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Chicago, playa, diseño y mucha música

Parque de diversiones, galerías de arte y bellos paisajes. Conocé las paradas obligatorias de esta imponente ciudad

 
 
 

Millenium Park

Abrazado por rascacielos, este gran parque conjuga arte, naturaleza y espacio público en una muestra cabal de diseño y paisajismo urbano moderno. Tiene cuatro atracciones principales: el Cloud Gate (el poroto, le dicen) es una escultura gigante plateada del artista indo-británico Anish Kapoor y que te convoca a transitarla, rodearla y pasar por abajo descubriendo en su reflejo un caleidoscopio alucinante; también está el Jay Pritzker Pavillion, que es un anfiteatro construido por Frank Gehry (el arquitecto que hizo el Guggenheim de Bilbao) con una acústica privilegiada y lugar para 1500 personas (¡consultá la agenda de conciertos!); y hay una fuente muy peculiar: The Crown Fountain es obra del artista español Jaume Plensa y consiste en dos paredes (separadas) de ladrillos de vidrio que son una pantalla de videos donde se suceden retratos de gente que te mira fijo a los ojos. Algunos ríen, otros lloran. Y cada tanto, sale un chorro de agua, como si estuvieran escupiendo. En verano, refresca a los turistas. Todo el año, es un efecto muy impactante. El parque tiene wi-fi. Llevá algún dispositivo con Skype e invitá a alguien a dar un paseo con vos, a la distancia.

Más info: www.millenniumpark.org.

 

Amor al arte

Por todos lados vas a ver obras. Tanto en la calle como en los museos. Por el Loop -algo así como el Microcentro- hay esculturas con firmas como Picasso, Miró o Chagall e instalaciones temporarias modernas. En cuanto a espacios cerrados, está el Art Institute of Chicago, justo en el Millennium Park. Tiene un sector con obras famosas de la historia (podés ver Dormitorio en Arlés, de Van Gogh, cuadros de Monet y la que está considerada una de las mejores pinturas del neoimpresionismo: Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, de Seurat) y un anexo nuevo con piezas de vanguardia. Si este tipo de arte es lo que te interesa, el lugar para vos es el Museo de Arte Contemporáneo (MCA): ya la estructura del edificio es una obra increíble, y entre pinturas, esculturas y fotos, viajás desde Andy Warhol hasta hoy, con escalas en piezas de artistas modernos. El precio de las entradas oscila entre US$ 12 y 18.

Más info: www.artic.edu ; www.mcachicago.org.

 

De shopping

Si tu idea es salir de compras, primero pensá bien qué es lo que buscás... y lo vas a encontrar. El itinerario obvio es recorrer de punta a punta la avenida Magnificent Mile, que es donde están las marcas de lujo (al estilo de la 5ta. Avenida neoyorquina, encontrás Burberry, Escada, Armani, Louis Vuitton, Prada, Ferragamo), grandes tiendas (Macy's, Bloomingdale's, Forever 21) y locales techie (Apple, Best Buy y Garmin) que te acercan un poquito más al futuro. Las más gasoleras pueden alejarse un poco del centro, unos 45 minutos en auto, para llegar al Chicago Premium Outlet (y te sentís en Miami). También las más alternativas tiene un buen plan: una vez cada tanto, se organiza el Randolph Street Market (1350 block, W. Randolph St.), una feria de antigüedades al estilo europeo que es la perdición de cualquier fan de lo vintage. Eso sí, como no es permanente, tenés que averiguar bien cuándo va a realizarse durante tu estadía. La entrada cuesta US$ 10.

Más info: www.randolphstreetmarket.com ; www.premiumoutlets.com.

 

Navy Pier

Es un parque de diversiones que da la bienvenida a una especie de muelle gigante; una avenida que se inserta en las aguas azuladas del gran lago Michigan. Hay barcitos, gaviotas, locales y bancos estratégicamente ubicados para apreciar un paisaje de la ciudad o clavar la mirada en el horizonte y dejarte ir. Acá podés ¡y debés! permitirte un antojo de niña: subirte a un juego. La vuelta al mundo o las sillas voladoras se convierten en una excitante aventura al ofrecer una de las mejores vistas de côté del perfil de Chicago. Cada juego cuesta entre US$ 6 y 8. También hay puestos de alquiler de bicis; si el clima te lo permite, es un gran paseo. Cuesta desde US$ 10 la hora. Otra buena idea es tomarte un taxi acuático y partir desde ahí hasta algún punto de la ciudad.

