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Deco para vivir en armonía

Monique Pouysségur apostó a un estilo ecléctico en este PH que es la síntesis del mundo que comparte con su marido y sus mascotas.

Por Soledad Avaca Cuenca | Para Revista OHLALÁ!

 
 

Con su filosofía de "no zapatos en la casa", Monique revela su personalidad al abrir la puerta. Es vegetariana, practica yoga, toca el ukelele y, como es maquilladora, le encanta la estética. A su marido, Diego, también. Es director creativo y quien le aporta "la locura" a la deco. Ella busca la historia detrás del objeto; él, en cambio, la funcionalidad. Así hacen un buen equipo para un estilo que definen como ecléctico. Y aunque les gusta recibir amigos, aman pasar tiempo solos, bailando, mirando pelis, cocinando o conectándose con el verde en la terraza.

Cocina y comedor

 
Adorables: el espejo geométrico (Almacén de Objetos) y la tabla de planchar antigua para exhibir adornos.  Foto: Inés Tanoira

Optaron por una mesa de madera de líneas simples (Manifesto) y le dieron un toque con sillas Eames de colores diferentes (Bs. As. Design). El color lo aportan el sillón (Millefiori), los almohadones ($950, Boulevard Sáenz Peña) y la banquetita junto a la mesa ratona de patas altas, herencia de la abuela de Monique. Más allá, la cocina es puro blanco. Se destacan el mármol negro y la estantería de madera que da apoyo a elementos de uso diario. Pasan mucho tiempo ahí, porque les encanta experimentar: "Ser vegetarianos nos obliga a salir de la zona de confort para comer saludable, variado y balanceado".

Universo privado

 
Los libros están acomodados por gama de colores..  Foto: Inés Tanoira

Cada detalle cuenta, a su manera, un poquito más sobre el mundo de Monique, donde sus recuerdos y pasiones se hacen tangibles a través de los objetos, como su colección de lentes para el sol que la traslada a su pasado en Mar del Plata, su ordenada colección de OHLALÁ!, una alfombra zigzag de lana de oveja tejida a mano donde descansa su gata Melba, las herencias familiares con aires de Oriente, la calavera violeta que la hermana de Diego les trajo de México, sus plantas que la ayudan a escaparse de la vorágine diaria, una lámpara de cerámica que suma diseño ($1345, Salmón Tienda) y esos zapatos con los que pisa fuerte sobre tierra firme. ¿Qué más ama? Meterse al mar, sentir el pasto sobre los pies descalzos e improvisar melodías en su ukelele.

Los soldaditos que hacen posturas de yoga fueron un regalo de Diego para Monique.  Foto:  Inés Tanoira
Foto:  Inés Tanoira
Foto:  Inés Tanoira
Foto:  Inés Tanoira
Foto:  Inés Tanoira
 

Escritorio y dormitorio

 
Sobre la mesa de luz, el detalle deco es el ramo de novia de monique: "lo dejé secar como un lindo recuerdo".  Foto: Inés Tanoira

El dormitorio lo armaron con una cama con cajonera debajo que suma espacios de guardado, dos mesitas de luz distintas y un dúo de lámparas en cobre. Eligieron un juego de acolchado y fundas lleno de flores (Urban Outfitters) y, en el centro, un almohadón bordado ($1400, Boulevard Sáenz Peña) que se suma con naturalidad. Los caballetes del escritorio eran de la hermana de Monique y estaban pintados de azul. Ella les cambió el color y les sumó un tablón (Sodimac) para armar su rincón de trabajo. Completó con una silla Eames transparente (Martins Casa) y canastos de guardado (Morph) que compró cuando llegó a Buenos Aires. A la derecha, en el sector social, la heladera se esconde detrás de un mueble con puertas corredizas, una de ellas con pintura de pizarrón para dejarse mensajitos románticos y anotar las compras del día.

 
Foto: Inés Tanoira

Terraza

 
Su perro, Vittorio, la acompaña hacia donde va. En las tardes de sol, nada más lindo que disfrutar de una rica limonada a cielo abierto.  Foto: Inés Tanoira

La escalera, custodiada por un gatito amarillo de cerámica (Tienda Palacio), conduce hacia el estar con la biblioteca y a la terraza. Porque en este rincón verde, Monique se permite hacer una pausa en cualquier momento del día y disfrutar sin reloj. Por eso, eligió para este sector un juego de living de metal para exteriores con una mesa ratona y sillones (Easy) que no requiere cuidados y puede quedar bajo la lluvia sin problemas. Diego dejó en sus manos el color de las paredes: "Me dijo que me la jugara y me animé a este fucsia oscuro que contrasta con el verde de las plantas y hace que todo sea flúo". Detrás, los árboles de Colegiales dan el marco perfecto a este oasis urbano que llama a relajarse. Junto al cesto tejido artesanalmente con manijas de cuero ($675, Salmón Tienda), una puerta conduce al lavadero.

Producción de Yamila Bortnik.

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