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Un comienzo ajustado III

 
 
 

Siento que miro la ciudad con otros ojos e incluso mi cuerpo y mi mente la perciben diferente, glamorosa pero viva, humana. Llegar a este punto fue todo un desafío estos últimos meses, porque me di cuenta de que me encontraba siempre viviendo a fondo el hoy, el presente, pero ansiando estar en otro lado. Hoy, después de muchos años, puedo decir que estoy viviendo el mejor momento de mi vida, y todo se debe a sentirme a gusto conmigo misma al 100%. Hoy realmente puedo disfrutar de un café, de estudiar, trabajar o ir al gimnasio sin pensar que podría estar haciendo algo mejor (¿les pasó alguna vez?). He sentido, sobre todo en mi trabajo, que siempre se esperaba mucho más de mí, entonces la carrera por conquistar ese deseo ajeno se hacía infinita, durísima. Hoy incluso elijo qué hacer, no pienso más allá de mañana y trato de recuperar momentos muy lindos que me perdí por estar buscándolos donde no los iba a encontrar nunca.

A su vez, la experiencia de todos estos años de carrera (literal) me fue llenando de calma y de paz, que son los dos factores que hoy predominan en mi ánimo. Claro que todas mis experiencias pasadas en esta ciudad fueron especiales, únicas y disfrutadas a su manera, pero hoy no sólo hay otra mudanza sino también un crecimiento y desarrollo más profundo de mi conciencia. Cada paso es un agradecimiento y voy desprendiéndome de muchas cosas que ya no me hacen falta. El marido de una amiga siempre dice que lo malo, aunque nos encante, termina por caerse. Y eso siento: que se cae, se cae lo que ya no surte ningún efecto. Desde ropa hasta personas, pasando por ideas y pensamientos.

Hice una selección de fotos que fui tomando en estos últimos días en París. Encontré muchos elementos que me remiten directamente a todo esto que siento hoy. Desde mis amigos y mi manager argentino, pasando por la historia de algún museo, mis placeres y lugares. Como una retrospectiva de lo cotidiano, de esa familiaridad que tanto me (y nos) acompaña.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Nota: estoy en plena semana de la moda en París, desfilando y con mil actividades típicas de estos días. Perdón por mi ausencia en los comentarios. Que sepan que los leo a todos. ¡Y que los quiero mucho!

 
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