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¡Se viene el segundo!

 
 

No se me notaba. La primera vez que Julieta nos dijo, a su manera, que yo estaba embarazada, todavía no se me notaba. Llevaba seis semanas con Camilo en la panza y dos de tener un nuevo test positivo en las manos.

"Tengo un bebé de globo", me dijo ella, y se puso un globo debajo de la remera.

 
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Otro día hizo un berrinche porque quería un chupete. "Si vos no usás chupete Ju", le dijimos. Pero ella, que nunca había agarrado, ese día lo hizo con ganas. Los abuelos cuando vieron la foto dijeron al unísono entre risas: "¿Vieron? Algún día lo iba a agarrar".

 
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Ese período coincidió con una particular devoción de Juli por los bebés de juguete y por la insistencia a mis amigas "¿Vos tenés un bebé en la panza?", "¿Vos tenés un bebé en la panza?", "¿Y vos?".

Con Fer nos maravillamos, ¿Cómo podía ser que ella supiera que ese vientre que la había cobijado durante nueve hermosos meses ahora estaba cuidando a su hermanito? ¿Será cierto que ellos recuerdan el olor del líquido amniótico y lo que reconocen cuando su mamá está embarazada es ese olor?

 
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Decidimos que si la ecografía salía bien ella iba a ser la persona en enterarte.

El lunes fuimos a la sanatorio nerviosos, con el corazón en la boca. Nos daba pánico que algo no estuviera bien. Queríamos escuchar los latidos y ver el saco con el embrión adentro. En el último tiempo varios conocidos habían perdido embarazos y nos daba terror que algo no estuviera en su lugar.

Con Juli, en cambio, siempre estuvimos confiados en que todo marchaba perfecto, nunca tuvimos miedo o incertidumbre por su futuro. Sin embargo, con Camilo no pudimos relajarnos hasta que nos confirmaron que todo iba bien. ¿Será que conocemos lo que es el amor por un hijo que el segundo nos agarra más sensibles y miedosos?

Por suerte todo salió según lo esperado. La ecografía fue un éxito.

 
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Esa noche nos sentamos con Juli y le contamos las novedades. En realidad, le confirmamos lo que ella sentía. Validamos sus sentimientos, los pusimos en palabras.

El hecho de confirmarle lo que sentía, la tranquilizó. Y a nosotros, claro, también.

Hoy llevo 16 semanas de embarazo, 16 semanas de sentirme poderosa y productiva. 16 semanas de dar vida y amor. 16 semanas de miedos, angustias y alegrías. Y 16 semanas de culpas. Porque recién ahora logro conectarme con el embarazo, porque hace dos años, en este momento yo ya estaba pensando cómo iba a ser el cuarto de Julieta, estaba haciendo natación, casting de obstetras y pensando formas originales de gritarle al mundo mi embarazo.

 
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Pero ahora tengo menos tiempo, más culpas y un millón de dudas: ¿Cómo se va a sentir Julieta cuando nazca Camilo?, ¿Cómo vamos a hacer nosotros para que ella no se sienta desplazada?, ¿Cómo es ser mamá de un varón?, ¿Cómo vamos a organizarnos?

 
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En unos meses se cumplen tres años del inicio de Padres Primerizos, el espacio que compartí con Leo Ferri cuando estaba embarazada de Julieta. Gracias por seguir del otro lado. Hoy este blog se renueva y vuelve a su esencia más primal. Volveremos a hablar de obstetras, de panzas, me miedos y de partos. Aunque se suma la experiencia por no ser primeriza y todo lo que trae ser mamá por dos.

¿Alguna más embarazada? ¿De cuánto están? ¡Yo espero para el 10 de noviembre!

Las espero en Instagram y en Facebook. ¡Buen fin de semana!

Debbie

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