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Entrenar hasta que te salga bien

 
 

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de cubrir una conferencia que daban tres de las Leonas que ganaron el Mundial Sub 21 en Chile. En noviembre de 2016, las entonces "Leoncitas", pasaron por todas las instancias del campeonato y llegaron a la final contra Holanda, equipo al que vencieron por 4 a 2, en un partido épico que pudieron dar vuelta.

Hoy Bianca Donati, Agostina Alonso y Sofía «Poy» Toccalino integran la selección mayor y dan clínicas por todo el país a chicas que tienen el mismo sueño que ellas tuvieron alguna vez de llegar a formar parte de un equipo de alto rendimiento y subirse a un podio. Junto a su entrenador, Agustín Corradini, cuentan todo lo que no se ve a simple vista: detrás de una hazaña siempre hay muchísimo trabajo.

Por lo general, el entrenamiento comienza desde muy chicas, cuatro o cinco años y ya están corriendo con un palo de hockey detrás de la pelota, eso implica una disciplina que a veces incluye diversión y a veces muchísimo entrenamiento. Lo que sucede dentro de la cancha, se aplica a la vida en general, dicen.

 
Bianca Donati, Agostina Alonso y Sofía "Poy" Toccalino son parte de la nueva generación de Leonas. 

Y sobre eso es que quería hablar hoy, no importa si es hockey, tenis, guitarra o una profesión, nacemos con ciertos dones o con capacidad para algunas tareas, pero nuestro desafío es explorar y descubrir lo que más nos apasiona para después poner todo nuestro empeño en ser los mejores. Como dice Corradini, la carrera no es contra otros, sino una superación constante de nosotros mismos.

Poy Toccalini, por su parte, cuenta cómo llegó a integrar la selección. "No va a caer magia del cielo que te va a hacer jugar bien. Para jugar bien hay que entrenar". Y ese entrenamiento, el "invisible" consiste en practicar lo que te sale mal hasta que salga bien. No hay secretos ni cábalas, aunque algunas las tengan. "El compromiso es condición primera para lograr cualquier cosa en la vida", asegura Agustín Corradini, y sabe de qué habla porque tuvo que ser exigente con ellas, no había opción. Se trata de entender qué es lo que queremos y hasta dónde queremos llegar, porque tampoco está mal elegir un deporte para divertirse, pero si pretendemos brillar y ser la mejor versión de nosotros mismos, bueno, entonces la mejor cábala será el entrenamiento.



Me encantó conocer la experiencia en la voz de los que pasaron por ella, porque describieron los sacrificios que hicieron para poder jugar. A veces dejar a su familia y amigos para mudarse a Capital, o prestarle mucha atención al descanso y a la nutrición con un asesoramiento personalizado, cuando en realidad tenían más ganas de comer pizza y chocolate. No había lugar para distracciones, tenían que salir menos, concentrar más, y focalizar la mente en lo que importaba, el hockey, su mayor pasión. El entrenador contó que hasta utilizaron técnicas de mindfulness para mejorar la integración del equipo. Por los resultados, la receta funcionó.

 
Las chicas demostraron sus habilidades y nos dejaron un mensaje inspirador.  Foto: Solo Hockey
 
Clínica de Hockey en Puerto Madryn.  Foto: Solo Hockey

Nunca jugué al hockey y apenas fui parte de algún equipo de volley, softball, o handball en la secundaria pero el deporte no era lo mío, o tal vez no encontré uno que de verdad me atrajera para dedicarme a él. A los trece o catorce años empecé a ir al gimnasio, probé casi todas sus actividades y me quedé con las que tenían algo de baile. Pero siempre admiré a mis compañeras del colegio que jugaban torneos y tenían amigas con las que compartían horas y horas de entrenamiento, partidos, fines de semana, vida. Por eso le escribí a Alejandra Honorato, mi compañera de la primaria. Me acordé de haber visto fotos que ella publica, muchos años después, todavía con el mismo grupo inseparable. Quería saber qué le había dado ese deporte, y esto fue lo que me respondió:

"A mí, el hockey me dio muchas satisfacciones, amigas que aún conservo y la posibilidad de conocer siempre nuevos grupos de gente que comparte la misma pasión. Es un deporte hermoso, física y mentalmente. En mi caso, un gran cable a tierra. Espero poder disfrutar por mucho más jugando con amigas".

Gracias a Las Leonas por ser un ejemplo de esfuerzo y dedicación, más allá de los resultados. Gracias, Ale, por demostrarme que el hockey te da valores y un sentido de pertenencia que a veces cuesta encontrar en otros ámbitos. En tiempos en los que ponemos en cuestión nuestras ideas sobre lo que significa ser mujer, ellas demuestran una fuerza de voluntad y superación, que trasciende cualquier preconcepto, y que vale la pena destacar.

Me pueden encontrar en kariuenverde@gmail.com o Kariu en Verde.

Abrazo enorme.

Kariu

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