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"Todavía no me avanza"

Salieron varias veces, pero no pasó nada. Claves para detectar si se está tomando su tiempo o si estás perdiendo el tuyo.

 
 
Por Florencia Belitrand
Ilustración de Clara Lagos
 

Si ya tuvieron un primer encuentro y la pasaron bomba, se mataron de risa, compartieron anécdotas, se recomendaron música y pelis; si después de cenar te acompañó hasta la puerta de tu casa y, cuando ya estabas tentada a invitarlo a "tomar algo", él sorpresivamente miró el reloj, hizo un comentario sobre lo tarde que se hizo y lo temprano que se tenía que levantar y se despidió con un beso ¡en el cachete!..., seguramente te dejó preguntándote qué fue lo que pasó.

Pero las dudas se disipan rápido: a los pocos días, él reaparece. Te manda un mensajito de texto: "¿Nos vemos el finde?". Uffff, te vuelve el alma al cuerpo y te das cuenta de que sí le habías gustado, que tal vez era verdad que al día siguiente tenía que madrugar.

Esta vez, te preparás con todo: depiladora, manos, pies y hasta comprás ropa interior nueva porque estás segura de que esta es tu noche... Pero otra vez te quedás con las ganas. Las citas siguen pasando y llegás a la tercera, a la cuarta... ¡Y todavía no pasó nada! ¿Qué onda? Antes, hace bastante, las parejas tenían varias citas antes de darse el primer beso, y muchísimas más antes de pasar su primera noche juntos. En este mundo veloz, esos tiempos parecen eternos. En épocas en que la comida es rápida, la mensajería es instantánea y todo es en el acto, ¿estamos dispuestas a darle tiempo al romance? ¿O toda espera es tiempo perdido?

Te invitamos a pensar juntas por qué ese bombón puede no animarse a dar el primer paso.

Está buscando en vos... ¡una amiga!

Años de machismo nos metieron en la cabeza que los hombres solo se acercan a las mujeres con un objetivo. Pero atenti, tal vez este chico con el que te reís hasta que te duele la panza, compartís gustos musicales y con el que estás generando un humor en común, sea solamente un nuevo buen amigo. Si te cuesta definir los encuentros como "citas" porque siempre fueron muy informales y nunca detectaste ninguna intención romántica, tal vez lo que esté pasando sea que, sentimentalmente, él está en otra (se está recuperando de una ruptura o, simplemente, tiene otros intereses).

Si después de varios encuentros todavía no intentó darte ni siquiera un beso por más indirectas que le hayas tirado, quizás estés conociendo a tu nuevo mejor amigo.

A veces, tenemos la mente seteada para buscar pareja y eso nos impide ver los beneficios de otro tipo de vínculo. Vale la pena hacer una pausa en la temporada de cacería y aprender a conocer gente, relajarse y disfrutar de una buena charla. Si lográs bajar un cambio y sacarlo del lugar de potencial conquista, algo bueno puede surgir de todo esto.

Estás dando todas las señales equivocadas

¿No te pasa que muchas veces querés hacer una cosa pero terminás haciendo exactamente lo contrario? ¿Como si una fuerza invisible te empujara en la dirección opuesta de adonde querés llegar? Es la misma energía que te apaga el despertador y te obliga a llegar tarde al trabajo o la que hace que pierdas las llaves del auto el día que tenías que dar vueltas por toda la ciudad.

Esa misma fuerza misteriosa puede estar haciendo maldades con tus intenciones y tal vez estés proyectando algo diferente de lo que querés expresar. Puede pasar que los nervios terminen por jugarte en contra. Si para hacerte la segura te la diste de comehombres -señalando a todos los que habían tenido una historia con vos en ese bar en el que tuvieron una cita- o si, por el contrario, para demostrarle que no estabas desesperada pusiste mucho énfasis en lo bien que estabas sola, tal vez el que está confundido sea él. Si tus señales son confusas, seguramente no sepa si tiene que avanzarte o no; en estos casos, lo mejor para eliminar las dudas es ser definitivamente clara y hablarlo, contar lo que te está pasando. ¡Jugate por lo que querés!

Está cansado de las cosas rápidas

Durante años, escuchamos a los hombres quejarse de la histeria femenina: ellos querían ir al grano y nosotras dábamos vueltas y más vueltas. En determinado momento, las mujeres nos empoderamos y empezamos a animarnos a ir al frente, a encarar y asumir que disfrutamos tanto del sexo como los hombres. Ahora, ¿qué pasa, entonces, que los chicos se toman su tiempo?, ¿extrañarán que los hagamos desear?

Puede pasar que él esté cansado de que todo sea veloz y quiera tomarse su tiempo. Tal vez te hayas topado con uno de los pocos románticos que quedan, ¡y eso es muy bueno! La conquista es un momento maravilloso, el cosquilleo en la panza, los nervios de las primeras citas, la emoción por los primeros besos. ¿Por qué no disfrutarlo? ¿Necesitamos que todo sea ya? Superá la ansiedad y entregate al romance, ya va a haber tiempo para la pasión; por ahora, concentrate en los pequeños gestos, en las charlas eternas, en las salidas a lugares novedosos. Conocer a alguien de cero puede ser una experiencia bárbara y, además, súper excitante porque, cuando finalmente estén juntos, ¡la espera va a haber valido la pena! ?

Lentitud vs. ansiedad
Por Andrea Pallisé*

¿Qué es eso de ser cortejada? ¿Que no pase nada, más que conocerse? ¿Es poco? ¡Yo digo que no! En estas épocas, se malinterpreta al hombre slow, y pareciera que lo bueno pasa rápido. La mujer piensa el nombre de su hijo a los cinco minutos de la cita ¡sin conocer nada del futuro padre! Hasta que, al cabo de unos días, escucho en mi consultorio: "Y al final, se lo chupó la nave". Creo que si el hombre y la mujer se toman su tiempo para conocer al otro desde un nuevo lugar, se puede dar algo mejor, o no; pero, en todo caso, si no funciona, creo que el final no va a ser su desaparición.

* Psicóloga-psicoanalistaCOMPARTILO

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