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"Mi papá se volvió un pendeviejo"

Si estás desesperada porque le agarró el famoso "viejazo" y derrapó con la onda teenager, leé esta nota antes de poner el grito en el cielo

 
 
 
Probablemente el ataque adolescente de tu papá afloje en algún momento, pero si eso no pasa, tené muuucha paciencia y no dejes de compartir tiempo con él.  Foto: Ilustración: Alejandra Lunik

Por Flor Faragó

Tu papá siempre tuvo una onda juvenil y es un tipo copado. Cuando eras adolescente, lo recordás bromeando con tus amigas como uno más y usando ropa canchera. Incluso muchas veces compartieron -y comparten aún- algunos gustos musicales. ¡Conoce hasta de bandas nuevas! Pero, desde hace un tiempito, algunos cambios te están llamando un poco la atención. Te comentó que quiere hacerse un tatuaje -nunca se hizo y ahora dice que es cool-; la última vez que salieron juntos, te pidió que lo acompañaras a mirar motos -en ese momento no le diste bola, solo pasaron por ahí y se quedaron afuera, mirando la vidriera del local-; hace poco, tu hermana te contó que está saliendo a correr todas las mañana con "el viejo" y que él se compró un equipo flúo que llama muchísimo la atención. Bueno, nada anormal, tu papá siempre fue así, no te parece mal que quiera "apendejarse" un poco, hasta que te toca el timbre un día y ves ese corte moderno de pelo que se hizo ¡¡¡al que le sumó unos horribles claritos!!! "¿Te gusta, muñeca? Tiene toda la onda, ¿no?", te pregunta con su mejor sonrisa. Te quedás muda y no sabés si reírte -sí, ¡está muuuy ridículo!- o llorar. ¡Tranquilaaaaa, no es el fin del mundo! Te damos algunos consejos para que sobrevivas a esta situación.

¿Qué hacer?

A ver, es cierto que a nadie le copa mucho que su papá se aparezca de un día para el otro -o paulatinamente- con una onda teenager. Pero tenemos que decirte que esta es una situación cada vez más común. "¿No se da cuenta de que no da?", nos dirás vos. Y no, muchas veces no, esa es la verdad. Pero te describimos un par de posibles situaciones para que, si esto te está pasando, le busques el lado positivo y no detones sin sentido.

Va a buscar a tu hija al colegio vestido, ¡aayyy!, como un adolescente. Cuando los ves llegar a tu casa, a él lo divisás una cuadra antes, con gafas oscuras, un jean achupinado, camperita de cuero ajustada y el brillo del sol que le resplandece en sus flamantes "claritos". Te abochornás y te querés matar, ¡todas las madres de los compañeritos de tu nena lo habrán visto y capaz hasta pensaron que es tu nueva pareja! Pero bueno, más allá de su flamante onda teenager, tu papá se ofreció a ir a buscar a la nieta al colegio, le puso onda, la trajo hasta tu casa y, de yapa, la llevó a merendar y le compró un Littlest Pet Shop que no tiene. La nena, feliz, ¡claro! ¿Y vos? Sí, ya sabemos que muy contenta no estás, pero, dentro de todo, ¡algo bueno hay!

Saca entradas para ir -¡con vos y sin consultarte!- a ver a tu banda de rock favorita. Ehhh... De más está decir que ibas a ir con tus amigas a ver a The Killers y que ni se te ocurrió la idea de ir con tu papá y tu hermana. Pero él te llama y te dice que sacó entradas para los tres -¿perdón, desde cuándo tu viejo escucha a esa banda?-. Te quedás muda y no te lo imaginás tarareando "Human", pero bueno, ¡te está invitando a ver una banda que te gusta, pagó las entradas en platea preferencial y también la lleva a tu hermana! ¡Ni hace falta que te digamos que aproveches!

Crea una cuenta en Facebook y te suma a vos -y a varias íntimas tuyas- entre su lista de "amigos". "¡Qué copado, tu viejo, me agregó en Facebook!", te cuenta una de tus íntimas mientras toman café. Sí, no es novedad. Hace varias semanas que te etiqueta en fotos, apunta comentarios en tu muro, manda chistes, en fin. No te acostumbrás a este nuevo padre tan moderno y cool. Y a tus amigas, la situación les da gracia y les parece genial. Pensalo así, al menos tu papá tiene buena onda, a sus 60 pirulos entiende de tecnología y también te tira piropos por las redes sociales y hasta te manda mensajes para ver cómo están tus hijos.

Va a festejar su cumple en un boliche al que suelen ir vos y tus conocidos. Estemmmm... La verdad, no tenés ganas de cruzarte a tu papá y a sus amigos -¡de sesenta y pico!- en el mismo boliche al que vas vos. Menos aun de verlo saltar en la pista bailando al son del último hit de David Guetta; es más, ni podés visualizar esa situación. Pero acordate de todas las fiestas en las que él te bancó y se puso a bailar con vos y con tus amigas y se mataron de risa. ¿Recordás? ¡Esas que eran un embole y él les puso onda! Ponele un poco de onda vos ahora, ¡hasta tu mamá está copada y tiene ganas de bailar! No es que vaya a salir todas las noches, pero daaaale, copate, no te amargués por eso, no tiene sentido.

 
Actualmente, en vez de festejar la experiencia de la vida y las diferentes etapas de su recorrido, transitamos una era narcisista en la que el paso del tiempo trata de evitarse por todos los medios.  Foto: Corbis

¿Y si esto sigue "ad eternum"?

Probablemente el ataque adolescente de tu papá afloje en algún momento, pero si eso no pasa, tené muuucha paciencia y no dejes de compartir tiempo con él -aunque no te resulte tan feliz su estilo de vida ahora-. Y, cuando desesperes, recordá las miles de veces que él se bancó tus derrapes y locuras cuando eras adolescente -y no tanto, ¡hacé memoria!- y, en muchos casos, se hizo el distraído y te dejó que te dieras cuenta solita de cuál era el camino a seguir.

Cuando ya no hay cómo resistir, lo mejor es aflojar. Tal vez, si lográs dejar de lado el bochorno que te da verlo así, se te escapa alguna risita de esas que pueden terminar en carcajadas. Y, ¿quién te dice?, todo esto termina siendo una situación muy graciosa para todos

El fenómeno Peter Pan

Por la Lic. Andrea Pallisé, Psicoanalista

El fenómeno de que los padres busquen, y cada vez más frecuentemente, parecerse a sus hijos tiene sus implicancias psicológicas, pero, hoy en día, también está muy influenciado por los ámbitos sociales y culturales. Hay casos en los que los hombres se quedan estancados en una etapa del desarrollo psíquico, por ejemplo, la adolescencia, y muestran una "pseudoadultez", pero en el momento en que sus hijos alcanzan la edad cronológica del desarrollo "psi" de los padres, queda en evidencia no que "mi papá se volvió un pendejo", sino que ¡aparentemente nunca dejó de serlo!

Por otra parte, no olvidemos que en otras épocas el paso del tiempo le otorgaba a la persona mayor sabiduría, generaba respeto entre los pares. Pero en la actualidad, en vez de festejar la experiencia de la vida y las diferentes etapas de su recorrido, transitamos una era narcisista en la que el paso del tiempo trata de evitarse por todos los medios -y métodos- posibles porque tiene "mala prensa".

¿Te sentiste identificada con esta nota? ¿A tu padre lo atacó el fenómeno Peter Pan? ¡Contanos qué hiciste al respecto!

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