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Desastres de belleza que seguro te pasaron alguna vez

Queremos estar más lindas...pero algunas cosas pueden fallar

Por Constanza Boquet | Para Revista OHLALÁ!

 
 

El tatuaje es canchero...las ampollas no

 

Amamos pelar un lindo tatuaje en la playa, pero sabé que podés terminar con una reacción alérgica y que, si es así, vas a pasar más tiempo en la clínica que tomando sol. El que avisa no traiciona.

Confiás en el producto "salvador"

Ya estás lista para salir... y decidís ponerte un toque de ese aceite revolucionario para el pelo. ¿El resultado? Que tu amiga te pregunte: "¿Qué onda, no te bañaste?".

Lo casero cuesta caro

 

Te hacés un baño de crema con aceite de oliva y mayonesa para hidratar el pelo, pero llega el momento del horror cuando tu cita te dice que siente olor a ensalada.

Te pintás las uñas de noche

Es el único momento del día en el que tenés un ratito para vos y, en un ataque de ansiedad, querés probar ese tono nuevo. Pero el "efecto sábana" hace lo suyo y te levantás con un nail art único -y espantoso- para tu entrevista del día siguiente. Ojo ahí... Puede ser una buena manera de mostrar tus dotes artísticas.

Te cortás el flequillo sola

 

"¡Mah sí, muy difícil no puede ser!", pensás mientras les das rienda suelta a tu creatividad y tu vocación de coiffeur frustrada y buscás un tutorial de YouTube que te oriente. ¿Un camino de ida? Sí, pero de ida a la peluquería, para que te arreglen el desastre que te hiciste.

Te subís al vértigo del "quiero un cambio ya"

Vas a la pelu ilusionada, con fotos que robaste de Instagram con el último corte de Keira Knightley o el tono de Blake Lively, pero admitámoslo: NUNCA, jamás de los jamases, le van a pegar.

Te entrenás en delineado... y no

 

Un poco más arriba, otro poquito abajo... Y cuando te das cuenta, parecés un mapache, con dos círculos negros en los ojos. Y terminás saliendo con lentes de sol...

Te pega la innovación furiosa en fechas clave

¿Cuándo vamos a aprender que no hay que probar cosas nuevas en la previa de un día importante? Respuesta: NUNCA. Por eso le pedís al peluquero un peinado trendy para ir a la cena de fin de año en la ofi... ¡y sos el hazmerreír de la fiesta con tus trencitas afro al estilo boxeadora!

Te depilaste el bozo. ¡Y todos lo saben!

 

Te pasaste con el tiempo de la cera y ahora no hay corrector que cubra ese bigote rojo fuego incareteable con el que vas a convivir... ¿¡una semana!?

Te depilás en tu casa y te pegoteás la vida

Va todo bien hasta que tenés que sacar la cera: no tenés el coraje de pegar el tirón y la tarea se vuelve tan imposible que la ingle te queda pegada y terminás sufriendo el triple.

Te subís a las últimas tendencias de make up

 

Sí, viste unas fotos en Instagram con una propuesta re jugada. Pero el problema es que nadie te frenó a tiempo y, cuando llegaste a la reunión familiar, tu sobri te preguntó dónde pintaban esas caritas de animales tan lindas.

Usás aparatos sin tener experiencia

Ser amiga del arqueador de pestañas es lo más, porque puede llevarte a encandilar a todos con tu mirada... o a quedarte con tus pestañas en la mano cuando lo intentás usar sin conocer la técnica.

Te hacés la tintura en tu casa

 

Y, de paso, aprovechás para ahorrar un poco en peluquería. Pero la tintura casera te conduce al indeseable tono Naranjú o efecto rainbow. Y un domingo a la noche, con todo cerrado, no te queda otra que aceptar tu nuevo apodo en la oficina: la novia de Chucky.

Te copás con la pincita de depilar

 

Pero MUCHO. Son esos días en los que -frente al espejo con aumento, que te muestra los pelos que ni sospechabas que tenías- te cebás y en el envión no advertís que estás por cruzar la delgada línea entre tener y ¡NO TENER cejas!

¿De qué otros "desastres beauty" fuiste víctima? Además te mostramos Los 3 errores más comunes que cometemos para combatir la celulitis

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