revistaohlala.com
 
En un minuto, el dibujo fue creciendo.. 

Casa nueva, cuadrito nuevo

 
 

¿Les conté que me mudo este viernes? Sí, se los debo haber dicho mil veces. En fin, estoy copada. El depto que vamos a alquilar tiene la misma cantidad de ambientes pero todos más grandes, ¡y es súper luminoso! A decir verdad, no me acuerdo exactamente cómo era, porque apenas lo vimos dijimos "este". Sólo recuerdo luz, luz, piso con parquet, luz, luz.

En estos días previos a la mudanza, mi casa es un mar de cajas rotuladas con marcador negro, que dicen "ropa Sofi", "libros", y esas cosas. Ayer armamos una con casi todo lo de la cocina, fuentes, cacerolas, esas cosas, y me olvidé de dejar una ensaladera afuera así que comimos tomates al medio, uno en cada plato. Porque sólo me dejé afuera dos platos. Estuve bastante extremista.

También vengo separando muchísimas cosas para regalar, porque sueño con una casa libre de objetos, mucho espacio libre, sin tanta chuchería y adornito. Saqué toda la ropa que no usaba, y mis amigas se hicieron un festín. Prefiero poco, ordenado, lindo y visible (porque lo que está al fondo del placard jamás se usa) que mucha cosa toda amontonada y siempre terminar poniéndome lo mismo. Desapego. Renovación. Me hace bien.

El tema es que Nacho es bastante más apegado. Ama todas sus remeras (el otro día se puso una remera toda desteñida, y cuando le dije "esa la podrías ir regalando", me dijo "pero si me la compré en el recital de los Chilly Peppers en el 98!" (o no sé qué año, pero me entienden la idea, y así es con todo. Igual está haciendo bastante esfuerzo, lo reconozco. )

Ok, basta de perorata, que tengo una aventura nueva para contarles. Y se trata de. ¡cuadritos!

Resulta que yo soy bastante mala dibujando y pintando, aunque me parezca un programón. Pero cuando Valeria Perez Fuchs me invitó a su estudio, donde hace sus cuadritos para El Búho Blanco , y me ofreció enseñarme su técnica, ¡me sumé enseguida! Además, me podía llevar mi cuadrito hecho por mí, para colgar en mi casa nueva.

Les voy a arruinar el final: No me llevé mi cuadrito. Me quedó malísimo. La tinta china no es fácil, queridas.

Esa mañana, llegué a lo de Valeria, que me esperaba con unas medialunas rellenas con crema pastelera tan espectaculares que no descansé hasta que me dio la dirección de la panadería. Después de tomar unos mates, ver sus cuadritos, y sacarles unas fotos para que los vean, Valeria me empezó a enseñar su técnica, que es así:

1) Dibuja un motivo que le gusta con tinta china.


 
Y creciendo.. 


 
Y creciendo. 


 
Y quedó así.. 


2) Lo repite en serigrafía (que según me explicó, es un método de impresión, mediante el cual ella puede imprimir su dibujo en donde quiera. Una vez que tiene el shablón (o patrón) armado, lo imprime manualmente las veces que quiera para hacer más cuadritos sobre ese motivo).

 
Usamos un shablón de un pajarito que ya tenía hecho, porque se tarda un montón. ¡Y quedó así!. 


3) Después, con tinta china, continúa su dibujo , haciendo ramitas, como en la foto, ¡o lo que se le ocurra!

 
Lo continúa así.. 


 
Sigue así.. 


Y en el tiempo que a mí me tomó dibujar un árbol malísimo, le quedó así.. 



4) Cuando la tinta se seca, Valeria usa sus acuarelas, dándole color al dibujo.

 
Noli se suma en todas. 


 


5) Y cuando se seca, lo enmarca.

 
¡Pirípipipipí! dice el pajarito.. 


Quiero decirles que mientras ella me explicaba, yo también trataba con todo mi esmero de hacer mi propio cuadrito. No hubo mucho caso. Pero me divertí un montón.

 


 


 
¡Orgullosísima!. 


Jugar a ser artista plástica fue la mejor aventura de la semana , y creo que si no la visitaba a Valeria en su taller, podían pasar años antes de que me pusiera a pintar, seguramente para hacer una actividad en la cual mi sobrinita se quede quieta, algún día que me la dejen para cuidarla. Y pintar está bueno, aún cuando no estás cuidando a ningún niño. El taller de Valeria, con su música suave y tanta luz como mi futura casa nueva, me resultó un lugar de calma y desconexión espectacular.

Les dejo unas fotitos de los cuadros que Valeria hace para su marca, El Búho Blanco. Y si quieren, ¡pónganle Me Gusta en su Facebook que todavía tiene poquitos! Ay, estas artistas que no se preocupan por el márketing.

 


 

 

 


Sofi

@sofiorsay

Compartilo
 
 
Notas más leídas
Revista Ohlala