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Celebrá tu vida sin hijos

Páginas de Facebook, blogs y hashtags para twitter e Instagram resignifican el estatus de mujeres y parejas que buscan vivir una vida feliz libre de la crianza de un niño.

Por Daniela Chueke Perles | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Corbis

En tiempos donde como sociedad avanzamos tanto en la aceptación de la diferencia, la diversidad y la libertad para construir nuestros propios destinos, por alguna razón, sigue llamando la atención que una mujer o una pareja elija vivir una vida sin hijos.

¿Cómo puede ser que haya mujeres que sientan que tienen todo lo que necesitan para ser felices aunque no sean madres? ¿Por qué no tenés hijos a tu edad? ¿No querés?¿No podés? Hacé esto, hacé lo otro, rezale a tal o cual santo, ponete así o ponete asá.

Es parte del rosario inevitable al que se expone una mujer o una pareja cuando vive su vida por fuera del mandato cada vez más en desuso de procrear la especie.

Una tribu inexistente

El marketing insiste en agruparlos: son las Nomos (no mother), las Panks (profesional aunt no kids), los Dinks (double income no kids) y los Childfree. Cierta mirada de la psicología -la que evalúa lo normal y enfatiza los déficits- sigue buscando explicaciones en la sublimación de la libido o en los traumas familiares de la infancia, la sociología, tal vez halle explicaciones de tipo económico, la crisis y la recesión.

Pero a ellas y ellos no les importa. Porque se trata de la vida de cada uno y la vida de una persona no puede reducirse a una única explicación. No hay tribu de mujeres que no quieren tener hijos, ni, por el momento puede entenderse el fenómeno como un hecho social. El mundo avanza y las formas de vida exceden los modelos tradicionales heredados.

En esta conquista, la cuestión de la maternidad o la no maternidad, sin embargo, todavía coloca a sus protagonistas en la situación incómoda de vivir justificando su circunstancia. Si sos de espíritu socializador tal vez no te te molesta demasiado hablar del tema, ya lo tenés masticado o no pero no te molesta exponerte. En ese caso tenés un plus, porque sentís que es lo más natural del mundo compartir tus vivencias y charlar abiertamente sobre las cosas que te pasan o las que no te pasan. Es parte de lo que se supone que hacemos cuando vivimos en sociedad y tenemos amigos, compañeros de trabajo o familia.

Pero si sos más reservada y no te sentís a gusto hablando de algunas cosas la sensación qe sobreviene cada vez que alguien te pregunta ¿para cuándo? es la de que nadie te contó sobre esa especie de anticódigo del fútbol en el que mucha gente da por sentado que se puede y hasta se debe opinar - no sea cosa que sin esa opinión se te pase la hora del reloj biológico-. Es una de las escenas en las que muchas mujeres en edad fértil y sin hijos se suelen ver inmersas a su pesar.

La cuestión es que a vos, no te gusta cortarle el rostro a nadie, siempre pensás para bien, respirás hondo y sonreís sin mostrar lo que te está hiriendo o, por lo menos, haciéndote sentir incómoda. Así, hay muchas ocasiones en las que difícilmente lográs escaparte del asunto, y te sentís invadida, obligada a exponer tu intimidad, cuestiones que todavía no pudiste elaborar y perdés la oportunidad de disfrutar de una buena charla, de esas que te hacen sentir bien, enriquecida. Lo que verdaderamente te gustaría contar es que estás feliz porque te está yendo genial en el laburo, acabás de volver de un viaje soñado, te invitaron al recital de Sinead O'Connor o finalmente te compraste la Nesspresso y - mejor aún- tenés con quien disfrutarla.

Pero por suerte hay cada vez más espacios y oportunidades donde no es necesario estar pidiendo disculpas, donde si esta cuestión de que te sentís obligada a dar explicaciones se te está volviendo densa podés hablar de otras cosas y también pedir ideas. Incluso hay organizaciones de parejas y mujeres orgullosas de llevar un estilo de vida sin hijos.

Sin hijos y sin explicaciones

La abogada Natalia Mink, una argentina radicada en Nueva York, administra la página de Facebook Sin hijos hay paraíso que por el momento funciona como una pequeña comunidad -por ahora tiene menos de 300 suscriptores- de personas interesadas en conversar sobre los pormenores cotidianos a que los enfrenta esta forma de vida. "Hay muchísimas razones que llevan a una persona a vivir una vida sin hijos. No es solamente la decisión de no querer tenerlos. A veces los caminos son mucho más intrincados y dolorosos", dice Natalia. El espacio está abierto a aquellas mujeres o parejas que han llegado a esta forma de vida debido a distintas circunstancias: deseo, infertilidad, dificultades diversas para engendrar hijos, pérdida de embarazos, enfermedades. La idea del título "Sin hijos hay paraíso" responde precisamente a eso: entender que una vida sin hijos (por los motivos que sean) puede ser una vida plena y feliz, una vida totalmente realizada y productiva, un verdadero paraíso para aquellos que así lo desean o bien se ven obligados a transitarla por diversas circunstancias. "Mi propósito es que esta página y esta comunidad brinden una ayuda en ese sentido, y que sirva para aliviar la presión que muchas veces se siente al momento de enfrentarse a una decisión de este tipo. No busco hacer apología o una propaganda trivial de los beneficios de una vida sin hijos, ni tampoco provocar a quienes sí optan por ser padres y llevar adelante una familia. Como he remarcado más de una vez, todas son decisiones de vida respetables. Es un espacio para discutir esta temática, entre otras, y compartir experiencias desde un lugar de absoluto respeto al otro, aunque el humor inteligente, siempre sin agresiones, está permitido.

