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Hacé consciente la relación con los objetos que te rodean y dejá atrás la acumulación

Esta es la propuesta de la ecosofía: redescubrir qué nos hace bien del mundo material y reencantar nuestra vida diaria

Por Cecilia Alemano | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Latinstock

¿Te pasó alguna vez de olvidarte tus lentes y comprender lo importantes que son para tu vida? ¿O llevarte el equipo de mate y darte cuenta de que no tenés la bombilla? ¿O que no te ande un botón clave de tu celu? Cada día entramos en contacto con cientos de objetos, que damos por sentado hasta que su falta nos muestra cuánto dependemos de ellos. Pero tomar nota de qué relación tenemos con las cosas puede ayudarnos a sentirnos livianas y en armonía con el medioambiente. Y también con más felicidad. No por nada la japonesa Marie Kondo la sigue rompiendo con su método para ordenar los espacios. Pero si bien bancamos su técnica del sparkling joy, hay un concepto que viene a darle una vuelta de tuerca a su propuesta: la ecosofía. Lo que hay detrás de esta filosofía es hacer más consciente nuestra relación con nuestras cosas, descubrir su esencia y la magia que nos propone cada cosa, para vivir más lejos de la acumulación.

¿Qué es la ecosofía?

"Ecosofía" es una palabra que viene del hinduismo y que propone trascender la idea de proteger el planeta para reconocerse como parte de él. Se trata de una relación de reciprocidad con el mundo que habitamos. No ya como algo separado, sino como integrado a la unidad de la vida, que hace de nosotras, los objetos y el medio un gran continuo.

Vivir ecosóficamente tiene que ver con redescubrir nuestra capacidad innata de apreciar las cosas que aparecen en nuestras vidas y recuperar la conciencia de que nuestra relación con el mundo material es de mutuo apoyo.

Es también ampliar nuestra sensibilidad por una "ecología inteligente", que sume lo ético a lo racional. Es decir, no solo adoptar hábitos responsables como evitar los plásticos, cuidar la energía, separar los residuos, etc., sino también saber cómo está hecho lo que vamos a comprar. A veces, es negocio gastar "más" si lo que vamos a adquirir nos garantiza que fue hecho por artesanos, que va a durar, que no va a pasar de moda, que proviene del comercio justo, con respeto por los recursos naturales.

Reencantar lo cotidiano

Los japoneses tienen incluso una expresión para esta filosofía, mono no aware, que significa el "pathos de las cosas". Esta expresión habla de la emoción profunda que nos provoca la naturaleza, el arte o la vida de otros acompañada de la conciencia de su transitoriedad. También se refiere a nuestra capacidad de percibir la esencia de las cosas.

En nuestro mundo occidental, la antropología e incluso el psicoanálisis encontraron más de una razón por la que pensar que los objetos que nos rodean influyen en nuestro bienestar. Muchos antropólogos se refieren al "maná" de los objetos. Es decir, un aura o alma. Una fuerza anónima que los anima y los hace especiales, gracias a la energía y dedicación que se puso en su fabricación, a la belleza que rima con su utilidad y/o al especial significado que les atribuimos. En otras palabras, gracias a las tres facetas del espíritu en cada cosa: el espíritu de los materiales de que está hecha, el espíritu de la persona que la hizo y el espíritu de la persona que la usa. Si comprendemos la magia que posee el mundo material, reencantamos nuestra vida diaria.

Lo justo y necesario

Tomando conciencia de los objetos que consumimos y utilizamos y del modo en que lo hacemos, llegará un momento en el que nos daremos cuenta de que tenemos la cantidad -y calidad- justa de cosas. Es lo que, en su último libro (La felicidad después del orden), Kondo llama "punto de clic". Así, activar nuestras corazonadas es una de las claves para vivir con menos y sentirnos ricas. Entonces, vamos a ganar fluidez, confianza, liviandad, apertura a lo nuevo y un genuino disfrute, en diálogo con nuestro planeta y con nosotras mismas.

 
De izquierda a derecha: La felicidad después del orden, Marie Kondo(Aguilar, $349). Ordena tu vidaHideko Yamashita, (Planeta, $161). El alma de los objetos, Luján Cambariere, (Paidós). 

Cómo vivir más despojada (y feliz)

  • Percibí qué cosas te hacen bien (y cuáles no). Para esto es súper importante que salgamos de la dicotomía "se usa/no se usa". Si para vestirnos o para ambientar nuestra habitación nos limitamos a imitar, es seguro que nos sintamos dentro de un decorado agradable, pero quizá perdamos fidelidad a nuestra esencia.
  • Desechá, reciclá y regalá. Para encarar este proceso, es necesario establecer tu propio faro y bajo su luz desprenderte de lo que ya no tiene que ver con vos. Y para esto es clave conocerte a vos misma, tus gustos, tus sueños y tus recuerdos felices. Había una paisajista que -lejos de seguir las tendencias de moda- les pedía a sus clientes una lista de los aromas de su infancia. De ese modo elegía qué plantas colocar.
  • Guiate por la emoción. Puede que tu tacita para el té, el collar de tu abuela, la vajilla que heredaste de tu mamá o la agenda artesanal que compraste al empezar tu año te produzcan más emoción que todos los objetos nuevos que puedas comprar en una excursión a un shopping. Porque cuando ordenamos nuestras cosas según el modo en que resuenan en nosotras, afinamos la capacidad de sentir el mono no aware o maná de los objetos.
  • No le tengas miedo al vacío. Lo importante es crear un ambiente poblado de objetos que nos gusten y nos hagan bien. Y si quedan zonas vacías, no asustarnos. Está en la naturaleza humana el deseo de llenar espacios vacíos, pero..., si todo está colmado, ¿de qué modo entraría lo nuevo?
  • Descolonizá la mirada y volvela sobre lo nuestro. OK, los muebles escandinavos son divinos, pero quizá no tienen nada que ver con vos y tu historia. El paradigma hegemónico sobre el diseño se está resquebrajando. En ese sentido, está bueno recuperar los materiales, técnicas y estilos que heredamos de nuestros antepasados sanguíneos y de los pueblos originarios.
  • Volvete más selectiva. La idea es ser lo que los ingleses llaman "picky", que es elegir mejor. En vez de comprar diez remeritas en una tienda porque están baratas, elegir ese vestido de seda único que te apasiona y que sabés que no va a pasar de moda.

Expertas consultadas: Luján Cambariere. Periodista especializada en diseño. Consuelo Bilbao. Consultora ambiental.

¿Cómo lográs mantener un orden y armonía con los objetos que te rodean? También te mostramos Casa ordenada, bolsillo contento y Deco: organizá tu escritorio

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