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¿Qué tipo de yoga es para vos?

 
 

Yoga para la unión

 

Llegó a Occidente de la mano del maestro BKS Iyengar, gurú que trajo esta antigua práctica espiritual india como método para lograr la alineación del cuerpo, unirlo con la mente y el espíritu y corregir sus desequilibrios. "Un cuerpo alineado permite estar conectado con nuestra fuerza vital, esa que hace que todas nuestras funciones se organicen y marchen sin problemas y en armonía", explica Maru Brie, profesora de esta disciplina en Racket Club. "Si naturalmente somos flexibles, como cuando niños, la práctica nos otorga regresar a ese estado pero de manera consciente ya que cuando somos niños vivimos esta armonía inconscientemente".

La clase. En las clases de Iyengar se utilizan elementos como ladrillos, mantas o bloques de madera a modo de soporte para que todos los alumnos, sin importar su edad o condición física, puedan absorber lo que propone cada postura. Además proporcionan soporte para que respires con total libertad en la postura. Entonces se recomienda que "el cuerpo sea el hacedor, y el cerebro el observador". La permanencia en las posturas permite que los beneficios penetren profundamente en los niveles orgánicos y mentales. Además, la posibilidad de realizar una práctica personalizada ayuda a que cada uno conozca sus limitaciones y de esta manera trabajar en función de sus necesidades.



Respirar. Para unir y establecer un puente entre lo más denso, que es el cuerpo y lo más sutil, que es la mente. "Al cuerpo lo compone en gran parte la sangre, la circulación, y esta se ve beneficiada cuando respiramos. A la mente la componen nuestros pensamientos, y estos se aquietan cuando estamos al servicio de respirar, de prestar atención solo a eso", aclara Brie.

Dónde: en Racket Club ( Valentín Alsina 1450, CABA) con la profesora Maru Brie.

Yoga para avivar el fuego interior

 

Esta variedad, también conocida como acroyoga, es una práctica vincular que combina asanas o posturas de Yoga con acrobacia de dúo. Las prácticas acrobáticas permiten descubrir y expandir tu potencial. Cultivan la confianza, el desafío, la superación personal, la atención, el juego y la alegría. "En esta disciplina ejercitamos el arte de dar y recibir, sostener y ser sostenidos, ser fuertes y a la vez sensibles. Es inclusiva y accesible, todos pueden practicarla de acuerdo a sus posibilidades actuales. Nos alienta a descubrirnos y a confiar más primero en nosotros mismos, y a desarrollar potencialidades antes ignoradas (o no descubiertas). También nos enseña a comunicarnos de manera clara, directa, compasiva, paciente y amorosa. Anima a la transformación personal, en un ambiente de aceptación, celebración y seguridad", asegura la profesora Lucía Velázquez. Pero eso no es todo: en Acroyoga es mucho lo que se moviliza a nivel emocional ya que los ejercicios proponen desafíos constantes, superarnos, encontrarnos de frente con nuestros miedos, y el de los demás, y revela aspectos importantes sobre el modo de vincularnos y de comunicarnos con los demás.

La clase. Comienza con una práctica de Yoga, primero llevando la atención hacia adentro, conectándonos con la propia respiración, los latidos del corazón, en un estado de autobservación y presencia. Se hacen asanas para flexibilizar la cadera, hombros, columna. Luego, siguen flexiones de brazo, abdominales, y calentamiento de articulaciones. Al final se forma un círculo de cierre, donde se comparten las vivencias de la clase. En cuanto a las acrobacias, se arranca con posturas estáticas, para entender cómo organizar la estructura ósea y utilizando la gravedad a favor, e integrando a través de la tensión adecuada del tono muscular, permitiendo una respiración fluida y continua. Con el tiempo se logran "washing machines", que son secuencias de varias posturas enlazadas que empiezan y terminan de la misma manera.

Respirar. Para el trabajo individual, las posturas invertidas y para coordinar con el otro. Si la respiración fluye el cuerpo se alivia, el movimiento es más coordinado, hay menos esfuerzo y se emplea el tono muscular adecuado. Y para coordinar movimientos con el compañero es fundamental sincronizar la respiración, así se aprovechan los impulsos, el momentum, la inercia, como en la danza.

Dónde: siempre por la tarde, los miércoles en Almagro y Villa Crespo y los viernes en Chacarita con la profesora Lucía Velázquez.

