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¿Quién se suma al desafío Hawking?

Por Daniela Chueke

Twitter:  @danielachueke  | 

 
 

Mi primer ensayo de blog se llamó "De ChicaSexAndTheCity a CasadaConHijos". No tuvo mucha repercusión pero a mí me sirvió para aprender a usar la herramienta y, ante todo, como espacio de organización mental mientras terminaba de empollar a mi tercer hijo, que acababa de nacer y hoy ya está por cumplir 8.

Con un bebé recién nacido mis días transcurrían en el solitario limbo de las puérperas. Mis horarios y los del bebé estaban fuera de los del resto del mundo. Nuestras coordenadas del espacio y el tiempo eran probablemente inexistentes. No tenía punto de referencia, más que el momento en que el resto de la familia salía a la mañana hasta que volvían al caer la tarde. El caos y la imprevisión eran la norma y en algún momento entendí que no tenía caso forzar una rutina imposible si pretendía dar la teta a libre demanda, como me había propuesto.

Pasaba de sentir la excitación más profunda por esa bolita de amor que era carne de mi carne a un absoluto extrañamiento: ¿qué clase de animalito es este que me está exprimiendo?

Dar la teta podía ser desde un momento de calma apacible, la completud del alma y hasta la respuesta al sentido de la vida, a una situación absolutamente extraña, antihumana, antisocial. De repente ya no era yo, era un animal de tantos que habitan en la tierra, una vaca, una gata, tal vez un águila o una cuerva.

A veces amamantar me daba miedo. Como cambiar un pañal, tratar de calmar un llanto, atender los asuntos cotidianos de la casa, el teléfono, el portero eléctrico, asuntos que muchas veces se volvían tareas titánicas.

Supongo que en alguno de esos momentos, como la señora Fritchs, caí en un agujero negro. Hacía menos de quince segundos estaba en mi departamento de soltera, me arreglaba para salir, mis amigas en el comedor reían, bromeaban, me apuraban, dale, nena, nos vamos. ¿Cómo llegué acá? ¿Qué pasó?

 
Foto: Archivo La Nación

El cuento Agujeros Negros, de Samantha Schweblin - que teníamos para leer para hoy, según el posteo anterior- me remitió a esa época de mi vida.

Aunque quizá la situación aluda a la ancianidad o al Alzheimer.Tanto la señora Fritch como sus doctores parecen ser personajes mayores si bien no se mencionan sus edades.También me recordó a la película Memento, de un hombre que sufría amnesias repentinas y tenía que tener papelitos pegados por todos lados para recordar quién era él y qué era lo que estaba haciendo.

En términos estéticos, cada vez me gusta más como escribe esta autora, me atrae descubrir trucos y estilos en su forma de narrar. Por ejemplo, la repetición de ciertas palabras -algo que cualquier corrector de estilo consideraría un sacrilegio- para volcar la atención del lector a detalles sin mayor importancia para el núcleo del relato, pero que de algún modo le aportan una carga extra. Como diciendo, volvé, leé, esto es lo que está pasando, no te vayas, lector, por las ramas. Miren: "Messina abre el cajón de su escritorio y le ofrece una galleta a Ottone, galleta que Ottone acepta. Messina abre la carpeta." ¿No les pasa que cuando dice "galleta que Ottone acepta" ya se están imaginando la escena? Creo que sin ese énfasis, probablemente la pasaríamos de largo. Al menos yo, que soy de irme por las ramas, que si la lectura no tiene ciertos ganchos, me puedo leer dos o tres páginas enteras sin realmente prestar atención y estar pensando en otra cosa completamente distinta a la del relato.

Metámonos con Hawking

 
Foto: Archivo La Nación

Tengo dos libros que empecé a leer muchas veces y nunca pude termirar, de Stephen Hawking: el famoso Breve Historia del Tiempo y Agujeros negros y pequeños universos y otros ensayos.

Hawking es el primer científico que se animó a publicar un libro que explica conceptos de la física para los legos, algo así como el padre fundador del género divulgación científica. Y, en mi opinión, uno de los pocos que realmente habla directamente desde su propia investigación, es decir, leerlo a él es leer a un científico, lo cual es muy distinto que leer a un autor que analiza estudios de otros y a partir de ahí escribe un libro de ciencia aplicada a la vida. Ambas propuestas son válidas pero a mí me tiene más el desafío de leer a Hawking.

En esta propuesta, a quienes quieran sumarse les propongo la siguiente dinámica:

A partir de hoy y durante los próximos quince días, aportemos todo lo que sepamos, incluso consejos y recomendaciones para abordar alguno de sus libros -si me preguntan, elijo Breve historia del tiempo- y en el próximo posteo yo les hago un resumen de lo que vinimos hablando con algo más de análisis sobre Hawking. Como les dije, no lo terminé y este post es mi propio autoincentivo para completarlo.

Les dejo dos notas para ir entrando en calor: Stephen Hawking: "En otro universo, Zayn Malik permanece en One Direction" y La nueva solución que Stephen Hawking ofrece sobre la paradoja de los agujeros negros.

Espero que les guste la idea, y también sus comentarios sobre el cuento que teníamos para hoy.

Recuerden que pueden escribirme a clubdelecturaohlala@gmail.com

Por otra parte, para quienes no tengan ganas de meterse con estos temas, les tiro una pregunta veraniega: ¿qué están leyendo en vacaciones?

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