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El secreto del amor eterno

Alrededor de todo el mundo, los enamorados han encontrado una forma de sellar su amor para siempre, guardando su compromiso bajo llave.

 
 
 
Una invasión romántica sin precedentes.  Foto: Corbis

Por Candelaria Palacios
Especial para revista Ohlalá! Web

Si tuviste la oportunidad de viajar a alguna ciudad importante del mundo en los últimos años (o si te mostraron fotos o te contaron), seguramente hayas notado que en varios puentes y monumentos de estos destinos hay candados colgados. Los hay de todas formas, colores y tamaños. Y la mayoría tiene grabados los nombres de dos personas.

Esto es porque hace unos años que es moda (o ya casi tradición) que los amantes que viajen a ciudades como Roma, París, Venecia, Praga, Nueva York y, de a poco, Buenos Aires, dejen su candado en un puente y arrojen las llaves al río. La leyenda dice que quienes cumplan con este ritual gozarán de amor eterno.

Nadie sabe bien cuándo ni dónde comenzó esta costumbre de dejar un candado como símbolo del amor verdadero e inmortal entre dos amantes. Se cree que surgió por inspiración de la novela Tengo ganas de ti de Federico Moccia, en la que sus protagonistas, Step y Babi, cuelgan un candado del amor en el puente Milvio, de Roma, y tiran las llaves al río Tíber.

Acá te mostramos cómo fue avanzando la invasión de candados por todo el mundo:

Los enamorados en el puente Mesarski en Liubliana, Eslovenia.    / Corbis
Puente Mesarski en Liubliana, Eslovenia.    / Corbis
Un candado en forma de corazón en uno de los tantos puentes de Venecia, Italia.    / Corbis
Puente Hauptbruecke en Austria.    / Corbis
Una pareja deja su candado en el Pont des Arts, Paris.    / Corbis
Einschulung, Riga, Letonia.    / Corbis
Puente de Hierro, Frankfurt, Alemania.    / Corbis
Puente de Hierro, Frankfurt, Alemania.    / Corbis
Pont de l''''Archeveche, París.    / Corbis
Pont de l''''Archeveche, París.    / Corbis
Puente de Hohenzollern, Colonia, Alemania.    / Corbis
Puente de Hohenzollern, Colonia, Alemania.    / Corbis
Puente Charles en Praga, República Checa.    / Corbis
Puente Giuseppe Verdi Bridge, Parma, Italia.    / Corbis
Un puente sobre el río Sena, en París.    / Corbis
Algunos de los pocos candados afortunados que quedan en el Ponte Vecchio, Florencia, Italia.    / Corbis
Seacliff Bridge, Australia.    / Corbis
El emblemático Pont des Arts, París.    / Corbis
Pont des Arts, París.    / Corbis
Pont des Arts, París.    / Corbis
 

Si bien en algunos puentes los candados quedan muy pintorescos, lo cierto es que en algunos casos han empezado a dañar las estructuras y por eso en ciertos lugares, como el Ponte Vecchio, las autoridades municipales los sacan para preservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Incluso multan a quienes vean tratando de quebrantar esta norma.

En otros en cambio, como el Pont des Arts de París, los candados se han convertido en el principal atractivo del puente y tanta gente deja los suyos que ya casi es imposible encontrar un huequito para enganchar el propio.

¿Dejarías tu candado en algún puente? ¿A quién le prometerías amor eterno?

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