Yoga en suspensión

 

Esta modalidad se practica sobre un columpio. Sí, leíste bien. Juega con la ingravidez, el trabajo de fuerza, el estiramiento, el control corporal y la respiración consciente. Y tiene múltiples beneficios para el cuerpo y la mente, pero además es relajante y permite combatir el estrés. "En AeroYoga trabajamos con la idea de la infinita elasticidad. Con esta frase queremos comunicar al alumno que debe dejar de lado sus limitaciones físicas y emocionales y que debe prepararse para creceren todos los sentidos", asegura el español Rafael Martínez, formador en Yoga Aéreo y creador del método.

La clase. Consiste en una rutina suspendida en el aire por medio de un columpio que cuelga del techo y sostiene el cuerpo -realizado con tela de paracaídas y parapente, que consta de una parte central y brazos con estribos independientes al cuerpo-. Las posturas y ejercicios son similares al yoga tradicional, pero están adaptados para hacerse en el aire. La técnica resulta más sencilla porque al gravitar el cuerpo se tiene más libertad para realizar movimientos. Al estar suspendida el cuerpo deja de ser un peso y se convierte en un espacio de placer, bienestar y experimentación. Estimula las capacidades físicas como el desarrollo de músculos y articulaciones, la elongación, pero también de las habilidades mentales y emocionales porque requiere de una gran concentración para poder hacer correctamente cada ejercicio; además, aumenta la agilidad y la autoestima. La ingravidez también favorece el desbloqueo y aislamiento de cada parte del aparato respiratorio y esto ayuda al trabajo de la respiración consciente.

Respirar. Para AeroYoga la respiración se sitúa antes que el propio columpio como herramienta principal. Se trata de un tipo de respiración funcional que "consiste en asociar el trabajo respiratorio a la activación muscular abdominal profunda y del suelo pélvico. Usamos la respiración como elemento físico para generar concentración, nutrición, liberación y además como elemento creativo. A nivel físico la ingravidez favorece el desbloqueo y aislamiento de cada zona del aparato respiratorio lo que favorece el trabajo de la respiración consciente. Y, desde el punto de vista creativo, igual que un artista usa la pintura para crear un cuadro, AeroYoga usa la respiración como materia principal para el desarrollo de las capacidades creativas en el alumno", indica Martínez.

Dónde: podés consultar el centro más cercano a tu zona en www.aeroyoga.es

Yoga para jugar

 

Un método para introducir a los más chicos en el maravilloso mundo del yoga. Joaquina Serra y Julieta Caracoche, ambas instructoras de Kundalini Yoga, crearon esta propuesta, a la que bautizaron Yogic, para enseñar yoga jugando. ¿Cómo lo hacen? "Les contamos historias y en las historias incorporamos asanas (posturas de yoga) y algunos pranayamas (respiraciones). También se proponen juegos y se fomenta el uso de la imaginación. Se trabaja sobre las emociones de enojo y del miedo por ejemplo, para entenderlas y encausarlas, fomentar el amor propio y la confianza en la intuición. Los niños tienen un mundo espiritual completo, ellos ya saben, sólo nos ocupamos de recordarlo para que lo conserven y que no pierdan la pureza y sabiduría con la que llegan al mundo", dice Julieta Caracoche.



La clase. A la hora de meditar, las profesoras proponen "Comunicaciones celestiales" que son movimientos con las manos, los brazos y el torso. El mantra mueve el espíritu y, al mismo tiempo, la cabeza y los sentimientos se hacen presentes. Es la mejor solución para deshacerse del estrés; cuando el poder de la palabra se forma por medio del cuerpo, el ser entero se purifica y se relaja. "Las yemas de los dedos están vinculadas directamente al cerebro y, al moverlos, activan este órgano tan poderoso. Ellos juegan y cantan y, sin hacerlo conscientemente, también meditan", afirma Caracoche. Con unos pocos segundos de silencio se logra un montón; lo mismo con la relajación. Los chicos se divierten, disfrutan, aprenden pero también suceden ciertos procesos sin que ellos lo sepan: se estimula el sistema nervioso y el sistema glandular, se vinculan con sus emociones y aprenden técnicas para manejarlas.

Dónde: hay clases grupales en Valletierra (Costa Rica 4562) para niños de entre 3 y 7 años, los martes a las 17.30. También se pueden ver tutoriales en el canal de Youtube Yogic.

¿Conocías estas variedades de Yoga? Además te mostramos ¿Cuántas formas de yoga conocés? Te mostramos 10 estilos diferentes

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