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Casamiento Express

 
 

Mi gran amiga Jime, viajera incansable, llegó el sábado a Buenos Aires, y se queda un tiempito.

El sábado a la noche fui a visitarla con unas cervezas, y charlamos en su patio sin parar, poniéndonos al día.

Entre muchos temas hablamos de mi casamiento, y le conté mi incertidumbre por no haber encontrado todavía un lugar , ya que últimamente muchas parejas que ya se casaron nos hablan de la importancia de reservar el salón lo antes posible, y de ir haciendo las cosas con tiempo, porque todo se viene encima.

Jime me miró sorprendida, y me dijo "No se de que te preocupás, si vos ya ayudaste a organizar un casamiento en menos de un mes".

Resulta que Jime y su marido, Fran, se casaron de golpe: ellos tenían pensado casarse, pero ni siquiera tenían fecha, hasta que una oportunidad laboral en el exterior precipitó los planes. En menos de un mes, con la ayuda de muchos amigos, organizaron un casamiento espectacular.

Les cuento cómo resultó:

1) Día del Civil Después de su paso por el registro civil, festejaron con un almuerzo en Sirop. Un brindis, cosas ricas, mucha charla familiar y después, (por un ratito), cada uno a su casa.

 

2) La Fiesta El festejo recomenzó esa noche a eso de las once, en un salón. Las amigas de Jime hicimos tortas, y unos amigos de Fran se ocuparon de hacer unos lomitos. Se invirtió en un buena barra y en un gran Disc Jockey. La ambientación fue hecha en un día de mates, con telas y velitas compradas en el once, un pizarrón y unos banderines prestados y los livings y mesitas que venían con el salón. Un poco de cotillón divertido, buena onda y mucha alegría por los recien casados, hicieron que la fiesta durara hasta las 9 de la mañana del día siguiente.

 

3) La Iglesia El día de la ceremonia religiosa fue una semana después del civil, asi que ya todos estábamos recuperados de la fiesta. Jime usó un vestido prestado, que por suerte no necesitó alterar, adornado con un collar hecho por una amiga. Y luego de la ceremonia hubo una pequeña recepción en el jardín de la casa del novio: una parrilla, cerveza, música, y de nuevo, baile hasta la madrugada.

 


 



Todos y cada uno de los que participamos de ese casamiento lo recordamos como uno de los mejores y más divertidos: nos acordamos que nos reímos, que bailamos, que volvimos a casa a las once de la mañana con el maquillaje corrido y el pelo hecho un desastre, pero sin poder parar de sonreír. No nos acordamos de si algo salió mal, o de si faltó algo... En ese casamiento todo fue feliz porque Jime y Fran se estaban casando. Los novios no le dieron importancia a los detalles y decidieron priorizar el disfrute de ese día, y esa energía disfrutadora se propagó a todos.

Claro que muchísimas cosas podrían haber salido mal: podría haber llovido en la recepción del jardín, se podría haber cortado la luz, o cualquier otra cosa. Pero como por arte de magia todo se iba resolviendo, siempre algún amigo anónimo solucionaba el problema: la música era recordada y llevada, los lomitos servidos, las tortas cortadas y ofrecidas, y las cervezas enfriadas.

Les cuento un dato: Los fotógrafos tuvieron un imprevisto y no pudieron asistir a la fiesta. Entonces Jime, mientras se retocaba el maquillaje y con una paz envidiable, llamó a un amigo y le pidió "Traete la cámara". Así, la cámara del pobre amigo circuló despreocupada durante toda la noche, y las fotos, sacadas por todos los invitados, resultaron espectaculares y muy espontáneas.

 

Así que, en el futuro, intentaré recordar que lo importante es que me caso con Nacho!!! NOS CASAMOS!!!!! Y eso me hace más feliz que el evento más espectacular y mejor organizado del mundo.

El viernes tuvimos encuentro Valentinero en Ficelle . Éramos 26 mujeres hablando sin parar, y el pobre fotógrafo que huyó despavorido apenas pudo. ¡Gracias a todas las que vinieron, me divertí un montón! Para el miércoles quiero hacer un video con las fotos que sacamos, pero les adelanto esta perlita.

 

Sofi

sofia.orsay@gmail.com@sofiorsay


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