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El poder de hacer con otros

 
 

Carina Onorato se encarga de hacer brillar a las personas. El modo en que junta a unas con otras y la plataforma que armó desde la cual estas personas ganan visibilidad es parte de su trabajo. Esa plataforma está integrada por programas de radio y televisión, un sitio web, representación de oradores, selección de escritores para el grupo editorial más importante del mundo y trabajo voluntario en organizaciones dedicadas a desarrollar liderazgos. Uno de los componentes de esta usina es Benditos 90, un programa de radio conducido por jóvenes con múltiples intereses, criados en la última década del milenio anterior y protagonizando el presente con la motivación de hacer un mundo mejor.

Ésa es una de las maneras de presentar a Carina como invitada de Tiempo de Liderazgo y ya así pueden dar muchas ganas de leer los consejos para el desarrollo profesional que buscamos que distintas mujeres nos den desde esta columna. Pero es una presentación incompleta -y además le resta poder a sus consejos- si no conocemos un poco más de ella. Es que a Carina Onorato la vida la ha golpeado fuerte fuerte y más de una vez. El golpe la tira y ella resurge nueva, desgarrada y entera l mismo tiempo. No sé si nació con ese don o si es algo que aprendió en las tremendas oportunidades que tuvo para hacerlo.

La última fue la muerte de su marido. Tomi: su amor, papá de sus hijos. Tomás Bulat: economista reconocido por su capacidad de explicar fácil lo difícil y de abrirle la cabeza a muchos en cuestiones de finanzas. Carina fue clave en la evolución profesional de Tomás. Tuvo participación activa tanto en la manera en que él transmitía sus conocimientos como en los canales que utilizaba para ello: sus libros, las conferencias que brindaba, la presencia en la tele y en la radio.

Cuando murió Tomás, Carina se reconvirtió manteniendo y potenciando esa esencia que, en cualquier circunstancia, le es tan propia: hacer brillar. Antes, solo dirigida a Tomás; ahora, a muchas otras personas que para ella valen la pena. Los consejos que Carina nos acerca nacen de esa apertura que forjó a partir de la necesidad.

 
Foto: Latinstock

Construir en red

Aprender a pedir ayuda."Me ayudás a...?" Funciona siempre que se logra empatía. Indefectiblemente la respuesta es positiva. Las personas tenemos la característica de sentir empatía; es decir, la posibilidad de imaginarnos en los zapatos del otro. Cuando alguien nos pide ayuda -es inevitable- se nos produce un registro de viaje interior hacia la necesidad ajena. La buena noticia entonces, no es solo que somos capaces de ayudar, sino que el otro es capaz de ayudarnos a nosotras porque a él también le ocurrió esa mágica sensación empática.

Tuve una enorme crisis personal: enviudé y en un mismo momento me quedé sin el amor de mi vida, sin mi compañero, sin el padre de mis hijos, sin socio y sin producto para vender. Mi instinto de supervivencia me hizo tomar una serie de medidas ante la emergencia. Casi dos años después puedo decir que fueron las correctas, al menos la mayoría de ellas. Encontrar un equipo de producción confiable, pedir asesoramiento para las tareas que antes hacía mi marido. Decir "No puedo sola; ¿me acompañás?". O "No sé cómo hacerlo; ¿me enseñás?". "Tengo miedo; ¿me esperás?" Preguntar "¿Me ayudás? ¿Me ayudás? ¿Me ayudás?" tantas veces como lo sentí necesario fue la primera acertada decisión que me permite hoy haber sobrevivido y haber hecho crecer la empresa. Empecé el 2015 con un programa de TV y un site de internet en el peor de los escenarios emocionales posibles. Hoy tengo un programa de TV, dos de radio, un newsletter digital, un speakers bureau, oficio de agente literario, represento profesionales del buen decir, y tengo muchos, muchos proyectos para los que seguiré pidiendo ayuda cada vez que lo necesite. Y ofreciéndola, cada vez que otro me necesite.

