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Tres consejos de una mujer que se proyecta

 
 
 
Foto: Latinstock

Con 25 años, una edad en que muchas personas están a mitad de sus estudios de grado o terminándolos pero sin saber qué hacer de sus vidas, María Florencia Giulio ya se recibió en dos carreras (es Licenciada en Administración de Empresas y Contadora Pública), obtuvo un cargo jerárquico en una empresa (es jefa de control de gestión en Finca Flichman) y tiene muy claro que quiere ser una mujer de negocios. Aunque esta decisión cambie con el tiempo (¡tiene sólo 25 años!), hay algo en Florencia sobre cómo encara su vida laboral que seguramente la acompañará siempre: Florencia se anima a proyectar en grande una meta profesional, establece estrategias para conseguirla y trabaja duro. Por eso es una de las mujeres convocadas a Tiempo de Liderazgo para brindar consejos a partir de su experiencia.

Consejos del camino para cuando hay una meta clara

 
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Florencia se dio cuenta bien temprano de que tener un objetivo preciso es muy útil para estar enfocada y lograr resultados en su desarrollo profesional. Pero en el camino fue comprobando que eso es necesario pero no suficiente, porque hasta teniendo el norte más definido que la media surgen dilemas en el camino. En su caso, tuvo que preguntarse (y contestarse) si prefería estar en una empresa muy grande o en una más chica, cuándo era el momento de cambiar de trabajo y hasta qué punto el empleo estable satisfacía la inquietud de desarrollar sus diversos intereses.

¿Cola de león o cabeza de ratón? "¿Empezamos la carrera en una multi o una pyme? Trabajar en empresas "monstruo" tiene sus ventajas: nutrirse de diversos colegas, posibilidades incontables de rotación, aprender múltiples procedimientos de trabajo, entre otros. Sin embargo, generalmente se suele adquirir experiencia en una única área ya que las tareas y la toma de decisiones son muy acotadas. Una situación completamente diferente sucede en el ámbito de una empresa Pyme y/o "familiar", en la que podés participar en decisiones de diversa índole y aprender a tener una mirada más global. Además, el trato es personalizado, y tenés todo por hacer; en gran parte es "jugar" a formar tu propia empresa. En mi caso, empecé mi carrera en una multinacional para nutrirme de conocimientos y aprender las condiciones de este terreno, y luego me cambié a una empresa más chica para tener una visión más amplia y participar en decisiones de todas las áreas, de forma tal de poder integrar ambas experiencias en un futuro".

Evaluá bien si querés animarte al desafío de cambiar de trabajo. "Mejor poner todo en la balanza antes de tomar LA decisión de cambiar de trabajo. Lo bueno y lo malo. Si estás muy bien visto en tu trabajo actual, te premian en las evaluaciones y tuviste varios ascensos en poco tiempo, pero a la vez estás muy cansado de lo que hacés, agotado de tu día a día y no sentís posibilidades de crecimiento, golpeá todas las puertas y buscá las posibilidades que estén a tu alcance para una nueva oportunidad. Si esto no se puede revertir en el corto plazo lo mejor es tomar la decisión de hacer un cambio para irte a tiempo y por la puerta grande, y no tirar a la basura todo el trabajo hecho, sobre todo porque el ambiente laboral es un círculo muy pequeño y las referencias siempre llegan. Pero además hay que tener en cuenta que la adaptación es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo. En mi experiencia personal, si bien en el lugar en el que estaba tenía posibilidades de progresar, surgió la oportunidad de ocupar un puesto con mayores desafíos en una nueva empresa. Entonces tomé la decisión de arriesgarme y cambiar para seguir creciendo en una experiencia distinta a la que venía teniendo. Ese cambio implicó no solo mayores desafíos a nivel técnico sino la adaptación a un nuevo equipo de trabajo y una cultura organizacional diferente".

Encarar proyectos propios más allá del trabajo que brinda estabilidad. "Para crecer suma mucho tener proyectos personales que conlleven disfrute y permitan desarrollar las distintas facetas que cada persona tiene. Esos proyectos que ayudan a expandirnos más allá de las obligaciones diarias, evitando que nos encasillemos en un único ámbito laboral. En mi caso me nutro de diversas experiencias y realizo cursos con un enfoque temático heterogéneo que me aportan nuevas ideas para lograr una mirada global de los negocios. En el último tiempo hice cursos de emprendedorismo, arte contemporáneo, control de gestión y desarrollo profesional. En mi trabajo en relación de dependencia trato de impulsar proyectos en los que pueda combinar mis conocimientos con mi motivación, intentando incorporar herramientas que mejoren las problemáticas en las que estoy inmersa. Y por fuera de mi trabajo en relación de dependencia, asesoro a emprendedores en el diseño de su planes de negocio y estoy gestando mi propio emprendimiento, Madreselva, desde donde busco gestionar proyectos artísticos uniendo varios de mis intereses".

Puro aprendizaje el de Florencia, una mujer que avanza a paso firme pero sabiendo que hasta los logros merecen ser puestos en perspectiva y analizados en su contexto. Esa capacidad de revisar los logros, que no se aprende en una carrera universitaria (ni en dos, como es su caso), probablemente sea un factor positivo que incidirá en el camino que Florencia se está trazando para ser una business woman, como a ella le gusta definirse.

Mercedes vuelve en quince días, con nuevos consejos de mujeres que saben liderar su propio desarrollo profesional, en Tiempo de Liderazgo. Mientras tanto, ¿qué te parecieron los consejos de María Florencia? ¿Te pasó alguna situación similar? ¿Cuál fue tu decisión?

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