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Silencio: aquí y ahora

 
 

Hace unos meses me llegó un libro que quedó postergado entre tantos otros de mi lista. Hasta que el sábado pasado me encontré frente a frente con su portada en mi biblioteca, y me di cuenta de que había llegado el momento de leerlo.

 
El poder de la quietud en un mundo ruidoso. 

El silencio es necesario. Los que escribimos o realizamos una actividad que requiere concentración, apreciamos la posibilidad de escuchar nuestra voz interior sin ninguna interferencia. Pero a veces esa misma voz es la que aturde, la que no se calla y exige una respuesta. Los humanos nos pasamos el tiempo entre el pasado y el futuro, recordando lo que nos lastimó, o atrapados por la nostalgia de lo que no pudo ser, y vivimos el futuro con la ansiedad de lo incierto.

¿Y el presente? ¿Y la felicidad? Bueno, de esto habla el libro "Silencio" de Thich Nhat Hanh, un maestro zen y budista, de la escuela Mahayana, que hace un interesante cruce entre la psicología occidental y la meditación zen. Existe un silencio aun más profundo que el que viene del exterior, y está en nuestra propia mente.

"Respirar durante dos o tres segundos conscientemente te permite darte cuenta de que estás vivo, inhalando. Que estás aquí. Que existes. El ruido de tu interior desaparece y notas una espaciosidad inmensa, muy poderosa y elocuente. Puedes responder a la llamada de la belleza que te rodea: Estoy aquí. Soy libre. Te oigo".



Vengo de un año intenso de búsqueda, y enero fue el reflejo de esa intensidad, mi cabeza no frenó nunca. Me siento identificada cuando en el libro dice que en la vida cotidiana muchas personas pasamos la mayor parte del tiempo buscando sensaciones agradables -tanto en el sentido material como afectivo- para simplemente sobrevivir. Buscamos seguridad en las cosas, como si fueran permanentes y nos apegamos a las personas que nos hacen sentir bien, ponemos en el afuera lo que tiene que venir de adentro. Perdemos el foco de que la vida no siempre es estable, ni segura, ni equilibrada y eso es lo que la vuelve más apasionante. La verdadera pregunta es ¿Qué queremos hacer con nuestras vidas?

Tomarse el tiempo para reflexionarlo requiere de mucha voluntad y coraje. Tal vez sea más fácil mirar lo que otros hacen, copiar lo que da resultado, estudiar la carrera con salida laboral, anestesiarse con entretenimiento, comida y bebida, y olvidarnos de los deseos de cuando éramos chicos. ¿Te acordás de tus sueños? ¿Cumpliste alguno de ellos? No está mal tener momentos de diversión y frivolidad. Pero si eso se extiende a lo largo de toda la existencia, es probable que nos perdamos un autoconocimiento más verdadero.

No necesitamos tanto para ser felices en tiempo presente. Me lo dice Thich Nhat Hanh y hago el trabajo diario de recordarlo.

"Todas las maravillas de la vida ya están aquí. Te están llamando. Si eres capaz de escucharlas podrás dejar de perseguir una cosa tras otra en busca de la felicidad. Lo que necesitas. Lo que todos necesitamos, es el silencio. Aquieta tu mente para escuchar los sonidos maravillosos de la vida. Así podrás empezar a vivir plenamente tu vida de verdad".

Tengo la sensación de que las palabras más hermosas, la música, los libros, el arte en general, no proviene solo de nosotros, sino de algo que nos trasciende y que nosotros decodificamos para después compartir. Algunos músicos admiten que más que crear, ellos sienten que son capaces de "bajar" los sonidos y las palabras que están en el éter para darles su impronta. ¿Dios? ¿Naturaleza? Como quieran llamarlo, para poder inspirarnos y conectarnos con la belleza del universo, necesitamos silencio.



El compositor de este tema, Jorge Drexler, parece demostrar esta teoría.

No recuerdo si lo compartí o lo comenté alguna vez pero el gran comediante Louise C. K. decía, en una de sus míticas charlas, que el celular vino a ocupar ese espacio que antes teníamos los humanos para no hacer nada y enfrentarnos al vacío existencial, y al hecho de que estamos solos, y que la vida a veces puede ser triste. Con ese humor tan inglés su comedia esconde una verdad. "La tristeza es poética, somos afortunados de vivir momentos tristes". El miedo a sentir tristeza, el bloqueo de ese sentimiento, no nos permitirá después experimentar la felicidad por completo, dice el actor.

Thich Nhat Hanh propone una atención plena, como la que se trabaja a través de Mindfulness para mantener un estado meditativo en cualquier situación. No es imprescindible sentarse a respirar ni estar en un ambiente silencioso para buscar el silencio interior. Tampoco reservar quince días de vacaciones en la playa para encontrarse con uno mismo. El estado se puede lograr si prestamos atención a lo que estamos haciendo y ponemos todos los sentidos en el presente. ¿Estamos ahí mientras caminamos, cocinamos, pintamos, comemos? ¿Tenemos conciencia de lo que llevamos a la boca, de cómo nos alimentamos?

"Podemos ser felices en este preciso instante".

Practiquemos el silencio.

 
¿El momento ideal? Ahora.  Foto: Latin Stock

Me encuentran en kariuenverde@gmail.com o Kariu en Verde

Abrazo enorme.

Kariu

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