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Saltar de una relación a otra

Pensaste que el dolor de la ruptura con tu pareja iba a ser eterno. Sin embargo, antes de lo pensado te descubrís haciendo nuevos planes a futuro...¡con otro!

 
 
 
¿Te pasó de encontrar pareja antes de lo esperado?.  Foto: Corbis


Por Clio Goldschmidt
Especial para OHLALÁ! Web
@cliogold

Estuviste años en pareja con la persona que, creías, era ideal para vos. Un día, sin mayores vueltas, la relación se termina. Todavía sentís que transitás el duelo, pero al poco tiempo, en el lugar menos pensando, lo conocés a él. Te embarcás en una nueva historia de amor y lo que planeaste con tu ex en años, con el actual lo llevás a cabo en un abrir y cerrar de ojos: ya hablan de vacaciones juntos, planes, objetivos y compromisos a futuro. No buscabas nada y lo encontraste todo.

"No lo busqué"

Sorprendidas por el "hallazgo", te ves obligada a contar TODO a tus amigas. En un santiamén te bombardean a preguntas y contás la crónica de tu vida sentimental actual.

El clásico "no lo busqué" es quizás uno de los ítems de la historia que más resuena: lo conociste de casualidad ese día que hasta último momento dudabas si salir o no, en aquél lugar que no conocías, en el mismísimo instante que pensaste "qué hago acá". Entonces, ¿cuáles eran las probabilidades?

La realidad demuestra que detrás del "no lo busqué" hay una lista interminable de parejas formadas y hay una clara relación con uno de los grandes mitos populares. ¿Cuál es? Si estás obsesionada por "encontrar" a tu media naranja, no hay resultado; caso contrario, al dejar de "buscar" conscientemente, comienzan a suceder los encuentros.

Por el contrario, los especialistas indican que consciente o inconscientemente, el deseo de encontrar a la pareja "perfecta" siempre está presente, en uno u otro caso.

Terminar una relación y ya estar en otra

En busca de la persona "correcta", saltamos de una relación para sumergirnos en otra. El gran punto de partida es la adolescencia. En esta etapa, experimentamos de qué se trata y comenzamos a "aprender" a estar en pareja, marcado por un mayor o menor compromiso. En este sentido, la celeridad de la vida actual se hace presente en las relaciones amorosas y da el visto bueno a poder equivocarse, reparar en ello y volver a elegir.

No obstante, muchas veces nos aferramos a lo conocido y, aunque sabemos que la relación se dificulta cada vez más, cuesta separarnos y adentrarnos en el terreno de lo desconocido. Así, cuántas veces justificamos; esperamos que la situación cambie y negamos que la relación ya no va más.

¿El extremo opuesto? Están las que no se permiten transitar el debido proceso de duelo tras una separación. Acto seguido y sin reflexión alguna, se embarcan de lleno en una nueva relación. De esta manera, sin capacidad de reparo e introspección, están más expuestas a repetir los propios errores y/o los ajenos en el futuro.

¿Qué dicen las especialistas? El periodo de duelo depende de cada persona, siempre es bueno y necesario: para unos puede durar una hora, tres meses o un año. En todo proceso hay que evaluar y tomarse un tiempo de analizar qué fue lo que pasó y tener las expectativa de no caer en lo mismo.

Cada pareja es un mundo y, como toda relación humana, es impredecible. El tiempo probablemente no sea determinante para que una relación avance peldaño tras peldaño; tampoco existe un libreto para tener y ser la mejor pareja del mundo. Quizás, la clave esté en no cerrarse en uno mismo y estar receptivo a conocer nuevas personas. Tal vez, en el lugar menos pensado, sin buscar nada lo encontremos todo.

¿Te pasó algo parecido? ¡Contános tu historia!

Expertas consultadas:
Dra. Laura Orsi, médica psicoanalista, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina
Lic. Ofelia Salgueiro, integrante del equipo profesional del Instituto de Psicología Argentino.

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