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Canto hasta en las fotos del casamiento. 

¿Nos vamos despidiendo?

 
 

Yo tengo 2 o 3 pasiones, no más. Bueno, sí, más, pero solo 2 o 3 que son prácticas. Las otras (como oler los libros en las librerías y las frutas en las verdulerías) no merecen la pena ser contadas (aunque capaz serían más divertidas).

Pasión 1

La música. Cantar me mueve, me despierta, y también es mi trabajo. Canto varias horas por día mientras doy clases, en grabaciones para música publicitaria, y en ensayos. Me gusta escribir canciones. Cuando terminé el colegio, estudié la carrera de Músico Profesional en una escuela de música de Capital, donde aprendí algunas cosas en las clases y otras más escuchando a profesores y compañeros. De ahí tengo buenos amigos.


Pasión 2

Las historias. Tengo una linda obsesión por las historias. Me encanta encontrarlas, leerlas, contarlas, escribirlas, transmitirlas. De todo eso, creo que lo que más me gusta encontrarlas, en un libro viejo, o preguntando a sus protagonistas. . (Ah, otra de las pasiones que no vale la pena contar es que tengo un temita con los libros usados. Me gustan más, son más baratos, una vez que los leíste los podés regalar y no los tenés que tener ahí en una estantería aburridos, y si son de desconocidos mejor, porque los más vendidos ya los leímos todos. El libro roto y destartalado, escrito por alguien de quien no escuché hablar en mi vida, pero con un título interesante, ese es el que yo compro. O robo de estanterías ajenas). Y me pasé años en la facultad, y en talleres, aprendiendo a encontrarlas y a contarlas.

Pasión 3

Viajar. No irme de vacaciones eh, que no es lo mismo. Viajar. Aprender de otros paisajes, otras personas y otras culturas. Esta pasión la estoy teniendo un poquito relegada estos años, como nos pasa a muchos que extrañamos viajar, pero que también nos gusta nuestra casa, nuestra pareja (que no desea ser acarreada a viajar con una mochila por el mundo), nuestro perro, y también nuestro trabajo. Pero estos días estoy pensando que mucho de mi trabajo puede hacerse de cualquier lado, solo es cuestión de organizarme, y que quizás es tiempo de empezar a moverme un poco más. Y salir a buscar algunas historias.

 
Mi mochila viajera se la viene bancando desde 2005. 


Ok, voy al grano de lo que les quiero decir, pero bánquenme que el post de hoy no es fácil. La Antinovia. Me encantó compartir con ustedes la preparación de mi casamiento. Encontramos ideas, historias de proveedores, datos, cuentos, tradiciones. Fue, para mí, una búsqueda en la que me sentí muy acompañada por ustedes, y feliz de poder acompañarlas, a algunas en su día de oficina, y a otras mientras organizaban su casamiento.

Una vez casada, mi idea era contar ideas prácticas, y mostrar cómo una chica (yo) que trabaja mil horas, logra tener la casa y la cocina lindas, ricas, y semi-organizadas. Pero, un poco me olvidé que ni las recetas, ni la decoración, ni la organización del hogar son una de mis pasiones. Ni de mis talentos. Como la mayoría de las mujeres, me manejo, pero no son temas que me despierten la chispita creativa.

Creo que pensé que iba a aprender a través del proceso de hacer el blog, así como aprendí de casamientos. Y todavía me parece una buena idea, y algo que me gustaría leer. Solo que, capaz, no escrito por mí, sino por alguien apasionado por el tema. ¿Se entiende?

Así que, les propongo que vayamos cerrando este espacio , si no se enojan. Tomémonos hasta fin de mes para despedirnos. Y les prometo pensar otro blog para dentro de poco, que sí me apasione. Que nos haga viajar juntas a través de la música y de las historias. Que sea más divertido de escribir, ¡y de leer! Que tenga más que ver conmigo (decoración, ¿en qué estaba pensando? Jajaj), y más interesante. Prometo ponerme las pilas.

Sino, las voy a extrañar.

Hoy estoy acá, en la compu, al pendiente de los comentarios.

Sofi

@sofiorsay (pero mi celular ha muerto así que twitter relegadísimo. Hoy me voy a comprar uno más wachi waw, así también le dejo de usar la cuenta de Instagram a Nacho).

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