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¿Qué es la Moda Slow?

Conocé una tendencia que viene ganando adeptos y que propone plantear tu placard -y tu actitud frente a la moda en general- de otra manera.

 
 
 
Jean básico color azul y blazer liso, dos prendas que forma parte de la moda slow..  Foto: Foto: Paula Teller. Producción: Lulu Biaus.

Por María Güiraldes

En la vereda opuesta al mítico arquetipo de la fashion victim, un equipo nuevo de mujeres -y de hombres, por supuesto- hace de la compra "inteligente" , y del estilo que deviene de ella, el último grito. Es que, de a poco, una nueva estética -y, ¿por qué no?, nueva ética- va ganando adeptos, nutriendo las filas de los que ya tuvieron suficiente de tendencias, de prendas it y de looks hot, de los que, cansados de dar vueltas en círculos (¡que cada vez van más rápido!), eligen bajarse de la calesita en que se ha transformado la moda para apostar por un guardarropas más atemporal en el que primen la calidad, la funcionalidad y el confort.

Hablamos de la "moda en cámara lenta", o slow fashion , como se conoce afuera esta actitud renovada frente a la moda y a su consumo.

Mucho más que un estilo

Si bien cuenta con "señales" en cuanto a las formas y a los colores de las prendas, la actitud slow excede la cuestión tipológica y cromática. Ante todo, se trata de una búsqueda en cuyo centro se dirimen dos cuestiones fundamentales: la apuesta por la calidad y por la desintoxicación, frente a los volúmenes majestuosos de información generada por la industria, día a día. En este sentido, la moda lenta no es más ni menos que una respuesta -por parte de consumidores y creadores por igual- a la llamada moda rápida -o fast fashion-, de la que cadenas de factura internacional como Forever21, H&M y Zara, con su altísima rotación y volumen de prendas, son sus más fecundos referentes.

A la instantaneidad y gratificación inmediata (¡las mieles de la velocidad contemporánea!), la búsqueda slow opone, del lado del usuario, una actitud más racional en la compra y, del lado del creador, una mirada más minuciosa frente al diseño y la manufactura; y de ambos, ganas de devolverle el sabor y el disfrute al acto del vestir. De aquí que el resultado que deviene de la apuesta por la perdurabilidad (que solo dan las prendas bien confeccionadas) y la comodidad (que solo brindan las texturas nobles y las formas que van a favor del cuerpo y no en contra) sea un placard -y una impronta- tan chic como atemporal.


 
Camisa blanca, ciento por ciento algodón y Little black dress, los comodines de este mundo slow..  Foto: Foto: Paula Teller. Producción: Lulu Biaus.

Dos miradas sobre el fenomeno

Andrea Saltzman (Directora de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad de Buenos Aires): hay una sensación de hartazgo en el sistema de la indumentaria. Lo he hablado ya con varios diseñadores. Si bien no puedo asegurar que la moda slow exista -no tengo esa actitud-, sí veo que hay una crisis en lo que hace al consumo y al desarrollo de la moda y que, por lo tanto, la desaceleración va a tener que ocurrir. A diferencia de otros tiempos, el sistema hoy no es dictatorial: de cada diseñador se espera una mirada diferente y la profundización de esa mirada a lo largo del tiempo. Lo interesante, entonces, sería llegar a nuevas formas que nos hagan sentir más felices, que surjan de reflexiones centradas en los procesos y no tanto en los resultados. Quizá lo lento no tenga que ver con la posesión, sino con el acontecimiento.

Florencia Mangini (Fashion trend manager en Visiones Trend Forecasting): la moda slow es parte de un ciclo que se cierra cuando cae el valor simbólico de los looks globales. A medida que vemos más repetido un look, menos original nos parece. En sí, es una nueva tendencia que se define como tal y que está dentro del sistema de consumo. Es un nuevo modo de diferenciarse que, al resignificar el diseño de autor y al volver a lo único -no tanto desde lo estético, sino desde la industria-, resulta de lo más interesante. No es una moda compleja: todo lo contrario, se vuelve más funcional y consciente de los parámetros de calidad y confort. En su versión más "fundamentalista", es una protesta a las tendencias, al modo de consumo acelerado, sin sensibilidad, y a la uniformidad de estilos que propone la moda global.

