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Yendo del living a la librería... y al #OHLALÁ! DAY

 
 

Hay librerías que son para ir a comprar y otras que son para leer. Como les anticipé tenía ganas de que hablemos de estas últimas.

Seguro ya habrán visitado alguna, tendrán su preferida. Por suerte, hay varias en Buenos Aires, algunas inspiradas en el modelo de la neoyorquina Barnes & Noble - creo que fue la primera librería que se atrevió a poner a disposición del público los libros para leer sin obligación de compra y la que inauguró esta modalidad - y otras que funcionan como centros culturales.

Lo que me gusta de todas es la opción de poder sentarte a tomar un cafecito con el libro que no sabés si vas a comprar en la mano.

 
Mi Cúspide predilecta en Village Caballito. 

Aunque a decir verdad, el modelo B&N que en Argentina emularon tal cual hace unos años, las cadenas Cúspide y el hermosísimo local de Yenny El Ateneo, no prosperó. En los comienzos el bar estaba integrado dentro del mismo espacio de la exhibición y la venta de libros, también había sillones o pufs, donde sentarte a leer, para depués dejar el libro por ahí ya que un librero más tarde los ordenaría y devolvería a su sitio.

Ahora ya no funcionan así, los pufs y sillones desaparecieron y los cafés, como el Martínez que suele estar asociado a Cúspide, aunque también uno de los locales está aledaño a un Starbucks, son espacios independientes que si bien están comunicados con el local, no permiten el ingreso de libros. Eterna Cadencia también tiene un restobar pegado a la librería, y un rincón de lectura muy cálido, pero no estoy segura de si te podés llevar los libros a la mesa, yo al menos no lo hice nunca. Es decir, una vez que compraste tu ejemplar, ahi si podés sentarte a disfrutar de tu cafecito libro en mano.

Eso hago cada vez que paso por el local de Cúspide de Caballito en el Village. Recorro todo lo que quiero y me llevo pilas de libros para averiguar precios con el lector óptico -al final me termino llevando todos, no hay caso por más que jure que voy a dejar la tarjeta de crédito en un cajón no lo consigo, aunque después de la charla sobre finanazas personales en #Ohlala!Day que dieron Cecilia Boufflet y Daniela Fridman, estoy un pasito más cerca de lograrlo-. Después sí, me siento a hojearlos a todos en el café.

 
Esperando el té con scons en Dahin Usina Cultural, les debo la selfie con un poco más de onda. 

Aunque a decir verdad hay algunas librerías adonde sí podés moverte con mayor libertad y sentirte más como en el living de tu casa. Dahin Usina Cultural es una de ellas. El local es mucho más lindo que su página web, que no coincide mucho con la estética y no estoy segura de que logre transmitir el concepto del lugar. Si te guiás por la web, no vas. En Dahin se suelen hacer presentaciones de libros así que siempre está pasando algo interesante. Ayer, por ejemplo, se presentó Radiografía del nuevo campo argentino, del terrateniente al empresario transnacional, de Carla Gras, Valeria Hernández, publicado por Siglo XXI. Primero me dí una vuelta por el local que tiene varios sectores diferenciados -es una esquina antigua reciclada que mantiene muchas de las divisiones de las habitaciones originales-; el que más me gustó fue el de niños, porque no está todo colorinche, porque no hay libros de películas comerciales, solo literatura genuina y porque me topé con un bombonazo lector que estaba super interesado en mi favorito de estos últimos tiempos, Roald Dahl. Después me tomé un té con unos scones tibios con mermelada y queso crema indescriptibles, me llevé a esa mesa comunitaria que ven en la foto algunos libros que así a primera vista no estoy segura de que los compraría, pero que me daban mucha curiosidad como Para qué sirve un niño y La noche tiene mil ojos, de María Negroni, hasta que el inicio de la presentación me evocó mis orígenes sociológicos y me terminó convocando.

 
Bombonazo lector, aceptó posar con consentimiento materno, una de las autoras del libro que se presentaba ayer. 

Las autoras proponen una mirada más actual del rol del campo, dejando de lado las viejas categorías de estudio como la de la élite terrateniente que hoy está siendo reemplazada por empresas ligadas a los agronegocios, a la tecnología, que están transformando el panorama. Supongo que su lectura puede aclarar de qué estamos hablando hoy cuando hablamos de "el campo" como actores socio económicos. Para quienes propusieron que abordemos sociología, este me parece un disparador interesante. A mí me gusta más mirar sobre lo que pasa a nuestro alrededor y además porque lo sociológico y lo político están siempre ligados - y la intención de las autoras fue que el libro trascienda el ámbito académico para que pueda ser tomado como una herramienta de intervención en lo social, abrir el debate público, generar nuevas miradas con el objetivo de transformar el modelo actual-. La sociología como abstracción, más para un espacio como éste, puede resultar más que aburrida. Créanme.

Sin libros pero ¡qué bien la pasamos en el #Ohlala!Day!

¿Alguien anduvo por el Ohlala!Day? Yo me di una vuelta el segundo día, el primero con el frío desistí. Me encontré con Vero de Martini que está super entusiasmada con su nuevo emprendimiento sobre maternidad Esdemama y Jime Barrionuevo y estuvimos recorriendo juntas las distintas propuestas: nos llevamos nuestra suculenta y nos sacamos la infaltable foto con la macropelota ohlalera.

 
Con colegas, Vero y Jime. 

Yo fui a la charla de Paula Pantano, donde pese a estar sentadas en sillas, pudimos movernos y hasta hacer un ejercicio de vocalización para ver qué pasaba en el cuerpo al abrirlo al sonido. Entre lo que nos pasó a cada una, sucedió algo inesperado, cuando una chica del público contó algo tan íntimo que nos hizo llorar a varias. Estaba saliendo de un tratamiento de rehabilitación por adicciones. Listo, lo dije. Espero que ella esté muy bien y desde acá, no sé si nos leerá, pero le mando mucha fuerza y admiración por su valentía. Además, estoy segura de que es una artista nata y algún día la veremos en los escenarios, cantando o actuando. Volviendo a nuestro post anterior, creo que ella también está trabajando para ser un alma ya formada, bueno, como todos nosotros y todas nosotras por aquí, supongo.

Próximo encuentro, 29 de septiembre: El matadero

No me digan que soy una maestra Siruela por esta elección, por favorrrrrrrrr. Es un poco largo pero lo bueno es que podemos leerlo online gratis, sin temor de estar incurriendo en piratería, en este link: El matadero, de Esteban Echeverría y, el otro motivo por el cual elegí este texto es porque nos pone en tema para seguir con el aspecto sociológico de el campo argentino, suponiendo que les guste la propuesta y entonces podríamos entrevistar a las autoras.

Si no hay quórum, las consignas para los comentarios serían: librerías muy lindas para recomendar y cuenten algún momento lindo en alguna de sus preferidas. Yo tengo una anécdota muy graciosa pero la dejo para los comentarios. Y los libros que vienen leyendo. El matadero entonces queda para comentarlo el próximo encuentro.

¡Abrazos!

Recuerden que nos conectamos por mail: clubdelecturaohlala@gmail.com, Instagram y twitter @danielachueke

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