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Ficciones que narran los lados ocultos de la maternidad

Por Daniela Chueke

Twitter:  @danielachueke  | 

 
 

La maternidad tiene infinitos lados ocultos. Por suerte, está la literatura para develarlos. ¿Cómo se aborda en las narrativas contemporáneas la cuestión de la maternidad? ¿Y en el pasado? ¿Qué madres de la ficción nos dejaron una huella? ¿Qué protagonista de novela nos impactó al punto de cuestionarnos si aún sin hijos la vida puede ser intensa? ¿A qué personajes admiramos? ¿De cuales nos enamoramos?

Quienes leyeron el post anterior El matadero revisitado, en el que les proponía pensar cuáles son nuestros mataderos actuales, quizá recuerden que la maternidad es para mí un lugar de mucho cuestionamiento. Y uno de los lugares en los que dar rienda libre a todas las preguntas que tengo en torno a la maternidad, sin sentirme una loca o una desubicada por sincerar mis dudas, miedos, desconciertos es el de la literatura.

Confieso que cada tanto me tiento por alguno de esos libros de recetas para ser buena madre. Entre ellos las guías útiles y las inútiles, me han ayudado en ocasiones. Pero aclaro, por si es necesario para quien nos visite por primera vez, que ninguno de esos títulos va a aparecer en este listado. En el Club dejamos afuera la autoayuda, la superación personal, porque nuestro objetivo es explorar el terreno literario.

En esa línea, seleccioné algunos títulos, entre las novedades de este año y entre otros que conservo en mi biblioteca, que me pusieron a pensar ciertos aspectos de la maternidad que suelen permanecer ocultos. Destaco, en general en estos titulos, la sagacidad de sus autores para desplegar, a partir de un pequeño temor o de un rasgo colorido de la personalidad de un personaje, historias atrapantes, delirantes algunas, profundamente desgarradoras otras. Historias que nos interpelan. Les presento mis hallazgos:

Estrógenos, Leticia Martin, 2016, Galerna

 

Un párrafo: "Cecilia es hija de una pareja continuista. No conozco muy bien la interna familiar, pero sé que Hugo,su padre, aceptó someterse a varias pruebas de fecundación masculina en la etapa embrionaria de esas investigaciones y que luego de intentarlo varias veces consiguió cursar el primer trimestre de embarazo de la que fue su primera y única hija. La madre de Cecilia, que era actriz y bailarina de tap, llegó a niveles muy altos de popularidad después de inseminar a más de cinco varones antipatriarcales."

Contratapa: En un futuro que parece un espejo oscuro de nuestro presente, Martín acepta dejarse inseminar por su mujer. Hace tiempo que los hombres son capaces de gestar y parir igual que las mujeres. Pero no todo es armonía en este mundo igualitario. La sociedad está dividida entre partidarios de la continuidad de la raza humana y otros que prefieren la extinción. Los antiguos continentes se reordenaron o se desintegraron en una multitud de islas Los problemas de Martín no hacen más que empezar.

Por qué lo recomiendo: Me gustó en primer lugar por el planteo delirante o, quizas, no tanto: ¿Qué pasaría si las mujeres, si la mayoría de las mujeres en todo el planeta, nos negáramos a gestar? ¿Qué pasaría si para preservar la especie humana o -para ponerlo en una situación más cotidiana- si para cumplir con el deseo de ser madres y padres, sólo los hombres fuesen los portadores del proceso de gestación de un bebé? Si bien no es nueva la idea de que un hombre gracias a los avances de la ciencia podría en algún momento del futuro llegar a usar modificar su cuerpo para hacerlo capaz de gestar, la novela va más allá y cuestiona, en cierto punto, la filosofía feminista en el postulado de que los roles de género actuales no son más que construcciones sociales que poco tienen que ver con lo biológico. Llevada al extremo esta postura podría, en la distopía imaginada por Leticia Martin, derivar en una sociedad en la que los miembros ejerzan políticamente el derecho a la extinción de la raza humana.

También esto pasará, Milena Busquets, 2015, Anagrama

 

Un párrafo: "Emprendemos el viaje a Cadaqués, que es siempre como una expedición. En el asiento de atrás van los tres niños, Edgar, Nico y Daniel, el hijo de Sofía, junto a Ursula y la canguro. Yo conduzco y Sofía hace de copiloto. Me sigue pareciendo raro y un poco absurdo que se ayo la que está al mando de todo esto, la que decide a qué hora nos vamos, la que le da las instrucciones a Ursula, la que elige la ropa que se llevan los chicos, la que conduce el coche. En cualquier momento, pienso, mientras observo por el retrovisor a los niños que ríen y pelean a la vez, voy a ser desenmascarada y enviada con ellos al asiento de atrás. Soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitoso fracasos, siento exactamente como sentía con seis años..."