En primera persona


 
1.Cubreme. 2. Dubié 3. Pesqueira. 4. Vevu. 5. Luz Ballestero..  Foto: Foto: Paula Teller. Producción: Lulu Biaus.

En Argentina existen marcas slow, a continuación cinco creadores cuentan cómo o por qué sus marcas se adhirieron a esta tendencia que proteme ser furor.

Alejandra Gotellim, creadora de Cubreme

"Cubreme nace a partir de un proceso productivo lento. El savoir-faire ("saber hacer", en francés) es nuestra consigna y es lo que engloba tres decisiones: la recuperación de la vieja confección (las prendas se inician y se terminan en las mismas manos), el uso de materiales nobles y renovables (usamos fibras naturales), la limitación de los volúmenes (para respetar el trabajo) y la ausencia de colecciones (las prendas solo sufren una clasificación: para clima frío o cálido)".
www.cubreme.com.ar.

Valeria Pesqueira, creadora de Pesqueira

"Siempre pensé que mi marca no tenía por qué subirse a la velocidad con que convive la moda. No soy esclava de las tendencias. Nunca trabajé con colores, temáticas o tipologías de moda. No produzco en grandes volúmenes, trabajo con proveedores locales y la mayoría de los ítems tienen terminaciones a mano. Quizás una de las pocas cosas que negocié con la industria sean los tiempos en los que se cuelga la temporada y cuándo se hace la liquidación".
www.pesqueiratm.com.

Sandra Delelis, fundadora de Vevû

"Sabía, por convicción, que algo que no quería para mi marca era el fast fashion. Cuando empecé, hice una lista de los recursos mínimos con los que quería contar: un taller experimental propio con modelista, muestrista y cortador, para tener más control sobre el producto; proveedores de hilados y telas novedosas técnicamente; talleres externos con preparación y buen control de calidad. El producto de Vevû es muy cuidado, con terminaciones manuales y procesos de producción lentos".
www.vevu.com.ar.

Luz Ballestero, creadora de Luz Ballestero

"El crecimiento de la marca se apoya mucho en el mío. Vamos paso a paso, creciendo juntas. Hace tres meses, por ejemplo, inauguré un espacio, que es algo intermedio entre showroom, taller y local a la calle. Eso me respeta a mí como persona y ayuda al crecimiento pausado y lógico de la marca. Mis colecciones son duraderas: hago ropa que no responde a una temporada específica, decisión que me aleja de la masividad y del desarrollo compulsivo de prendas típico del sistema".
www.luzballestero.com.

Agustina Dubié, fundadora de Dubié

"Priorizamos la etapa de producción por sobre ciertos dictámenes y urgencias externas, ya que el desarrollo de una prenda tiene un proceso que requiere tiempo y dedicación, porque, para lograr la calidad que se busca, no se puede apurar este paso. Por otro lado, nos interesa desarrollar piezas atemporales, que se manifiestan en el uso de materiales naturales y nobles, en el calce cuidado, en el tratamiento de los detalles y en la confección minuciosa".
www.dubie.com.ar.

Opciones para armar tu propia versión del guardarropas lento

- Entre semana: camisa blanca, ciento por ciento algodón. Si es robada de un novio, ¡mucho mejor!, cigarettes negros o beige. ¿El largo? Un centímetro antes del tobillo, por favor, balerinas o mocasines. Plus: una cola de caballo, gafas y una cartera tan sobria como relajada. ¿Bijoux? ¡Out!

- Fin de semana: remera blanca, al bies, jeans de tiro medio o alto y del azul más profundo, ¿Caben dudas? ¡All Stars blancas, bajas, o alpargatas!. Plus: el último libro que te atrapó, por supuesto.

- Cóctel, cita o fiesta : Little black dress, si es de seda natural, ¡puntos extra!, sandalias al tono, saco 7/8 de cashmere negro, beige o hueso y un sobre (con vivos a contratono o con animal print: vale una pequeña dosis farolera). Plus: maquillaje tranqui y alguna joya heredada, si la hay.

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