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Cinco herramientas para liderar en el trabajo

Te damos una serie de claves y consejos para potenciar tus proyectos y sacarle provecho a tu capacidad de liderazgo.

Por Eribel Cullari | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Latinstock

Estamos todo el tiempo encarando proyectos, somos una máquina de gestionar diferentes desafíos laborales (ni hablar de los personales). Por eso, rara vez tenemos el tiempo y podemos sentarnos a pensar cómo ser más eficientes y enriquecer los planes que tenemos que llevar adelante en nuestra empresa.

Las preguntas más frecuentes son: ¿qué herramientas necesito para desarrollarlo y expandirlo? ¿Qué habilidades necesito para poner a prueba todas mis capacidades de liderazgo, incluso cuando no tengo formalmente un cargo de dirección en la compañía? ¿Cómo armo el equipo ideal? ¿Cómo elijo a los integrantes? ¿Estaré a la altura del desafío? ¿Cómo engroso el plan que tengo hoy entre manos?

Todo proyecto es una oportunidad para proyectarte profesional y personalmente. Es el punto de encuentro donde reunir a las personas adecuadas que generen un diálogo de intercambio que nos despabile de la rutina acostumbrada. Nos ubica en un lugar de liderazgo que nos permite probar nuevas habilidades y reforzar las que ya tenemos. Un proyecto siempre nos dispara una bienvenida adrenalina por la exposición y nuestras ganas de éxito. Por eso, no importa si es un proyecto XL o S, toda gestión es válida para desarrollar nuestra potencia de #somosjefas. Entonces, van algunas herramientas para darle un boost a tu próximo desafío.

SOÑÁ EN GRANDE

En todo proyecto es importante definir el alcance. El ciclo de vida de un proyecto cuenta con un inicio, una planificación de recursos, la ejecución del proyecto o implementación y el cierre del proyecto que analice resultados.

Si bien es importante que vayas por etapas, no dejes de lado un plan mayor. Definí tu meta a alcanzar en este proyecto, pero también atrevete a pensar en lo que va a venir: ¿qué va a suceder a partir de su implementación? ¿Cómo podés encadenarlo con otras metas que tengas en mente para ampliar horizontes? ¿Cómo quedás posicionada a partir de esta experiencia? Capitalizá toda tu exposición. Que la oportunidad funcione como trampolín hacia otros desafíos que quieras alcanzar.

BUENAS ALIANZAS

 
Foto: Ilustración de Elda Broglio

En todo proyecto siempre hay intereses encontrados. Te va a pasar que, a medida que transcurra el proyecto, vas a encontrar muchas personas con influencia positiva o negativa. Los interesados de influencia positiva son aquellos que, cuando todo esté implementado, normalmente se beneficiarían de un resultado exitoso del proyecto; mientras que los interesados de influencia negativa son aquellos que ven resultados negativos como consecuencia del éxito de su implementación.

Siempre tené un mapa claro de quién es quién. Contar con ese mapa relacional es un gran paso en el avance y definición de tu proyecto. Saber quiénes son aquellos que van a contribuir e influir positivamente es fundamental a la hora de definir y armar tu entramado de relaciones en el proyecto.

Lo esencial no es solamente que te asocies con los que influyen positivamente, sino también que aprendas a detectar, de entre los que tienen influencia negativa, quiénes son jugadores claves para el éxito del logro a alcanzar. Si lográs identificarlos y no excluirlos, podés trabajar para concretar una alianza con ellos, eso te va a allanar muchísimo el camino y además va a desarrollar muchas de tus habilidades. Podés destrabar conflictos a partir del trabajo vincular con esos interesados. Eso es una tarea muy compleja que requiere mucha capacidad de autocontrol por un lado y de negociación por otro. A veces, son habilidades que tenés potencialmente para desarrollar y se ponen a prueba en este desafío. Aprovechalo, capitalizalo.

ESPONSOREO

 
Foto: Ilustración de Elda Broglio

Cuando enfrentás un proyecto, tenés que entender que probablemente lideres un equipo interdisciplinario en expertise y en posiciones dentro de la empresa. Tal vez hasta te toque liderar a tu propio jefe. El liderazgo se vuelve complejo con esa mezcla de intereses. Por eso, es clave que el proyecto se encuentre esponsoreado por una persona con el suficiente peso político que te ayude a destrabar conflictos y a quien puedas acudir cuando encuentres obstáculos.