Contratapa: Cuando era niña, para ayudarla a superar la muerte de su padre, a Blanca su madre le contó un cuento chino. Un cuento sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: «También esto pasará.» Y la madre añadió: «El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad.» Ahora es la madre de Blanca quien ha muerto y esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Pero frente a este dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca.

Por qué lo recomiendo: La novela, que mencioné para la época de su lanzamiento en la nota Terapias que recetan libros está inspirada en la relación de Milena Busquets con su madre, la escritora y editora Esther Tusquets, por lo que gran parte del éxito de ventas del libro se debió a la curiosidad de los lectores por conocer los entretelones de la vida de una figura célebre del mundo intelectual de Barcelona. Sí, la novela es autobiográfica y destapa varios detalles familiares que no cayeron bien a los involucrados. Esas no fueron mis motivaciones ni lo que me atrapó de la historia. Lo que me impactó, es el modo de narrar esos lados ocultos de la maternidad, especialmente la condición que a mí me identifica especialmente, la de ser adulto y tener que criar hijos, marcarles el rumbo, conducir, liderar, sin haber salido yo misma del estado de niña. Este estado tiene un nombre marketinero: kidult, o adultescencia. Un lugar del que a muchas y muchos - si no a todos- nos cuesta salir.

Buenos, limpios y lindos, Vera Fogwill, 2013, Seix Barral

 

Un párrafo: "Acaba de suceder un milagro. De pronto estoy toda tatuada; mi hijo me dibujó todo lo que tenía al descubierto: cara cuello, parte de la espalda, brazos, manos y pies. Soy de una tribu africana, pero no sé de cuál. Pero lo más alarmante es que limpié la cocina, quité los vidrios del florero que cayó al suelo y estalló - que mi hijo había arrinconado con la escoba - y preparé en el horno un soufflé de zanahorias con azúcar crocante arriba. Es decir que batí varios huevos, pelé zanahorias, los procesé, lo puse en un molde y lo cociné por cuarenta minutos. Y hasta vestí a mi hijo con el pijama del Hombre Araña y le puse zapatillas por las dudas se caiga otra cosa cortante al piso. Prefiero que duerma así. Mi hijo, ahora, está comiendo en su sillita, con una bandeja que le puse yo. Pero yo estoy sentada con los ojos abiertos que nadie me cerró. No entiendo cómo hice todo esto estando muerta. Tampoco entiendo cómo hacía todo esto estando viva.".

Contratapa: Buenos, limpios y lindos tiene una heroína rockera, poeta, madre de un hijo de cuatro años, que trabaja en el Registro Civil. Por una ironía de la ficción está confinada en una especie de coma, suspendida en el limbo de esa guerra mínima entre mundos (la vida, la muerte) que ella misma define desde su oficina municipal, sellando partidas de defunción. Muda, paralizada, incapaz de pedir ayuda, tiene sin embargo un poder extraño, del que sólo se jactan los dioses y los narradores bulímicos: lo ve, lo comprende, lo sabe todo. Y lo cuenta todo.

Por qué lo recomiendo: Porque creo que la mayor pesadilla de una madre es no poder cuidar a su hijo. Y si bien las historias de esta novela no giran en torno a la maternidad, el hilo narrativo está desarrollado en torno a la misma. Por supuesto, no llega la respuesta. Ni siquiera importa. Basta el relato desgarrador de la narradora, una madre que permanece durante muchas horas, casi un día entero, en una condición extraña que la obliga a permanecer inmóvil mientras su hijo de 4 años sin que nadie se haga presente para salvar la situación. Para su tranquilidad, sólo les contaré que el niño se las arregla perfectamente sin que haya que lamentar ninguna desgracia.

Go the Fuck to sleep, Adam Mansbach

 

Un párrafo: "The cats nestle close to their kittens now. The lambs have laid down with the sheep. You're cozy and warm in your bed, my dear.

