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Dinosaurios, pingüinos y té galés

Por Karina Ocampo | Para Revista OHLALÁ!

 
 

Había dormido poco, estaba intranquila, siempre pienso que no va a sonar el despertador del celu a tiempo, o que me voy a despertar al mediodía, angustiada por haberme perdido un viaje que tanto quería hacer. Pero no, a las 6:30 salté de la cama y me empecé a preparar. La mañana estaba fresca, nada que no se arreglara con un buen café y una campera abrigada. Cerca de las 8 me pasaron a buscar con una combi y, con los otros pasajeros, partimos hacia la aventura. Hace dieciséis años visité Punta Tombo por primera vez así que tenía un recuerdo más o menos borroso de miles de pingüinos caminando por la extensión enorme de la reserva. Había leído que este año la población superó el millón de ejemplares, y no podía imaginar toda esa cantidad junta, conviviendo en la armonía de la naturaleza.

La guía nos contó que después de un reconocimiento del terreno, el 28 de julio de 1865 llegaron ciento cincuenta galeses por mar a la zona en donde hoy está Puerto Madryn, con la promesa de acceder a un lugar mejor para escapar de la dominación inglesa y empezar una vida nueva. Se encontraron con tierra desértica y poco fértil, y con tribus de Tehuelches que habitaban la zona, pero eso no los desanimó, entablaron relaciones amistosas con los nativos, armaron viviendas precarias, buscaron ríos cercanos, y con el tiempo crearon sistemas de riego que les permitieron transformar su entorno y concentrarse en pueblos como Gaiman o Trevelin.

Teníamos previsto ir a tomar el té en Gaiman, es una tradición que todavía se conserva, pero antes de visitar los orígenes de la población, íbamos a conocer los verdaderos orígenes de nuestro planeta en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio que está en Trelew. Ahí descansan los restos fósiles de los dinosaurios y las criaturas marinas que habitaron la Patagonia, entre ellos, la estrella es el Titanosaurio, el dinosaurio más grande del mundo encontrado hasta ahora, que tiene cien millones de años. Su réplica de veinte metros de altura y cuarenta de largo, ahora se ve a la entrada de la ciudad, no pudimos resistir la tentación de sacarnos una foto con él. Quedé impresionada por el relato de la guía del museo acerca de seres que parecen salidos de una película. Los huesos de los esqueletos, si les prestábamos atención, también nos contaban su historia. El museo, si bien es pequeño en comparación a otros del mundo, guarda objetos invaluables en su interior, y se inicia desde el pasado reciente hasta llegar al principio de la vida sobre la Tierra.

 
La muestra se inicia con los primeros pobladores de la región. 
 
La muestra utiliza el recurso de "caja negra" para recrear ambientes del pasado y exhibir fósiles, curiosidades, escenografías y réplicas originales. (MEF). 
 
Patita de Titanosaurio. Habría tenido 40 metros de largo y pesado 80 toneladas. 
 
Es impresionante la magnitud de la réplica del Titanosaurio. 

Después de esa parada en Trelew, llegamos a Punta Tombo, que está ubicado en el paraje "Dos Pozos" a unos 110 km de Trelew. El paseo se realiza a través de una pasarela de un kilómetro y medio que desemboca en el mar. En todo el recorrido se puede ver a los pingüinos de Magallanes, que arriban durante el mes de septiembre, construyen nidos en la tierra, se alimentan, ponen huevos y los cuidan de los depredadores (para eso ambos miembros de la pareja se turnan para quedarse en el nido), tienen cría, cambian su plumaje y, cuando llega la temporada más fría, en el mes de abril, parten para Brasil. Nos habían advertido que no se los podía tocar ni molestar, ellos están acostumbrados a las personas y es probable que alguno se atraviese en nuestro camino, en ese caso, simplemente uno se tiene que correr para dejarles paso. El impacto ambiental, de esta manera, es mínimo. Estos simpáticos animalitos que en tierra parecen tan torpes, en el mar despliegan toda su elegancia para moverse y atrapar peces, es hermoso verlos en acción y disfrutar del paisaje y la música que hacen las olas sobre las piedras de la costa.

 
Población de pingüinos de Magallanes. 
 
Los pingüinos recorren grandes distancias para volver al mismo nido. Son monógamos estacionales. 

Pasado el mediodía seguimos viaje hacia Gaiman. Yo estaba agotada pero contenta, después del accidente con la bici, todavía me cuesta un poco caminar pero no quería perderme esta oportunidad de vivir la experiencia. Me puse a charlar con Diana, una de mis compañeras que también andaba averiada por un mal movimiento jugando al tenis. Unidas por la velocidad para caminar, avanzamos por el pueblo que es muy pequeño y tiene todo el encanto de la tradición galesa. Hay varias casas de té, la más famosa es la que se conoce como la de Lady Di, Ty Te Caerdydd ya que la famosa princesa de Gales visitó el lugar, por lo que se pueden ver las fotos de ese momento. También está Ty Gwyn y el Museo Ty Nain, entre otros, donde también sirven esas espectaculares tortas galesas, (en promedio tiene un valor de $300 y recomiendan no almorzar pesado). Pude conocer mejor el pueblo, hice el ejercicio de pensar lo de siempre, ¿podría vivir acá? el cielo limpio de la tarde me hacía pensar seriamente en esa fantasía, imaginé las noches estrelladas, los paseos al lado del río Chubut, la salida del sol durante el invierno... pero dejé de pensarlo para comprar algunos productos artesanales antes de emprender el regreso a Puerto Madryn.

 
Río Chubut, que vuelve a Gaiman en una zona fértil donde se desarrolla la agricultura. 
 
Cielo limpio, aire sin contaminar. Una tarde cualquiera en Gaiman es así de tranquila. 

Me encantó la experiencia. Noté que en cada sitio hay una cuidado especial de la naturaleza y una conciencia y respeto que se transmiten y se enseñan. Tuve la suerte de ver eso que existía antes que nosotros, por eso me interesa indagar en el pasado. Trazar una línea hacia atrás y comprender por qué estamos acá. En el origen de nuestra especie tal vez haya algunas respuestas, pero lo importante no está en encontrar la verdad, sino en la búsqueda que me mantiene viva.

Muchas gracias a la agencia Wachs y al Ente Mixto Turístico.

Antes de despedirme, comparto una receta de torta galesa que recomiendo que prueben, del libro Cocina Patagónica y Fueguina, Lic. Carlos P.Vairo , Zagier & Urruty Publications. Les paso la receta original.

Torta Galesa

Ingredientes:

- Harina 300 g

- Pasas sultanas 200 g

- Agua 250 cc.

- Nueces picadas 75 g. (opcional)

- Frutas abrillantadas 250 g

- 2 cucharaditas de bicarbonato

- Azúcar negra 200 g.

- 1 cucharada de miel

- Margarina 200 g.

- ½ copita de licor

Preparación:

Poner en el agua las pasas de uvas, la miel y el azúcar, dejar hervir 5 minutos y retirar, dejar enfriar y luego mezclar con la margarina. El paso siguiente será agregarle la harina tamizada con bicarbonato, nueces, las frutas abrillantadas y el licor.

El final consiste en volcar esta masa en un molde hondo enmantecado y enharinado. Hornear a temperatura moderada durante una hora. Es aconsejable conservarla en un lugar seco y fresco.

 
La torta galesa la trajeron los primeros colonos a la región. 

Me encuentran en kariuenverde@gmail.com o Kariu en Verde

Abrazo enorme.

Kariu

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