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¿Quién nos alimentará en el futuro?

Por Karina Ocampo | Para Revista OHLALÁ!

 
 

¿Quién nos alimentará en el futuro? ¿Quién nos alimentará en un planeta en crisis?

Si la agroecología es el camino y la respuesta a nuestras necesidades ¿quiénes la van a practicar para alimentarnos?

 
El desafío es desarrollar una agricultura sostenible.  Foto: Latin Stock

Estas preguntas fueron disparadores de la conferencia que dio el profesor de la Universidad de Berkeley, Miguel Altieri, organizada por la cátedra de Soberanía Alimentaria, el miércoles 29 de marzo en el Salón de Actos de la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

Ante un auditorio que lo escuchó en silencio, y luego participó con preguntas, el profesor habló acerca de un problema de base, un error de conceptos que surgió a partir de la denominada "Revolución Verde" basada en un discurso que indicaba que la población estaba creciendo exponencialmente y los alimentos no alcanzarían para todos, entonces había que producir aun más para cerrar la brecha. Gracias a esta ideología se creó un sistema de educación, enseñanza y desarrollo agrícola, y en 1950 se trajo nueva tecnología, se plantaron grandes extensiones, y se abusó de los pesticidas para controlar las "malezas". Este pensamiento, que continuó hasta el día de hoy, basa sus ideas en premisas equivocadas: un clima estable, recursos inagotables, petróleo infinito y barato, y una naturaleza que se podría controlar con esa tecnología.

Nada de esto pasó. Y las proyecciones son preocupantes, según las estadísticas compartidas por Miguel Altieri, en 2030 el 80% de las personas va a vivir en las ciudades, y cada ciudad de 10 millones de personas se triplicará. Para la cantidad actual se deben importar diariamente 6 mil toneladas de comida diaria que en promedio viajarán más de mil kilómetros. ¿Qué pasaría si alguna razón impidiera que ese sistema funcionara? Somos demasiado vulnerables, dependemos del transporte, de los gastos energéticos. Basta un ejemplo para graficarlo: el último terremoto de Japón dejó a los supermercados sin comida después de 12 horas.

El profesor dice que ante este panorama no hay muchas opciones, el cambio tendrá que venir de la zona urbana, porque no va a haber zona rural, el enfoque de la justicia alimentaria ya se está discutiendo en la ciudad. Un sistema que basa su consumo en productos que recorren millas (o kilómetros) para llegar a tu mesa, no es sostenible, está destinado a colapsar.

Por eso cada vez son más las personas que se vuelcan a la agricultura ecológica, el objetivo es desarrollarla en zonas urbanas y periurbanas, algo similar a lo que se hace en Rosario a nivel del municipio.

El cambio climático, aunque el presidente de Estados Unidos lo niegue, es un hecho. Se puede aminorar el impacto a nivel global, pero el proceso está en marcha y es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, que Altieri ve como una oportunidad para generar una transformación social, "para cuestionar los valores que condicionan la inequidad y la relación insustentable con la naturaleza".

 
Es imposible mantener el mismo nivel de producción al que estamos acostumbramos.  Foto: Latin Stock

Si el camino que elegimos es el equivocado, ¿qué esperamos para cambiar?

La pérdida de biodiversidad es dramática, las especies animales y organismos importantes que están desapareciendo. Procesos como la polución química, la desertificación, la escasez de agua y la acidificación de los océanos son sólo algunos de los problemas.

Sabemos que el sistema capitalista es depredador de los recursos naturales, como lo define Altieri, nos convirtió en grandes plagas que arrasan el medioambiente. El discurso desarrollista insiste con preservar la economía de la misma manera, con un enfoque más ecológico, tal vez el cambio deba ser más radical.

"El cambio climático es como una oportunidad que se nos da, quizás la última oportunidad que tengamos, para una transformación social, para cuestionar los valores que condicionan la inequidad y la relación insustentable con la naturaleza".

El monocultivo no se puede mantener, sembrar sólo lo que le genera ganancias a los productores y favorece a unas cuantas multinacionales también nos deja desprotegidos frente a las plagas y alimenta solo a un 30% de la población global. El impacto en la salud y en el ambiente es terrible.

Las estretegias que plantea Miguel Altieri son tres:

  • Reformista: Promover la biotecnología, la agricultura climáticamente inteligente, mantener el status quo y adaptarse a vivir en un mundo contaminado.
  • Realizar una transición hacia una agricultura orgánica.
  • Generar un cambio radical: cambiar el sistema totalmente hacia la agroecología.

Parece una utopía y una locura pero la agroecología es un camino posible. Desde el aspecto legal, hay diversas iniciativas en América Latina, en Ecuador, Bolivia, Guatemala y Brasil, entre otras, que crean políticas públicas para organizar la tierra en torno a la agroecología, y para estimular la economía. Pero no depende solo de ellas porque a veces es muy difícil cumplirlas en la práctica, cuando desde el gobierno no se destinan los recursos suficientes. Incrementar la producción, generar menos basura, y cambiar los hábitos de consumo, consumir menos y democratizar el sistema alimentario, son algunos de los puntos que impulsa Altieri, junto a más personas que se suman a la causa.

 
A cultivar que se acaba el mundo; un emprendimiento de productos agroecológicos y orgánicos demuestra que se puede, y que cada vez son más.  Foto: A cultivar que se acaba el mundo

Hoy, 7 de Abril 2017, es el Día Mundial de la Salud y desde la facultad de Nutrición se organiza la IV Jornada de Salud, Nutrición y Soberanía Alimentaria. Pueden seguir la Jornada vía Facebook, en Calisa Nutrición

Mientras escribo sobre este tema, a solo 400 kolómetros hay mucha gente que la está pasando mal por el temporal que afecta a Comodoro Rivadavia, desde hace casi dos semanas y que no da respiro. En las últimas horas se abrieron 12 nuevos centros de evacuados que ya suman 24 en total, las personas que fueron trasladas a esos refugios son unas 3 mil, según cálculos oficiales, y hay más de 5 mil autoevacuados en toda la Provincia. No deja de llamar la atención que la llamada "ciudad del petróleo" haya sufrido una inundación semejante, pero no es el momento para sacar conclusiones. La ciudad fue declarada zona de desastre, y hay mucho trabajo por hacer. Si tienen la oportunidad de colaborar, se necesita ayuda. En Buenos Aires pueden donar en La Casa del Chubut, en Sarmiento 1172, Capital Federal.

También pueden visitar la web https://www.ayudaparacomodoro.org/

Me despido hasta la próxima semana. Me encuentran en kariuenverde@gmail.com o Kariu en Verde.

Abrazo grande.

Kariu

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