revistaohlala.com

Aprendé a vivir con menos cosas

Te contamos las claves del autor Fumio Sasaki, éxito de ventas en Japón, para llevar una vida minimalista

Por Inés Pujana | 

 
 

Cuando acumulamos muchos objetos, la vida se nos complica: nos cuesta mantener el orden, no podemos limpiar, se contamina el espacio visual de nuestras casas, e incluso, hasta podemos perder la noción de las cosas que efectivamente tenemos. Para hacerte la vida un poco más simple, hicimos una selección de los mejores consejos del autor japonés Fumio Sasaki para encontrar la felicidad con lo esencial:

  • Soltá: estamos más acostumbrados a conservar nuestras posesiones que a tirarlas. La realidad es que todos somos capaces de despegarnos de nuestros objetos, solamente tenemos que encontrar los motivos para ponerlo en práctica. Además, desprenderse de las cosas es como ejercitar un músculo, una vez que adquirís la experiencia, cada vez se te hace más fácil.

 
Minimalismo a full para darle un poco de aire a la cabeza.  Foto: Photo by Breather on Unsplash

  • Entendé por qué no podés renunciar a tus cosas: El acto de tirar es una habilidad, por eso, si no somos capaces de hacerlo, está bueno preguntarse el por qué. ¿Es porque te salió muy caro? ¿Porque te lo regaló alguien? ¿Porque te da culpa no haberlo usado nunca? Analizarlo te puede ayudar a derribar algunos mitos y a superarlo. Y sí, quizás tu tía abuela no se enoje si se entera de que donaste el sweater que te regaló hace 5 años...
  • Deshacete de algo ahora mismo y convertilo en una prioridad: Si esperás tener tiempo, nunca lo vas a hacer. Hacelo y no lo pienses mucho. Seguro que hay algo en tu cartera que está pidiendo a gritos salir de ahí.

 
Una cocina con pocos objetos ¿un sueño posible?.  Foto: Photo by huyen do on Unsplash

  • Empezá con lo que es basura: Tirá los tarros vacíos y la ropa con agujeros y doná los electrodomésticos que se rompieron y que ya está claro que nunca vas a mandar a arreglar.
  • Pensá en la regla del año: si en las últimas cuatro estaciones no tocaste un objeto, lo más probable es que nunca vuelvas a hacerlo. Ni hablar si habías llegado al punto de olvidarte de su existencia. Si pudiste vivir sin él todo este tiempo, ¿qué te hace pensar que lo vas a necesitar a futuro?

 
Cuando los espacios están libres, es mucho más fácil limpiar.  Foto: Photo by Philipp Berndt on Unsplash

  • Mantené los espacios vacíos: cuando vemos una zona en la que no hay cosas, tendemos a pensar que es un lugar sin aprovechar y en seguida lo ocupamos. Error. Los espacios abiertos y desocupados aportan paz mental, nos dan sensación de libertad y abren la mente.
  • Prestá y pedí prestado: el apego a las cosas también puede verse como un deseo de no molestar a los demás, cuando en realidad, lo único que hacemos es apartarnos del mundo. Cuando pedimos prestado estamos abriendo la posibilidad de establecer un vínculo que no existía, además de aportar una excelente excusa para encontrarse.

 
Paredes blancas y espacios despejados, un placer para la vista.  Foto: Photo by Breather on Unsplash

  • Si sumás uno, restá uno: si querés comprar algo nuevo, la premisa fundamental es que algo salga. Con la ropa, por ejemplo, un buen recurso es tener un número limitado de perchas, para resistir la tentación de sumar más cosas. Ojo, esta regla solo aplica a los objetos del mismo tipo.

¿Querés más data? Buscá el libro de Sasaki: "GOODBYE, THINGS", de Rocaeditorial.

Si te interesó esta nota, quizás quieras leer: KonMari: cómo es el método que te ayuda organizar tu casa y tu vida // Ordenar es mágico

Compartilo
 
 
Notas más leídas
Revista Ohlala