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Primer grado

 
 

-Mami, ¡¿pero tengo que faltar?!

-No, no, vas a estar bien.

-¡Iupiiii!

Me da ternura escuchar ese iupiiii. Estoy con mis dos niñas en la cama, la mayor improvisa una suerte de mural sobre mi espalda y brazos (ah, sí, le gusta agarrar óleos pastel e inventarme tatuajes) y la menor, de ella quería hablarles, está sentada frente a su madre, frente a mí, terminando de pintar un mandala para su seño del colegio.

¿Les conté que empezó primer grado?

El detalle, vengo de tomarle la temperatura y el termómetro digital indica unos 37. 2.

Lo que se dice una febrícula.

Siendo domingo de noche, pasadas las 11 de la noche, imagino: "quizás sea solo cansancio. No creo sea grave".

Su respuesta me hace sonreír por dentro.

Mi hija está fascinada con haber empezado la escuela primaria.

En realidad, exagero. Lupe lo vive todo con un entusiasmo natural, equilibrado...

Se la ve radiante, sí, vuelve del colegio y lo primero que hace es sacar de la mochila sus cuadernos.

¡Mirá, mami, lo que me escribió la seño!

¡¿Y sabés que me pusieron una nota en el cuaderno de comunicaciones?!

¡Y mirá lo que pinté!

¡Y voy a tener tarea!

Pero cuando madre, queriendo explicitar lo obvio, le pregunta: "¿te gusta el colegio?", ella responde con un tímido ajá.

-¿Y no te da vergüenza hablar con tu maestra? -le pregunta China.

-Noooo -contesta, como diciendo ¿de dónde sacaste esa idea tan disparatada?- yo le hablo todo lo que le tengo que hablar.

Creo que en la vida de esta hermana menor iniciar el primario, cruzar ese umbral, significa en gran parte entrar a un universo algo conocido... por su hermana, ¡y compartirlo!

-No me saludaste hoy en el recreo -le dijo el viernes, por ejemplo.

Ah, sí, madre escuchó a China contándole a su hermanita que le pedía a su maestra de ir al baño cuando ella estaba en el recreo, así podía saludarla.

Por otro lado, al "drama" de la separación de sus amigas Lupe le hizo ole, ole.

Históricamente las madres se afligen cuando la escuela separa amigas de sala de 5, por motivos pedagógicos, según aduce, pero no de manera equitativa (algunos grupos sí se separan, otro no, de ahí ciertas reacciones molestas).

(Yo creo que hay gran cuota de azar. No sé si existe tanta consciencia de que Fulana es amiga de Menganita y así... a excepción de relaciones muy simbióticas).

El caso es que Lupe se tomó esa separación con humor. Ahora los recreos tienen un valor agregado, "me veo con Abril, Mora y Emma".

Y aun sin amigas en su división, la situación la cautiva: el edificio antiguo, enorme, imponente, las maestras y los niños, todos literalmente de punta en blanco, los varios cuadernos, la escritura que se asoma con timidez, el pizarrón más protagonista que en el nivel anterior... y etcéteras varios.

Quizás en unos días, cuando la novedad se torne rutina, madre vuelva a reflexionar acerca de las falencias de un paradigma educativo. ¿Se acuerdan que apenas China arrancó primer grado le fue difícil aceptar tantas horas sentada y otros cambios bruscos en relación a cómo se le venía enseñando?

De momento mi hija menor, frente a la amenaza de una falta, de tener que faltar, reacciona igual que yo cuando tenía su misma edad: protesta.

Madre siempre fue fanática -y aquí sí puedo usar el adjetivo fanática porque yo no creo tener ese natural equilibrio que tiene mi hija- ...fanática de la escuela primaria.

No es que me gustara aprender (algunas materias sí, algunos profesores, igual cumplía, me gustaba cumplir), me gustaba estar ahí, en la institución, con los muchos maestros, con aquellos directores tan estrictos y a la vez tan humanos y comprometidos, y con mis compañeros, mis pares... y la sensación de funcionar en grupo, de crecer con otros, de aprender entre varios.

¿Hay aquí alguna otra madre cuyo hijo haya arrancado la primaria este año? ¿Cómo vivieron ese paso?

¿Hay aquí alguna madre cuyo hijo haya arrancado la secundaria?

 
 

PD: Lupe hoy se quedó en casa. La febrícula se hizo fiebre, baja pero fiebre al fin y al cabo. Dibuja un dinosaurio a mi lado mientras yo redacto esta post data. Igual está contenta y "les manda un beso a todas las mujeres". ¡Feliz día!

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