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Date por amada

Construí un espacio interior de autoestima, seguridad y confianza en el que ya no necesites pruebas de quiénes y cuánto te quieren.

Por Cecilia Alemano | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Lucas Engel. Realización de Diego Andrés Martinez (DAM). Producción de Virginia Gandola

¿Cómo darnos por amadas en un mundo donde todos parecemos pedir -como en la serie- "please like me", o sea, "por favor, gustá de mí"? ¿Quiere decir que tenemos que creernos mil al estilo "todos me aman"? ¿O que tenemos que fabular un supuesto amor más que recibirlo? Nos dijeron los cuentos y las pelis de Hollywood que el amor se conseguía y que se trataba de dar con tu otra mitad. Pero para las que somos de carne y hueso, la peli de la vida siguió y muchas veces nos tocó ver que un amor de pareja puede llegar a su final y que, sin embargo, algo más nos mantiene andando. Así que hagamos la prueba de sacarle a Cupido su manojo de flechas por un rato y hablemos de amor en otro sentido. Menos romántico y menos externo a nosotras. Hablemos del amor como una energía que nace en nosotras y que fluye. Preparémonos para aceptar esta idea tranquilizadora: al no ser un objeto, el amor no se encuentra; al no ser un verbo, no necesita acción ni relato. El amor simplemente ES.

UN REGALO QUE TE DAS VOS MISMA

Cuentan que en la Selva Negra de Alemania hay un ciervo que se siente muy atraído por el perfume del almizcle, y se pasa la vida buscando la fuente de ese olor. Anda incansable intentando encontrar esa fragancia sin darse cuenta de que la secreta él mismo a través de una glándula muy cerca de su ombligo. Igual que el ciervo, nosotras (y por lo general, todos) buscamos siempre algo más sin percibir conscientemente que lo llevamos con nosotras. ¿Cuántas veces en pareja, en familia o dentro de un grupo de amigos nos sentimos solas y sin dirección? Podés tener mil ochocientos likes en Instagram, pero aun así seguir sintiéndote no amada. ¿Por qué la lluvia de corazoncitos no llena el vacío? Porque el amor tiene una naturaleza muy distinta a la de la admiración. El amor pertenece al orden de las cosas espontáneas, así que difícilmente accedamos a él por un acto voluntario.

También es distinto de la atención. Imaginá que andás necesitando mimos y empezás a quejarte de lo poco afectuosa que es tu pareja. Lográs que te preste atención. ¿Eso es amor? No. ¿Vos te sentís mejor con vos misma? Tampoco. Imaginate ahora que estás aburrida. Buscás a una persona que esté aburrida como vos para intercambiar aburrimiento. O peor, le exigís que te divierta. No es el plan, ¿o sí? Cuando el amor lo demandás, sin darte cuenta lo estás destruyendo. En el momento en que buscás reconocimiento, en que pedís o exigís amor -y sobre todo pruebas de él-, empezás a generar una dinámica de duda. Todo lo que podemos hacer es crear el terreno fértil para que ese amor germine y crezca.

Como dice nuestra psico, Inés Dates, el amor se regala y, como todo regalo, lo único que tenemos que hacer es recibirlo con alegría. Ni mendigar ni exigir. Al fin y al cabo, nadie tiene ganas de darle a alguien lo que no sabe recibir. En cambio, si vos contás con que la otra persona está ahí para disfrutar, crecer y experimentar con vos..., cuando das por hecho que sos querida, se construye todo de un modo mucho más abundante y fluido.

Por eso, aunque suene obvio, el principio por detrás es que si nosotras queremos tener una buena relación amorosa con alguien, primero tenemos que estar bien y amarnos a nosotras mismas, porque compartimos naturalmente aquello que tenemos dentro.

SENTIRTE AMADA

Hay un diálogo de la película El Ladrón de orquídeas, del genial Spike Jonze, que nos sirve de disparador para para pensar el autoamor:

-Yo amaba a Sarah, Charles. Era mío, ese amor. Yo era el dueño. Ni siquiera Sarah tenía derecho a quitármelo. Puedo amar a quien quiera.

-Ella pensaba que eras patético.

-Ese era su asunto, no el mío. Sos lo que amás, no aquello que te ama. Eso es lo que decidí hace mucho tiempo.

Sentirte amada es lo opuesto a sentirte aislada. Tiene que ver con sentirnos vistas, tenidas en cuenta y cuidadas. En su conferencia "Feeling loved", el psicólogo Rick Hanson explica que los seres humanos, para sentirnos amados, necesitamos primero vivenciar la experiencia de ese amor y después instalarla en nuestra estructura neuronal. Pero, al parecer, la mayoría de nosotros somos buenísimos para activar ese sentimiento pero fallamos en dejarlo seteado en nuestra mente como un lugar al que recurrir cuando lo necesitemos.

