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Me quedo

 
 

Leí hace unos días que el amor se alimentaba tanto de presencia como de distancia. De anhelo.

Que no suene desalmado sino sincero: me gusta la idea de recuperar soledad y separarme de mis hijas un breve tiempo.

No sé si en esta última semana llegamos al idilio con el que fantaseaba, tuvimos una convivencia ininterrumpida a la fuerza (a causa de una angina) y hubo tantos momentos de armonía como ruidos, como notas que desafinaban.

Me quedo atesorando las conexiones y dándole vuelta a los cortocircuitos.

Me quedo saboreando ese momento del miércoles en el que, mientras caminábamos rumbo a lo de Ámbar, Lupe se detuvo en la vereda y con el índice en la boca exclamó: "¡se me cumplió un deseo!".

-¿Qué deseo?

-Uno que le pedí al...

No recuerdo qué palabras manoteó para explicar esa otra que se le estaba escurriendo: panadero.

-Le pedí que se me cayera un diente y mirá, mami, se me mueve...

Corroboré lo anunciado y me puse contenta, no por el hecho de que se le fuera a caer un diente, sino por el hecho de que un deseo se le cumpliera.

Me quedo saboreando el momento en el que, esa misma noche, dejó de resistirse a una empanada de berenjena y la comió con hambre; llegó a sincerarse: "me gusta, me gusta la berenjena", estaba orgullosa de ella.

Se había disfrazado de Jessie:

 

Me quedo saboreando las últimas tres noches, los segundos en que Lupe se dormía y yo suavemente zafaba de sus garras para subirme a la cama de su hermana, que tosía, y a la que me limitaba a apoyarle mi palma sobre su pecho y a inundar de presencia, de un pensamiento-mantra (mi chiquita, mi chiquita, mi chiquita)... hasta que su tos se fuera.

Me quedo saboreando los ejercicios de lectura y escritura de palabras y sílabas, la tarde de ayer en la que Lupe juntó coraje y se tiró a la pileta casi. Escribió casa, casa su primera palabra, casa, linda, amor, loca, pera, tomate..

 

Me quedo recordando la tijera, mi mano en ella cortando los bordes de las siluetas de esas pequeñas casitas, de nuestra pequeña ciudad de papel en la montaña:

 

Me quedo recordando mi pregunta insistente (¿dónde les gustaría vivir a ustedes?), algunas respuestas como: "en un lugar donde haya Bombuchas, que haya playa, y río y laguna."

Me quedo atesorando los te quiero espontáneos y los abrazos de mi hija mayor después de que su mufa cede... y tantos otros micro-momentos de esta semana no ideal, de forzado encierre.

Sintonizando mi amor hacia ellas, el de ellas hacia mí, conectadas a pesar de la distancia, dándonos un recreo para extrañarnos, para replantear y organizar el año venidero, colegio, médico homeópata, alimentación, casa.

Para ordenar, terminar de limpiar a fondo este pequeño hogar, nuestro departamento.

Para reencontrarlas en quince días, bronceadas y excitadas, llenas de anécdotas, de agua salada, de recuerdos que seguirán atesorando cuando reactiven la máquina de la rutina.

Que así sea.

¿Qué momentos atesoran de este primer mes del año?

 

PD: Que tengan un muy buen viernes. Como siempre, para contactarme por privado, me encuentran en FB.

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