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Recorrer el mundo en un fitito

Por Karina Ocampo | Para Revista OHLALÁ!

 
 

Los Pasajeros del Infinito tienen una misión. Rodrigo Terrén y Jimena Melcon partieron el 6 de diciembre de 2016 a bordo de un fitito para cumplir el sueño de conocer el mundo y dejar que la ruta les devele su aprendizaje.

Y ese sueño no tiene límites ni final, porque se trata de la vida misma.

Llegué a ellos a través de las redes sociales, hace dos años leí su historia, la de un fotógrafo que había sufrido un robo en su propia casa. Lo habían desvalijado pero habían sido considerados, él les pidió que le dejaran sus instrumentos de trabajo y los ladrones le habían hecho caso. Lejos de desanimarse, tuvo más fuerzas para viajar, dar talleres, buscar sponsors y vender postales para recuperar parte de lo robado. Las imágenes eran hermosas, noches estrelladas y perfectas. Lugares increíbles y oníricos.

La semana pasada vi que el medio de transporte ahora era un Fiat 600 al que bautizaron "Aceituna" con su pareja. Y también supe que estaban en la misma ciudad que yo, en Puerto Madryn.

 
Con Aceituna, en Puerto Madryn.  Foto: Pasajeros del Infinito

Rodrigo y Jimena comparten su pasión por la fotografía, así sostienen su proyecto: la curiosidad es su mayor motor. Él es embajador de algunas marcas que colaboran con el viaje. Ella, que fue voluntaria de Greenpeace durante 9 años, le aporta palabras a las crónicas. Él acumula experiencias para escribir un libro.

Inspirados por otros viajes y en un cruce entre la pasión y la forma en que eligen vivirla, recorren el continente sin prisa y con pausas. En cada lugar en el que se quedan, toman fotos y comparten conocimientos a través de los talleres de fotografía nocturna que dictan. Así fueron a El Palmar, pasaron por ciudades y pueblos de la provincia de Buenos Aires, de Uruguay, y también de la Patagonia. En esos lugares tuvieron la oportunidad de ver la fauna nativa, conocer gente siempre dispuesta a darles una mano, y nuevos amigos para compartir historias y mateadas interminables. Sus planes incluyen llegar hasta Alaska y seguir su historia por otros continentes.

"Cuando uno se lanza a la ruta y apuesta a eso las cosas empiezan a suceder de una manera increíble", dice Rodrigo. "La idea de nuestro viaje también es inspirar a otros a animarse a cumplir los sueños", dice Jimena.

 
En las ruinas del Matadero Municipal de Carhué, la obra abandonada de Francisco Salamone.  Foto: Rodrigo Terrén
 
Entre las ruinas de Epecuén.  Foto: Rodrigo Terrén

Claro que no todos dejarán sus tareas diarias para viajar, pero esa sensación de salir de la zona de confort y cuestionar la rutina puede transformarnos. En el caso de ellos, su trabajo se fusiona con los viajes, necesitan salir de la ciudad para obtener imágenes asombrosas. Pero en la forma de viajar está la diferencia entre el que elige arribar a un lugar y el que decide disfrutar del trayecto.

La elección de un Fiat 600 no es casual, el fitito es tan protagonista como ellos y despierta pasiones y recuerdos, todos quieren sacarse una foto con él. Reciclaron un auto viejo, que además de ser chiquito y simpático, gasta muy poco, por lo que se vuelve una forma sustentable de viajar. Jimena cuenta que por su motor pequeño, y por no superar los 80 km, también genera menor gasto de combustible.

La conciencia ecológica está presente en lo cotidiano, separan los residuos húmedos de los secos -como plásticos-, que van en bolsas separadas para tirar en los tachos diferenciados, los húmedos se juntan para usar como compost. Cuidan el agua porque saben el valor que tiene, y aprovechan al máximo los recursos, sin olvidarse de agradecer por la fortuna de tener siempre un nuevo desafío por delante.

 
Aceituna es una parte importante del proyecto de los Pasajeros del Infinito.  Foto: Rodrigo Terrén

A los Pasajeros del Infinito les gustaría usar paneles solares para tener energía renovable cuando les toque acampar, buscan una marca que se los facilite y por el momento usan pilas recargables para no generar tantos desechos, y planean dar charlas sobre prácticas sustentables en el futuro.

Junto a los chicos de Kilómetro a Kilómetro, otro proyecto viajero al volante de un Fiat 1100, compartimos una charla que me dejó un mensaje inspirador acerca de la cantidad de oportunidades que se presentan cuando cambiamos la perspectiva.

Me despido en este martes con palabras de Rodrigo:

"Me sorprende encontrar un cotidiano más misterioso día a día y saber que la magia es real, solo que se mueve por fuera de nuestra lógica e interpretación. Jugando a lo seguro conseguimos lo posible, pero sumergiéndonos en lo imposible sucede lo maravilloso".

 
Rodrigo Terrén y Jimena Melcon viajan en un fitito donde entra el sueño de muchas personas.  Foto: Pasajeros del Infinito

Me encuentran en kariuenverde@gmail.com y Kariu en Verde

Abrazo grande.

Kariu

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