 
Foto: Corbis

¿Y si igual tenés ganas de maternar?

Otra cuestión es que podés elegir no tener hijos pero eso no significa en absoluto que no tengas vocación de madre. Porque si por madre entendemos a la función y no al rol social, entonces la maternidad es algo que excede lo femenino, lo familiar y lo biológico.

Lejos de la polémica desatada en los 80 cuando la filósofa feminista francesa, Elisabeth Badinter, sostuvo que el instinto maternal es un mito, hoy la mayoría acuerda en que esto es así. Como tantos otros mitos heredados de generaciones pasadas, es un error creer que es la liberación hormonal propia del parto, lo que nos convierte automáticamente, frente a la llegada de un hijo, en madres devotas. La maternidad no es instintiva ni "natural", sino una convención social y como tal, se aprende. No te convierte en madre el hecho de engendrar o gestar un hijo en tu cuerpo, sino que devenís madre en la construcción de tu vínculo con ese hijo. Aprendés a ejercer lo que en psicología se conoce como "función de maternaje". El hecho de que parezca que surge naturalmente tiene que ver con un proceso que la sociología llama "internalización". Internalizamos comportamientos sociales aprendidos en el contexto en el que somos educados y así nuestros comportamientos aparecen como naturales.

El maternaje, como función psicológica y social es un concepto amplio, que tiene mucho más que ver con una vocación que con un instinto biológico o con un mandato sociocultural. Se necesita vocación para maternar y como cualquier vocación, pone en juego nuestra capacidad de amar, de crear, de llevar adelante un proyecto pese a las dificultades que encontremos en el camino.

Ahora que sabemos esto, todavía podemos darle otra vuelta de tuerca al asunto. Porque si el ejercicio de la maternidad, es una vocación, está claro que podemos seguirla desde el mismo momento en que sentimos ese llamado. Esto significa que no tenés que estar pendiente del tic tac del reloj biológico, para poder desarrollar tus aspectos maternales. Significa que si no tenés hijos propios, o si no hay niños a tu alrededor es perfectamente válido que sientas ganas de maternar y que des cauce a ese deseo. Porque tu deseo puede orientarse a cuidar de otros, no sólo de un bebé sino de muchas otras personas, niños o adultos, con quienes podés generar un vínculo especial, profundo y si lo querés, duradero.

La cuestión de la autorrealización y la trascendencia

Por algun motivo, existe una creencia compartida socialmente de que, tarde o temprano, en algún momento todo ser humano siente el deseo o la inquietud de dar algo de sí al mundo. Es entonces, cuando pensamos -o nos insisten- que quizá lo que nos haría falta para sentirnos completas sería convertirnos en madres.

¿Pero es ésta la única opción? ¿Necesariamente, todas las mujeres fuimos hechas para criar un niño en esta vida? ¿Llenar el útero es lo que nos va a llenar el alma? Obviamente, no. Quizás a algunas mujeres la maternidad biológica sea condición necesaria para ser felices, pero para otras puede tratarse de un mandato social que viene de afuera y que tal vez no coincida con su deseo íntimo.

Según el psicólogo Abraham Maslow, autor de la pirámide de las necesidades humanas, a cierta altura de nuestra vida, cuando ya tenemos un montón de necesidades satisfechas, estamos felices con nuestros logros, nos sentimos bien con nuestra profesión y el estado civil que hemos elegido, todos necesitamos autorrealizarnos. Esto significa que es probable,-aunque no obligatorio- que busquemos construir algo más elevado que nuestra propia persona.

Y también tenemos el derecho a elegir cómo lo haremos. Con o sin hijos.

¿Vos qué pensás del tema? ¿Estás pensando en No tener hijos? Contanos.

Data útil

Libro:No Kids, 40 razones para no tener hijos, Corinne Maier (Península,2008)

Peli:Sin hijos,película argentina de comedia y romance de 2015 dirigida por Ariel Winograd y protagonizada por Diego Peretti y Maribel Verdú.

Hashtags: #sinhijoshayparaiso, #childfree

Face:Movimiento Childfree, Sin hijos hay paraíso

Experta consultada: Lic. Cecilia Zugazaga, psicóloga especialista en pareja y familia

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