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Clarice Lispector solo para personas de alma ya formada

 
 

"Este libro es como cualquier libro. Pero me sentiría contenta si lo leyesen únicamente personas de alma ya formada. Aquellas que saben que el acercamiento, a lo que quiera que sea, se hace de modo gradual y penoso, atravesando incluso lo contrario de aquello a lo que uno se aproxima. Aquellas personas que, solo ellas, entenderán muy lentamente que este libro nada quita a nadie. A mí, por ejemplo, el personaje de G. H. me fue dando poco a poco una alegría difícil; mas alegría, al fin. C.L".

Como una advertencia, para nada atemorizante, más bien como una disculpa, el prólogo de la autora a su novela La pasión según G. H. (Ed. Siruela), nos advierte que lo que sigue no será una empresa fácil.

 
Escribió muchos libros desde la mirada y la piel de los animales. Uno de los más conocidos es Una gallina.  Foto: Archivo La Nación

Por mi parte, dejé ahí, no seguí leyendo. De hecho, no logro terminar un libro entero que haya escrito Clarice Lispector.

Evidentemente no tengo un alma formada. Aunque al leer cómo ella describe a las almas formadas "Aquellas que saben que el acercamiento, a lo que quiera que sea, se hace de modo gradual y penoso, atravesando incluso lo contrario de aquello a lo que uno se aproxima", pienso que tal vez pueda entrar en la clasificación.

Algo he vivido. Algo he sufrido. Algo he aprendido. Pero por otro lado dudo. ¿Y si no? ¿Si pese a todo lo que viví, lo que leí, lo que viajé, lo que amé y lo que odié, lo que temí, lo que vencí, si pese a todo eso mi alma aun no está formada?

Porque a veces me asusto de mi misma. No soy tan simple como pensaba...

Pasa que tengo miedo últimamente. Miedo a los sentimientos profundos, al llanto, al dolor. A reconocer el sufrimiento. En los años de mi soltería, antes de casarme y tener hijos, me gustaba reconocerme como una persona "intensa", algo que consideraba un valor. Indagué mucho en el concepto del cuerpo-mente, busqué esa unidad, escuchar el cuerpo, bailar, moverme, bailar con otros. Aprendí y viví muy intensamente el Contact Improvisation, una danza que es esencialmente la búsqueda de la danza propia, improvisada y en contacto con otros danzarines, como es la vida. Un día, recuerdo que en sesión de psicoanálisis, hablaba de por qué mis relaciones de pareja no podían ser así de sencillas, yo buscaba encontrar alguien con quien la comunicación fluyera como en el jam de Contact. Quería poder entenderme con el otro como me entendía con otras bailarinas y con otros bailarines, entre los cuales, no importaba la edad, ni la destreza, había desde profesionales a personas que empezaban a moverse, algunos hasta traían a sus hijos y en la danza todo lo que éramos era Personas que bailan. O mejor, almas que bailan. ¿Almas formadas?

 
Intenté leerla en sala de espera del médico. Un fracaso rotundo. Lispector exige, por lo menos, intimidad. 

La psico me retrucó que si lo que yo quería era vivir así en la improvisación, en la vida real, mi respuesta afirmativa le pareció un propósito ilusorio. No fue una sentencia, pero ella me veía una persona muy estructurada como para dejarme fluir y llevar por la corriente. En cierto modo era así. Terminé haciendo todo lo que se esperaba de mí. Recibirme, trabajar, casarme y tener hijos, armar la familia tipo.

¿Por qué si logré lo que quería siento que algo me falta? Después de años de eludir esta pregunta, de autoconvencerme que la vida adulta nos pone en posición de aceptar los límites, las carencias y ser felices con eso y de darme palmaditas en los hombros por haberlo comprendido, aceptado, debo admitir que algo se está moviendo. Por dentro, al menos.

Leer a Clarice Lispector, tantos años después me reconecta con esa etapa de mi vida y necesito mover el cuerpo. Necesito volver a sentir intensamente.

