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Look de Casamiento

 
 
 
Guada Malter. 

Como les conté la semana pasada, recientemente se casó mi hermana María. Por eso el look que comparto hoy es muy significativo para mí.

Además, tuve la alegría de participar en el proceso de armado de los trajes de las mujeres de la familia. Fueron cuatro vestidos en total: los de mis dos hermanas, el de mi mamá y -por supuesto- el mío.

A la novia ya se las describí anteriormente. Una mujer descontracturada, práctica, que prefiere ahorrar tiempo en el tema atuendo. Ella, desde un primer momento, tuvo claro que quería comprarse hecho su vestido. Luego de mucho investigar, definió cuál sería el modelo. Lo único que tuvimos que hacer fue tomarlo un poco, para que le calzara como un guante. Y le cambiamos un par de detalles que lo refinaron.

Mi hermana menor también quiso comprarse un vestido hecho. Pero en las tiendas no dio con lo que buscaba. Así, una tarde nos sentamos en el living de casa, y con computadora en mano, esbozamos juntas algunos bocetos. Una vez que terminamos de definir cómo queríamos el modelo, compramos las telas. Con dedicación y mucha paciencia probamos distintas combinaciones de géneros, hasta que llegamos a la ideal. Para el vestido empleamos gasa. Pero para la forrería, raso. Y shantung en los breteles.

 
Guada Malter. 

Mi mamá se decidió por un conjunto de tres piezas, que fuera cómodo y versátil. Para que en sucesivas ocasiones pudiese usar cada parte por separado. Para mi casamiento se había confeccionado un vestido enterizo, más difícil de reutilizar en situaciones especiales. Por eso esta vez eligió una musculosa, una blusa y un palazzo.

 
Guada Malter. 

Mamá es una mujer moderna a la que le gusta estar elegante, pero sin demasiado ornamento. A su equipo lo hicimos de seda, y empleamos tanto el derecho como el revés de la tela. Con esto logramos un sugestivo juego opaco-brillante, sumado al toque que le dio el encaje. La seda, una pieza de más de 80 años, perteneció a mi abuela (en sus viajes, ella acostumbraba comprar géneros para futuros trajes o vestidos). Una verdadera joya para nuestra familia.

 
Look casamiento. Guada Malter. 

En mi caso opté por un conjunto de dos piezas, realizado en seda natural. El batik azul y rojo me enamoró desde el principio. Pero lo que más aprecio es que esta tela también fue de mi abuela. Esa es la cuota que le imprimió emotividad al modelo que elegí para la celebración.

 
Guada Malter. 

Resultó fácil decidirme por el estilo, ya que sabía que quería algo bien femenino, pero sin sacrificar la comodidad (tema central en mis elecciones).

Inicialmente, el gran volado iba a ser dramático: tres superposiciones de tela que recorrieran el hombro, desde el frente hasta la espalda. Pero como quise que el palazzo fuera bien ancho -lo que determinó que buena cantidad del material se utilizase para la parte baja del conjunto-, con una sola capa de género logramos, de todos modos, un efecto ondulante que le diera carácter al top.

 
Guada Malter. 
 
Guada Malter. 

Lo complementé con un par de zapatos en charol rojo, que me regalaron a fin de año. De esos que se aman a primera vista por su diseño y buena hechura.

La cartera fue un tema relevante. Busqué opciones por todos lados, pero no encontré nada que se ajustara al estilo. Por eso, la fabriqué con mis propias manos. ¿El resultado? Un sobre de líneas cuadradas, en tela rústica y opaca, para que no compitiera con el brillo del traje. Lo terminé con borlas y pedrería símil esmeralda en el frente.

 
Guada Malter. 

En cuanto a los accesorios, recorrí cielo y tierra buscando unos statement earrings como estos. Para que completaran y elevaran el look, pero sin competir con él.

Respecto del pelo, quería un recogido moderno. En muchos desfiles de la última temporada vi varios peinados con tendencias marcadas y fuertes. Me decidí por una media cola que simulaba estar sujeta por el pelo mediante una torzada. Esta, a su vez, terminaba confluyendo en la propia cola.

 
Guada Malter. 

Tengo la suerte de contar con Belu, mi hermana menor, que es maquilladora profesional. Los últimos años vivió y se formó en París, en varias firmas importantes, como Mac y Make Up For Ever. Por eso le confié el make up a ella. Recurrí a un smokey eye en tonos grises, para que la protagonista fuera la boca. Teniendo en cuenta los colores de mi conjunto, elegí un labial rojo.

Este posteo fue distinto. Independientemente de los gustos -que sabemos son diversos y personales- quise abrir la puerta y mostrar este momento especial de las mujeres de mi familia.

Hasta la semana que viene.

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Beso,

Guada

Fotos: Jime Ferrand

Zapatos: Salman

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