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Abundancia

 
 

Un tiempo después de conocer a Kwan Yin (la semi-diosa china por la que, en su momento sentí tanta curiosidad, como ¿fascinación?) me topé con Lakshmi.

Ajá. Ahora una fémina del panteón de Dioses hinduista. Ya no semi-diosa, ni abocada a estar en el suelo, sosteniendo la varilla (acá estoy hablando de mi estatua-objeto), sino DIOSA y vinculada o "casada" con Vishnu, su cónyuge del sexo opuesto (me divierte eso de que los Dioses tengan género).

Y he aquí una explicación de bolsillo, vaga e imperfecta, de lo que recuerdo en su momento me transmitió Natalia, amiga y profesora de yoga: que en el hinduismo hay 3 dioses protagonistas, o mejor dicho, 3 parejas de dioses. No la Trinidad cristiana, pero sí tres (3) parejas-símbolos.

Brahma sería el Dios de la creación (su consorte, Saravasti), Shiva, el de la destrucción (no un Dios "malo", sino una energía necesaria para la creación; su Diosa, Parvati), y Vishnu, según leí, el más popular de los Dioses, el Dios de la preservación y la alimentación, cuya consorte es Lakshmi, Diosa de la prosperidad y la abundancia.

Buda y Krishna, entre otros, serían avatares -encarnaciones de Dios en la Tierra- de Vishnu. E incluso hay quienes consideran a Jesús avatar suyo.

Bueno, no es mi intención ponerme exacta u objetiva, sólo intento recordar aquellas charlas con mi amiga-profesora, durante mi primer embarazo, todo sea por presentarla. Ah, sí, en ese mapa de vínculos trazados, en esa constelación de energías, no me pregunten por qué miércoles, yo me identifiqué con Laskhmi. A ella elegí. Y de ella recibí un regalo (su imagen) al momento de nacer mi primera hija, China.

"¡¿China?!", me preguntó asombrado Tomás Abraham una vuelta que nos cruzamos de casualidad en la calle. "El futuro", él afirmó. Y yo asentí. Obviamente él estaría pensando en la potencia del país y no en mi nena (que uf, sí que vino con fuerza).

En fin, ¿qué me devuelve la imagen de Lakshmi cuando la miro, las pocas veces que la miro, encuadrada en casa? Lo predecible, sí, no por ello fácil: ABUNDANCIA. Un concepto tan de moda y aun así, difícil de desentrañar a fondo. Acaso el desafío de esta época (de mi actual época) ¡Hay para todos! Hay mucho. La naturaleza es "derrochona", nos da en exceso y está repleta de vida (creativa). Y hay que seguir sintonizando con ella, trascender o romper la maraña de conceptos-hábitos heredados y reconectar con este factum. Abundancia. El planeta da de sobra, son muchos los recursos. Tendríamos que poder, juntos, crear un orden de recolección, producción y distribución que a todos nos satisfaga.

 


Esto me disparó su cuadrito, en el medio de mi living de mi casa. Cuadrito que también reapareció en mi rutina tiempo después de separarme... que me trajo mi hija, China, "el futuro", o acaso la maternidad, a mi vida.

¿Qué piensan? ¿En qué aspecto les gustaría sentirse más "abundantes"? ¿Cómo se vienen llevando con sus economías? ¿En qué son "derrochonas" y en qué ahorrativas?

NOTA: No iba a subir este texto por pura autocensura. Me salió muy espontáneamente, pero al releerlo, pensé: "uh, va a sonar esnob, o poco comprometido con las tradiciones de mi cultura". Espero nadie se ofenda. A mí todo me interesa, pero puede que al haber tenido tanta formación católico-occidental, me nazca más curiosear las simbologías ajenas.

PD: Y hablando de vida creativa, ¡miren todo lo que hicimos con hijas... con unos rollos de papel higiénico, botones, una tela y cinta de papel!

 
La de la izquierda es Rapunzel, la otra, su mamá. 

 
Me distraje y China llenó la casa de adornos. 

 
Una cinta de papel de un lado al otro, sosteniendo marcadores, lápices y biromes. 


PD2: Como siempre, interesados a taller de expresión escrita (día miércoles): Ablandar la mano Y quienes quieran sumarme como amiga de Facebook: Ine Sainz

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