En este punto, la psicología, las neurociencias y la espiritualidad coinciden: para sentirnos amadas, necesitamos amar. Y mucho. Marianne Williamson, en su libro A return to love, lo dice de manera muy elocuente: "Algo increíble ocurre cuando nos entregamos y simplemente amamos. Nos fundimos en otro mundo, un reino de poder que ya está dentro de nosotros. El mundo cambia cuando cambiamos. El mundo se suaviza cuando nos suavizamos. El mundo nos ama cuando elegimos amar el mundo". Pero... ¿cómo revelar tu autoamor?

Desarrollá fortaleza

 
Foto: Lucas Engel. Realización de Diego Andrés Martinez (DAM). Producción de Virginia Gandola

Si estás en peligro, no te sentís amada. A veces buscamos aprobaciones desde el afuera, sin primero mirarnos adentro y ver cómo estamos, cómo nos sentimos. Por eso, antes de salir al mundo, la clave es armarte a vos misma como alguien fuerte, prestando atención a tu sostén. Y cuando decimos sostén, esta idea tiene mucho (o todo) que ver con tu cuerpo. Él es tu templo, tu hogar primario, el espacio que habitás y llevás con vos a donde vayas. Tan solo cambiando la posición de tu pecho, de tu espalda, y sintiendo tu apoyo en la planta de los pies, vas ver cómo tu cuerpo se planta de otra manera. Respirar también es una herramienta poderosísima para sentirte en eje. Querer cambiar tus emociones desde la mente es difícil, pero la respiración puede ayudarte en esa tarea. Es una herramienta práctica, gratuita y siempre accesible. Una buena postura, buena alimentación y buen descanso hacen el resto.

Lográ focalizar

Nuestra mente, a través de los sentidos, está orientada hacia el afuera. Pero, a diferencia del cuerpo, al que hay que entrenar para que sea fuerte, ella se hace más aguda y clara cuanto menos la esforzamos. ¿Cómo? Haciendo pequeños espacios a lo largo del día para frenar los estímulos externos y experimentar su suavidad y uniformidad. A eso se llama meditación, sea sentada en un almohadón, corriendo, nadando o pintando. Buscá esa actividad que te ponga en blanco y sostenela como un hábito saludable. Por ahí también pasa el amarse más.

Aceptá quién sos

Es raro que puedas amarte de verdad si te conocés poco. Porque te amás de verdad cuando también sos consciente de tus no logros y tus fallas y los abrazás. Llega un momento en que tenés que parar la autoevaluación y decirte: "¡Ya está! ¡Esto que soy me alcanza!". Como dice Jeff Foster en su libro La senda del reposo, se trata de amar incluso la parte nuestra que se siente indigna de amor: "La aceptación no significa que algo desagradable vaya a desaparecer -dice él-. No intentes aceptarlo, más bien reconocé que eso ya fue aceptado".

Construí "autoapego"

Cuando éramos chicas, sentíamos el placer de que nos cuidaran. Quedarnos a dormir en la casa de amigos, andar en bicicleta... Podíamos salir a explorar el mundo porque sabíamos que existía un lugar cálido y pleno de amor al que volver, donde había un baño caliente, una rica comida, donde nos tapaban y nos daban un beso antes de ir a dormir. Es una experiencia amorosa que podemos recuperar en la adultez, y no necesitamos de nadie más que nosotras. ¿Viste cuando decís: "Ah, no, chicas, yo hoy me quedo, me doy una ducha, me como algo rico y me meto a la camita a ver un capítulo de Game of Thrones"? Es exactamente eso.

Potenciá tu seguridad

Es ya legendaria la frase de Mirtha Legrand que dice: "Como te ven, te tratan". Bueno, así funciona. Siempre creímos que debíamos ser correspondidas en el amor para sentirnos seguras. ¡Y es justo al revés! Dice el psicoanalista y filósofo Erich Fromm que cuando tememos conscientemente no ser amadas, el temor real, escondido, es el de amar. ¿Por qué? Porque amar "significa comprometerse sin garantías, entregarse totalmente con la esperanza de producir amor en la persona amada". Así que vos mostrate segura de lo que sos, de lo que querés, confiá en eso y actuá en consecuencia. Agarrada de tu amor no te podés caer jamás.

¿CÓMO ENTRENAR EL MÚSCULO AMOROSO?

Te proponemos un ejercicio para alimentar tu autoamor, basado en los 5 aspectos de sentirte amada, desarrollados por Rick Hanson; podés hacer esta práctica con los ojos cerrados o abiertos. Permanecé un minuto o más contemplando cada sensación. Si aparecen pensamientos que no tienen nada que ver..., ¡es totalmente normal! Solo observalos, soltalos y volvé el foco sobre la actividad.