Por otro lado, una herramienta muy práctica es saber escuchar y mirar a todos los involucrados en tu proyecto. ¿Cuál sería tu dream team? Tu equipo idealmente debería estar armado con la persona responsable de dirigirlo; los miembros del equipo que lo llevan adelante; el patrocinador, que es la persona o el grupo que proporciona los recursos para el proyecto; los influyentes, que son las personas que no están directamente relacionadas con el uso del producto del proyecto pero que, debido a su posición en la organización, pueden ejercer una influencia positiva o negativa sobre su curso; y también los clientes/usuarios y/o la persona u organización que utilizará el producto del proyecto. Dejar de lado su visión es una gran trampa en la que podés caer. Nunca olvides tener feedback de ellos, andá monitoreando parcialmente los resultados con ellos, el éxito va a estar directamente asociado a cuánto los participes, qué cosas elijas comunicarles y cuánto tomes en cuenta sus sugerencias.

MIRADA 360

 
Foto: Ilustración de Elda Broglio

A lo largo del proceso, está bueno recordar el impacto de tu proyecto. Entonces, no te enfrasques, tené la habilidad de expandirlo, de que crezca, se potencie. Trabajá para no tenerlo tan hermético que el proyecto no pueda adquirir nuevas formas o rumbos. Eso sí, nunca abandones el objetivo final. El riesgo más grande en el que podés caer es tenerlo como un "hijo"; cuando eso pasa, es muy difícil que crezca. Por eso, estate abierta a las sugerencias. Aprendé cuándo tenés que soltar, resignar, volver a barajar y empezar de nuevo. Tené la flexibilidad para "volantear" a tiempo cuando una variable no responda como esperabas. Hacé el ejercicio de identificar amenazas y vulnerabilidades que puedan poner el proyecto en riesgo.

Aceptá críticas constructivas que te ayuden a reaccionar a tiempo antes de avanzar con una mala idea y recordá siempre a todos los interesados de tu proyecto haciéndolos partícipes. Pensá tu liderazgo como una carrera de fondo, de nada sirve ir rápido y llevarte todo y a todos por delante.

Siempre tené en claro que ser quien lidera el proyecto no te convierte en quien más sabe sobre todo lo relacionado con este. Como líder del proyecto, debés gestionar las expectativas de todos los interesados, lo cual puede resultar difícil, ya que, a menudo, los interesados tienen objetivos muy diferentes o contradictorios. Pero será sumamente más exitoso si lográs que se sientan involucrados, que cada uno de ellos forme parte de un engranaje mayor, que su trabajo sea respetado, que sean escuchados e involucrados, que puedan aportar algo más para que el trabajo sea mejor.

BUEN EQUIPO

 
Foto: Ilustración de Elda Broglio

Cuando tomás la dirección de un proyecto, una de las responsabilidades más críticas y a la vez más sensibles que asumís es desarrollar al equipo. ¿Cómo evalúas las habilidades de cada integrante, cómo las potenciás y, a la vez, cómo potenciás las tuyas? Es clave, para asignar roles, entender el equipo en su conjunto, no pensar exclusivamente en habilidades técnicas. A veces, no va a alcanzarte con conocer lo que cada uno puede aportar desde lo técnico, sino ir más allá, entender personalidades a la hora de elegir y asignar roles. Existen muchas técnicas que te ayudan a determinar no solamente rasgos de personalidad individuales de cada miembro del equipo, sino también motivaciones e intereses de cada uno de ellos.

Recordá que lo que va a potenciar es la sinergia, lo que cada uno aporte al conjunto, y tu meta es lograr que se sientan integrados, evitar una lucha de egos. Sé buena mediadora, correte del logro personal y hacé sentir al equipo el logro alcanzado. Lo más difícil es unir a todas las personas bajo un mismo objetivo, misión y visión, ese es tu reto. Mostrá a los integrantes del equipo una visión superadora de lo que se busca a través del proyecto. Generás mucho más compromiso si lográs transmitir en tu visión una razón que se convierta en algo trascendental, que va más allá de la mera tarea que cada uno tiene que hacer.

También es importante que los objetivos con tu equipo de trabajo sean claros, estén definidos y puedas ir monitoreándolos. Eso te va a ayudar no solamente con el seguimiento del alcance de las metas, sino también con el compromiso y la motivación de cada integrante. Esta es la clave para que tu grupo funcione como equipo de alto rendimiento.

"Es clave cómo comuniques"

Por Pablo Faga. Director de BW, experto en comunicación interna.

Pautá formalmente reuniones periódicas de avance en las que fortalezcas la comunicación. Sistematizalas y generá canales de comunicación propios del proyecto. Las conversaciones informales permiten una plataforma de confianza. Conocerse, empatizar, conectarse con el otro, fortalece las relaciones y hace que el trabajo sea más efectivo. Las personas no nos comprometemos con una organización, con un proyecto, nos comprometemos con otras personas, por eso es fundamental tu rol como líder para generar vínculos de confianza y compromiso.

Expertas consultadas: Graciela Guzman y Laura Medrano, Gerenta de Marketing y Gerenta de Administración de Vistage Argentina.

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