revistaohlala.com

La cita a ciegas

 
 

Martina fue al casamiento de la hermana de Vale, donde también iba EL. ¿Quién era EL? Bueno, El era un chico IDEAL para Martina, buen mozo, que trabajaba en algo parecido, que era muuuuuy gracioso, al que también le gustaba esquiar y que, como ella, soñaba con irse a vivir al sur. Su currículum de vida hablaba por sí solo, y Martina tenía ganas de conocerlo (y sus amigas teníamos ganas de que le vaya bien).

En fin, Vale se olvidó de presentarlos durante el ágape, pero no importó: sus ojos se cruzaron a través del salón, un par de sonrisas tímidas fueron y vinieron, unos pasos de baile fueron ofrecidos, una vuelta y otra vuelta, un cómo te llamás, Martína, ¿vos? Tomás. El pedido de teléfono era innecesario, con tanta gente en común, Tomás lo podría conseguir. Tiraron el ramo y se terminó el casamiento, adiós Tomás, adiós Martina.

Un par de días más tarde, Vale llama a Martina: " ¡Tomás me pidió tu teléfono! Me dijo que se miraron toda la noche. ¡Qué bueno, qué bueno!" Y Martina, Vale, y las demás amigas festejamos el acontecimiento tan esperado.

Tomás llama a Martina. No le chatea por Facebook, no le manda un Whatsapp, no, no, la llama y la invita a comer. Un caballero, opinamos las amigas a coro, un candidatazo. La preparación, la elección del vestuario, el maquillaje mínimo pero efectivo, la planchita y los zapatos prestados. Nervios.

Suena el portero eléctrico. Mariposas alborotadas. Martina dice "Bajo!", agarra la cartera y las llaves y sube al ascensor. Abre la puerta principal, mira a su alrededor, busca, busca y no encuentra: Otro Tomás la esperaba sonriente. Un Tomás que ella jamás había visto o registrado. Un Tomás que trabajaba en algo parecido y que soñaba con irse a vivir al sur, pero que habló toda la noche de plata, de la onda retro y de su ex novia, que aceptó la oferta de Martina de pagar su comida, y que osó tratar de besarla a través de la mesa.

Martina ahora vive en el sur, sola, y ya no acepta presentaciones ni citas a ciegas. Pero no se preocupen que candidatos no le faltan: cuando una cumplió un sueño y es feliz con su día a día, los hombres se vuelven moscas, chicas. Y Martina se volvió dulce de leche.

 
Y encima vive acá. 


Sofi
@sofiorsay

Sofia.orsay@gmail.com (Por si tienen algo importante, o lindo, para decirme. El miércoles una chica me escribió para decirme que escribo mejor de lo que canto. ¿Será entonces que escribo megaespectacularmente?)

PD1: Se cree que el Tomás de la cita sigue en Buenos Aires y ahora trabaja en publicidad, asi que usa zapatillas cancheras todos los días. Retro, obvio.

PD2: A mi amigo Fabián de La Plata, el del video del otro día, se le inundó el lugar de trabajo, y a sus padres, su casa. Se que todas tenemos algún amigo o conocido que fue afectado por el temporal. Le mando un abrazo y muchas fuerzas a mis amigos, y también a todos los suyos. Espero que todas estén bien. No se olviden que además de los centros de donación que salen todo el tiempo, en la mayoría de las iglesias y clubes de barrio se reciben donaciones, y todas tenemos alguno cerca. Les mando un beso grande.

Compartilo
 
 
Notas más leídas
Revista Ohlala