Más info: www.navypier.com ; www.bikechicago.com.

 

En las alturas

Si no estás pensando sobrevolar Chicago en helicóptero (cosa que no es imposible, pero, sabelo, cuesta una fortuna), podés subirte a alguno de los edificios más altos y ver la ciudad desde el cielo. La torre Willis te invita a salir a un balcón de cristal a 1353 metros del piso. Si padecés vértigo, abstenete. La entrada general está US$ 25. En la torre John Hancock hay un observatorio desde el cual se perciben no solo las terrazas de los rascacielos (muchas tienen jardín y pileta), sino también la costa con sus playitas. Un dato: cuesta más caro el ticket de ingreso al mirador del piso 94 que tomar una cervecita en el bar vidriado ¡del piso 96! Y si vas, no dejes de pasar por el baño de damas, que tiene una vista increíble (el de varones, nos contaron que no).

Más info: www.jhochicago.com ; www.theskydeck.com ; www.thewithotel.com

Playas de lago

 
Podés olvidarte del mapa por un rato e imaginarte que estás en una playa paradisíaca con salida al océano que más te guste. Porque por más que sepas que lo que tenés adelante es un lago (el Michigan), las grandes dimensiones, la transparencia, el color y hasta las olitas que se forman hacen que parezca un mar. Si a eso le sumás arena fina y dorada..., ¡bingo! Estás en el lugar perfecto para un veraneo completísimo. Podés elegir no alejarte mucho de la ciudad: a pocas cuadras del centro (justo donde termina la avenida Magnificent Mile) está Oak Street Beach, una playa que suele llenarse de turistas y deportistas. Si querés algo más tranqui, podés tomar un tren y en media hora estás en Evanston (un pueblito muy pintoresco que es célebre por tener una de las siete mejores universidades del mundo: Northwestern), donde hay un balneario desde el que ves el perfil de la costa hasta llegar a vislumbrar, a lo lejos, la gran cuidad.

Más info: www.cfmstage.com.

La ciudad en barco

Muchas empresas te ofrecen paseos para recorrer la ciudad desde el río (que atraviesa todo Chicago) y desde varios lugares salen barquitos para hacer estos tours. Pero la mejor opción, sin dudas, es la de la Architecture Foundation. A bordo del crucero First Lady, vas pasando por debajo de algunos de los cincuenta puentes que hay, a una distancia que te permite ver los edificios desde la planta baja hasta el cielo, mientras voluntarios de la organización (muchos de los guías son arquitectos jubilados, leáse: ancianos adorables) te explican no sólo las claves de cada emblema arquitectónico, sino cómo interpretar cada momento de la historia, descifrando los colores de los vidrios o espejos usados, las formas, las alturas. Pensá que Chicago es una ciudad que era de madera y en 1871 quedó totalmente destruida por un incendio; desde entonces, se fue reconstruyendo en etapas y no para. El guía nos promete que si hacemos el mismo recorrido dentro de cinco años, vamos a ver otra ciudad. Estos tours solo son en inglés, duran una hora y media y cuestan US$ 38.

Más info: www.architecture.org.

 

Dancing & music

Muchos consideran esta ciudad como la capital del blues. Ir a ver algún show en vivo es casi como una parada obligada del itinerario. Consultá la programación de shows... y elegí cualquier cosa al azar, que todas son muy buenas bandas. Podés ir al Kingston Mine Blues Bar (algo bien "autóctono") o a uno más discreto pero igual de potente: el B.L.U.E.S. Bar. Ahora, si lo que te gusta es el jazz, hay un plan imperdible que te invita a viajar en el tiempo: en Green Mill Jazz Club podés tomar unos tragos, escuchar y bailar en un salón típico de los años 40. Las entradas a este tipo de lugares cuestan entre US$ 6 y US$ 15, según adónde vayas y cuándo.

Más info: www.kingstonmines.com ; www.chicagobluesbar.com ; www.greenmilljazz.com.

 

¿Conocés Chicago? ¿Cuál es tu destino favorito?

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