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Cómo armar tu propia empresa (aun estando empleada)

Consultá esta guía práctica para emprender aunque trabajes de 9 a 18 y empezá a poner en marcha tu proyecto comercial

Por Denise Tempone | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Si tu proyecto requiere una actividad física (como fabricar, ensamblar, hacer envíos o brindar servicios), solo vas a poder hacerlo en tus ratos libres.  Foto: Ilustración Elda Broglio

Roma no se hizo en un día. Y tu proyecto más importante tampoco va a surgir de la noche a la mañana. El 80% de los emprendimientos que prosperan arrancan mientras sus creadores trabajan duro y parejo... para otros.

Pero para hacer una transición ética, equilibrada y saludable, no quedarte sin vida personal, sin perjudicar a la empresa para la que trabajás actualmente y sin restarle energía a tu proyecto, es necesario tener un plan. Quienes ya lo lograron tienen estos consejos para darte:

No descuides el presente por invertir en el futuro. Aunque perfectamente podés contestar mails sobre tus temas desde la oficina y resolver algunas gestiones online, lo ideal, especialmente para tu salud mental, es que tu proyecto personal tenga su propia franja horaria de dedicación exclusiva. Es importante que recuerdes que tu trabajo actual tiene que tener la prioridad.

Discreción, la reina de los buenos modales. Aunque en tu trabajo "oficial" todos sepan que tu "kiosquito" te apasiona, e incluso te apoyen, no conviene que ventiles todo ni que te muestres apasionada a full durante tu jornada laboral. Lo que hagas en ese ámbito tiene que estar cubierto por un manto de discreción: contestá los llamados fuera de tu mesa y reservá las conversaciones importantes para el almuerzo.

Mirá tu trabajo fijo como una contención, no como una cárcel. Puede que no te guste o te canse, pero lo cierto es que, hoy por hoy, es el combustible necesario para poder desarrollar otras facetas. Si se te hace insostenible, enumerá las razones por las que necesitás de tu trabajo: la idea es que te conectes con la gratitud más que con los límites.

Usá la astucia. Armate listas que puedas resolver desde tu lugar de trabajo sin interferir con tu performance. Hacer research o analizar la competencia son asuntos concretos que podés encarar en un rato libre, aun desde el celu.

Aprovechá lo que tu trabajo te ofrece para crecer. Actualmente, no debe existir un trabajo del que no puedas aprender algo que te sirva para tu proyecto propio. Desde temas administrativos hasta cursos específicos, lo importante es estar atenta a todo lo que te aporte crecimiento. Unir objetivos es lo mejor que te puede pasar para optimizar tu desempeño personal, tu proyecto y tu trabajo actual.

Preparate para invertir tu mayor capital: el tiempo. Si tu proyecto requiere una actividad física (como fabricar, ensamblar, hacer envíos o brindar servicios), solo vas a poder hacerlo en tus ratos libres. Tal vez hasta termines usando los fines de semana y las vacaciones para hacer crecer lo tuyo. Estar dispuesta a hacer el sacrificio te permitirá transitar la semana con menos ansiedad. El secreto es entender esto como una inversión: el tiempo es tan valioso como el dinero a la hora de hablar de capitales.

Disfrutá de los beneficios de pertenecer. Hay detalles que se hacen un poco más cuesta arriba si trabajás de forma independiente, como ganarte la confianza de los bancos o el plan médico. Si estás pensando en dar el salto de tu posición de empleada a la de emprendedora, aprovechá el momento para pedir extensiones de monto en tu tarjeta de crédito, por ejemplo.

Buscá aliados en el mundo exterior. Puede ser tu mamá, una amiga o tu pareja, pero vas a necesitar a alguien de afuera que te saque las papas del horno cuando haya que resolver cosas urgentes. Esa ancla con el mundo exterior es fundamental para empezar a crecer. Porque el camino del emprendedor no se trata solo de diligencias, sacrificios y trámites: a la hora de empezar a crecer, vas a necesitar un apoyo, alguien que crea en vos y con quien puedas compartir tus dudas y soñar en voz alta. .

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10% emprendedor, Patrick J. McGuinnis (Aguilar, US$ 12).  Foto: Prensa

Patrick J. McGinnis es un exitoso emprendedor. Después de diez sólidos años en Wall Street, armó su propia empresa y escribió este libro, 10% emprendedor (Ed. Aguilar, donde sostiene que no te hace falta más que el 10% de tus recursos y de tu tiempo para armar tu propio emprendimiento.

¿Estás con ganas de armar un proyecto propio? ¿Cómo venis de tiempo para dedicarle? También leé:Jane Goodall: "Cada pequeña especie tiene un rol que interpretar" yFábrica OHLALÁ! Un nuevo encuentro con las lectoras

Experta consultada: Andrea Churba, coach laboral. A partir de terapia sistemática y ontología del lenguaje, creó su propio método: Business Therapy.

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