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Parejas con hijos: "No tenés paciencia"

Por María Gabriela Palleros

Twitter:  @PallerosM   |  Mail:  Pallerosg@gmail.com  | 

 
 

Los primeros tiempos posteriores a la llegada de un hijo no son fáciles, lo dice todo el mundo y no por eso deja de ser verdad, pero el punto es que uno cree que puede con todo hasta que le toca vivirlo. La llegada de un hijo, es un hecho extraordinario y maravilloso que atraviesa todas nuestras emociones, y tantas transformaciones, sin duda, provocan que se alteren todas nuestras estructuras. No sólo se modifican nuestras rutinas, sino que además, la dinámica que teníamos como pareja también se ve afectada.

 
La transición de pareja a familia es un proceso, no siempre es fácil.  Foto: Pixabay

Hasta ahora éramos dos, y ya conocíamos cada tiempo y ritmo de la relación, de a poco habíamos aprendido nuestros límites y limado las asperezas lógicas de una convivencia, pero de repente todo eso entra en caos, mezclado con el cansancio y los cambios que vienen implícitos en nuestros nuevo rol como padres. Acá está lo fundamental, porque antes nos conocíamos como pareja, y ahora nos estamos descubriendo en un lugar distinto, en el terreno parental, que sin duda todos lo transitamos de manera diferente.

Pasar de pareja a familia

No es malo el caos. Cada ciclo vital nuevo trae consigo sus crisis y transformaciones, si esto no pasara, no estaríamos vivos, dado que es inherente a todo ser humano. A veces sentimos que las cosas se desbordan, cuando en realidad lo que sucede es que están buscando una nueva forma. Debemos evitar pensar que si algo no encaja como encajó siempre, es porque está mal, en lugar de atarnos a eso, debemos pensar encómo construir una nueva manera para lograr que todo se reacomode .Por eso es importante, como pareja, no detenernos en alimentar conflictos, yde ese modo poder compartir juntos qué es lo que a cada uno le está sucediendo.

Más de una vez resulta más simple decir "vos no tenés paciencia", o "vos nunca me ayudás", cuando aparecen las funciones nuevas vinculadas a nuestro reciente rol parental. Esto es así porque siempre nos cuesta menos poner el foco en el otro que en nosotros mismos, pero lo naturales que ambos estemos en crisis frente a tantos cambios que estamos viviendo, y es justo en esos momentos, donde el estrés tiñe una mera discusión en un verdadero conflicto de pareja. Acá es donde necesitamos desactivar la situación, y no exigir más paciencia, sino ambos estar dispuesto a tenerla con el otro, para correrse de la queja y lograr acompañarnos, dado quesólo de esta forma, vamos a poder llevar adelante una buena adaptación.

Pautas a tener en cuenta para lograr este proceso:

 
Todos nuestros hábitos, la rutina empiezan a girar en torno al nuevo miembro de la familia.  Foto: Latinstock

.Manejar la empatía. Poder ponernos en el lugar del otro y no pensar que los cambios son únicamente para uno de los dos. Corrernos de lugares combativos, y alcanzar juntos un vínculo másfuerte en vez de llevarlo al extremo.

.Usar nuestro diálogo para compartir y no para exigir. La demanda constante no genera soluciones, debatir juntos los conflictoses lo que va ampliar nuestra visión. Disponer nuestra energía en función de recriminaciones, nos quita tiempo y fuerza para poder analizar las situaciones.

.No temerle a los cambios. Sentirnos amenazados porque las cosas cambian, nos hace resistirnos a que lo nuevo nos transforme. Querer que la dinámica de la pareja sea siempre igual no sólo nos quita flexibilidad, sino que no le da lugar a que la relación crezca.

.Darnos espacio para reencontrarnos en los nuevos roles. Todo proceso lleva tiempo, y lograr una buena adaptación no es la excepción. Ambos debemos lograr primeroa nivel personal asimilar los cambios para que después nuestra relación los vaya de a poco transitando.

La llegada de un hijo es una etapa extraordinaria de una pareja porque, sin dudas, marca un antes y después. Por eso es normal que todo nuestro mundo se sacuda y entre en crisis, pero no nos referimos a una connotación negativa, sino al carácter transformador que tienen estas situaciones, que nos dan la oportunidad de volvernos permeables a todo lo nuevo que estamos viviendo.

Ambos debemos tener paciencia, pero no sólo hacia el otro, sino también con nosotros mismos. Esto es importante, para no empantanarnos en la idea de conflicto y poder disfrutar juntos todas las emociones que trae descubrirnos como padres. No luchemos contra el caos, aceptémoslo como parte del proceso de adaptarnos y con toda la flexibilidad necesaria que exija de nuestra parte, porque como se suele decir, los cambios son una puerta que siempre se atraviesa mejor si se abre desde adentro.

¿Te pasó discutir mucho con tu pareja en la llegada del bebé? ¿Cómo la piloteaste? También leé: Semana del Prematuro: la historia de Trini, que nació a los 6 meses de gestación y S.O.S: herramientas para combatir el estrés de fin de año

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