1) Pensá en situaciones en las que te sentís incluida. Lugares a los que pertenecés. Un grupo de amigos, un equipo deportivo, tu familia... Fijate si podés explorar la transición entre la idea de la inclusión y la sensación. Poné una mano en tu pecho y otra bajo tu ombligo. Percibí la sensación de pertenencia. Permanecé un minuto en este estado.

2) Un segundo aspecto de sentirte amada es sentirte vista, registrada. Esas personas que te comprenden y consideran. ¿Quiénes son hoy para vos? Pensá y conectate con esas personas que ven tu ser detrás de tus ojos. ¿Cómo se siente esta sintonía? Concentrate en esa sensación.

3) Ahora, focalizá en personas y situaciones que te hagan sentir respetada y valorada. Escenarios en los que alguien se siente agradecido hacia vos. Hacé lugar para estas experiencias en tu mente. Puede que hasta sientas cierta inadecuación o sentimiento de inferioridad.

4) Ahora, buscá momentos y personas que te hacen sentir que les agradás. El verdulero de enfrente de tu casa, la camarera del barcito donde tomás siempre café, mascotas que te buscan, amigos... Puede que sientas tu corazón abrirse, que sientas calor en tu cuerpo. ¿Cómo es la expresión en tu cara cuando sentís que gustás?

5) Por último, sentite amada. Enfocá en una relación. No tiene que ser perfecta. Está OK si solo en un pedacito de ella te sentís verdaderamente amada. Pueden ser personas del presente o el pasado... ¿Cómo es sentirte amada? ¿Qué pasa en tu cuerpo?

Ahora, probá sentir que sos lo suficientemente amada. Está perfecto desear más amor. Pero también puede ser un alivio decirte que en esta vida fuiste y sos lo suficientemente amada. Podés dejar ir la necesidad de ansiar amor, de aferrarte a él. Podés sentir que una paz increíble te recorre el cuerpo y que tu corazón se abre. Sentite amada y amante. Ya sea que sale o que entra, el amor es siempre el amor.

 
La senda del reposo, descubrir el valor necesario para amarlo todo. Jeff Foster. (Sirio, $440). Celebrando el amor Sri Sri Ravi Shankar. (El Arte de Vivir, $215). Volver al amor. Marianne Williamson. (Urano, $470). 

3 preguntas disparadoras

Revisá qué imagen tenés de vos misma y cuáles son tus aspectos más luminosos para abrazar y tenelos a la vista:

¿Cuales son los elogios que recibís de la gente que te quiere? Y si tuvieras que elogiarte a vos misma, ¿qué te dirías?

¿Cuáles creés que son tus principales capacidades?

¿De qué cosas tuyas te sentís orgullosa hoy?

Mi camino hacia el autoamor

Luchi Numer, creadora del Estudio Numer de maquillaje.

Siempre creí que si lograba tener "lomo" iba a ser feliz, respetada, amada, deseada y valorada. Pensaba que si lograba adelgazar, me iba a amar. Un día, me hizo ruido ese pensamiento, porque al resto de las personas las veía hermosas. De hecho, en mi estudio de maquillaje el lema es "explotamos tu belleza". No intentamos cambiar a las clientas, sino que cuando vienen, lo primero que les digo es: "Decime tres cosas que te copen de tu cara". Les cuesta encontrarlas, pero cuando lo logran, les enseño a resaltarlo y se sonríen.

Hace poco presté atención a todas las mujeres que admiraba, las analicé, las vi. Y fui descubriendo que el cuerpo no tenía nada que ver con el valor personal. Que era cómo cada una de las mujeres se sentía y se mostraba. Entonces empecé a sentir que soy súper valiosa. Pero de verdad, eh. Y así, empecé a amarme, valorarme y disfrutarme. Dentro de esa búsqueda, empecé a incorporar hábitos más saludables. Como una consecuencia del autoamor, me merecía estar en equilibrio. Estar conectada y contenta con lo que iba a hacer en el día: empecé a leer más, a ir al gimnasio, a museos, a comer sano. Aún hay días de autoboicot, pero me amigo con ellos y los surfeo de algún modo.

Amarte y valorarte no es un camino fácil, pero sí indispensable para poder abrirte y permitir que en tu vida entren cosas que te hacen feliz y se alinean con tus deseos.

Expertosconsultados: Lic. Inés Dates. Nuestra psicóloga. Matías Quinn. Coordinador y voluntario de El Arte de Vivir.

Maquilló y peinó Lucrecia Fontana para Sebastián Correa Estudio. Agradecemos a Victoria Herbts, House of Matching Colous, Florain y Rapsodia por su colaboración en esta nota.

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