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Un mal casi inevitable: ¿sos workaholic?

Trabajar es un tarea que necesitan todos los seres humanos para subsistir, pero ¿qué pasa cuando te pasás de la raya y tu trabajo pasa a ser lo más importante en tu vida? En esta nota, te lo contamos.

 
 
 
¿Sos de las que no dejan de trabajar ni en su casa?.  Foto: Corbis

Por Carla Lioi
Especial para OHLALÁ! web

Conocido con el término norteamericano como "workaholic", la adicción al trabajo es algo que aqueja a muchas personas , y que si bien empieza siendo un síntoma de responsabilidad extrema, puede desembocar en un pico de estrés.

Está bien que seamos exigentes con nuestras tareas, pero es importante saber cuándo decir no y tomarnos las responsabilidades con calma . A veces nos sentimos imprescindibles en una empresa, pero la realidad es que nadie lo es y siempre hay alguien que puede ayudarnos y en el peor de los casos, reemplazarnos.

"Uno puedo adorar su profesión pero no vivir por ni para el trabajo. Hay que saber cuándo parar y no llevar los problemas y tareas laborales a casa", explica Paula Gómez, Psicóloga. Y agrega: "Muchas veces, nuestro jefe o superior genera un juego perverso en donde te hace sentir culpable si falta algo o si no llegaste a tiempo. Simplemente es una estrategia laboral que no es sana para ningún individuo".

Entrar en el juego de un jefe es lo primero que tenemos que evitar. Si no terminaste tu tarea en el trabajo, ¡no te la lleves a tu casa! Permitite descansar, no te agobies. Otro punto a tener en cuenta es desactivar tu cuenta de mail del teléfono o de tu computadora personal fuera de tu horario, porque inevitablemente vamos a mirar qué llegó, si hay algún encargo para el otro día y no te lo vas a poder sacar de la cabeza. Quedarnos después de hora en el trabajo tampoco es justo para vos que llegaste a horario y ya cumpliste con tu jornada laboral.

El sentimiento de angustia por creer que todo el tiempo tenés que estar trabajando y generando ideas o contenidos es desgastante y puede llegar a ocasionar problemas de todo tipo: estrés, constipación, fisuras y distintas dolencias que afectan no sólo a nuestra salud, sino también a nuestra autoestima.

Tu vida no debe girar en torno a tu trabajo. Hay otras áreas de disfrute, de placer y de relax. Lo ideal, es que en tu día franco, no hagas nada relacionado a tu actividad laboral, a no ser que sea un proyecto que te cause mucho placer. Desactivá el chip y dejá volar tu imaginación haciendo cosas que te desconecten de las responsabilidades laborales.

Hay muchos casos en donde el o la workaholic está tan preocupado por cumplir y desarrollar sus funciones, que descuida a su familia, a su pareja y hasta su imagen. Se los ve siempre cansados, frustrados y alejados de la vida social.

No permitas que un trabajo te angustie y te prive de disfrutar momentos que NO vuelven, una reunión con amigos, pasar tiempo con tus hijos, salidas con tu pareja o lo que más te guste hacer. Hay que aprender a separar nuestro trabajo de nuestra vida que está llena de opciones para disfrutar de nuestro espacio libre. ¡Aprovechalo!.

Vos, ¿sabés medir tus responsabilidades o te considerás una adicta al trabajo?

Fuentes: Estudios realizados para Latino América en el Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana Experto consultado: Fabricio Mennitto, Psicólogo.

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