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¡GRACIAS! Más de 7000 personas disfrutaron del OHLALÁ! FEST

Este evento que venimos soñando y planeando hace tanto, finalmente se llevó a cabo y estamos felices con el resultado.

Por María Eugenia Castagnino | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: OHLALÁ!  / Fernando Dvoskin

Hoy fue un día que no nos vamos a olvidar nunca: logramos reunir a nuestra comunidad de lectoras y seguidoras en un festival único, lleno de experiencias especialmente pensadas para nosotras. Demostramos que cuando muchas mujeres se juntan con un espíritu común, suceden cosas increíbles. Hoy Tribuna Plaza de Palermo explotó y se convirtió en una celebración de la femineidad y de la primavera, con más de 7000 personas que participaron de todas las actividades.

Música protagonista

 
Foto: OHLALÁ!  / Fernando Dvoskin

Los highlights se sucedieron desde las 13 hasta las 21 en varios espacios diferenciados. En el escenario principal, la música indie fue la protagonista indiscutida. Por ahí desfilaron grandes amigas de la revista, como Deborah De Corral, Rosario Ortega + Potra, las Bourbon Sweethearts, Silvina Moreno, Titi Stier, Nina Vais y Swing Inestable Quintet. Pero también la energía del baile y el movimiento estuvo a cargo de Dafne Schilling, la embajadora del yoga booty ballet, que hizo vibrar a la multitud al ritmo del Shake it! -un baile aeróbico y sensual- y la alegría de la pizzica italiana -un tipo de tarantella que se danza de manera circular-, guiada por Verónica Morello, fue ganando adeptos en las calles del predio, donde, a cada paso, el ritmo iba contagiando a todos los participantes en un baile colectivo multitudinario.

El poder del hacer

En una época en la que el emprendedorismo femenino está en alza, el festival también se hizo eco de la tendencia a través de talleres y workshops: el primero estuvo a cargo de las influencers Lulu Biaus y Yan De Simone, del cual las mujeres se llevaron una guía con herramientas prácticas para empoderar sus negocios y potenciar su branding personal. "La propuesta del taller tuvo que ver con trabajar y poner en valor nuestras aptitudes, gustos, pasiones, sincerarnos con aquello en lo que somos buenas y partir de un ejercicio en el que reconocimos esto, tratamos luego de aplicarlo al emprendimiento y así descubrir las debilidades para trabajar sobre ellas o buscar ayuda", cuentan Yan y Lulu.

Y así, como una especie de yin y yang, también hubo espacio para hablar y reflexionar a partir de los fracasos, porque la movida internacional de las Fuck Up Nights, un movimiento global que da charlas en más de 238 ciudades del mundo, también tuvo una edición dentro del festival, con tres oradoras que contaron sus historias y que, entre risas y emoción, transmitieron sus aprendizajes a partir del error.

Así lo define Alejandra Marcote, una de las organizadoras de la edición Buenos Aires: "Estamos convencidos de que se aprende más de las historias de fracaso que de las de éxito. Porque es normal cometer errores si queremos innovar; el error no debe convertirse en un estigma, sino en una instancia de aprendizaje, y para ello es necesario poder compartirlo y analizarlo".

Tan iguales, tan distintas

 
Foto: OHLALÁ!  / Fernando Dvoskin

Como la naturaleza femenina es tan compleja y abarca tantos mundos y tantos intereses, las actividades de OHLALÁ! Fest se fueron multiplicando para ofrecer una alternativa atractiva para todos los perfiles. Las asistentes al domo de meditación tuvieron la chance de encontrarse un rato con ellas mismas, o de disfrutar luego de un workshop de tarot femenino a cargo de Dalia Fernández Walker o de una charla para potenciar el "autoamor" con las hermanas Pía y Luchi Numer.

Tampoco faltaron propuestas para las foodies, que no se perdieron la clase de cocina con Juliana López May, el taller de tragos con plantas aromáticas de Compañía Botánica y la recorrida por los foodtrucks de comida saludable, además de compartir mates y cosas ricas sentadas en el pasto y en las mesas comunitarias.

Y mientras todo esto sucedía, una fila de mujeres esperaban su turno para domar un unicornio mecánico que ocupaba el centro del predio, y un poco más allá, otras tantas dejaban su marca en un puño alzado gigante, liderado por la artista plástica Candelaria Carballo, que al finalizar el festival se transformó en una obra de arte colectiva.

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