeo de los que más saben". Un asesor que te ayude en tu "salto" puede hacerte errar menos, pero elegirlo es una decisión compleja. Debería ser alguien que te acompañe a la meta que querés por el mejor camino. Huí del que quiera llevarte sí o sí por una senda y a un objetivo que no te convence, y aferrate al que te diga todo lo que hacés mal y que sea muy profesional en lo suyo.

Eso sí pensá en la balanza de costo/beneficio: que lo que pagues tenga retorno. Si no, podés embarcarte sola en el desafío, puede ser una aventura divertida si tomás las cosas con calma y te manejás con paso lento y seguro.

¿Cómo no perder el control y delegar?
Como en cualquier otra cosa, a mayor tamaño, menos control. Si hasta ahora conseguías clientes, les prestabas el servicio y les pasabas a cobrar, al crecer no vas a poder seguir haciendo lo mismo.

El gran dilema de las empresas conducidas por mujeres es delegar. Los planteos que surgen son dos (y se asemejan mucho a los de una mamá): "nadie hace las cosas como yo" y "¿dónde voy a encontrar la persona perfecta que cuide mi empresa y producto (casa e hijos)?". Cuando logres hacerte a la idea de que esas dos cuestiones no tienen la solución ideal, vas a poder relajarte y delegar.

¿Y si decido no crecer, fracaso?
Un emprendimiento no necesariamente es exitoso si es grande. Todo depende de cómo decidas medir el éxito. Si para vos es tener una cadena de locales y vender toneladas de productos, entonces probablemente tengas que vivir varias etapas sucesivas de crecimiento. Pero no todos quieren eso. Para algunas empresarias el placer del negocio propio está en canalizar una actividad creativa en un mercado reducido, o tener una tarea que les permita formar una familia sin estrés. Exito será alcanzar las expectativas que te hayas propuesto en un principio.

Para algunos emprendedores el crecimiento es la "zanahoria" que los estimula a seguir en carrera. Sin embargo, los desafíos pueden correr por otros carriles: experimentar con materiales, crear un nuevo servicio, llegar a clientes más exclusivos, mantener contenta a tu cartera de compradores. Crecer no significa "aumentar", sino madurar.

Por Flavia Tomaello

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  • 3

    26.08.08

    13:58
    carolyn_castillo

    muchas gracias por el consejo! saludos

  • 2

    26.08.08

    01:05
    captux36

    Hola, primero de todo, no se lo comentes a NADIE, hasta estar convencida de que verdaderamente te quieren ayudar. Un lugar por donde empezar, si la cosa es seria, el INPI, instituto nacional de propiedad intelectual. Sin ser escueta de lo que queres hacer, (tu invento) pedí que te ayuden, pero hasta no tener todos los recaudos, NUNCA termines de explicar la esencia de tu idea, hasta que verdaderamente presentes la documentación para hacerte dueña del invento. El INPI esta en Paseo Colon 717, Capital Federal, tienen pagina web. Saludos y suerte

  • 1

    25.08.08

    14:15
    carolyn_castillo

    Hola! yo tengo un pequeño invento, que podria desarrollar. pero no se como empezar, donde registrarlo etc. alguna idea?? saludos

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