Ser receptiva. No siempre andamos con los ojos abiertos. No siempre miramos viendo. Pero emprender es exactamente lo opuesto: es mirar con los ojos, con las manos, con la piel. Es tener abiertas las ventanas mentales para que ingrese la brisa suave, para que el sol nos entibie, para que las ideas crezcan. Y nuestras ideas cobran vida solo en la construcción colectiva, solo cuando el otro posa su idea en la nuestra para germinar realidad.

Entre mis múltiples tareas dentro de mi empresa, una de las que menos me gusta realizar pero es imprescindible para sostener el negocio, es la comercialización. Hace más de un año me encontraba tratando de fortalecer mi cartera de clientes por lo que tuve una reunión en una cámara empresaria con una joven mujer que no me ofreció lo que yo buscaba, pero sí lo que necesitaba. No logré cerrar el acuerdo comercial y esa cámara nunca pautó en mis productos pero, gracias a su percepción, encontré un espacio maravilloso de desarrollo personal y profesional como lo es Voces Vitales. Hasta ese momento yo desconocía su existencia, pero se trata de la red global más importante y desarrollada de empoderamiento femenino, un lugar nuestro: femenino y vital). Hoy, gracias a que logré mantenerme receptiva, fui mentoreada en un programa internacional, soy mentora de jóvenes profesionales (brillantes, por cierto, con quienes nos enriquecemos personal, emocional y profesionalmente), encontré una red de contención femenina, un espacio de intercambio, construí vínculos, desarrollé nuevas amistades, propicié y di visibilidad a nuevas voces... En fin, ¡de todo lo que me hubiera perdido si no hubiera ido con mi receptividad encendida a esa reunión comercial!

Ser generosa. Tu tiempo es un bien preciado para vos, pero también para los demás. Ser capaz de ofrecerlo, de disponer de él para escuchar y conectar con el otro, dará siempre como resultado un productivo intercambio del que saldrás enriquecida.

Hace poco más de un año estaba cerrando un trato comercial cuando la responsable de la cuenta, antes de despedirse, me pidió si podía hacerle el favor de charlar con una amiga suya, sin tener muy claro el objetivo. Como resultado de "hacerle un favor" a alguien con quien había acordado una cuestión comercial, me encontré construyendo un sólido, enriquecedor y motivador vínculo con una persona que no conocía. Así me pasó en otras oportunidades: generarme un espacio para dar lugar a gente por pedido de otros y terminar conociendo a personas que me resultan generosas, inteligentes, llenas de talento y brillo, entrañables y divertidas.

Acerca de los consejos de Carina

Carina nos brinda sugerencias adquiridas de aprendizajes nuevos en su vida, generados a partir de su necesidad de seguir adelante. Pedir ayuda, ser receptiva y ser generosa no sólo le está rindiendo en lo profesional sino la ayudan a ir sanando en algún plano. Los consejos que Carina trae están profundamente ligados a este proceso, pero aplican en general, más allá de las circunstancias individuales, a quienes quieran llevar las riendas de su propia evolución laboral. Porque sus consejos apuntan a generar red, a construir con otros. Esto implica estar disponible para otros y que otros estén disponibles para uno. Agregaría que esta disponibilidad, cuando se trata de pedir u ofrecer, es una actitud que hay que saber pulir y es ahí donde la receptividad es importante: implica estar atento. Si uno está atento al otro y a sí mismo gana claridad en saber qué pedir u ofrecer; cómo hacerlo; en relación a quién. Se trata de factores determinantes a la hora de trabajar en red.

Mini bio de Carina Onorato

Desde TB & Asociados Carina produce programas de radio y televisión, un sitio web y un grupo de oradores especializados en distintas disciplinas. Así que TB es su centro de operaciones, pero además es miembro del Consejo Asesor de Lider.Ar, una fundación dedicada al desarrollo de habilidades socio-emocionales en adolescentes de zonas desfavorecidas, es mentora de mujeres con potencial de liderazgo en Voces Vitales capítulo Argentina, está lanzando un Club de Hacedoras que busca generar una red de mujeres que potencie la posibilidad de hacer negocios, y es directora de colección de no ficción para Penguin Random House Grupo Editorial.

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