¿Qué les pasó a ustedes en estas dos semanas? ¿Qué les disparó esta autora? ¿Alguna pequeña o gran revolución interna?

En los comentarios, seguiremos intercambiando, yo seguiré leyéndola. Tuve el intento de hacerlo en sala de espera del médico, pero fracasé rotundamente. No creo que nadie haya logrado leerla en lugares colmados de gente y ruidos. Si alguien lo hizo, que cuente cómo le fue. Yo entendí que necesito un marco más privado. Un marco donde si quiero, puedo dejar la lectura y ponerme a escribir, a bailar, a abrazar, a llorar o a reír desenfrenadamente. Claro que alguien con menos pudor también podría hacerlo en público. ¿Por qué no? Alguien acaso con el alma ya formada...

Les dejo este poema cortito bidireccional para que disfruten. O se lo dediquen a alguien.

No te amo más

(Leer también de abajo hacia arriba)

No te amo más

mentiría diciendo

que todavía te quiero como siempre

te quise,

tengo la certeza que

nada fue en vano

siento dentro de mí que

tú no significas nada para mí

no podría decir jamás que

alimento un gran amor

siento cada vez más que

yo te olvidé

y jamás usaré la frase

yo te amo,

lo siento pero debo decirte la verdad

es muy tarde.

 
No te amo más: un poema para leer de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. 

La colección Vereda Brasil

Podemos leer a Clarice Lispector sin necesidad siquiera de saber quien fue, qué se propuso y qué premios cosechó a lo largo de su carrera literaria, considerada en muchos aspectos como revolucionaria, porque cambió o quizá no cambió porque no hay muchas escritoras que hayan seguido sus pasos, pero sí, ella se atrevió a desafiar cánones establecidos en el mundo de las letras. Desde nuestra humanidad más pura podemos conectar con ella, porque como la propia autora escribió "quien vive sabe" y eso sería suficiente.

Pero por otro lado, también podemos necesitar otro tipo de conocimientos, algunos en en algunos momentos, nos sentimos más tranquilos cuando podemos clasificar, estructurar, comparar, entender sobre corrientes literarias, épocas, estilos, contextos.

La colección Vereda Brasil, de Ediciones Corregidor, satisface a ambos tipos de lectores. La colección, dirigida por Maria Antonieta Pereira (Universidad Federal de Minas Gerais), Florencia Garramuño (Universidad de Buenos Aires y Universidad de San Andrés, con quien ya dialogamos en el Club sobre Clarice Lispector, y Gonzalo Aguilar (Universidad de Buenos Aires) está destinada a llenar un vacío en el mercado editorial en lengua española y busca atender a la demanda académica de las cátedras de literatura brasileña y latinoamericana en estas áreas. Con ese objetivo, las traducciones están acompañadas de prólogo, cronologías, notas, bibliografía, ediciones bilingües de poesía y una selección de textos críticos de especialistas en el autor tratado, brindando así un completo sistema de referencias para orientar al docente o estudiante universitario.

Cada libro de Clarice Lispector en Vereda Brasil, tiene unas páginas escritas por alguno de los directores de la colección, que nos sitúan en el contexto de la autora y de esa obra en particular, que oficia como una suerte de guía muy pero muy tranquilizadora. Así, podemos entrar en el texto un poquito más cercanos a ser una alma ya formada.

Próximo encuentro Jueves 15 de septiembre

Le propongo seguir leyendo a Clarice Lispector y seguir curioseando sobre ella . En Ciudad Seva está Una gallina. Y también sugiero que, mientras tanto, vayan proponiendo lecturas y autores que quieran abordar.

El próximo posteo va a ser sobre Librerías de Buenos Aires. Estoy buscando librerías donde podamos hacer algo más que comprar libros. También escucho sus recomendaciones.

Recuerden que pueden escribir a clubdelecturaohlala@gmail.com, Instagram y Twitter

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