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"No bolsa, gracias"

 
 

Una escena venía repitiéndose en los últimos meses:

Domingo, de noche, hijas y yo en la caja del supermercado. Una compra chica tirando a mediana. Madre guardando la mercadería en bolsas de plástico.

-Lupe, China, acá, no se vayan lejos.

-¿Puedo comer el chupetín ahora?

-Sí, agarralo.

Y en un momento la fija, pensar para mis adentros, incluso en ocasiones verbalizar aquel pensamiento:

-Tengo que comprarme un carrito. Próxima vez tenemos que venir al supermercado con una bolsa-carro.

Dicho de otro modo, hace tiempo que venía repitiéndome: tenés que evitar las bolsas plásticas, porque sabés sí -y uso el verbo "saber" con pinzas, porque saber no sabía- que "no son ecológicas", pero básicamente porque se te hace doloroso el hecho de transportarlas (en tus manos).

El caso es que pensaba en mi propia bolsa con ruedas a partir de una dificultad práctica, no porque tuviera consciencia del impacto que el uso de esas bolsas tiene en nuestro medio ambiente.

Sabía -y vuelvo a usar este verbo irresponsablemente- lo que sabe la mayoría, que no se degradan, que contaminan... ¿pero lo sabía? ¿Podía entender aquello? ¿Alguna vez me había detenido a pensar en el destino de aquellas bolsas... y no sólo de las bolsas (las bolsas son apenas la punta del ovillo), del plástico en general, de los millones de paquetes, paquetitos, tarros, potes, botellas, envoltorios, vasos de o con plástico que estamos consumiendo y tirando al tacho?

No demasiado. Y empecé a darme cuenta de lo poco que entendía una noche en la que estábamos con un amigo comprando empanadas. Dan Linehan, escritor, norteamericano, ambientalista. El empleado envolvió las empanadas en papel y cuando estaba por meterlas en la bolsa, Dan rápidamente le dijo:

-No bolsa, gracias.

"No bolsa, gracias" es la frase de cabecera de Dan. Generalmente acompaña aquella frase con la acción de abrir su propia bolsa de tela.

Me di cuenta de lo poco que entendía, pero supe que tenía una oportunidad para aprovechar. Que bastaba con preguntar, con tener disponibilidad para entender más o mejor... para que aquello sucediera.

-Dan, ¿te puedo pedir que me expliques bien por qué es importante no usar tantas bolsas plásticas?

-Sí, por supuesto. Te quiero mostrar un documental -me respondió.

Y cumplió con su palabra. No sólo me hizo ver aquel documental (Bag it, dirigido por Suzan Beraza), sino que me habló apasionadamente, comprometidamente del tema. Estaba en su salsa... ¡en su causa! Después de aquellas charlas y de ver aquel material (además de ver el documental, me enseñó fotos de una presentación) pude entender algo de su pasión por hacer ver lo que otros todavía no vemos. Lo que en muchos aún permanece arrinconado en la inconsciencia.

Y como yo estoy en pleno proceso de investigación (algo haremos en conjunto con Kariu, vecina bloguera), hoy me voy a limitar a copiar algunos fragmentos del documental y algunas preguntas a Dan, con sus respuestas.

ASÍ EMPIEZA EL DOCUMENTAL Bag it

"Todos tenemos muchas bolsas. Todos hacemos lo mismo. Las coleccionamos, las metemos donde quepan, como debajo de la bacha de la cocina o en cajones con porquerías. Cada tanto tiramos unas cuantas porque son descartables. Fueron creadas para que las descartemos. Pero aquí hay un secreto, aunque no lo admitamos. Que el plástico sea descartable no significa que desaparezca. ¿Cómo va a desaparecer? No desaparece. De hecho, se queda por mucho tiempo."



Bag It Intro from Suzan Beraza on Vimeo.

¿ADÓNDE VA?

¿Adónde va el plástico que tiramos, Dan?

Va a todas partes. Contamina la tierra y los océanos. Mucha gente cree que después de usar el plástico éste desaparece y no hace daño. Pero el punto es que el plástico hace mucho daño por cientos de años después de usado. Y en muchas ocasiones es sólo usado una vez y por unos minutos.

¿Cómo llega a contaminar la tierra y los océanos?

Si lo tirás a la basura, se supone que ese plástico se reciclará o irá a un basural. Es mucho el plástico que no se recicla. Otras veces la gente tira plástico a la calle que a través de las alcantarillas o por causa del viento termina en el río y en los océanos...

Por otro lado, el plástico que termina en el basural no desaparece. Los basurales están cada vez más llenos y ensucian sus alrededores. Y ciertos químicos de esos plásticos están filtrándose en el suelo y pueden contaminar el agua subterránea, que es la que bebemos.

¿Y qué pasa en los ríos y océanos? El plástico puede atrapar y matar animales. Y muchos animales confunden el plástico por comida. Cuando ingieren plástico, eventualmente mueren.

Acá, por ejemplo, vemos una foca que siendo bebé quedó atrapada en una cinta de plástico. A medida que crezca, ese plástico va a terminar estrangulándola.

 
Foto: Dan Linehan - para Atlas del mar patagónico: espacios y especies

Este es un pájaro que quedó atrapado en una bolsa de plástico:

 
Foto: John Cancalosi

Acá una tortuga que, de bebé, quedó atrapada en un plástico de botella:

 
Foto: Dino Ferri www.auduboninstitute.org/zoo

Este es el estómago de un albatros bebé que se murió por haber ingerido todo ese plástico:

 
Foto: www.algalita.org / www.chrisjordan.com/gallery/midway

OTRAS NOTAS QUE TOMÉ DEL DOCUMENTAL

"Se estima que se consumen 500 billones de bolsas de plástico por año en todo el mundo".

"¿De qué están hechas las bolsas de plástico?" Están hechas con combustibles fósiles (petróleo o gas natural), que son recursos no renovables. Una vez desaparecidos, ya no hay más".

"¿Por qué hacer un vaso o un cubierto que uno usa 5 minutos con una gota de petróleo que tarda 70 millones de años en formarse? No tiene sentido" (Frederic Scheer, CEO, Cereplast).

"En muchos ciudades del mundo ya están siendo prohibidas".

PARA CERRAR ESTE PRIMER POST

Es mucha la información y como les dije, yo recién estoy aproximándome al tema. De momento, me parece oportuno volver a la charla que tuve con Dan y a una solución práctica al alcance de nuestra mano. A aquel pensamiento que venía teniendo en la caja del supermercado.

¿Cuál creés, Dan, que es la mejor solución en lo inmediato?

La mejor solución es usar menos plástico. No sólo usar menos bolsas de plástico, sino tratar de reducir el consumo de plástico en general. Rechazar las bolsas de plástico es un buen comienzo. Usar menos plástico y re-usar lo que ya tenemos.

No podemos evitar usar todo el plástico. Pero podemos reducir significativamente la cantidad. Cambiando apenas nuestros hábitos podemos hacer una gran diferencia en su impacto en el medio ambiente. No olvidemos que el medio ambiente es también lo que nos alimenta y de donde extraemos el agua que tomamos.

Muchas gracias.

 
Foto: John Cancalosi

¿Qué piensan y/o saben ustedes del tema?

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