Please go the fuck to sleep The windows are dark in the town, child. The whales huddle down in the deep. I'll read you one very last book if you swear You'll go the fuck to sleep." Los gatos anidan cerca de sus gatitos. Los corderos se acostaron junto a las ovejas. Vos estás cómodo y calentito en tu cama, querido. Por favor, dormite de una puta vez. Las ventanas de la ciudad ya están a oscuras, hijo. Las ballenas se apiñan en las profundidades. Te voy a leer un último libro si jurás que te vas a dormir de una puta vez" .

De qué trata: En primer lugar les aclaro que es un libro para adultos, no para niños. El autor de los textos es el escritor Mansbach Adán, que volcó en este texto con formato de bed time story, o cuento infantil, su propia experiencia y cuando su propia hija sufría noches sin dormir. Las ilustraciones estuvieron a cargo de Ricardo Cortés y lo editó una pequeña editorial estadounidense, Akashic Books. Su publicación causó polémica en Europa por su cantidad de malas palabras y porque muchas asociaciones de padres lo consideraron agresivo. Está en audiolibro en youtube, con la voz del famoso cineasta y documentalista Werner Herzog y hace pocos meses apareció una nueva versión, un poco más humorística y dulce, grabada por la actriz Jennifer Garner. No está a la venta en librerías argentinas pero puede conseguirse en Amazon o verlo en Youtube: la versión de Werner Herzog o la de Jennifer Garner



Por qué lo recomiendo: Porque ... ¡levante la mano quien nunca pensó o verbalizó -no delante de los pequeños angelitos, por supuesto- una frase como la del título. Es otro de los lados ocultos de la crianza que nadie te cuenta hasta que no lo vivís. Y no hace falta ser madre o padre, baste llevarte a un sobrino de vacaciones para que lo experimentes. No todos los chicos, por suerte, están anestesiados con la table. Todavía, y aunque nos cueste, por muchos años o siglos más, el momento de ir a la cama con un cuento va a seguir vigente, aunqeu muten las familias, apuesto -está bien: deseo- a que este ritual perdurará.

Mas respeto que soy tu madre, Hernán Casciari, 2013, Orsai

 

Un párrafo: "Yo no estoy en contra de los maricas, ni de los negros, ni de los judíos. Pobre gente. Ellos no tienen la culpa de nada. Pero nunca pensé que un hijo mío... No puedo hablar. Tengo los dedos agarrotados como si fueran chorizos. Acabo de hablar con el Nacho por el messenger, yo desde casa y él en su depto, y pasó algo raro, creo que me metí en una conversación privada de él ¿Quién es José María, Dios mío? Dame una señal, Virgencita de Luján! ¿Tengo que llevar a mi hijo al doctor o algo?

Contratapa: A Mirta Bertotti, un ama de casa argentina de cincuenta y dos años, se le cae el mundo encima cuando la crisis económica de 2001 desbarranca a su familia, desde la clase media, a la pobreza más absoluta. Un marido desocupado, tres hijos adolescentes con problemas, un suegro drogadicto y la llegada de la menopausia hacen que su vida se convierta en un infierno. La protagonista necesitará un humor a prueba de balas, y muchas mañas, para convertir cada desgracia familiar en una lección de vida.

Por qué lo recomiendo: Porque Mirta es la antimadre, hace todo lo que no hay que hacer, dice todo lo que no hay que decir. Y aún así, te enamora. Por su lucidez, por su desparpajo, por su sufrimiento y por su humanidad. La novela se editó en 2003 y Hernán Casciari lo reeditó bajo su propio sello editorial, Orsai, en 2013. Fue un boom en el teatro, protagonizada por Antonio Gasalla. Lo recomiendo porque a Casciari hay que conocerlo. La familia, las historias cotidianas, el fútbol, la paternidad -y la maternidad de su propia madre, Chichita - son la materia de la que se nutren sus relatos, la mayoría de lectura gratuita en su blog Orsai.

Próximo encuentro jueves 27 de octubre: Gabriela Mistral

¿Qué les pareció la noticia de que Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura? A mí me sorprendió y me adhiero a la postura de que las letras de muchas canciones son poesía. Uno del los compositores que me parece que están en la misma línea, a nivel nacional, es Andrés Calamaro. ¿Qué opinan?

Les propongo conocer a otra premio Nobel Gabriela Mistral, que lo recibió en 1945. Elija cada uno un poema de los que están en Ciudad Seva y la abordamos. Espero que les guste la idea.

Recuerden contactos: clubdelecturaohlala@gmail.com, en Instagram o Twitter @danielachueke

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