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¿Te enamoraste de dos hermanos?

¿Los hermanos sean unidos? Sebastián Fernández Zini nos cuenta sobre la extraña afición de engancharse con dos hermanos

 
 
 
¿Qué tendrán los hermanos que no podemos elegir entre uno y otro?.  Foto: Corbis

Por Sebastián Fernández Zini

Sentime una cuestión, Marta. Lo tuyo ya es patológico. No me jodas... Otra vez con este temita. Si mal no recuerdo, esto lo vivimos hace unos años. ¿Remember? Ahora no me vengas con el "y bueno..., ¿qué querés que haga?, se dio así" porque es exactamente lo mismo que me dijiste con Fer y Manuel. ¡Pobres chicos, esos! Quedaron tronados. ¡Ja!

-Paraaaa, no me hables así. Y no me digas "Marta". Detesto mi segundo nombre, y lo sabés.

-Tenés razón, a mí tampoco me gusta que me digan Carlos (shhh, top secret, ese es mi segundo nombre, no se lo digan a nadie). Pero bueno, nena, lo justo es justo y te lo tengo que decir: otra vez enroscada con dos hermanos.

-¡Yo no estoy enroscada con ningún dos hermanos!

-OK, pero digamos que al menos es extraño que pases por algo así dos veces en tu vida. A mí no me pasó nunca, y eso que tengo varios kilómetros recorridos.

-Igual, ya que estamos hablando de esto, me gustaría marcarte una gran diferencia porque esta vez no tiene nada que ver con la anterior.

-Mmm.

-En serio, te digo. ¿Vos te acordás lo que pasó con Ferchu y Manu?

-Sí, Martuuu, me acuerdo. Ferchuuuu te andaba detrás como perro en celo y vos le dijiste mil veces que no tenía chance, que era un divino, que buena onda, que esto, que aquello, que lo de más allá, pero que no.

-Pobre Fer... Encima, estaba muy bueno, ¿te acordás?

-Sí, me acuerdo. Lindo muchacho. Lo que también recuerdo es que en el cumple de 40 del lindo muchacho terminaste enroscada con su lindo hermano Manuel. ¡¿Te acordás de eso también?! ¡Por Dios! ¡Cómo me reí esa noche!

-Bueno, pero fue solo esa noche, no pasó a mayores.

-¡Claro que pasó a mayores! ¡Manuel tenía 47! ¡Jaaa! ¡Qué genial todo! Lo más patético del caso es que después de aquella nuit -vaya a saber por qué locas contradicciones de tu cabecita-, te empezó a llamar la atención Ferchu. Cuando tenías a su hermano rendido a tus pies, vos tenías ganas de que Fer volviera a la carga para invitarte a salir. ¡Marta ga-ta-flo-ra!

-¡Basta de decirme Marta!

-Mirá que sos, ¿eh? Y ahora... volviste a tropezar con la misma piedra.

-¿Qué misma piedra, tarado? Ninguna misma piedra. Esto es diferente.

-Bueno, diferente hasta ahí. Otra vez son dos hermanos los chicos en cuestión, ¿o no?

-Pero ¡eso qué tiene que ver! Con Ale nunca pasó nada, Carlitos.

-No me digas Carlitos que me voy, ¿eh?

-Lo que quiero decirte es que yo nunca le di calce a Ale. Sí es cierto que él me dijo de salir un par de veces, pero a mí no me gusta. Nunca le histeriqueé tampoco.

-Eso es cierto, siempre fuiste clara con él.

-¿Entonces? No soy mala mina porque me haya enamorado de su hermano. Además, convengamos en que el amor es algo de a dos, ¿no? A Mati también le pasó. Nos enamoramos más allá de Ale.

-Menos mal que fue "más allá de Ale", si no, estarías envuelta en un hermoso y amoroso menage a trois.

-¡Ay, qué te hacés el pacato conmigo! No me hagas hablar...

-Yo no hablo de mi vida privada.

-Aaah, claro, como ahora estás en la tele, te creés mil.

-Te quiero, amiga. Lástima que no tenga ningún hermano para presentarte...

¿Alguna vez te pasó algo así? ¡Contanos tu historia!

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