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Sexualidad: el cuerpo femenino... ¿para quién?

Nuestra sexóloga nos propone que revisemos algunos supuestos sobre el cuerpo y nuestra sexualidad.

Por Marta Rajtman | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Corbis

Desde hace mucho tiempo hablamos de estos temas, que igualmente nos dan cierto pudor, porque el sexo siempre tiene una connotación de algo a puertas cerradas, de eso "de lo que no se habla", de algo que se oculta o que pertenece exclusivamente al ámbito privado. Pero me parece interesante que las mujeres sepamos que, a pesar de que evolucionamos mucho y de que ha habido un montón de cambios y nos sentimos mucho más libres -especialmente en temas que tienen que ver con el uso de nuestro cuerpo-, en realidad, esa libertad es a veces ficticia. Y resulta que estamos muy condicionadas por las presiones culturales que se ponen sobre la esfera del sexo. En estos días, escuché a alguien decir que "la liberación femenina parece la nueva esclavitud de las mujeres". Y yo creo que, en términos de sexo, esto es bastante real.

 
Foto: Corbis

Volver a ser dueñas

Todo este proceso cultural que, desde afuera, se percibe como de mucha libertad, de mucha permisividad, de ir pareciéndonos en algún sentido cada vez más las mujeres a los hombres -especialmente las más jóvenes-, puede pensarse como una nueva esclavitud, y una esclavitud muy fuerte que podría tener consecuencias bastante serias.

Muchas de nosotras, muchas veces sin darnos cuenta, quedamos sumidas dentro de una manera de "ser sexual", que es la que dicta la cultura de cada momento, pero en la que, básicamente, siempre prevalece el interés masculino más que el propio. Hoy, Internet mediante, aparece fuertemente la posibilidad de que simplemente al conectarse a una computadora o un smartphone, un hombre pueda conocer y ver un cuerpo femenino que antes solamente veía cuando entraba en relación directa con una mujer.

El rol de la pornografía

Por su parte, la pornografía promociona una moda extendida en todo el mundo -para las mujeres jóvenes y no tanto-, que tiene que ver con la depilación completa de la vulva. ¿Por qué? Simplemente porque en todas las películas pornográficas las vulvas están absolutamente depiladas. Ante esta "moda", distintos colegios de dermatólogos alertaron con respecto a una vuelta de ciertas enfermedades de transmisión sexual (incluida la sífilis), que están fomentadas por esta práctica depilatoria, y que también se están extendiendo cada vez más entre los hombres. Pero hay otra cuestión que es más profunda aún, y es que la mayoría de las mujeres, al ver cómo lucen sus vulvas cuando están depiladas, sienten que "algo raro" pasa ahí. Las que no se depilan difícilmente tienen la chance de ver cómo lucen sus labios internos, pero cuando sí se ven, y se comparan con los de la pornografía..., la diferencia es notable.

 
Muchas mujeres adultas van al consultorio creyendo que sus vulvas no se ven como deberían al compararlas con las vulvas "infantilizadas" y transformadas de la pornografía.  Foto: Corbis

Las "vulvas porno" -donde los labios internos están cortados- parecen las de una nena y son bastante diferentes de las de una mujer adulta. En varias de estas vulvas porno se practican intervenciones de rejuvenecimiento o reconstrucción vaginal, algo cruel y sin sentido. ¿Por qué digo esto? Porque las mujeres van al consultorio creyendo que sus vulvas no se ven como se deberían ver; y todo esto está reforzado por los varones, que han aprendido cómo son los genitales a partir de las vulvas "infantilizadas" y transformadas de la pornografía. Lo repito siempre: hay vulvas diferentes con distintas formas... y todas son normales.

Volviendo al tema inicial, con estas maniobras invasivas, se insiste sobre una idea de apropiarse del cuerpo femenino; no solamente qué tienen que sentir las mujeres, sino también cómo tienen que lucir lugares tan íntimos como su propia vulva. .

¿Qué te pareció el tema? ¿Te sentís dueña o esclava de cómo luce tu cuerpo en la intimidad?Leé también ¿Sexo sin consecuencias? y 5 preguntas que nos responde la sexóloga

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