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Consumo responsable para cuidar el ambiente

Por Karina Ocampo | Para Revista OHLALÁ!

 
 

En septiembre de 2015 se realizó una cumbre en la que los representantes de 193 países acordaban cumplir con objetivos para, entre otras cosas, acabar con la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia y combatir el cambio climático. Me acuerdo de haberlo visto en mi trabajo, sabíamos que se trataba de algo importante.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) forman parte de un programa en el que los países se comprometen a tratar problemas ambientales y sociales con la responsabilidad de desarrollar acciones para crear un mundo mejor.

Para que estos objetivos no queden en simples promesas, es necesario que los gobiernos tomen decisiones, pero que también que las empresas se adapten y nosotros lo tengamos en cuenta en nuestra vida cotidiana, porque a todos nos toca cuidar esta casa enorme que es el planeta.

Hoy me quiero detener en el ODS número 15:

"Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica".

En este sentido, el uso que hacemos de la tierra y lo que consumimos, dejan huella. La polémica sobre la Ley de Bosques tiene que ver con el uso de hectáreas que son destinadas a la investigación y a la conservación, pero que a través de una modificación en la ley, podrían ser explotadas para fines comerciales. La diversidad de la zona está en peligro, y ese desequilibrio nos afecta a todos, como también las represas del río Santa Cruz, que tienen previsto continuar con la construcción de la obra a pesar de las advertencias de las ONGs y los informes que alertan sobre las terribles consecuencias ambientales.

La información es una herramienta clave que tenemos a nuestro alcance, ¿qué podemos hacer con ella? Las redes sociales son útiles para enterarnos y difundir lo que sucede, pero cuidado, no todo lo que brilla es oro, y no todo lo circula es cierto, por eso es importante armar un grupo de fuentes confiables de personas y medios de los que conozcamos sus intereses y su orientación política. En estos tiempos cambiantes, los periodistas tenemos la responsabilidad de entender lo macro para llevarlo a lo micro, conocer bien las causas para explicarlas mejor y aportar datos para que todos tomemos roles más activos. Porque podemos ejercer presión con la información adecuada, tenemos el derecho de pedirle a los gobiernos que cumplan con el deber de proteger nuestro ambiente.

 
Lo que elegimos y lo que enseñamos puede ser parte de un consumo responsable..  Foto: Latin Stock

Desde este blog, mi objetivo es colaborar y dar a conocer historias verdes, que inspiren a otros con el ejemplo, hablar sobre alimentación consciente y ecología con una mirada sustentable, pero también mostrar que en medio del caos que parece invadirnos, hay acciones concretas que podemos tomar, y que van más allá del derecho individual de elegir lo que consumimos.

Ahí aparece el consumo responsable, que es ético, ecológico y social. ¿Qué hay detrás de las zapatillas o el celular que compramos? ¿Hay trabajo esclavo? ¿La empresa de productos de belleza, se ocupa de minimizar su impacto ambiental? Elegir solo por el precio nos es suficiente. Hoy, más que nunca, lo que compramos habla de lo que somos.

Se suele decir que las mujeres somos las administradoras de los recursos en el hogar. Y más allá de que hoy los roles son mucho más compartidos que en el pasado, en la familia, por lo general, somos las que tomamos las decisiones sobre los productos que compramos. Hablaba con una amiga sobre el tema, me decía que por falta de tiempo muchas veces terminaba comprando las salchichas y el sobrecito en polvo para la cena. Pensar que eso que comemos va a formar parte de nuestro cuerpo, y entender que los productos que se usan para su elaboración no son amigables para el planeta, es un primer paso hacia una vida más consciente. Y si bien el impacto cero no existe, podemos reducir muchísimo el daño que le hacemos a la naturaleza, y a nosotros mismos como parte de ella.

Otra amiga, Luciana, hace tiempo que salió del circuito de la compra compulsiva. Aunque le gusta la moda, por lo general comprar ropa clásica de buena calidad y que responde a las reglas del comercio justo. Usa pantalones básicos, algunos heredados de su mamá, dejó de importarle si sale un nuevo modelo de celular, y le gusta ir a las ferias de artesanos de Palermo, donde ya conoce a las chicas que hacen ropa con materiales buenos y duraderos. Ella cree que el cambio es contagioso, yo pienso lo mismo.

 
La empresa que te maquilla, ¿es sustentable?.  Foto: Latin Stock

Y ustedes, ¿cómo aportan para cumplir con los ODS? ¿Tienen tips de consumo responsable?

Les recomiendo que vean este video de la ONG Amartya



Me encuentran en kariuenverde@gmail.com o Kariu en Verde

Abrazo.

Kariu

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